Aclaro que la historia no es mía, solo la adapto a los personajes de Crepúsculo


SINOPSIS


Isabella es la nueva chica en la Preparatoria Santa Anna, y todo lo que ella quiere es estar bajo el radar —llegar a sus clases, conocer nuevos amigos, y tratar de no hacer el ridículo total ella misma cada media hora. Pero el apuesto y popular Edward Cullen decide a su manera, ser amable con la chica nueva. Tirando el plan de Bella, de ir desapercibida, por la ventana.

Edward es sexy, pero está completamente fuera de los límites. Rosalie Hale, la chica más popular y mala de la escuela, ha tenido sus ojos puestos en él desde el verano. Y a Rose no le gusta la competencia.

Cuando Edward invita a Bella a la fiesta de fin de semana exclusiva en la casa de Rose, esta coloca su mirada sobre su nueva víctima. Pero lo que Bella no sabe, es que Rose y sus amigas no son chicas malas ordinarias. Tienen poderes que la mayoría de las personas solo pueden soñar con tener, y nadie se interpondrá en el camino de lo que ellas quieren.

Y lo que Rosalie quiere es a Edward.


BELLA

Genial. Ahora el chico sexy viene hacia aquí. ¿Qué pasa con los chicos sexis? ¿Qué creen que ellos siempre deben estar involucrados en todo? Es como si pensaran que tienen que rescatarte o algo así. Y él definitivamente era apuesto. Cabello cobrizo. Piel muy blanca… Muy ardiente. Y probablemente un completo idiota.

Suspiré y me alejé de él, decidida a fingir que todo estaba en orden. Traté de meter la combinación de mi casillero una vez más, pensando en que voy a esperar a que pase y que llegue al aula 212 y no habrá nada que ver por aquí, la lala. Pero siento un golpecito en el hombro y sé que es él incluso antes de darme la vuelta. Suspiro.

―Hola ―dice con una sonrisa perfecta.

Tragué saliva. Con fuerza. Era aun más hermoso de cerca, y olía increíblemente bien.

―Hola.

― ¿Le pasa algo malo a tu casillero?

―Um, no ―le digo.

― ¿Estás segura?

―Sí. ―Mi garganta estaba seca, y de repente me chupo los labios.

―Deberías saber que soy un experto en casilleros. ―Él se apoya al lado del mío y entonces su boca se tuerce en una mueca arrogante―. De hecho son algo así como mi especialidad.

―Hablas como un ladrón de verdad ―le digo.

―No es ser ladrón, ―corrige― sino tomar cosas prestadas.

― ¿Y qué clase de cosas pides prestadas?

―Lo que yo quiera ―dice, y sonríe de nuevo.

Ugh. Por mi cara él debe pensar que robar cosas me parece de lo menos sexy que hay. Bueno, al menos es lo que mi cerebro está pensando, mi cuerpo está respondiendo de una forma totalmente diferente, muchas gracias. Él mueve la cabeza como si yo no pudiera aceptar una broma, que no es cierto: tengo un fabuloso sentido del humor, muchas gracias; y dice:

―No, en serio. Mi padre es cerrajero en una empresa. Es por eso que soy bueno con las cerraduras.

Pienso en eso y decido que es probable que sea una mentira. Quiero decir, no sería la primera vez que un chico apuesto me miente. Pero a caballo regalado no le mires el diente, y realmente lo necesito para abrir mi casillero. Así que me hago a un lado:

―Adelante ―le digo.

Su pecho se presionó contra mí al moverme y siento una sacudida eléctrica disparándose a través de mi cuerpo. Él pone la oreja contra el metal, se lleva un dedo a los labios para que yo esté tranquila; sí claro, como si fuese a tranquilizarme, y gira el dial poco a poco. Después de unos segundos, se retira, se vuelve hacia la cerradura y abre el casillero.

―Aquí tienes ―dice.

―Wow ―le digo―. Impresionante.

Saco mi agenda para anotar la combinación y luego la cierro.

―Bueno, ¿cómo sé que no vas a tomar ―algo prestado‖ de aquí ahora que sabes mi combinación?

―Tengo una memoria horrible ―dice―. Así que ya la he olvidado.

―Aunque eso fuese cierto, ―le digo― podrías descubrirla de nuevo.

―Buen punto ―dice―. Pero yo no me sé la combinación de nadie en toda la escuela. ¿Qué te hace pensar que la tuya es tan especial?

―Eso no es lo que quería decir ―le contesto ruborizándome.

―Y además, ¿no confías en mí?

― ¿Por qué debería confiar en ti? Ni siquiera sé tu nombre.

―Porque soy muy confiable. ―Sonríe otra vez y extiende la mano―. Y mi nombre es Edward. Edward Cullen.

―Bella Swan ―le digo, y tomo su mano.

La misma electricidad fluye ahora por mi brazo y creo que no es mi imaginación que él retenga mi mano un segundo más de lo necesario.

―Entonces, ¿qué… ―empiezo, pero me interrumpen. Es una chica. Una chica muy guapa. Una muy delgada y hermosa joven, con pelo largo, rubio y una piel perfecta.

―Edward, ―dice― me olvidé de decirte que tendremos que salir con Gianna primero porque… ―se calla cuando nos ve.

Él seguía sosteniendo mi mano y la deja caer rápidamente. Edward sonríe, supongo que porque se da cuenta de que estoy incómoda. Me siento como si mi mano estuviera en llamas, y me la limpio en la falda.

―Oh ―dice la chica―. No sabía que hubiese una chica nueva. Dijo ―chica nueva" como quien diría "oh, no sabía que tenía chicle pegado en el zapato".

― ¿Es tan obvio? ―pregunto por segunda vez este día. Sólo que esta vez mi tono es un poco más cortante.

―Más o menos. ―me sonríe a la fuerza―. Todo el mundo conoce a todo el mundo aquí, así que si eres nuevo, te quedas excluido.

Espero a que ella agregue algo más reconfortante como "pero no te preocupes que al final te integrarás" o "está bien, voy a mostrártelo todo." Pero todo lo que dice es:

―Soy Rosalie.

―Bella ―le digo―. ¿Y lo de estar en una nueva escuela donde todos se conocen entre sí? Suena perfecto.

Me debió salir más patético que sarcástico, porque Edward dice:

―Ah, Rose simplemente está exagerando. Vas a estar bien. De hecho, estábamos hablando de salir mañana por la noche. ¿Crees que estarás preparada para eso?

Veo la mirada que pasa a través de la cara de Rosalie. La mirada que dice que en realidad no me quiere allí. Pero se recupera rápidamente y dice:

―Totalmente. Debes venir. Ven a verme durante el almuerzo y te daré los detalles. ―Se vuelve hacia Edward -. Me mandas un mensaje ¿sí?

Y entonces ella lo besa en la mejilla y se aleja por el pasillo. Veo que se va, sin saber qué está pasando entre los dos. Evidentemente no son novios, porque ella no habría salido con él en grupo un viernes por la noche. Por otro lado, hizo lo del besó en la mejilla, así que... A ella le debe interesar, ¿cierto? ¿Pero lo está él? No estoy segura. Es demasiado difícil de leer. No es que me importe. Yo tengo mis propios problemas de qué preocuparme.

La campana suena y Edward se da la vuelta y empieza a caminar por el pasillo. Él camina hacia atrás, mirándome fijamente a medida que avanza.

―Nos vemos más tarde, Brit ―dice.

―Mi nombre es Bella ―grito detrás de él.

Pero él sólo sonríe y sigue adelante. Y entonces lo entiendo. Está llamándome Brit debido a mi acento británico. Suspiro, ajusto de nuevo mi bolso y meto la cabeza en mi salón de clases.