Subí mi habitación me recosté en la cama que había en ella y solo pensé en que le diría el día de mañana.
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DESCUBRIENDO SENTIMIENYOS PARTE 2
Aun no llegaba a recrear una buena conversación en mi cabeza, todas salían mal, porque ¿cómo más iban a salir? el me odiaría por donde lo mirara, es que ¿cómo no iba hacerlo? ¡Se convirtió en un monstruo! y por más que Carlisle dijera que fue Elizabeth la que le pidió y bla bla bla, él había tomado la decisión final por mí ¡POR MI! esas dos palabras se repetían una y otra y otra vez en mi cabeza, y no había forma de sacarlas de allí o de evitar que entraran en primer lugar.
Perdí toda noción del tiempo; para cuando reaccione ya el sol iluminaba Chicago, fue gracias a que mi padre me llamo fuerte para bajar a la sala, Ja ni siquiera había notado su llegada o conversaciones con Edward y eso pudo haberme ayudado, ¿a quién engaño? nada puede ayudarme me odia o me odiara solo cuestión de tiempo.
Baje lentamente a la sala, allí se encontraba Edward sentado en un confidente, mi padre de pie junto a la chimenea donde tenía una visión completa de toda la sala, me senté en la esquina derecha del sofá blanco grande en el que sentó Edward y su madre la vez aquella que nos dieron la bienvenida. Ambos se quedaron viéndome y yo salude a mi padre.
-Buenos días padre, no me di cuenta de tu llegada – le dije mientras acariciaba mi cabello y lo llevaba hacia el lado izquierdo de mi cabeza.
-Buenos días, eso me di cuenta ¿qué cosa ocupo todos tus sentidos?.
-Estaba sumergida en mis pensamientos, lo siento. – dije esto mientras cruzaba las piernas, el vestido subió un poco y pude ver como Edward se puso tenso ante la visión, eso subió mi ego, no es que yo fuera especialmente vanidosa pero el hecho de que el me encontrara bonita o atractiva me enloquecía.
-Bueno ya que estamos todos reunidos. – empezó Carlisle con voz seria - Tomaremos una decisión, y como siempre te hago participe Isabella, ahora como Edward es parte de esta familia las decisiones serán tomadas entre los tres ¿estás de acuerdo? – ambos me miraron fijamente.
-Por supuesto padre es lo correcto, pero dime ¿qué decisión es la que tomaremos?. – pregunte mirándolo fijamente no tenía ni la más remota idea de que era.
-A donde nos mudaremos, no podemos permitir que alguien vea a Edward, lo más sensato es irnos de aquí así que la pregunta es ¿a dónde?
-A donde ustedes consideren más pertinente, por mí no hay ningún problema. – dijo Edward con voz fuerte, clara, varonil y hermosa, ¡ha me traía loca!
-¿Alguna idea Bella? – me dijo mi padre
-Ha…..Massachusetts?- me había gustado ese lugar cuando era humana.
-Me parece una buena idea – dijo mi padre con una medio sonrisa- Tu abuela ¿verdad? – me pregunto adivinado mis pensamientos.
-Creí que solo Edward podía leer pensamientos – le conteste con una sonrisa.
-Pero los tuyos no – contesto Edward con una sonrisa la cual le devolví.
-Muy graciosos los dos – dijo mi padre – Y Bella lo que pasa es que te conozco solo eso.
-Si los sé – dije sonriéndole.
-Y me imagino que nos quedaremos en tu casa ¿verdad? – me pregunto mi padre.
-Pues me gustaría, aunque debe estar abandonada no la visito hace como 50 años.
-¿Cuántos años tienes? – pregunto Edward serio de repente.
-JAJAJAJA muchos – le conteste riendo.
-Pues no los aparentas – me dijo regalándome esa sonrisa ladina que adoraba.
-Gracias caballero. – le respondí con mi sonrisa coqueta la cual hizo estragos en el por lo que pude notar.
-No es más que la verdad dama. – agrego entre sonrisas.
-Bueno veo que está decidido. – hablo Carlisle con una gran sonrisa en su rostro ya veía lo que estaba pensando y eso me puso seria de nuevo y ambos lo notaron.
-Están seguros esa casa necesitara limpieza y no cualquier limpieza. – les pregunte seria.
-Si claro adoramos limpiar ¿verdad Edward? – pregunto mi padre con una sonrisa.
-Por supuesto Carlisle lo adoramos. – le contesto igual sonriendo divertido.
-Igual creo que será mejor llamar al señor O 'Brian para que busque quien la limpie y la haga habitable. – le dije a mi padre.
-Bien es una buena idea, hoy renuncie al hospital y ya lo llamare así que todos a empacar. – dijo dando una palmada – arriba y abajo empaquen todo. – dijo mientras bajaba al sótano por las cajas.
Yo me dirigí a mi habitación y empecé a empacar todo, no me di cuenta de cuánto tiempo paso, cuando mire la ventana el crepúsculo surcaba el cielo, mire el reloj sobre la mesa de noche y marcaba las 6.15 PM. Decidí cambiarme y salir para ayudar a los hombres los cuales no deben de estar realizando el mejor de los trabajos; me puse una blusa negra la cual era un corsé forrado en una seda negra con encajes en los bordes, el corsé era normal de la cintura hasta el busto, en mi caso hasta la mitad, de ahí Asia arriba era solo seda pegada a mi cuerpo, el cuello era alto como el de una capa y de encaje igual negro, bajaba abierto hasta el busto donde empezaba el corsé, tenía mangas largas hasta mis muñecas en la cuales quedaba el encaje, esta blusa me quedaba forrada y el corsé elevaba mis pechos de manera considerable y era algo difícil apartar la mirada de ellos pero era elegante y la adoraba, acompañe el atuendo con una falda verde esmeralda de una tela satinada larga hasta mis tobillos y ancha como una capa, parecía una gitana y la afirme a mi cintura con una correa delgada negra, mis zapatos eran negros abiertos adelante donde se asomaban solo tres dedos y de tacón alto, ate mi cabello elegantemente en dos grandes tirabuzones a la altura de la nuca con una cinta de satén negra echando el cabello a mi lado izquierdo y quede perfecta para salir.
Cuando Salí de mi habitación divise a Edward sentado en la parte superior de las escaleras camine suavemente hasta él y me senté a su lado en las escaleras.
-Hola. – le dije con una sonrisa tímida.
-Hola. – me contesto dándome esa sonrisa torcida que se había vuelto mi favorita.
-Así que por esto es que me rechazabas ¿verdad? – pregunto sin quitar la sonrisa.
-Si me descubriste. – le conteste sonriéndole e imaginando que amaba y que nunca me odiaría.
-Si se destapo el plan. – me dijo en un tono jocoso.
-¿Ya empacaste Edward?
-Nop. - dijo enfatizando la "P"
-Y eso ¿Por qué? Señor rebelde.
-JAJAJA porque no tengo nada que empacar. – me dijo dulcemente en ningún momento resaltando lo obvio.
-Te propongo algo. – le dije divertida con lo que se me había ocurrido.
-Dime, lo más seguro es que lo acepte. – me contesto mirándome fijamente.
-Al caer la madrugada vamos a tu casa, así recoges tu ropa y objetos personales y también algo de tus padres para que así te sea más fácil el poder recordarlos ya que la memoria humana se va desvaneciendo.
-¿Tú recuerdas a los tuyos así? – me pregunto seriamente
-NOP. – dije remarcando la "p" – Yo no pude tener nada de ellos ya que seguían vivos y Carlisle y yo tuvimos que irnos antes de que alguien me viera, así que no pude tener nada de mi vida humana, buena a excepción de este lirio de plata – le mostré el collar que siempre me acompaña era un pequeño lirio de plata que me había regalado mi hermano cuando cumplí los 15 años.
-Es hermoso. – me dijo observándolo de cerca.
-Si me lo regalo mi hermano cuando cumplí 15 años; bueno él nos regaló uno igual a cada hermana cuando cumplimos los respectivos 15, era muy especial ya que todas teníamos uno igual y nunca no lo quitábamos.
-¿Tenías muchos hermanos?
-Éramos 5 hermanos.
-Wau me hubiera encantado tener tantos hermanos, o por lo menos uno. – dio una risa algo nostálgica
-Fui muy afortunada, pero cuando peleábamos era una "GUERRA" ¿te imaginas a 5 discutiendo al mismo tiempo?
-Debió haber sido algo digno de ver. – rio con naturalidad.
-Claro porque no eras tú el que estaba peleando.- reí igual – Pero aun no me respondes ¿vamos o qué?
-Por supuesto yo contigo iría al fin del mundo. – me dijo aquello mirándome fijo a los ojos.
-Entonces a la 1:00 am salimos.- dije seria y mirando para otro lado, ya que él no sabía lo que decía aun desconocía el motivo de Carlisle para transformarlo.
Dicho esto me levante dispuesta a bajar para ayudar a Carlisle en la cocina.
-Estás hermosa. – me dijo Edward suavemente.
-Gracias. – dije volteando para mirarlo a los ojos.
-Siempre estas hermosa, eres una mujer muy hermosa y la forma en la que te vistes resalta tus cualidades. – me dijo sin apartar la mirada de mi cara.
-Gracias. – y le sonreí dulcemente.
-Bella lamento que no hayas podido tener nada de tu vida humana.- me dijo con un deje de tristeza en su mirada.
-No te preocupes soy buena dibujando y los he dibujado a todos para recordarlos, también queda mi collar. – dije tomándolo en mis manos. – y la casa que me regalo mi abuela allí sí que hay recuerdos.
-¿Me los contaras?
-Tal vez, si tienes suerte. – dije guiñándole un ojo coquetamente
-Y ¿me mostraras los dibujos de tu familia? Algún día
-Por supuesto, si es que algún día quieres verlos. – le dije mirándolo fijamente
-¿Porque no habría de querer? – me pregunto confuso.
-Se me ocurren varias ideas.
-¿Cómo cuáles?
-Pronto sabrás.
-Cuando es pronto Bella.
-Después de ir a tu casa hablaremos lo prometo.
-Bien. – me contesto con una sonrisa nerviosa.
-Ahora vayamos a ayudar a Carlisle. – apenas lo dije se oyó un estruendo en la cocina.
-Si vamos. - dijo riendo
Bajamos y fuimos a la cocina y empezamos a empacar empaquetamos casi toda la primera planta para cuando el reloj marco la 1:00 am.
-¿Edward vamos? – pregunte en vos alta junto a la puerta.
-Por supuesto. – llego rápidamente a mi lado.
-Tengan cuidado. – nos dijo Carlisle como siempre preocupado.
-Si padre no te preocupes, estaremos bien somos vampiros ¿recuerdas?
-Como sea solo tengan cuidado.
-Lo tendremos Carlisle descuida. – le dijo Edward poniendo su mano sobre el hombro de mi padre.
Salimos corriendo rápidamente en dirección a su casa, primero me asegure que no hubiera nadie cerca, total la casa quedaba al final de la calle junto a otro pequeño bosque y no había problemas pero era mejor asegurarse. Entramos por una ventana del primer piso y Edward encendió la luz dando a mostrar la casa tan abandonada que a tan solo semanas antes era un verdadero hogar.
-Vamos arriba. – dijo en tono serio y nostálgico.
-Claro.
Le ayude a empacar su ropa y algunos objetos personales, luego el decidió que fuéramos al estudio en la primera planta, allí encontramos la caja fuerte, en su interior estaba toda la herencia de Edward la casa, dinero y joyas después de todo no estaba tan desvalido, allí guardo también cosas de su padre, decidí salir para darle algo de privacidad, me fui a la cocina y luego Salí al jardín donde habíamos discutido hace ya tanto tiempo, después de pasado un tiempo entre de nuevo en su búsqueda ya que no era muy buena idea dejar a un neófito solo, no lo encontré en el estudio ni en la sala ya me estaba asustando cuando escuche un sonido arriba, subí rápidamente y lo encontré en su habitación, estaba sentado en un borde superior de la cama frente a la puerta, tenía unas pequeñas fotografías en las manos y su cabeza estaba gacha, con sumo cuidado me acerque a él, me puse de cuclillas en el suelo frente a él y le tome las manos en silencio, él al notar mi toque inmediatamente alzo un poco su mirada hasta encontrar la mía, le sonreí dulcemente y le pregunte.
-¿Qué te pasa? ¿Estás bien? ¿Quieres que nos vayamos ya?
-No tranquila. – dijo acariciando mi mejilla y yo no pide evitar recostar mi cara en ella. – Es solo que me acabo de dar cuenta que nunca más los veré. – y me mostro las fotografías que tenía en su mano eran de él y de sus padres.
-Eso es más de lo que yo tengo de los míos Edward, estas fotografías son un tesoro y ahí los podrás ver. – Le dije suavemente casi en un murmullo.
-Pero no es lo mismo Bella aquí están estáticos y ¡HA! Es frustrante ¡no puedo recordarlos!
-Y qué tal si los ves en mi mente ¿HA?
-Sabes que no puedo leerla Bella.
-Claro que puedes, solo si yo así lo deseo.
-¿ha?
-Si mira. – en ese momento quite mi escudo dejando mi mete desprotegida para él, inunde mi memoria de sus padres de sus fragancias, del sonido de sus voces, sus expresiones.
-Como…co…mo…..hiciste…..eso….Bella?
-Aprendí a manejar mi escudo Edward, puedo ponerlo sobre los demás o retraerlo de mi cabeza.
-Wau tienes un gran poder Bella.
-Gracias.
-No gracias a ti por dejarme verlos. – En ese momento se fue agachando y acercando su rostro al mío, cuando nuestros labios casi se rozan me levante abruptamente dándole la espalda, no podía permitirle el besarme, no sin antes ser total y completamente sincera con él.
-Bella ¿Qué pasa? ¿tú no me quieres verdad? Ni como humano ni ahora como vampiro. – su voz fue tintada por la más fuerte de las tristezas y esto hizo a mi corazón de piedra quebrarse.
-No es eso Edward ¿Aun no lo entiendes verdad?
-Entender ¿Qué? ¿HA? ¿Qué es lo que quieres que entienda? si no me dices nada; habla Bella dime lo que sientes lo que piensas.
-Es complicado.
-POR UN DEMONIO ISABELLA, NO PUEDO LEERTE Y ESPERAS ¿QUE COMPRENDA? Dime algo por lo menos, si quieres que me vaya de tú familia lo hare solo dímelo, me marchare y empezare solo ¿es eso lo que quieres? - Su voz era fuerte, decidida y triste.
-NO Edward por favor no te vaya, es solo que no te digo nada aun porque quiero alargar el tiempo. – le dije desesperada.
-¿Alargar el tiempo? ¿de qué hablas Bella? – me pregunto confuso.
-De decirte la verdad. Apenas la escuches me vas a odiar y aún no estoy lista para manejarlo.
-¿Cómo que te voy a odiar? ¿de qué hablas Bella? yo jamás podría odiarte.
-Oh sí que lo harás Masen.
-Pues no lo creo Cullen.
-Mi apellido de nacimiento es Swan. – le dije con una pequeña y tímida sonrisa.
-Bien Swan empieza hablar. – me dijo ya más calmado pero serio aun.
Me recosté a la pared todavía de pie mirándolo fijamente, él estaba recostado en una cajonera diagonal a mí, y esperando en vano que no me odiara empecé a hablar.
-Nací en San Francisco California en 1867. – sus ojos se abrieron por un momento- ¿espero no aparentar mi edad?
-Para nada. - dijo en una media sonrisa.
-Como ya te conté éramos 5 hermanos. Mi padre era el gerente del banco de California y mi madre adoraba el dinero y la posición social, esa era toda su vida y su más grande valor.
-A mis hermanas y a mí nos hizo tomar clases de etiqueta durante toda nuestra vida…..bueno a mi hasta los 19 – dije esto en una media sonrisa nostálgica que Edward me devolvió – Esa fue toda mi vida…..En fin, a los 19 años ya debería de haber estado casada y a lo mejor con un hijo o esperando…pero esa no fue la situación. Mi madre nos obligaba a estas clases porque decía que con ellas íbamos air subiendo cada vez más nuestro rango en la sociedad, pero que lo más importante es que si éramos unas señoritas educadas y elegantes podríamos aspirar a los mejores partidos y no solo de California.
-Mi madre…se llamaba Renné – le dije sonriendo de lado y el devolvió mi sonrisa - ella siempre mostro preferencia hacia mi
-¿Eras la menor?
-No; era la mayor de las hermanas, el mayor era Paul mi hermano. – mientras dije esto acaricie mi lirio de plata que colgaba en mi cuello. – Luego seguía yo y después Roxanne pero le decíamos Roxi, Savannah y Genevive Renné también mostro un gusto por Genevive pero ella solo tenía 14 años así que se enfocó en mi.
-¿Porque mostraba más interés en ustedes dos?
-Porque según ella…..estas eran sus palabras "Entre más hermosas y con figuras más tentadoras más ceros en las cuentas habrá" Genevive y yo éramos como dos gotas de agua, y según todos éramos las más hermosas de California. – dije esto con una amarga sonrisa.
-Pues tenían razón Bella eres muy hermosa.
-Gracias.
-No solo éramos hermosas de rostro sino que teníamos por desgracia un cuerpo envidiable para las mujeres y más que deseable para los hombres.
-¿Por qué dices por desgracia?
-En primer lugar porque nuestra madre nos exigía más y segundo porque estábamos en la obligación con la familia de conseguir al mejor marido, y con esto me refiero al más rico en dinero
-Roxi y Savannah también eran muy hermosas y tenían buenos pretendientes pero Renné siempre decía que Genevive y yo lograríamos a los mejores, por eso el hecho de que a los 19 años aún estaba soltera, la verdad no sé cómo hicimos Genevive y yo para no dejar que esos comentarios de nuestra madre lograran separarnos de nuestras hermanas, tuvimos que trabajar el doble que ella para mantener nuestra hermandad intacta, aunque habían momentos en que era inevitable que los comentarios de Renné no afectaran a mis hermanas, y mi padre…bueno…Charlie era su nombre…..él nunca se metió en ese asunto, solo se limitaba a darnos a todas costosos regalos y hermosos vestidos, aunque los de Genevive y yo eran los más hermoso y los más provocativos con corsés que resaltaban nuestros atributos y colores que nos favorecían, esto era por influencia de nuestra madre.
-¿Y tú hermano? ¿él no hacía nada?
-¿Qué iba hacer Edward?, el solo era un títere más de nuestra madre al igual que todos.
-En fin…..En 1886 mi madre por fin encontró el adecuado para mí. Era el hijo del dueño de la mitad de New York, se llamaba o mejor se llama Oliver Queen era un joven apuesto de 22 años rubio y con unos deslumbrantes ojos azules era el soltero más cotizado del momento tanto por su físico como por su dinero, así que me di por bien servida agradeciendo que no me toco un viejo verde viudo gordo calvo y feo – hice una mueca y Edward rio divertido
-¿Lo amabas? ¿es por eso? ¿Por qué aun lo amas?
-No y déjame terminar ¿te parece? – dije sonriéndole.
-Bien lo prometo. – me devolvió sonriendo agradecido de que ese no fuera el motivo.
-Oliver era muy amable conmigo y cuando le comente lo mucho que me molestaba que los hombres me miraran lascivamente el dejo de hacerlo, no lo hacía tan vulgar pero no podía evitar mirarme de cierta manera, y apenas se enteró de que me molestaba dejo de hacerlo y eso me pareció tierno de su parte. De ninguna de las partes había amor pero nos dimos cuenta que podríamos llevarnos bien y que a lo menos los hijos traerían ese amor, eso era lo que se acostumbraba en la época y fuimos afortunados de que por lo menos había algo de cariño entre nosotros y así hicimos ese trato en una tarde en la que salimos con mi tía de escolta. – sonreí ampliamente al recordarlo y Edward imito mi sonrisa.
-¿y que paso?
-Lo que siempre nos pasa para esto. – señale nuestros cuerpos – morí.
-Lo siento. – dijo entre apenado y divertido, yo no pude contener una carcajada que el imito.
-En Noviembre de 1886 fue la fiesta de mi compromiso con Oliver, todo era perfecto fueron las personas más importantes, yo iba cautivadoramente bien vestida cortesía de mi madre, así que las miradas impropias eran en todo momento y ya me estaba cansando, Oliver lo noto y se quitó su saco para ponérmelo mi madre llego corriendo y se lo devolvió ¡JA! Oliver solo me dio una mirada de disculpa y una promesa en su mirada de que una vez su esposa no me podría vestidos que me hicieran sentir incomoda gesticule un gracias y el beso el dorso de mi mano para retirarse hablar con unos conocidos. Como a eso de las 10:00 pm ya no aguante más y decidí salir a caminar un poco y tomar aire, no le vi nada de malo pero en esa decisión mi vida cambio a una no vida.
A una cuadra salieron tres hombres con dagas en sus manos, quise volverme pero no pude ya que en ese momento me tomaron por detrás y taparon mi boca con sus manos, me llevaron a un pequeño bosque y empezaron a susurrarme ciertas cosas, metieron sus manos por mi vestido y fueron rompiéndolo a su paso, nunca quitaron su mano de mi boca y me tenían bien presionada contra un árbol – Edward dejo de respirar y me miraba fijamente, yo por el contrario mire a la nada junto a él - Empecé a forcejear y mordí la mano que presionaba mi boca ellos me golpearon fuertemente y siguieron haciéndolo, era como si les excitara eso, luego empezaron a desgarrar mi vestido y a tocarme por todas partes yo ya estaba cansada de los golpes como para defenderme o gritar, justo cuando estaban por abusar de mi llego Carlisle y uno de los hombres por el miedo clavo su daga en mi vientre, y ahí si sentí que me iba – hice una pausa y vi como Edward me miraba fijamente y lleno de rabia.
-Dime que Carlisle los mato.
-No, él no es un asesino ni hay lugar para venganzas en su corazón es un ser realmente admirable.
-En eso tienes razón.
-Déjalo ya van 30 años de eso.
-Lo hare. - dijo serio y tomando una profunda respiración.
-Carlisle me convirtió porque ya no había nada más que hacer
-Fue igual que conmigo. – sentencio Edward.
-En parte. – dije con culpa en todo mi ser.
-Si tienes razón me dijo lo que le hablo mi madre.
-Elizabeth también es solo una parte Edward.
-¿A qué te refieres?
-A que lo que realmente lo decidió fui yo; él sabía perfectamente lo que yo sentía por ti y lo que tú sentías por mí, y también sabía que yo nunca te habría condenado a esta no vida.
-¿Y qué es lo que sientes por mí? – pregunto con curiosidad, miedo y esperanza.
-Jummm. – exhale debería ser totalmente sincera. – Yo te amo Edward Masen.
-Y yo ti Isabella Cullen Swan. – dijo con la más grande sonrisa en su rostro.
-Pero.….
-¿pero qué? Bella ¿Cuál pero?
-Desde que desperté a esta nueva vida hace ya 30 años, yo…no me…..siento…bien conmigo misma Edward yo…siento que….he….perdido mi alma….que soy un monstruo sin alma y el hecho de que tú te hayas convertido en esto por mí me está matando Edward ME ESTA MATANDO.
-Bella yo no siento ningún reproche o rabia hacia ti….yo me siento más que FELIZ.
-¿FELIZ? ¿QUE ESTAS LOCO O QUE? ¿COMO PUEDES SER FELIZ CUANDO POR MI CAUSA TE CONVERTISTE EN ESO?
-ESTOY FELIZ PORQUE PODRE TENERTE POR SIEMPRE, ESTAREMOS JUNTOS NO UNOS AÑOS SINO UNA ETERNIDAD Y EL QUE ME CONVIRTIO FUE CARLISLE ¡NO TU! – sentencio duramente.
-SI PERO CARLISLE TOMO LA DECISION POR MI ¿QUE NO LO ENTIENDES?
-TE AMO ¿Qué NO LO ENTIENDES? – nos gritamos el uno al otro y cuando termino de decirme que me amaba se acercó rápidamente a mí, tomo mi cara entre sus manos y estampo un beso en mis labios, ¡fue maravilloso!, ya había besado a dos hombres antes cuando era humana pero nunca fue así, lo que sentí fue indescriptible millones de descargas eléctricas inundaron mi cuerpo el beso fue desesperado al comienzo pero luego fue tornándose tierno, suave y delicado. Su lengua delineo mi labio inferior pidiéndome permiso para profundizar el beso el cual le concedí, en el momento en que nuestras lenguas se tocaron fue como un éxtasis en mi bajo vientre el cual nunca había sentido antes, mis manos empezaron a jugar con su cabello y las suyas empezaron a acariciar mi espalda pegándome mas a él como si eso fuera posible, el beso seguía suave y delicado lleno de completo a mor el cual hacia tanto tiempo sentíamos el uno por el otro y fue lento ya que queríamos sentir cada parte como hace tanto tiempo queríamos. Él termino el beso pero no me soltó, pego su frente a la mía y miro mis ojos directamente.
-Te amo, con el alma si es que tenemos una, con mi vida y con mi muerto corazón por favor no me apartes de ti que sin ti me muero y ahora literal –
No pude reprimir una risita por su ultimo comentario, tome con mis manos su rostro y sin apartar la vista de sus ojos le dije.
-Te amo Edward Masen Cullen y yo sin ti también me muero. – ambos nos sonreímos y continuamos con lo que íbamos.
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MUCHAS GRACIAS A TODOS POR LOS REVIEWS, ESPERO LES ESTE GUSTANDO ESTE HISTORIA Y NOS VEREMOS EN EL SIQUIENTE CAP.
XOXO!
