SEGUNDA PARTE
Aclaro que la historia no es mía, sola la adapto a los personajes de Crepúsculo.
5.
BELLA
Cuando Emmett y yo salimos del restaurante, ya no me las estaba arreglando tan bien. Ver a Jacob allí me asombraba, pero estaba tratando de fingir que no me había afectado. Lo último que quería era que Emmett empezara a hacer un montón de preguntas acerca de Jake. No estoaba dispuesta a hablar de eso, y además, no era de su incumbencia. Conversamos durante el camino a casa, pero de cosas sin importancia. Parecía un poco tenso por la pelea con Edward, y después de unos minutos de conversación entrecortada, caímos en un silencio incómodo hasta que me dejó en frente de mi casa.
Una vez dentro, me dirigí escaleras arriba y corrí al baño, dejando que el agua se calentara tanto como podía soportar. Eché toneladas de sales de baño y burbujas, y disfruté hasta que el agua se volvió tibia y mis dedos se arrugaron. Entonces me abrigué con un par de acogedores pantalones deportivos, una sudadera y calcetines calientes y me dirigí a la cama para una siesta. La mañana había resultado agotadora.
Debí de dormir más tiempo del que pensaba, porque cuando me desperté, la luz de la tarde se filtraba por las persianas, y alguien tocaba el timbre. Me tropecé en las escaleras y me arrojé hacia delante para abrir la puerta, pensando que era mamá. Tenía que trabajar hoy, y olvidaba sus llaves a menudo. Pero no era mamá. Era Edward. De pie en la puerta, con las manos en los bolsillos. Me sonreía tímidamente.
—Eh —dice.
—Hola—digo, repentinamente consciente de que estaba usando pantalones deportivos y merecía que me decapitaran por ello. Levanté un brazo y me lo pasé por el cabello, tratando de alisarlo.
—Lo siento por aparecer sin avisar —dijo—. Sólo quería asegurarme de que estabas bien.
—Estoy bien —digo— ¿Por qué no iba a estarlo?
—Parecías un poco molesta en el restaurante—dice— ¿Quién demonios era ese tipo? —La forma en que lo dice, tan simple, como si fuera sólo por curiosidad, sin rastro de juicio. Me preguntaba si debía contárselo, si podía confiar en él. Pero antes de que pudiese decidirme, dijo:
— ¿Puedo pasar?
Vacilo y miro por encima del hombro hacia la casa. Quiero confiar en él, de verdad que sí, pero ni siquiera lo conozco. Él debe de notar que dudo, porque dice:
— ¿Tienes hambre? Podríamos ir a algún sitio.
—Claro —digo—Sólo dame un segundo para cambiarme.
Veinte minutos más tarde, estamos sentados en un banco fuera en el parque, comiendo hamburguesas y papas fritas de Johnny Rocket. La comida es grasienta y deliciosa, el aire es fresco pero agradable, y por alguna razón, el hecho de que esté empezando a oscurecer sólo hace que la escena sea aún mejor.
—Así que—dice Edward, metiendo la mano en la caja de cartón de papas fritas que está entre nosotros— ¿Vas a decirme quien era ese tipo?
—Sólo alguien de mi otra escuela. —Me encogí de hombros, como si no fuera gran cosa.
Él tomó un sorbo de su batido de chocolate y pensó en ello.
— ¿Novio?
Vacilo.
—Sí.
— ¿Mala ruptura?
—Se podría decir...
— ¿Qué pasó?
—Nosotros... salimos unos meses, y luego, cuando nos separamos, él empezó un montón de rumores sobre mí.
Esperaba que no me preguntara qué clase de rumores eran, porque de verdad que no quería recordar todas las cosas que Jake inventó sobre mí, los nombres que me pusieron, o la forma en que las chicas, incluso las que pensé que eran mis amigas, se volvieron en mi contra, y la manera en que todo el mundo empezó a mirarme de manera diferente.
Pero Edward sólo asentía con la cabeza.
—Qué basura. Siento que hayas tenido que encontrarte con él de esa manera.
—Sí —digo, en cierto modo aliviada. Respiro profundamente y digo—: Ahora que he respondido a una de tus preguntas, tienes que responder a uno de los mías.
—Dispara.
— ¿Que pasa contigo y Emmett?
— ¿Conmigo y Emmett? —Su tono es ligero y despreocupado, pero tengo la sensación de que hay cierta tensión en su cuerpo mientras toma otra patata frita.
—Sí —digo— ¿A qué venía la pelea?
—Él se estaba comportando como un idiota—dice simplemente, y se encoge de hombros, como si fuese obvio.
— ¿Y entonces decidiste hacerle una llave de cabeza?
— ¿Llave de cabeza? —Dice, sonriendo— ¿Eso es lo que pensabas que era?
—No sé —digo— ¿Los chicos no están siempre haciéndose llaves de cabeza unos a otros?
—Tal vez, los débiles —dice—. Pero lo que le hice a Emmett no era una llave de cabeza.
—Entonces, ¿qué era?
—Nada—dice—. Ese tipo de tu antigua escuela nos interrumpió antes de que cualquiera de los dos pudiera hacer nada.
—Bueno —digo—, pero aun así, ¿por qué lo hiciste?
—Te lo dije, él estaba…
—Lo sé, comportándose como un idiota. ¿Ustedes siempre se atacan el uno al otro? Quiero decir, pensaba que era tu mejor amigo.
—Lo es —dice—. Yo, él y mi amigo Seth hemos estado juntos desde siempre. Pero a veces Emmett puede ser... —Suspira y se recuesta en el banco, luego reajusta la gorra de béisbol que lleva puesta—. Puede ser un idiota.
—Ya dijiste eso.
—Es complicado—dice.
—Entonces, ¿por qué sigues saliendo con él?
— ¿Por qué estás saliendo tú con él? —replica.
—Es agradable. —Me encojo de hombros—. Por lo menos, él está interesado en mí.
Abre la boca para decir algo, pero luego lo cierra.
— ¿Qué? —pregunto.
—Nada.
—Edward—digo—, si sabes algo acerca de Emmett, entonces debes decírmelo.
Me mira y finalmente, suspira. Estira su gorra y le da vueltas, de modo que la lleva hacia atrás. Se inclina hacia delante, con los codos en las rodillas y me mira, con el rostro serio.
—Probablemente no es gran cosa—dice—. Pero cuando se enteró de que estaba por llevarte a la fiesta de Rose, se presentó en mi casa y me dijo que no lo hiciera.
— ¿Por qué?
—No sé.
Siento que ahí hay más historia, pero tengo la sensación de que si lo presiono, podría decidir no contarme nada más. En su lugar digo:
— ¿Así que piensas que Emmett sólo está siendo amable conmigo porque pensaba que te gustaba?
—No lo sé. —Todavía me miraba. Pasó una brisa, erizándome el cabello, me estremecí y me envolví en mis brazos.
— ¿No te gusta? —pregunta en voz baja.
—No estoy segura—digo honestamente—. Ha sido muy amable y dulce conmigo.
—Yo también he sido muy amable y dulce contigo—Se acerca a mí, y sus labios están ahí, luciendo tan suaves y besables. Mi corazón se acelera y quiero apartar la mirada de él, pero no puedo—. He sido muy amable contigo. Vine a ver cómo estabas, ¿no? No veo a Emmett por ninguna parte.
Sus labios están sólo a unos pocos centímetros de distancia, y él se acercamás y trata de besarme. Pero giro la cabeza, aunque necesito todo mi autocontrol para ello.
—Tienes novia—dije. Estoy mirando hacia el suelo, tratando de evitar sus ojos, tratando de detener lo que sé que va a pasar.
—Rose no es mi novia—dice.
Lo miro entonces, y antes de darme cuenta, sus labios están sobre los míos, dulces, suaves y sorprendentes. Me inclino hacia el beso, sin preocuparme por nada, tan sólo me dejo caer en él. Sus manos están en mi cabello, en mi cuello y en mi cara, y no pienso en lo que significa o qué va a suceder. Únicamente pienso en cómo se siente. Y se siente perfecto.
