CHICAGO 1916
Cuando desperté tres días después de sentir que moría abrazada Carlisle estaba allí, me explico todo nuevamente ya que mientras me quemaba no le prestaba mucha atención a sus explicaciones.
Estaba estática mientras él continuaba con su relato ya que debo admitir que lo que decía parecía locura, pero cuando fui comprobando por mí misma que era cierto lo que decía deje de sentir emoción alguna estaba en una especie de shock; como él decía mis sentidos estaban intensificados como ningún humano podría desarrollarlos nunca, mi piel era dura como el mármol, mas blanca de lo que alguna vez fue, y según decía él era helada para los humanos, yo no la sentía así la sentía de una temperatura normal y agradable aunque era extraño sentir algo tan duro y suave al mismo tiempo ya que era como el satén, cuando dijo la palabra VAMPIRO quise llorar y matarme al mismo tiempo, ya que yo sería incapaz de matar a alguien y hasta donde sabia los vampiros se alimentaban de sangre humana, así que cuando le dije a Carlisle que yo sería incapaz de alimentarme de humanos y que mejor me dejaría morir de hambre sonrió un poco, enarque una ceja un tanto disgustada como podía reírse de aquello? Pero simplemente me explico que no se había equivocado conmigo, ya que él tampoco era capaz de lastimar a los humanos que incluso era doctor para salvarlos – lo cual era bastante extraño dentro de lo extraño "un vampiro doctor" por Dios que seguiría ahora?- me aclaro que él se alimentaba de animales, que era viable y que llevaba subsistiendo de esta manera varios siglos lo cual me tranquilizo bastante, también dijo que no era el único, que había otro clan los Denali que Vivian en Pensilvania los cuales subsistían igualmente con sangre de animal.
No sabía realmente como sentirme al respecto de todo esto, lo único que tenía claro era que no odiaba a Carlisle por el contrario el me daba una luz de esperanza para seguir adelante, pero no me sentía conforme con lo que era sentía que era un Demonio y que había perdido mi alma, pero esto no se lo dije a Carlisle él no tenía que sufrir conmigo y mucho menos sentirse mal por haberme cambiado, era una muy buena persona y no merecía hacerlo sentirse culpable por lo que había hecho, pues el solamente actuó con buenas intenciones. Luego me observe en un espejo y encontré a la más bella criatura jamás vista, si antes deslumbraba ahora hipnotizaba, nunca fui particularmente vanidosa pero no pude ocultar una sonrisa cuando vi mi reflejo, Carlisle tampoco pudo.
-Te ves hermosa debo admitirlo- dijo Carlisle
-gracias- dije tímidamente.
-y ahora qué?- le pregunte.
-a que te refieres?-
-bueno que paso con mi familia?, saben lo que ocurrió?, me creen muerta?
-bueno tu familia y todos creen que estas muerta, ya que encontraron partes de tu vestuario tirados en el suelo, sangre en gran cantidad, aunque no saben el paradero de tu cuerpo.
-oh- fue todo lo que pude agregar.
-ya han pasado tres días y hoy se arreglará tu sepelio conmemorativo- Carlisle bajo la mirada y susurro- no sabes cuánto lo siento-
Corrí abrazarlo, por alguna razón lo quería como a un padre – no lo sientas, te lo agradezco evitaste que esos salvajes profanaran mi cuerpo – acto seguido le di un beso en la mejilla y le dije que lo quería como a un padre.
-Bella no sabes lo feliz que me haces con tus palabras, yo también te quiero como a una hija- y beso mi frente – pero ahora dime, es que no estas sedienta?
Ahora que lo menciono note un dolor intenso en mi garganta que llameaba violentamente, me llevo a un bosque cercano y cazamos, resulta que tus habilidades humanas se intensifican con la conversión así que si de humana era bastante elegante -gracias a mi madre y sus clases de etiqueta, para conseguir marido- ahora mis movimientos tenían una sincronía perfecta y la caza no era la excepción. Cuando encontramos unos humanos nos dimos cuenta de que tenía un sobrenatural autocontrol – yo lo relacione a la convivencia con cuatro hermanos- Carlisle pensó que ese era mi don o poder; Pero cuando fuimos a Pensilvania donde Vivian unos familiares de Carlisle los Denali –en realidad no eran familiares pero se consideraban como tal- nos dimos cuenta de que ese no era mi don.
Primero déjenme hablarles de esta familia extendida de Carlisle que ahora también era mi familia extendida, la cual estaba conformada por: Tanya-que era alta y hermosa, con cabellos a media espalda con definidos rizos rubio-rojizos.- Kate – era rubia lacia de perfectas facciones.- Irina – tenía una cabellera rubia larga y ondulada más bonita que Kate pero no tanto como Tanya.- Carmen – era española de cabello negro ondulado y de esencia gitana.- y Eleazar- que era alto, de cabello negro corto, y facciones simétricas.- Las tres primeras eran hermanas de sangre de descendencia Rusa, ahora incluso si te detenías a escucharlas podías distinguir un poco aquel acento tan particular.
Resulta que entre los vampiros hay algunos que tienen facultades especiales y diferentes no hay ningún don que se repita, Carlisle no tenía ninguno pero entre al clan Denali solo Kate y Eleazar tenían dones más allá de su naturaleza por ejemplo Kate poseía un don de ataque, podía hacer que te retorcieras del dolor gracias a una corriente eléctrica que proyectaba por sus manos y cuando te tocaba según dicen el dolor era intenso. Eleazar podía saber que don tenías con tan solo verte, y no solo funcionaba con vampiros sino también con humanos con ellos era un poco más difícil pero igual podía deducir y en casos específicos asegurar que don tendrían al convertirse, así que fue el cuándo me vio quien dijo que mi don no era el autocontrol sino que era un escudo, el cual era un tipo de don enteramente defensivo, este don cubría mi mente de todos los dones de los vampiros que trabajaban sobre la mente como Kate la cual su corriente era solamente un engaño de la mente uno muy bueno pero que conmigo no surgía efecto.
Con los Denali me llevaba bastante bien y me aceptaron muy fácilmente me consideraron familia desde el primer momento, con la que mejor me llevaba era con Kate éramos como hermanas y que estaba acostumbradas a tenerlas me hacían mucha falta, Kate ayudo a llenar ese vacío, ella me entendía nos conectamos de una manera especial y aunque parezca imposible en pocos días aprendió a conocerme y a leerme, a ella no le pude ocultar como realmente me sentía con esta transformación la cual me aconsejó que hablara con Carlisle. Con Irina me llevaba bien y me trataba con cariño y agrado, Tanya era otro asunto, nos tratábamos bien pero ella siempre tenía comentarios despectivos sobre mí, cuando llegue con ellos les conté la historia de mi vida así que Tanya solía decir que era una niña rica que no sabía hacer nada, que solo era bonita y nada más, creo que lo que realmente le afectaba era justo eso que era más bonita que ella. Carmen y Eleazar me trataban como a una sobrina y los 2 meses ya les decía tíos, nos quedamos en Pensilvania exactamente 18 meses mientras mis ojos pasaban del color rojo carmesí propios de los vampiros a dorados que era el color que adoptaban los de la dieta "vegetariana" ósea los que nos alimentábamos de sangre animal, ese era nuestro chiste privado.
Justo antes de irnos decidí hablar con Carlisle, seguir el consejo de Kate y contarle como me sentía realmente con todo esto, así que lo invite a cazar para tener fuerza en la mudanza con humanos aunque ninguno tenía ningún problema con eso. Después de haber cazado unos cantos ciervos decidí que era el momento de hablar así que empecé.
-Carlisle…..tengo algo que decirte.
-dime Bella.-me dijo con tono natural.
-es algo que he tenido que decirte desde que desperté en esta nueva vida…solo que no lo hice porque no quiero que te sientas culpable de ninguna forma.
-ok Bella me asustas que pasa? Anda dime no tienes por qué tener dificultad alguna en contarme tus sentimientos.
-tienes razón padre. Solo lo diré y ya.
-dale-contesto con preocupación en su mirada, y me sentí culpable por ello.
-mira lo que pasa es esto…Yo siento que…yo…hammm…..pues….yo…
-Bella me asustas que sucede?
-desde que me transformaste, mejor dicho desde que desperté y me dijiste que era un vampiro, yo he sentido que he perdido mi alma, que soy un monstruo, yo…no me siento cómoda conmigo misma.
Él se quedó en silencio un momento para luego mírame a los ojos y decirme.
-Bella yo siento mucho que te sientas de esta manera, eres mi hija y te amo y deseo lo mejor para ti, lo único que te puedo decir es que yo sí creo firmemente que tenemos un alma en especial tu hija, ya que siempre te preocupas por no dañar a los humanos ni los sentimientos de tu familia, cielo piensa un "monstruo sin alma" no podría hacer esas diferencias ni mucho menos tomar la decisión correcta, por favor medítalo y sabes que puedes hablarme del temas las veces que quieras y necesites.
Acto seguido se me acerco me abrazo fuertemente y me dio un beso en la frente.
-padre no sabes cuánto te quiero, en verdad muchas gracias por tus palabras y prometo meditarlas.
-esa es mi chica- dijo esbozando una sonrisa.
Cuando finalmente salimos de Pensilvania fuimos a otros lugares cubiertos donde casi no hacia sol, ya que los vampiros bajo el solo en vez de morir abrazados como se piensa destellamos fuertemente, algo difícil de ignorar para un humano. Carlisle trabajaba como doctor en el hospital del pueblo o de la ciudad donde nos encontráramos y yo me hacía pasar como su pequeña hermana, nuestros padres habían muerto y el cuidaba de mí. Así transcurrieron 30 años y fue momento de mudarnos otra vez. Cada día de gracias lo pasábamos con nuestra familia los Denali por lo que nunca perdimos contacto entre nosotros.
Era 1916 un hermoso año, yo aún no podía sentirme en paz conmigo misma pero por lo menos pude aprender a vivir felizmente, con un padre maravilloso una hermana –Kate- primas y tíos era relativamente feliz y eso hacia feliz a mi padre igualmente. Decidimos mudarnos a Chicago y este no era el lugar más nublado conocido (nótese el sarcasmo) pero él dijo que estaríamos bien y que era un lugar hermoso que me encantaría y así fue.
Llegamos a una casa grande de dos plantas con piso de madera grandes ventanales y oculta en un pequeño bosquecito que estaba en la zona, mas no era alejada del pueblo solo a unas dos cuadras de los caseríos, Carlisle decidió trabajar en el hospital en los turnos de la noche y yo me quedaba en casa todo el día y toda la noche lo cual era muy aburrido, mi padre sugirió que fuera a la escuela de señoritas para entretenerme u poco pero yo estaba cansada de clases de etiqueta y cocina, con las de me época tuve suficiente gracias pero no necesitaba más. Estaba en el piso de abajo desempacando todavía y organizando ya que había decidido hacerlo a velocidad humana para no quedar libre tan pronto, Carlisle estaba en el piso de arriba en su habitación organizando igualmente sus cosas personales, cuando alguien llamo a la puerta.
Estaba tan entretenida en lo que hacía que no me di cuenta hasta que sonó la puerta, deje lo que hacía y fui abrir para ver de quien se trataba pero antes de hacerlo me asome al espejo para ver que tal estaba – mi madre siempre decía que era mal visto atender visita desarreglado- tenía el cabello recogido elegantemente, Carmen me había enseñado como hacerlo dado que en mi vida como humana tenia siempre a alguien que lo hacía por mí, un hermoso vestido azul cielo hasta mis pantorrillas estrecho en mi cintura y pecho y ancho en mis caderas lo cual resaltaba mi curvilínea figura, unos zapatos delicados igualmente azul cielo de correas pequeñas y elegantes y tacón un poco alto y delgado. Como estaba presentable fui directamente abrir la puerta la cual ya habían llamado dos veces. Y ahí estaban, eran dos personas muy guapas debo decirlo pero humanos debo recalcar, aparentemente se trataban de madre e hijo, ambos tenían unos ojos verde esmeralda y una sonrisa cálida en su rostro.
-buenos días puedo ayudarles?- dije cortésmente (gracias al cielo hoy era uno de esos pocos días nublados)
-buenas tardes- dijo la señora. – mi nombre es Elizabeth Masen y él es mi hijo Edward Masen.- dijo señalando al joven a su lado de cabello cobrizo, sonrisa angelical, ojos hechiceros los cuales no alejaba de mi rostro.
