—Bla bla —Diálogos.
—Bla bla —Pensamientos.
MUNDOS OPUESTOS
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Capítulo I
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Naruto Uzumaki observó en silencio a su ex amor platónico (sí, platónico), Sakura que examinaba a una inconsciente Ino.
Se preguntó varias veces seguidas por qué Ino le había gritado de tal modo. Ese grito agudo, acompañado de aquel gesto aterrorizado, había sido una conducta completamente extraña por parte de la Yamanaka.
De todo el tiempo que llevaba con la rubia platinada, nunca había visto en sus gestos tanto miedo y vergüenza. Fue una situación muy extraña y, de hecho, aún intentaba buscar una justificación adecuada para ello.
Asimismo aún no sabía la causa del síncope de su novia. ¿Estaría enferma? ¿Le había sucedido algo durante la misión? Y si fue así, ¿por qué no se lo había dicho? ¿Acaso le estaba ocultando algo? ¿O no quería preocuparlo?
La ansiedad por saber lo estaba matando, literalmente.
—Está todo normal. Ahora sólo está durmiendo.
Las palabras de la pelirosada lo sacaron de su reflexión. Acto seguido, miró a Ino que recostada sobre su cama lucía impasible.
—Estará bien, ¿cierto, Sakura-chan?
Tenía fe en que, fuese lo que tuviese Ino, estaría bien al final del día.
—Por supuesto, es sólo un desmayo.
Uff, menos mal. De todo el rato que había pasado, recién podía respirar con tranquilidad. Había estado muy preocupado –aún lo estaba- por la rubia, incluso cuando recién se había desmayado, se había quedado paralizado con ella en brazos, sin saber qué diablos hacer. En realidad lo único que se le ocurrió, después de unos segundos muertos, fue crear un clon de sombra y mandarlo en busca de su amiga médico.
Gracias a Kami que había llegado pronto.
—Lo que sí, su chakra está algo desequilibrado y débil.
¿Qué se supone significaba eso? Casi entrando en pánico, preguntó: —¿Qué hay que hacer?
—Descuida, Naruto. No es nada grave, sólo necesita descansar.
Sintió, una vez más, que el alma le regresaba al cuerpo.
¿Por qué Sakura lo asustaba de tal modo?
—Gracias, Sakura-chan.
Ya un poco calmado y más tranquilo, se acercó a la rubia y se encuclilló justo a su lado. La observó con detenimiento, como solía hacerlo cada vez que despertaba primero que ella.
Una sonrisa tierna se dibujó entre sus labios. Enseguida se inclinó y le besó la frente, en un suave y casi imperceptible contacto.
—Descansa… —murmuró antes de incorporarse y salir de la habitación junto con Sakura.
La pelirosada que había sido testigo en silencio de los actos del Uzumaki, también sonrió.
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Ino despertó por el fuerte olor de antiséptico a su alrededor.
Lo primero que hizo fue observar el lugar desde su posición.
Bien, estaba en el hospital… No era tan malo.
Luego se observó a sí misma. No poseía vendajes, ni accesos venosos ni nada invasivo, no se preocupó, mas... ¿Qué se supone estaba haciendo ahí? A continuación decidió sentarse, no obstante un mareo repentino no le permitió tal acto.
—¡Mierda! —masculló por lo bajo, llevándose ambas manos a la cabeza.
Era como si un taladro le estuviese partiendo el cráneo.
—Debes sentarte con cuidado.
¿Qué? Se volteó con cuidado hacia aquella voz que reconoció al instante, aunque sonaba bastante suave y amable, no la recordaba de ese modo.
—Sakura —sin saber por qué, se sintió aliviada de verla allí. —¿Qué diablos pasó? —pidió luego de que la médico se acercara hacia ella.
—Te desmayaste.
Una perfecta "o" se formo a través de sus labios rosa. ¿De verdad se había desmayado? Resultaba raro, sobre todo porque no recordaba haber estado enferma o algo así.
—¿Hace cuánto? —le preguntó mientras su amiga la ayudaba a sentarse.
—Dos días.
—¿Qué? —chilló no creyéndole.
¿Por qué demonios había estado tanto tiempo desmayada?
—¿Qué fue lo que pasó, Frente? —ahora sí que se sentía desorientada.
Apreció la intensa mirada de Sakura sobre ella. Aunque más que intensa, era casi con sorpresa y, por qué no decirlo, también suspicacia.
¿Había dicho algo malo o qué?
Sakura, después de unos segundos de silencio, habló: —Te desvaneciste después de la discusión que tuviste con Hinata.
Joder, las cosas se estaban poniendo más extravagantes aún.
Dispuso intentar algo distinto, sólo para aclarar un poco las cosas de su cabeza que aún rondaba por un sueño que había tenido.
—Pero… ¿Me hablas de Hinata Hyuuga con gran cuerpo, pantaloncillos, exhibiendo su gran delantera?
La médico asintió, como si fuese lo más lógico y obvio.
¡Claro que no era lo más lógico y obvio para Ino!
Caray…
Negó en silencio.
Creía que en definitiva había un sueño, porque no era capaz de concebir el actuar de la Hyuuga de ese modo tan impulsivo y atrevido. No era propio de ella. Además, no creía que hubiese cambiado tan radicalmente en sólo dos meses…
No obstante, recordaba que hace unos años ocurrió un evento bastante extraño en Konoha que había quedado en secreto entre Shizune, Tsunade, los padres de Sakura y ella. ¿Acaso se trataba de algo similar?
Tratando de juntar las partes del rompecabezas, observó a la pelirosada. Le miró el rostro, después las manos y piernas.
Ino Yamanaka se destacaba por ser muy perceptiva, por lo que la observación era uno de los métodos que más la ayudaban a descifrar a las personas, y esta vez pudo pesquisar algo importantísimo; Sakura no poseía el queloide en la muñeca izquierda, por lo que aquel detalle fue definitivo para llegar a una conclusión final…
—No es Sakura —se dijo a sí misma, enarcando una fina ceja rubia.
Ahora enlazando los hechos que creyó pertenecían a una fantasía, terminó por armar el rompecabezas.
—Oh, mi gran Kami…
Sólo para salir de la duda, le hizo una pregunta capciosa a la pelirosada.
—Si yo te digo frentezota, ¿tú me dices…?
Sakura la miró con desconcierto.
Aquello fue suficiente para confirmar las sospechas de Ino.
—¡Nooo! —chilló con exageración, como si el acierto del fin del mundo anunciado por los Mayas hubiese sido cierto.
Y no era para menos, pues si lo que creía era cierto, entonces se encontraba en un lugar completamente distinto. Por consiguiente, de ser así, significaba que no tenía ni la más mínima idea de qué hacer, y lo que era peor… estaba sin Naruto.
—Ino, yo
—¡No, Frente! —la irrumpió mientras se levantaba de la camilla y caminaba hacia el gran vitral que tenía como ventana. Desde su lugar no pudo divisar la torre Hokage, estaba en un segundo piso, por ende, no fue factible hacerlo.
Tenía que avisar pronto, porque algo había que hacer al respecto, no obstante no podía hacerlo sola.
La única opción que tenía era contarle los acontecimientos a una persona que podría ayudarla, la líder de Konoha; La Hokage.
Se volvió hacia Sakura, que lucía sumisa y pasmada por su actuar. Restándole importancia, exclamó:
—¡Necesito ver a Tsunade, ahora!
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El grito estridente obligó a Naruto a dejar caer ruidosamente la bandeja, en donde llevaba un consomé para Ino, en la entrada de la habitación.
—¡Kyaaaaaaaaa!
Con temor –y haciendo caso omiso del desastre que acababa de dejar en la alfombra- se acercó a Ino que sentada se aferraba a las sábanas como si su vida dependiera de ello.
—Ino-chan —la llamó preocupado, no sabiendo si acercarse más o no.
—No, no, no —ella negó, además, con un suave movimiento de cabeza.
Aún más preocupado, Naruto decidió sentarse a los pies de la cama, todavía manteniendo la distancia con la rubia platinada.
—¿Qué es lo que pasa, Ino-chan? —Si no se enteraba pronto de qué era lo que pasaba con su novia, iba a terminar con los nervios de punta.
Ella lo miró con evidentes lágrimas en los ojos.
Oh, no… Su Ino iba a llorar. ¡No podía permitirlo! Le había prometido que sólo iba a derramar lágrimas de felicidad.
—No llores —le pidió, extendiéndole la mano. — No lo hagas. Sea lo que sea que esté pasando, podemos solucionarlo…
Ino se alejó más de él, apoyándose en el respaldo de la cama.
—No eres M-Menma-kun… —la escuchó decir casi en un murmullo.
¿Menma?
—No entiendo, Ino-chan. De verdad no estoy entendiendo nada, necesito que me digas qué está sucediendo —casi al borde de la desesperación, se mordió el labio inferior. —Por favor, mi vida. Dime lo que está mal, ¿qué fue lo que pasó?
—Y-Yo… —le tembló la barbilla, y pese a que quiso continuar, las lágrimas y el nudo en la garganta le impidieron hacerlo.
Naruto se acercó un poco más, aún manteniendo la distancia.
—Quiero ayudarte, por favor dime lo que está mal, mi vida… —suavizó las palabras, tratando de encontrar alguna respuesta en la comunicación no verbal de su novia.
Ino le dedicó una mirada de extrañeza y sorpresa. Al menos, eso fue lo que Naruto pudo advertir en aquellos hermosos ojos celestes.
—¿M-Mi vida…?
—Sí, mi vida. ¿O prefieres que te llame mi amor? ¿O mi cerdita? Como lo hacíamos cuando comenzamos a salir, ¿recuerdas?
Al parecer Ino no recordaba nada, porque todo lo que él decía parecía cada vez más insólito para ella.
—Y-Yo…
—Por favor, te lo pido, mi vida, ¿qué sucede? ¿Por qué me miras como si fuese un desconocido? ¿Qué pasó?
La observó apretar las manos con fuerza, posteriormente lo miró.
—Y-Yo… —se detuvo unos segundos antes de continuar. —Y-Yo no soy tu vida.
Aquellas palabras fueron como un balde de agua fría para Naruto, ¿cómo que no era su vida?
—¿Cómo…?
—Yo no soy Ino…
¿Qué? ¿Cómo que no era Ino? ¡Si estaba frente a él!
Algo aturdido por la confesión que le acababa de brindar su novia, abrió la boca para generar una contra respuesta, mas antes de que lo hiciera, Ino se arrodilló en la cama.
En el acto, la vio cerrar los ojos.
—¡Yo no soy Ino!
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La sorpresa fue… inmensa. Jamás se le pasó por la cabeza que la Hokage, la hermosa líder de Konoha, luciera de tal modo tan poco agradable.
Todavía impactada, se reprochó mentalmente por desconcentrarse. No había pedido que la Hokage fuese al hospital de forma urgente a verla sólo para impresionarse por tal grado de fealdad.
Y ahí estaba de nuevo, atendiendo a la fisionomía poco grata de Tsunade. Por no hablar de la ausencia de sus grandes pechos…
Bueno, era casi imposible no hacerlo, sobre todo por esa gigante erupción cutánea en la mejilla derecha de la rubia líder.
Maldición…
Sacudiendo la cabeza, miró a Tsunade a los ojos antes de hablar y decir todo de una buena vez y sin rodeos.
—Mi nombre es Ino Yamanaka, Líder del Clan Yamanaka, Jōnin, Ninja Médico, sucesora oficial de Ibiki Morino en el Departamento de Tortura e Interrogación de Konoha.
La habitación quedó en un periodo de mutismo que fue exasperante para Ino.
—¿Cómo? ¿Podrías repetirlo una vez más?
La voz dulce y pacífica de Tsunade la turbó, no obstante respiró profundo para dejar las sorpresas y juicios para más tarde.
—Ino Yamanaka, Líder del Clan Yamanaka, Jōnin, Ninja Médico, sucesora oficial de Ibiki Morino en el Departamento de Tortura e Interrogación de Konoha.
—Ya veo…
En ese preciso instante la puerta se abrió, dejando ver a una cara conocida para Ino; Shizune. ¡Joder! Ahora más distracciones para ella…
—Sakura, ¿la examinaste en busca de algún traumatismo encéfalo craneano? — fue Tsunade la que habló.
—¡Pero…! —exclamó Ino, caminando alrededor de la habitación.
Le estaba quedando poca paciencia.
—¡No están entendiendo! —se detuvo y miró a todos los presentes. —¡No soy Ino!
Al ver los rostros perplejos de Sakura, Tsunade y Shizune, aclaró lo que en realidad quiso decir.
—No soy Ino, al menos no la de este mundo o lo que sea. ¡No pertenezco acá!
Al escucharse, pudo notar que sonaba como una loca, por lo que comprendía la reacción de las tres mujeres. Parecía demasiado ficticio para ser real, sin embargo, se trataba de algo cierto y debía hacer lo que fuese para que le creyeran, de lo contrario no iba a poder encontrar una solución pronto.
—Sakura, necesito que le hagas unos exámenes de inmediato.
—¡No! —gritó, no permitiendo que la trataran como una loca. —¿Es que no entienden? Soy Ino Yamanaka, pero no la de este lugar. ¿Qué puedo hacer para que me crean?
—Podríamos doparla.
Le echó un vistazo amenazador Sakura, ¿cómo se le ocurría decir algo así?
Dejando escapar un gritito de frustración, se acercó hacia el trío.
—No soy Ino — dijo una vez más, con un tono más suave. Casi dándose por vencida y resignándose a que no le creyeran palabra alguna.
—Tal vez deberíamos considerar lo que dice, Tsunade-sama.
Agradeció a todos los dioses que al menos Shizune estuviera considerando que lo que decía era veraz.
Tsunade miró a Ino con interés. Al parecer estaban comenzando a dudar.
—Bien. —Aceptó, pronto le echó un ojo a la pelirosada que estaba a su lado. —Sakura, dale el alta médica. Será trasladada al Departamento de Interrogación, Ibiki se encargará, de lo contrario, Inoichi entrará en su mente para saber si lo que dice es cierto o no. — Ahora miró a Shizune — Localiza a Inoichi Yamanaka.
—Enseguida, Tsunade-sama.
Ino, al oír el nombre de su padre, se paralizó. Incluso sintió que el corazón le dio un vuelco.
No podía creerlo…
—¿Dijiste Inoichi? ¿Inoichi Yamanaka? —no importándole dirigirse sin respeto alguno a la Hokage, avanzó hacia ella y la sujetó de los hombros. —¿Papá está vivo…? ¿Es verdad?
—S-Sí… —fue la respuesta de una sorprendida Hokage.
Una sonrisa radiante se plasmó en su rostro.
—Papá está vivo… —murmuró, soltando a Tsunade y volviendo a la cama en donde se sentó.
Enseguida unas tercas lágrimas comenzaron a caer por su rostro, mas éstas eran acompañadas por una expresión de felicidad que era difícil de explicar.
Shizune alzó ceja, Tsunade frunció el entrecejo y Sakura aún estaba perdida en sus pensamientos. Lo único en común que compartían las tres féminas, era que su opinión acerca de Ino era lo suficientemente sólida como para comenzar a creer que no se trataba de la Ino que todos conocían.
Dudas, dudas y más dudas…
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El rubio llevaba un ramo de tulipanes rojos, violetas, blancos y amarillos en su mano izquierda mientras caminaba por las calles de Konoha en dirección al hospital.
Estaba gratamente impresionado. Cuando Ino lo sorprendió por la espalda hace días atrás, el corazón le latió rapidísimo, lo que aumentó con creces cuando ella lo besó.
Nunca creyó, ni en sus sueños más ocultos y descabellados, que la rubia Yamanaka fuese a besarlo de tal modo.
Cada vez que revivía aquel momento, era capaz de sentir la presión de sus labios y el dulce sabor colarse por su boca. Había sido fantástico, increíble, inolvidable…
Una sonrisa boba plasmó en el rostro, acompañado de un rubor en las mejillas.
Si bien se trataba de un suceso extraño, no podía dejar de pensar en ella. De hecho ni le importaba el hecho de que lo haya llamado Naruto, sólo eran detalles que después se encargaría por descubrir.
Apresurando el paso, saltó hacia los tejados para llegar más rápido.
Una vez que llegó al hospital, se encontró con su buen amigo Sasuke.
—Menma —lo llamó, acercándose a él.
—¡Oi, Sasuke! —lo saludó con la mano, ocultando con la mano opuesta el ramillete de flores. —Creí que llegarías mañana.
El Uchiha sonrió de medio lado.
—Terminé antes, fue una simple tarea.
—Ya veo —se llevó una mano hacia la cabeza y revolvió sus cabellos desordenados.
Por algún motivo no quería que Sasuke se enterara de que iría a visitar a Ino. En realidad sabía los por qué, pero no quería que él se enterara, pues conociendo la naturaleza competitiva –en materia de mujeres- del Uchiha, debía estar a la defensiva.
—¿Y qué haces acá? —Sasuke le preguntó con desconfianza, ya sabiendo lo que el rubio intentaba ocultarle. —¿A quién le llevas flores?
Menma sintió las mejillas arder. Sí, estaba completamente sonrojado y, de algún modo, avergonzado por haber sido descubierto.
—Pues, a…
—¡Menma-kun!
La voz femenina, conocida para él, lo hizo ponerse rígido.
—Hinata-chan —murmuró, retrocediendo un paso una vez que la Hyuuga se abalanzó sobre él.
—¿Venías a verme?
—Ehh…
No sabía qué responder a la interrogante de la heredera. ¿Por qué esas cosas siempre le sucedían a él?
—Te enteraste de que me había lesionado, ¿no? Pues no te preocupes, Menma-kun, estoy bien.
La verdad es que no tenía idea de que ella se había lastimado.
—Y-Yo, Hinata… —con mucho esfuerzo logró separarse de ella.
Odiaba sentirse acosado.
—¿Sí?
Sasuke alzó una ceja, casi divertido por la escena, podía notar que su amigo y rival estaba al borde del colapso mental. Era lógico, pues la presión era suficiente para el rubio.
—Hinata, yo-
—Oh, Menma-kun. ¿Esas flores son para mí? —ella lo interrumpió no dejándole tiempo ni espacio para justificarse.
Mierda…
Menma quiso decirle que no, sin embargo lo único que logró hacer fue asentir en silencio. Hinata Hyuuga siempre lograba intimidarlo, además decirle que no a ella era condenarse a una tormenta de lágrimas como mínimo.
Así que, casi con timidez, dejó al descubierto las flores para dárselas a la Hyuuga que lo miraba fascinada.
—¡Aww, eres tan dulce!
Había cavado su tumba, ahora de seguro la Hyuuga no lo dejaría en paz durante mucho tiempo y creería cosas que no eran…
—Menma, debemos volver al campo de entrenamiento —Sasuke intercedió en la escena, intentando rescatar al Namikaze de una Hyuuga melosa y descontrolada.
Menma le agradeció con un gesto justo en el momento en que lograba huir de Hinata. Y casi corriendo por su vida, salió del hospital de Konoha a toda velocidad sin siquiera despedirse de la Hyuuga.
No es que le importara mucho de todos modos. Ya habría tiempo de explicar las cosas.
Sasuke, que lo seguía de cerca, permaneció en silencio hasta que estuvieron lo suficientemente lejos del establecimiento hospitalario.
—¿Qué fue eso? —. Preguntó con curiosidad una vez que se detuvieron cerca de los campos de entrenamiento. —¿A quién le llevabas flores? —. Quiso averiguar lo que le traía mayor intriga, ya que lo de la Hyuuga no era novedad.
El rubio levantó la vista hacia el cielo antes de responder. Era obvio que el Uchiha le pediría respuestas, más aún después de rescatarlo.
Imaginaba que le debía una justificación.
Estaba en deuda.
—A Ino.
—¿A Ino –no me mires- Yamanaka?
—Hey, no le digas así —la defendió, como siempre.
Porque sí, siempre la defendía. Sasuke era un casanova, siempre conquistando a las féminas que habitaban en la aldea, sin embargo, nunca demostró interés por la rubia Yamanaka, básicamente porque ella no era del gusto de él.
"Muy aburrida" eran las palabras que solía utilizar, pero para él no lo era. En realidad para Menma, Ino Yamanaka, era una mujer dulce, tierna y adorable.
Sasuke rió por lo bajo.
—¿Así que por fin decidiste conquistar a la Yamanaka? —siempre estuvo al corriente del flechazo de Menma hacia la mentalista, de hecho era el único que sabía.
—Ehh… —Menma pensó en si contarle o no lo que había sucedido con la platinada días atrás.
Estaba dubitativo…
—Bien, te contaré. —Decidió al fin, siendo testigo de las diferentes expresiones que fue adquiriendo el Uchiha una vez que relató la historia.
Por segunda ocasión en el día se había condenado, sólo que esta vez a ser objeto de atención, consejos amorosos y burlas de parte del Uchiha.
—Maldición…
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TO BE CONTINUED...
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Sé que si bien se aclararon algunos asuntos, quedan muchos otros por resolver. Para los que no estén al tanto del Road to Ninja, no se preocupe, explicaré todo en su debido momento. Mencioné un evento sobre Sakura, pues hace referencia a un capítulo de relleno del anime (no recuerdo el número) donde la pelirosada tenía amnesia y desaparecía luego de abrazar a sus padres. Bueno, en ese capítulo estuvo con Ino y fue bastante extraño. Así que lo enlacé con el fanfiction, pero una vez más, no se preocupen que iré aclarando todo a medida que avance el fic =)
Muchas gracias por sus comentarios, me animan bastante a seguir escribiendo.
Un abrazo y feliz año a todos. ¡Saludos!
