Aclaro que la historia no es mía, solo la adapto a los personajes de Crepúsculo


SINOPSIS

Isabella es la nueva chica en la Preparatoria Santa Anna, y todo lo que ella quiere es estar bajo el radar —llegar a sus clases, conocer nuevos amigos, y tratar de no hacer el ridículo total ella misma cada media hora. Pero el apuesto y popular Edward Cullen decide a su manera, ser amable con la chica nueva. Tirando el plan de Bella, de ir desapercibida, por la ventana.

Edward es sexy, pero está completamente fuera de los límites. Rosalie Hale, la chica más popular y mala de la escuela, ha tenido sus ojos puestos en él desde el verano. Y a Rose no le gusta la competencia.

Cuando Edward invita a Bella a la fiesta de fin de semana exclusiva en la casa de Rose, esta coloca su mirada sobre su nueva víctima. Pero lo que Bella no sabe, es que Rose y sus amigas no son chicas malas ordinarias. Tienen poderes que la mayoría de las personas solo pueden soñar con tener, y nadie se interpondrá en el camino de lo que ellas quieren.

Y lo que Rosalie quiere es a Edward.


(EDWARD)

—Amigo, sabes que vas a tener un trío ¿no? —Eso es lo que me dice Seth después de que yo terminara de hablar con Rose y sus dos amigas, Heidi y Gianna.

Todavía las estoy viendo a las tres que se pasean por el pasillo, moviendo el trasero de un lado a otro, como solo las chicas calientes pueden hacerlo.

— ¿Has escuchado algo de lo que te he dicho, Edward?

Finalmente quité la mirada de las chicas, para ver a Seth. Es como cinco pulgadas más bajo que yo, así miro hacia abajo y le digo:

—Te escucho, te escucho.

— ¿Y?

— ¿Y qué? —agarro mis libros del casillero y lo cierro.

—Te das cuenta de esto será lo mejor que te ha pasado a ti, y a cualquiera de nosotros en toda nuestra vida…

Empiezo a caminar y a trotar con Seth a mi lado, aún ladrando.

—No veo lo que tú, o alguien más que tenga que ver con eso. —Le digo.

—Mierda. Emmett va enloquecer cuando se entere de esto.

—No hay nada que escuchar. —Me detengo y lo empujo suavemente hacia la pared cercana a los baños—. Y no vamos a empezar a hablar de un montón de mierda, tampoco.

—Amigo. YO LA ESCUCHÉ. A Rosalie. Te preguntó si podían pasar el rato, solo tú y ellas, este fin de semana. A...

—Lo sé. Estaba ahí. ¿Recuerdas? Pero no significa nada.

—De acuerdo. —La sonrisa de Seth se convirtió en una mueca. Me dio un guiño—. Entiendo. No digas nada más.

—No. Tú no lo entiendes Seth. Si… si decido salir con Rose y sus amigas, es asunto mío.

Empezamos a caminar otra vez. Por supuesto no iba a admitir que tenía el mismo pensamiento que él. No necesariamente un trío. Pero sin duda, por lo menos algo en pareja. De cualquier forma, la mejor manera de arruinar mis posibilidades con Rose sería dejar que comenzaran a propagarse rumores en la escuela incluso antes de que cualquier cosa pasara.

—Me gustaría tener el diez por ciento de tu suerte —dice Seth.

—O el cinco por ciento de mi cerebro.

—De alguna manera no creo que tu cerebro sea la razón por la que Rosalie Hale quiera pasar el rato contigo este fin de semana.

— ¿Qué tienes, diez años? Es probable que quieran ver Luna Nueva o algo así y pintarse las uñas con las demás mientras yo me siento allí y pretendo hacer nada.

—Uh, huh.

La verdad es que no sé cuál es el interés repentino de Rosalie en mí en todo esto. Pero recuerdo cuando empezó:

Unas semanas antes de la escuela la vi a ella, a Heidi y a Gianna salir por el campo de fútbol durante las sesiones dobles. Solo paseaban alrededor de la cerca, riendo, hablando y gritando de vez en cuando, mientras el entrenador pateaba nuestros traseros de arriba abajo en el campo. Con el tiempo el entrenador les dijo que abandonaran el lugar porque estaban ―Distrayendo a los jugadores. Más bien, parecía que era él quién tenía que conseguir la manera de controlarse a sí mismo.

De cualquier forma, después de las prácticas, gracias a Dios terminó ese día, me dirigía hacia mi coche cuando Rose me detuvo y me preguntó dónde había estado todo el verano.

Le respondí que había estado en Chicago, visitando unos familiares.

Entonces ella me preguntó si me daba cuenta que me había vuelto más musculoso el último año.

—Todas las chicas están empezando a hablar de ti. Los entrenamientos deben estar dando sus frutos. —Había dicho. Estiró el brazo y me apretó los bíceps.

Ese fue el comienzo. A partir de entonces, he seguido andando con ella y sus amigas... al cine, a tomar helado, y una vez, hasta al supermercado.

—Llévame contigo, amigo, por fa —pide Seth, rompiendo mis pensamientos.

—No sucederá. Olvídalo. —Le digo.

—Por lo menos promete que me contarás todos los detalles.

—Está bien. Te voy a contar todo. Puedes escribirlo todo y publicar el revelador libro —digo y bajamos las escaleras de la sala junior.

Seth dio palmadas con sus manos. — ¡Sí! Podrías hacer de mí un hombre rico. Y luego las chicas definitivamente no van a ser capaces de resistirme.

Pero he dejado de escucharlo, porque de la nada vi a esta chica, cabello oscuro, piel pálida, de pie. Ella se veía confundida. Retorcía sus manos como si le dolieran. Apoyó la cabeza contra su casillero. Probablemente era nueva. Es posible que se haya perdido o estuviera con el casillero equivocado o lo que sea que cualquier otra gente estúpida hiciera cuando están en un lugar nuevo y desorientado.

Sé que debería preguntarle si necesita ayuda, pero, honestamente, no quiero involucrarme. Ya estoy en problemas por llegar tarde al aula todo el tiempo, y si sucede otra vez, el profesor va a decírselo al entrenador, y luego tendré que hacer carreras suicidas, las cuales odio porque realmente odio...

Mierda. La chica se gira, y se da cuenta que la miraba. Nuestros ojos se encontraron en el pasillo, y ahora si camino por allí, ella pensará que soy un completo y total idiota.

Mierda, mierda, mierda.

—Te encontraré en el almuerzo —le digo a Seth.

Y entonces me acerco a la chica con el dedo lastimado. Más me vale que sea rápido.