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Sherlock Holmes:

Sinfonía

II

Rache


"Now all of the landscape

It's just an empty place

Acres of longing

Mountains of tenderness"

Florence and the Machine - Landscape


"Ahora todo el paisaje

es sólo un lugar vacío

hectáreas de nostalgia

montañas de ternura"

Florence and the Machine - Landscape


Landscape de Florence and the Machine

Dedicado con mucho cariño a Marpesa Fane-Li y Naoky,

que siempre me inspiran a seguir escribiendo…


La inscripción "Rache" grabada con sangre dejó estupefacto a Watson; conocía muy bien aquella palabra, lo mismo que esa escena, y por un instante tuvo la esperanza de estar soñando un recuerdo.

Sin embargo no era así.

- o -

Si Watson salió corriendo de su casa gritando en busca de auxilio, nunca lo supo. Sólo recobró el sentido y el gobierno sobre sí mismo cuando ya se encontró sobre un coche policiaco.

Mary. La dulce Mary. ¿Qué había pasado con ella? ¿Estaba bien, acaso?

El traqueteo del coche sólo ayudaba para ofuscar los pensamientos del doctor. Para difuminarlos en una niebla de incertidumbres, o en una telaraña tejida por preguntas inagotables sobre lo sucedido. "Quién" y "Por qué" entre ellas.

¿Quién en el mundo podría desear hacer mal a una inocente mujer? ¿O había sido a él? No. Imposible. Nadie en el campo conocía su pasado como médico militar, ni como el compañero del detective Sherlock Holmes. Nadie había allá afuera que quisiera hacerle daño a un simple doctor de campo. Y el tiempo de Holmes había terminado con aquel día en Reichenbach.

Al cabo de un momento llegaron a la estación. Uno de los policías acompañó al doctor hacia una sala de espera, donde lo hicieron sentarse en una banca acolchonada y le ofrecieron una taza de chocolate caliente; como si el cacao pudiera resolver el caso.

"El caso."

No hay caso, Watson, se dijo el doctor. No hay tal cosa… Esto es un crimen.

—Doctor Watson —dijo un policía, acercándose a él—, hemos enviado un par de patrullas hacia su casa para que examine la escena. Lo mantendremos informado sobre lo que acontezca, pero antes debo tomar su declaración. Soy el oficial David.

Watson miró al oficial con un gesto dolido, trataba de poner su atención en él y en lo que decía; de verdad lo intentaba, pero todo sucedía tan rápido y las ideas estaban desordenadas en su cabeza.

—¿Podría darme unos minutos antes, por favor, oficial? —suplicó Watson.

—Por supuesto.

El oficial se alejó hacia una de las cabinas en las que tenía otros asuntos que resolver; para ser el campo, había mucho movimiento en la estación.

"Rache". La palabra se aparecía con insolencia en cada uno de sus recuerdos. Inmediatamente recordaba a Holmes, y el primer caso a su lado. ¿Tendría algo que ver? Indudablemente. Esa palabra no podría estar ahí por azar, ni por coincidencia.

La respuesta era sencilla: tendría que recurrir a Holmes. Pero, ¿dónde estaba? No había recibido noticias de él desde aquella vez en que recibió el paquete; desde hacía tantos meses antes.

Intentó, una vez más, emplear las técnicas deductivas de su amigo para tratar de entender algo. El viaje a la casa de los Landel para suministrar la medicina del pequeño; la ausencia del señor, el viaje de regreso, la casa patas arriba y la palabra Rache pintada con sangre en la pared de la habitación. "Rache" es "venganza" en alemán, recordó. Eso podría ser útil si se tratase de alguna clase de maniaco con la intención de recrear el crimen. Pero eso sólo podía ser posible si escuchó la explicación de Holmes respecto al significado de la palabra; y no si escuchó a Lestrade, quien propuso la teoría de que el asesino quiso escribir "Rachel" en realidad. Aunque… quizá no se lo hubiera perdido. Entonces podría significar un nombre… pero, ¿de quién? ¿O realmente era el alemán el que le daría la respuesta: venganza? ¿Hacia quién? ¿Por qué? ¿A él mismo? ¿A Mary?

—La señorita Rachel también desapareció —habló algún policía, atrayendo la atención de Watson.

El doctor sintió como si alguien le hubiera arrojado agua fría al rostro. Se puso de pie impulsivamente y sujetó al policía que había hablado.

—¿Qué dijo? —dijo, casi a gritos, el doctor.

El policía retrocedió un paso ante el acto impulsivo del doctor; miró a su colega de reojo y el otro policía apartó a Watson de su colega.

—Tranquilícese, doctor, mi colega sólo está reportando una desaparición más. Aún no tenemos un reporte oficial de lo que sucedió en su casa.

—Pero… ¿quién es esa Rachel que desapareció? ¿Es de algún lugar cercano?

Los policías intercambiaron miradas de complicidad; quizás debatiéndose entre si era recomendable dar la información o no.

—Bueno… —dijo el primero.

—Es una institutriz que vive del otro lado del campo; es una mujer muy tranquila, apenas más joven que la esposa de usted, doctor. Vine a reportar su desaparición en caso de que tenga algo que ver con la de su esposa; ambas son institutrices y son mujeres jóvenes.

—¿Y la casa? ¿Dónde desapareció? —cuestionó Watson, ligeramente más relajado, pero aún con algo de agitación. Necesitaba saber qué estaba pasando.

—Bueno…

—Su casa estaba en perfecto estado, doctor —interrumpió el policía que primero había hablado—. No hay señales de violencia, ni nada parecido. La señorita Rachel desapareció hace unas 32 horas, de su casa. Su ama de llaves reportó la desaparición. Argumentó que ella estaba preparando la comida mientras la señorita Rachel tomaba una ducha, pero que la señorita no salió del baño… A pesar de que no hay ventanas grandes en él.

—¿Y por qué hasta ahora reportan la desaparición?

—Pues… porque no había señales de violencia en la casa; y la forma de proceder es esperar 32 horas para hacer la denuncia correspondiente.

La explicación le pareció a Watson más una excusa. Tuvo que respirar hondo para tranquilizarse, ya que en ese momento empezaba a ver todo como una artimaña planeada por algún delincuente.

—Entiendo. Lo siento, creo que estoy algo afectado respecto a lo que le sucedió a mi esposa. Estoy algo… confundido.

—No se preocupe, doctor. Nosotros haremos nuestro trabajo y ya verá que encontraremos a su esposa, sana y salva.

—Doctor —dijo el oficial que no había hablado—, si ya se siente mejor, le recuerdo que el oficial David está esperando su declaración respecto al asunto.

—Está bien —Watson se dirigió a la oficina del oficial. Ahí, él lo hizo pasar y lo invitó a sentarse. El oficial llamó a una de sus secretarias para que mecanografiara la declaración de Watson.

—Bien, doctor, cuénteme lo que ocurrió.

Watson inhaló y exhaló para tranquilizarse y comenzó a narrar todo lo que le había pasado durante el día, desde su visita a la casa de los Landel para atender al pequeño, hasta su arribo a casa y el encuentro con aquella escena.

—¿Puede la familia Landel confirmar que estuvo allí?

Watson se extrañó de la pregunta, pero contestó al instante.

—El señor Landel no estaba en casa el día de hoy; dos de sus empleados me recibieron y me llevaron al cuarto del pequeño. Yo tenía que suministrarle una última vacuna porque el niño había estado enfermo desde hacía unas semanas.

—De acuerdo —dijo el oficial, haciendo una pequeña nota en una hoja de papel—. ¿Usted o su esposa habían tenido problemas con otras personas del campo?

—Ninguno. Siempre nos hemos tratado con mucha amabilidad, y me atrevo a decir que nos respetamos mutuamente todos.

—Entiendo, entiendo. Humm… ¿Había discutido usted con su esposa durante los últimos días?

—¿Qué tiene eso que ver?

—¿Es eso un sí?

—Por supuesto que no.

—¿No es un sí o no había discutido con ella?

—Ambas.

—¿Ambas? Humm… Ok ok.

A Watson comenzaba a impacientarlo el oficial.

—¿Ya hicieron la inspección sus subordinados, oficial?

—Por ahora, doctor, las preguntas las estoy haciendo yo.

»Así que dígame, doctor Watson, como excompañero de Sherlock Holmes, usted debe haber aprendido buenas técnicas para encubrir crímenes, ¿no es así?

—Tantas como para resolverlos —se apresuró a contestar Watson a algo que interpretó como un ataque.

—Humm… eso significa que usted podría darse una idea de quién es el autor de lo que le sucedió a su esposa. ¿Tiene usted una idea acaso?

—No, oficial.

—Entiendo. Es un poco… extraño que siendo usted quien es no tenga ni siquiera una idea aproximada, doctor Watson.

—¿Está usted insinuando algo?

—No, doctor; de ninguna manera. Su historial como auxiliar en la resolución de crímenes es tan vasto que no me queda más que admitir que esta situación es muy lamentable. Esperaremos el reporte oficial y mañana por la mañana tendremos los resultados para usted. ¿Tiene algún lugar donde hospedarse?

—Buscaré un lugar en el pueblo.

—Bien, y le ruego de la manera más atenta que no abandone estos lares por ahora, doctor. Tenemos que permanecer en contacto con usted.

Dicho eso Watson salió de la oficina con una horrible sensación en el estómago.


Ending: Chocolate de Snow Patrol


Aquí la siguiente entrega.

Saludos!