Después de la muerte: "¿Debilidad?"

||Primero que nada, gracias a los que están leyendo este fanfic, se que son pocos pero cuando dejan algún review realmente me alegra, no puedo responder a los review de gente sin cuenta así que no crean que no los leo (?), leí un review que me cambio la vida… Bueno pensaba en hacer los capítulos más largos y así lo haré, y subiré los capítulos los viernes así que revisen los viernes las y los que siguen este fanfic. Sin más los dejo leer c:||

Ya había pasado 1 día en el hospital, no fue el mejor ni el más cómodo del mundo, pero pudieron dormir. Al despertar los hermanos se percataron de que no estaba el bebé en la incubadora. El castaño se levantó y salió de la habitación, caminando por el pasillo. Debía saber dónde estaba su hijo, tenerlo cerca, en sus brazos, verlo…
Antes de darse cuenta ya estaba en observando por un cristal a todos los bebés del hospital.
-¿Eren Jaeger, no?- una voz angelical se escuchaba a sus espaldas.
-Si señora… ¿Dónde está mi hijo?- Contestó el castaño con un poco de frialdad al notar que su hijo no estaba detrás del cristal.
-Oh… él está bien, tiene su propia habitación lleno de enfermeras y doctores, ven sígame señor-
-Si…-
Ambos caminaron por los largos pasillos del hospital, hasta llegar a un cuarto pequeño completamente blanco, apenas al entrar escuchabas los pitidos de las maquinas, aunque el castaño no las entendía no les dio importancia y miró los cables encontrando el final de estos, los cables estaban conectados de cierta forma al bebé, eso lo podía entender, solamente que las otras maquinas y los sueros conectados la pequeño le asustaban.
-¿É-Él está bien?..-
-Oh, sí lo está, en un rato mas lo llevaremos con ustedes…-
-¿Me puedo quedar?-

-Umm… Yo preferiría que no… Pero antes de irte ¿Me puedes decir el nombre del pequeño?...-
Mierda. Un nombre, ¿Por qué no se le ocurrió hace 9 meses atrás?, estaba sudando por los nervios, sí bien es difícil ponerle un nombre a una mascota, nunca hubiera imaginado que sería más difícil ponerle un nombre a su hijo. Los primeros que se le vinieron a la mente eran simplemente catastróficos "Jorge, Daniel, Gernancio, Brunildo, Eldav, Soyel, Armando, etcétera…" Y muchos nombres horribles más. Mientras pensaba pudo escuchar una voz fina, una voz que le recordaba una chica pero era un poco más grave, por lo que dedujo que era de un chico joven, era un susurro ronco... Tuvo que prestar mucha atención para captar la palabra… "Armin"… Supo rápidamente que ese debía ser el nombre de su hijo, separo sus labios intentando modular palabra incomodo.

-Armin…-
-¿Huh?...-
-Armin Jaeger, el nombre de mi hijo es Armin Jaeger.-

-¡Oh!, claro lo anotaré, ¿No incluirá el apellido de su madre?...-
-Armin Jaeger.- Dijo en un tono alzado para negar la pregunta de la muchacha.
-E-Entiendo, por favor fuera de la habitación, puede ponerle nervioso ver lo que le haremos a su hijo.-
La chica rubia de ojos azules acompaño al castaño al final del pasillo, sonriendo con un papel anotado el nombre del pequeño, volviendo al cuarto donde estaba este. El castaño caminaba por los pasillos hasta llegar a la sección de maternidad, en el cual la primera habitación era de su hermana.
-¿Cómo está él?- Fue lo primero que pregunto preocupada

-Está conectado a maquinas, supuestamente nos lo traerían para que amamantes a Armin.-
-¿Armin?... ¿Así le pusiste?-
-Si, pero no le di tu apellido.-

-¿Huh?, ¿Por qué?-

-Porque tú no eres una buena madre, yo criaré al bebé.-

Mikasa quedó sorprendida por eso, pensó que se iban a casar, tener más hijos, una casa propia… Una historia de amor que anhelo de pequeña desde que Eren la salvó de los secuestradores.
-Entiendo… El hijo es tuyo, pero ya no mío ¿Verdad?-

El castaño simplemente sonrió asintiendo con la cabeza.

.

¿Dónde estoy?, me duelen los brazos, hay cosas que me pinchan y siento el líquido entrar en mis venas… ¿Por qué no estoy con Eren y Mikasa?, estoy encerrado en un cristal, hay cosas en mi nariz, tiene oxigeno, pero realmente no lo necesito. Me siento sano, no entiendo porque esto…
Abrí los ojos por primera vez, en vez de encontrarme entre los brazos de la que sería mi madre, estaba encerrado y mucha gente vestida de blanco me miraba con atención. Tengo el estomago vacío… Ahora que recuerdo, cuando morí tenía el estomago abierto, realmente es relajante volver a sentir hambre. Me muevo un poco en la cama sin abrir los ojos, realmente me cansa mucho abrirlos, decido guiarme por mis oídos, no puedo oler por el oxigeno que tengo en la nariz.
Escucho susurros y siendo que me desconectan de los tubos, me sacan el oxígeno y una voz conocida me toma en sus brazos, susurrando mi nombre.

El castaño había ido a buscar al bebé, para que lo amamanten, y ponerlo a dormir en la habitación con ellos. El pasillo era largo y el piso era algo resbaladizo, así que debía caminar con cuidado, si caía moriría el recién nacido. Así de simple.

El recién nacido se movía acomodándose, buscando pecho pues tenía hambre.
-Armin… Yo no tengo pechos para alimentarte, si los tuviera hubiera huido del hospital contigo.- Dijo el castaño acariciando la pequeña cabecita del bebé.
Le dolía ver al recién nacido con marcas en sus brazos por las maquinas, pero sabía que sin estas él podía morir.

-Al fin llegas Eren, ¿Puedo tomar a mi hijo?-
-Es mío Mikasa, ya te dije, él es tu sobrino y nada más, somos hermanos. Además debemos inventarnos una excusa por cuando lleguemos a casa con el bebé.-
La asiática suspiro adolorida, mirando al bebé el cuál buscaba pecho desesperado en los brazos del padre.
-Dámelo, lo alimentaré…-
El castaño dudo un poco y le entrego el bebé con delicadeza, sentándose en una silla al lado de la cama y de la cuna del hospital.
-¿Realmente sale leche de ahí?...-
-Al parecer si… Esta bebiendo…-
El castaño miraba con atención como el bebé absorbía y sus labios quedaban manchados de líquido blanco. Necesitaba a Mikasa hasta que el bebe dejara el pecho…
Así paso la semana todos los días iguales, el niño conectado a los tubos y luego ir donde sus progenitores a alimentarse y dormir con ellos.

Un día entro la doctora que ayudo en el parto, sonriendo de oreja a oreja con unos papeles en su mano
-Les tengo buenas noticias, querida familia.-

Los hermanos miraron a la doctora con atención mientras que el bebé dormía plácidamente sobre el pecho de su madre.
-Se les da el alta a ambos… Pueden irse hoy…- Dijo con una sonrisa con lagrimas en los ojos, se había encariñado con el bebé y los padres.
-Mejor dicho, deben irse, están fuera de acá. Les daremos ropa para su hijo y pañales pero deben irse ahora.- La mujer mayor, morena con pecas en su rostro interrumpió la tierna escena con su aparición y risa.

-Y-Ymir… Por favor perdónenla, es nueva aquí… Bueno les ayudaré a guardar sus cosas, Mikasa tú puedes ir caminando, la semana sin alta fue por el bebé, él aún está algo grave…-
Dijo la rubia tomando al bebé en sus brazos para luego llevárselo de la habitación.

Todo estaba tranquilo en el hospital, los padres de Armin estaban listos para irse, pero su hijo no era devuelto a ellos. Podían escuchar el llanto de su hijo, era inconfundible, gritos ahogados, hipos entre los jadeos del llanto.
Le estaban haciendo algo doloroso.
Los jóvenes se levantaron a buscarlo, caminando por los pasillos en dirección al llanto… No pudieron creer lo que vieron.

La sala estaba oscura, a la luz del tenue fuego de la vela, en la pared se reflejaban dos sombras… Una de una mujer adulta, con lentes que brillaban a la luz, y la otra un bebé recién nacido. El bebé estaba en los brazos de la mujer, la cual tenía una jeringa con un líquido fosforescente amarillento.
Los padres rápidamente se acercaron a la sombra de la mujer. Pero la jeringa ya estaba clavada en el brazo del niño… De su hijo, no había duda que ese líquido no era a su favor.
||Fin del capitulo||