SEGUNDA PARTE


Aclaro que la historia no es mía, sola la adapto a los personajes de Crepúsculo.


6.

EDWARD

De acuerdo. Tenía que enfrentar los hechos. Besar a Bella era mucho más divertido que besar a Rose. Es decir, era real y no había punto de comparación. Rose estaba buena y todo eso, pero de alguna manera, cuando lo hacíamos era… algo así como… flojo.

No, no flojo. Solo parecía flojo cuando lo comparaba punto por punto con cómo se sentía besar a Bella.

Podría haberlo hecho con Bella durante horas. Pero paramos después de unos pocos minutos y solo nos tomamos de la mano bajo el banco, fuera del centro comercial.

— ¿Qué estamos haciendo? —dice ella, sonando un poco aterrorizada.

Me reí.

—Vamos a levantarnos y caminar hasta mi coche. Vamos. —Nos ponemos de pie y vuelvo a tomarle la mano.

Durante el camino de regreso a su casa, hablamos un poco, escuchamos la radio y de vez en cuando permanecemos en silencio. Pero no es un silencio incómodo. Es como si nos conociésemos desde hace años y no necesitáramos rellenar cada segundo con charla.

Finalmente llegamos a su casa, meto el coche en el aparcamiento y lo dejo en punto muerto. Bella me mira con esos ojos serios y oscuros.

—Esto podría ser malo.

— ¿Cómo?

—Ehhh…Tú y Rosalie. ¿Emmett y yo?

Suspiré.

—Pensaba que Emmett y tú no eran una pareja oficial. Y te dije que Rose y yo no lo somos.

—Ya sabes a qué me refiero.

—No estamos haciendo nada malo.

Se muerde el labio inferior ansiosamente, lo cual me parece adorable.

—Bueno, debería irme —dice ella—. Pero me he divertido mucho.

—Yo también. Me alegro de haber podido pasarme.

—Yo también. —Empieza a abrir la puerta.

—Oye —digo.

Ella espera un momento.

— ¿Sí?

—No quiero que pienses que voy a ser como ese imbécil, Jacob. Nunca extendería rumores o le hablaría sobre ti a alguien. Nunca.

Ella sonríe.

—Sé que no lo harías. Pero gracias.

Quiero decir más. Por un momento, quiero decir muchísimo más. Pero me acobardo y se va. Cuando la puerta del coche se cierra de un golpe, me siento y la miro irse por la entrada principal hasta su casa. Se gira una vez y saluda antes de entrar. Espero un segundo después de que la puerta de entrada se cierra antes de arrancar el coche y salir a la calle. Durante el camino a casa en lo único en que puedo pensar es en besarla. En estar con ella y en lo bien que se siente. Durante el resto de la noche quiero llamarla. Enviarle un mensaje. Algo. Pero me resisto. En lugar de eso, miro varias películas seguidas e intento no pensar en Bella. Y fallo miserablemente.

Al día siguiente es incluso más difícil. Me despierto pensando en ella. De hecho, estoy bastante seguro de haber tenido un sueño con ella. Algo que ver con las mariposas. Había muchas de ellas revoloteando y volando en un campo mientras yo trataba de encontrarla. La estaba llamando por su nombre pero no podía ver dónde estaba. Un sueño raro.

—Edward, me prometiste que me ayudarías con el garaje hoy —dice mi madre mientras me siento, escaleras abajo, y cambio de canal mientras me como un bol de cereales.

Normalmente, me habría quejado y le habría pedido que me dejara algún otro fin de semana. Pero ahora pensaba que tal vez eso me ayudaría a quitarme a Bella de la mente. Así que me pongo unos pantalones cortos y una camiseta, y salgo al garaje con mi madre ladrándome órdenes.

Decido que mi misión sería hacer todo lo que ella dice sin quejarme. Estoy sudando pero estamos avanzando mucho. Entonces, en un momento de tranquilidad en el que mi madre se va para buscar agua, ya no puedo soportarlo. Saco el móvil.

Tengo tres mensajes no leídos. ¿Bella? Pienso, y el corazón me late un poco más rápido. Pero no. Uno es de Seth

¿Y qué soy ahora? ¿Hígado picado?

Me estremezco. Me iba a llevar un tiempo contarle todo esto. A lo mejor tendría que hacerle un plano a plano de la noche del viernes, incluyendo cada pequeño detalle de lo sucedido. Excepto por mi truco del desmayo. Nadie necesitaba saber que eso había sucedido.

Y también hay otros dos mensajes de Rose.

Hola guapo.

Y después, a sólo unos minutos:

Uff. Me aburro.

Mierda. No puedo ignorarla por completo. Eso sería raro. Así que le mando un mensaje y le digo que lo estoy pasando fatal ayudando a mi madre en el garaje.

Rose me responde que era muy dulce y que los chicos somos muy sexys cuando hacemos trabajos de hombre. Lo cierto es que no quería seguir la conversación, así que volví al trabajo, decidiendo que no estaría bien mandarle un mensaje a Bella hasta después de que hablara con Rose.

Cuando finalmente acabamos con el garaje, ya era hora de cenar. Ya había pasado casi todo el día y me las había arreglado para no volverme loco pensando en Bella.

Pero me rendí justo antes de irme a dormir. De alguna manera, no podía pasar otra noche sin intentar hablar con ella. Así que le mando un rápido mensaje de buenas noches mientras estoy tirado en la cama. Entonces dejo el móvil en la mesilla e intento cerrar los ojos y quedarme inconsciente.

Un zumbido me despierta. Una respuesta de Bella.

Hola.

Mi corazón late otra vez. Tengo una enorme y ridícula sonrisa en la cara. Gracias a Dios, nadie que me conociera podía verme ahora. Tecleo rápido.

He estado pensando.

¿Sobre?

Sobre tú y yo.

¿Qué pasa con nosotros?

Dudé. Lo mejor era decirlo sin rodeos.

Me gustas. Un montón.

No digas eso.

Pero es cierto.

Aun así…

Tal vez tú y yo podríamos salir.

¿Qué pasa con Emmett? ¿Y Rose?

¿Él te gusta?

Mejor que no me dijese que sí.

No de la forma en que me gustas tú.

Mi sonrisa está de vuelta, más grande que nunca.

Bueno. Así que solo tenemos que hablar con ellos y contárselo.

Estoy un poco asustada.

No lo estés. Me encargaré de esto.

¿Prometido?

Prometido.

Un poco después nos dimos las buenas noches y yo caí en un profundo sueño sin pesadillas.

Pero al releer la cadena de mensajes a la fría luz de la mañana del lunes, empiezo a sentir una débil punzada de culpa. Había dicho muchas cosas. Por supuesto que las dije en serio, pero es que eran palabras muy grandes. Especialmente lo de que me encargaría de todo. Después de todo, no podía evitar que Rose se volviera loca y furiosa cuando se enterara de que Bella me gustaba más que ella. Se podía poner feo.

Pero cuando llego al vestíbulo antes del primer periodo de clases, veo algo extraño. La Tríada está rodeando la taquilla de Bella, y ella habla con ellas. Riendo.

Primero pienso que debo de estar viendo cosas, pero no. Es cierto. Rose y Bella charlan como mejores amigas que se reúnen después de cinco años separadas. Es decir, si no lo entendía mal, ahora la Tríada era un Cuarteto.

Cuando Bella me ve, me lanza una mirada que dice "no vengas aquí" y después mira hacia otra parte rápidamente. ¿Pero qué diablos pasaba?

— ¿Qué se siente ser un idiota que solo piensa en sí mismo y que deja tirados a sus amigos ahora que le va bien?

Me giro para encontrarme a Seth allí de pie.

— ¡Mierda! —Digo dándome una palmadita en la frente—. Me olvidé totalmente de recogerte.

—Ah, entiendo. Después de todo, solo hemos hecho lo mismo cada día durante dos años. ¿Por qué te ibas a acordar?

—Chico, lo siento. Fue un completo accidente.

—Sí. Seguro. —Me da una palmada en la espalda—. Espero que hayas pasado un buen fin de semana, rompecorazones.

—Seth, vamos, hombre.

Mientras él se aleja, Bella y la Tríada siguen parloteando en su taquilla. Este día parecía algo salido de la Dimensión Desconocida, pienso, sacudiendo la cabeza por lo ridículo que me parece todo.

—No pasa nada por estar confuso. Las matemáticas básicas me hacen lo mismo todo el tiempo. —Emmett asiente en mi dirección desde su taquilla, al otro lado del vestíbulo.

Me río entre dientes en señal de aprecio.

—No es por matemáticas, es tan solo… la vida.

—Ah, bueno. ¿Qué pasa exactamente con la vida?

—Seth está enfadado conmigo.

Emmett está de muy buen humor por alguna razón. Actúa como su antiguo yo. Se acerca y se apoya contra la pared que hay a mi lado.

—Mira, estaba pensando en eso que hay entre tú y yo —dijo. Se cambió los libros de brazo—. Quiero acabarlo, hermano. Es estúpido. Hemos sido amigos durante mucho tiempo.

Dudo, pero no mucho.

—Yo también. No tengo nada contra ti. —Pienso en contarle lo que pasó con Bella. Pero por el rabillo del ojo, la veo bajando por el vestíbulo con la Tríada, y decido que necesito hablar con ella antes de hacer algo estúpido.

— ¿Ves lo fácil que era? —Dijo Emmett—. Soy tan razonable que es de locos.

—Si Seth me perdona, las cosas podrían volver a ser como solían serlo.

—Lo superará, hombre. Después de todo, si tú y yo podemos dejar atrás toda esta mierda, estoy seguro de que ese chico te perdonará. ¿Qué es lo que lo ha sacado de quicio esta vez?

—Hoy olvidé recogerlo para venir a la escuela.

Él se ríe.

— ¿En serio?

—Sí. Se me cae la cara de vergüenza.

—Chico, ¡vive a dos casas de ti! —dice desternillándose de risa y soltando una carcajada cada vez más intensa. Lo siguiente que sé es que los dos nos estamos riendo tanto que casi llorábamos.

—Probablemente pasé conduciendo mientras él estaba allí de pie —balbuceé. Tan sólo imaginarnos la escena nos lleva a otro ataque de risas histéricas. Finalmente nos controlamos. Emmett se pone serio.

—Mira, chico. Solo quiero que lo sepas. No importa lo que pase, siempre serás mi chico.

—Gracias hombre.

Nos damos un golpe el uno al otro y nos dirigimos a clase. Y honestamente, todo esto hace que me replanteé seriamente lo de hacer que lo mío con Bella fuese oficial. Es decir, Emmett era mi chico y ella acaba de mudarse aquí. Sin mencionar que ella finalmente estaba empezando a hacer amigos, ¿y ahora iba a arruinarlo todo por ella? Necesitaba encontrar tiempo para hablar con ella y hacerme una idea de qué era todo esto.

Aunque ella fuese genial, aunque me gustara tanto la idea de que pudiésemos salir, no estaba seguro de que fuese a funcionar. Ahora no. Puede que nunca.


Hola que tal? Si sé que hace muuuuuuuucho no actualizo, lo siento no tengo justificativo :(

Para compensar les dejo dos capítulos y próximamente subiré el siguiente .

Saludos. :)