—Bla bla —Diálogos.
—Bla bla —Pensamientos.
MUNDOS OPUESTOS
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Capítulo II
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Como bien había expuesto, ella era Ino Yamanaka, Líder del Clan Yamanaka, Jōnin, Ninja Médico, sucesora oficial de Ibiki Morino en el Departamento de Tortura e Interrogación de Konoha, es por esa misma razón que su mentor –Ibiki- no le provocaba ni la más mínima pizca de miedo. Había pasado por un entrenamiento muy duro para aprender y poder ser la mejor kunoichi en el área, y como buena aprendiz, lo había superado con creces, así que… ¿Temer a Ibiki-Morino? Bah, tonterías, sobre todo por el aspecto de él en ese mundo; no le causaba temor a nadie.
—Entonces, tú, Ino Yamanaka eres una mujer distinta a la Ino Yamanaka de este mundo, ¿estoy en lo correcto?
Vaya, sí que sonaba redundando y con poca lógica. No lo culpaba, era así después de todo.
Con un suave movimiento asintió en silencio.
—Bien, es todo. —Fue todo lo que dijo antes de salir del cuarto de interrogación.
Se sentía absurda estando en esa situación, se supone que ella era la que ejercía ese rol aunque, en definitiva, el Ibiki Morino de aquel lugar no era ni la sombra de quien había sido su maestro.
Soltando un suspiro por lo bajo, sonrió, pues sabía lo que sucedería en pocos momentos. Si todo salía de acuerdo a sus predicciones, en poco tiempo más podría ver al líder de su clan, al menos al de ese mundo.
Justo en ese minuto escuchó unos pasos acercarse a ella, se sintió nerviosa, ansiosa y con cierto temor de mirar a esa persona.
—¿Ino?
Sí, era la voz de él, tal cual como la recordaba. Cerró los ojos, tomando una respiración profunda antes de abrirlos y levantarse de la silla.
Lo que hizo, sorprendió al hombre alto del cual se aferró. Incluso pudo notar una leve vacilación a corresponder, no obstante cedió.
—Papá… —murmuró, apretando con fuerza sus brazos alrededor de él.
¿Podían culparla? En absoluto.
Kami, había deseado tantas noches de lágrimas y desespero poder abrazarlo una última vez, que se sintió tremendamente feliz.
—Te amo, papá… —Por más que quiso, no pudo retener los finos salinos que descendieron por su rostro.
Si bien era consciente de que él, en definitiva, no se trataba de su verdadero padre, aún era el mismo, y más allá de las apariencias, ella continuaba portando la misma línea sanguínea, era su hija en cualquier universo alterno.
Se sujetó de él con más fuerza, no queriendo dejarlo ir.
—Ino…
Sabiendo que todo llegaba a un fin, asintió antes de soltarse de él y mirarlo a la cara. Lucía idéntico, eran las mismas líneas de expresión alrededor de los ojos y boca, la misma nariz recta y el mismo cabello rubio, desordenado y largo. La única diferencia que logró percatar, fue el brillo en sus ojos, no era tan deslumbrante como el de su padre cuando la abrazaba. Quizás Inoichi Yamanaka de esa dimensión era un hombre frío y duro, tal vez estoico o incluso introvertido.
Ya se encargaría de averiguarlo.
—Te eché de menos —le dijo, dedicándole una sonrisa amplia mientras se secaba los restos de lágrimas de sus ojos y rostro. —De verdad que sí...
Enseguida se volvió hacia su silla y se sentó, esperando que él la imitara. Y así fue, colocándose frente a ella.
El mutismo tomó protagonismo en la sala.
—Esto es extraño —rompió el breve lapsus de silencio, pues él aún la observaba con suspicacia.
—No eres Ino —fue lo primero que expresó, confirmando que en realidad así era.
A Ino no le quedó de otra más que otorgarle la razón. Inoichi sí que se trataba de un hombre imperturbable, lo pudo notar por sus gestos, miradas inquisitivas y el tono de voz.
—Al menos no la Ino Yamanaka de acá.
—Así veo.
Sí, era igual de perceptivo que ella. Le gustaba eso.
—¿Usarás el Shintenshin no Jutsu?
Sabía que la única solución era que su padre utilizara la técnica de transferencia de mentes para saber si ella decía o no la verdad, y estaba preparada para ello.
—Tengo que hacerlo.
Dejó escapar una sonrisa, pues sabía que él no se sentía muy cómodo al respecto, porque a fin de cuentas se trataba de su hija.
—Tengo barreras bastante complejas.
—¿Cómo? ¿Qué tipo de barreras?
El interés fue evidente en sus interrogaciones.
—He desarrollado capacidades nuevas en mi mundo, puedo bloquear mi mente y no dejar que nadie indague en ella, ni siquiera las personas de mi clan —habló mirándolo directo a los ojos. —He sido la única Yamanaka capaz de hacerlo.
—¿Quieres decir que no podré avanzar por tu mente? —. Enarcó una ceja.
Esta vez soltó una leve carcajada, él parecía sorprendido.
—No, pero te dejaré hacerlo. Necesito que me crean.
Inoichi frunció los labios. Ella, como su hija, reconoció ese gesto, él estaba dubitativo, si es que la conducta de ese Inoichi era la misma que la de su difunto padre.
—Puedes hacerlo —sin ser consciente de sus actos, posó su mano sobre las de él, transmitiéndole confianza. —Sé que es confusa esta situación, pero… sé que gracias a ti me creerán y ayudar a regresar a donde pertenezco. Hazlo.
El rubio asintió, dejando el contacto a un lado para poder comenzar a hacer uso de su jutsu.
—Gracias, papá —fue lo último que dijo antes de que todo se volviera borroso.
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Tsunade observó con detenimiento a la muchacha frente a ella.
Físicamente era igual a la Ino que ella conocía, sin embargo lucía incómoda y demasiado tímida. Algo extraño había al respecto; Ino Yamanaka era de todo, menos introvertida
—¿Qué crees que es, abuela?
La voluptuosa le desvió la mirada hacia Naruto, casi apuñalándolo.
—¡Te he dicho que no me llames así! —. Vociferó, olvidándose que se encontraba con una muchacha desconocida. —Lo siento —se volvió hacia ella. —Naruto siempre me saca de quicio.
Naruto se inclinó a modo de disculpas, sin embargo no pudo ocultar su sonrisa.
Ino, que miraba atenta las circunstancias, asintió en silencio. Toda esa gente de ahí era muy rara, se comportaba de modo muy histriónico.
—Bien, Ino —Tsunade comenzó, apoyando ambos codos sobre el escritorio y descansando el mentón sobre sus dedos que estaban entrelazados. —¿Algo que quieras decir al respecto?
Naruto prestó atención a todos los movimientos de Ino. Sobre todo la repetitiva acción de ocultar su cuerpo, ¿por qué actuaba de manera tan tímida? O acaso estaba nerviosa, pues se notaba que ocultaba algo, ¿qué podría ser?
—No soy Ino —balbuceó, bajando la mirada.
Eso ya lo sabía la quinta, pero quería averiguar más, saber con exactitud los sucesos.
—Si no eres Ino, ¿entonces quién eres?
Tsunade tenía una teoría al respecto, sin embargo no poseía las bases suficientes como para apoyar su tesis. Aun así, si se trataba de lo que creía, ¿qué iba a hacer de acuerdo a la situación?
Recordaba que la vez pasada cuando sucedió algo parecido con Sakura, los eventos quedaron registrados como confidenciales, y la única persona que podía otorgar más detalles era precisamente Ino Yamanaka, que era la involucrada esta vez, por lo tanto, ¿qué se supone debía hacer si su teoría era correcta?
—N-No soy la Ino de acá —hizo una pausa —Y-Yo… creo que me equivoqué.
Tanto Naruto como Tsunade enarcaron una ceja, ¿cómo que se había equivocado? ¿En qué se había equivocado? ¿De qué diantres estaba hablando?
—Explícate —pidió Tsunade, con tono autoritario.
El rubio que no estaba entendiendo nada –para variar- le tomó la mano a la muchacha sentada a su lado, para reconfortarla de cierto modo, pero cuando notó que ella se perturbó, retiró la mano rápidamente.
Era difícil concebir que su Ino no era la Ino que ella decía ser. ¡Caray que era confuso todo!
—Y-Yo… estaba con un pergamino de mi familia y…
La Hokage y el kitsune estaban atentos, ansiosos de que ella continuara.
—¿Y…? —solicitaron los dos al mismo tiempo, anhelantes de que Ino contara todo de una buena vez.
—Lo estaba estudiando cuando… —se mordió el labio inferior, pronto reanudó el relato, para alivio de los otros dos rubios expectantes. —H-Había una parte que hablaba de las mentes en función de sus dobles opuestos…
La Hokage enarcó aún más sus finas cejas, ¿qué se supone que significaba eso? Mientras que Naruto tenía plasmada una verdadera incógnita en el rostro, era como si Ino hubiese hablado en un idioma desconocido para él.
—¿Qué pasó después? —¡Tsunade quería saber todo ya!
—Y-Yo s-sólo leí esa parte… —su voz de pronto se volvió temblorosa. —… y sentí curiosidad por saber cómo era mi doble opuesto…
La rubia líder de Konoha por fin estaba logrando armar bien el rompecabezas. ¿Así que la mocosa quería saber sobre su otro yo? Eso significa que sí existen nuestros dobles en otra dimensión. Interesante…
—¿Qué fue lo que hiciste?
El Uzumaki miró con terror a Tsunade, si bien todos le temían por su carácter fuerte, estaba siendo cada vez más dura con Ino.
—Con calma, Ino-chan —dijo, tratando de tranquilizar a la platinada. —Tómate tu tiempo, ¿vale?
Ella le dedicó una sonrisa en agradecimiento.
—Continúa —obviamente Tsunade no tenía tanta paciencia.
—Decía algo sobre sustitución…
—¿Era un pergamino prohibido?
—S-Sí…
—Y lo hiciste, ¿no?
—N-No creí que sería cierto que
No pudo continuar, Tsunade estalló, levantándose y dando un golpe con los puños sobre el buró.
—¡Acaso no sabes que los pergaminos prohibidos por algo son prohibidos! ¡Son elementos sagrados, joder!
—¡L-Lo siento!
Naruto, que estaba en completo silencio, se sintió abatido, sorprendido, confundido y devastado, ¿así que de verdad no se trataba de su rubia amada? Quiso creer en un momento que se trataba de un cuadro de amnesia o algo así, pero no... Era otra persona distinta.
—S-Sólo lo leí. Ahí no decía nada más… no sabía que iba suceder que-
Tsunade la interrumpió, obviamente.
—¡Pero sucedió! Ahora Ino está sepa Kami dónde, cabe la posibilidad de que ni siquiera se encuentre en tu mundo. ¿Lo entiendes, no?
—Y-Yo no sé si… S-Se supone que debe estar en mi dimensión y…
—¡Y nada!
Según parecía los ninjas de esa dimensión no eran muy competentes, no obstante prefería no generalizar, pues siempre existían sorpresas al respecto.
—Ino-chan… —Naruto murmuró, perdido en sus pensamientos.
Oh, grandísimo Kami… Ahora sí que se sintió verdaderamente desesperado. ¿Dónde estaba su Ino? ¿Estaba bien? ¿Estaba herida? ¿Qué estaba haciendo? ¿Con quién estaba? ¿Qué había en ese otro lugar? ¿Estaba realmente en ese otro lugar? ¡¿DÓNDE ESTABA?!
—Baa… —no alcanzó a continuar, la voz se le quebró.
Una vez que la ira comenzó a disminuir en la Hokage, se dirigió a Naruto.
—Descuida, mocoso. Resolveremos esto.
Él deseaba que en verdad fuese así, pues ya estaba devastado por la noticia.
—Ahora, Ino, te vas al Departamento de Interrogación, y si es necesario que alguien del departamento ANBU realice el Shinto me no jutsu (1) en ella. Naruto, te prohibo a ti realizarlo, así que acompáñala, quiero un informe completo cuanto antes para saber qué hacer. —Tsunade se masajeó las sienes con las yemas de los dedos índices. —Esto es confidencial, ninguna palabra a quien no sea de ayuda, ¿entendieron?
—¡Hai! — Naruto se levantó de su silla, observando a la patinada a tu lado, que temblorosa lo mirada con miedo.
Casi se le partió el alma.
—Ino-chan… —gimió con pesar en su fuero interno, no sabiendo qué hacer, cómo actuar ni cómo sentirse con tal noticia.
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Inoichi percibía una mezcla de angustia y pena en su pecho. Cuando regresó a su cuerpo y observó a Ino, todo tenía razón. Y aunque fuese insólito no podía dejar de sentir admiración por esa chiquilla frente a él. Sí, se sentía orgulloso de que fuese una Yamanaka.
Si bien no se trataba de su hija de ese mundo, era su hija de todos modos. Y todo lo que tuvo que pasar era, en verdad, una pesadilla. La vida en ese otro lugar era muy dura, y las cosas eran muy distintas a su dimensión, incluso contrariaras.
¿Cómo podía existir tanta diferencia?
—¿Y bien?
—Ino Yamanaka.
Ella sonrió ampliamente.
—Un gusto conocerte, papá.
—Lo mismo digo.
No pudo soportarlo más, por lo que otra vez se abalanzó sobre él y lo abrazó con fuerza.
Inoichi, si bien no era un hombre tan cariñoso con su hija, no pudo no corresponder el afecto entregado por Ino, sobre todo conociendo que ella había perdido a su padre, madre y algunos miembros del clan Yamanaka.
—Siempre quise tener una oportunidad de ver a mi papá antes de que… —se detuvo, sopesando el nudo en la garganta. —Sé que no eres tú mi verdadero papá, pero estoy feliz de poder abrazarte. —Y si lo que estaba, pues el contacto se apreciaba de la misma manera. —Gracias…
A él casi se le fundió el corazón.
—Mi princesa —dijo, llamándola con cariño como a su Ino.
Ino río, contenta.
—Mi papá también me llamaba así.
—Lo sé.
Sonoramente le dio un beso en la mejilla a Inoichi.
—¿Me ayudarás a regresar a mi mundo?
Él sonrió.
—Tengo que hacerlo, tengo que recuperar a mi Ino también.
Y ahí, en ese momento, a Inoichi le cayó un balde de agua fría sobre la cabeza. Su Ino, tenía que recuperar a Ino como diera lugar. No podía dejar a su frágil heredera en un mundo que era mucho más duro y crudo que el suyo.
Por su parte, Ino recordó a Naruto. Si ella estaba ahí, en el mundo de la otra Ino, significaba entonces que Naruto estaba con… ¡Oh, no! Una gota de sudor frío le bajó por la sien.
—Naruto, supongo que sabes que no soy yo, ¿verdad? —confiaba en Naruto, no obstante era consciente de que él era despistado e inocente.
Aunque…
—No, mi Naruto sabrá que hay algo mal, lo sé.
Sí, confiaba ciegamente en él.
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De acuerdo a las indicaciones de Tsunade, Ino debía alojar donde su padre, tratando de no levantar muchas sospechas al respecto, aunque tampoco se trataba de imitar a la otra Ino, además ni siquiera sabía cómo se comportaba su otro yo.
Así que, en decisiva, Inoichi estaría a cargo de ella mientras hallaban una solución al respecto.
El estar en otra dimensión era bastante agotador.
Dejándose caer en la mullida cama de su doble alterna, respiró profundo, observando los alrededores de la habitación.
Colores pasteles teñían las paredes, y no había desorden alguno. Todo parecía bastante monótono para ella… Apenas y tenía accesorios. En realidad, no era tan femenina como creyó en un momento, al menos, era lo que podía especular en base a la observación de sus pertenencias.
¿Cómo sería la Ino de allí?
Quería averiguar más, por lo que con la curiosidad al máximo nivel, se levantó de la cama y caminó hacia el closet. Aquel era el lugar en donde podía tener una visión más amplia de Ino en ese lugar.
Sí, la vestimenta decía mucho de las personas y de su personalidad.
Una vez que abrió el closet observó las ropas que allí descansaban.
Era una chica ordenada para su gusto.
Curioseando un poco más entre las perchas, la sorpresa fue bastante… intrigante, por decirlo de algún modo cuando se encontró con algo que llamó su atención.
—¿Qué diablos es esto?
Sacó un colgador que revelaba un vestido púrpura, cerrado, ancho y largo.
—¿Soy una mojigata? ¡Noooo! —Chilló, mirando la prenda desde todos los ángulos posibles. —¡Joder, qué terrible!
¿Cómo era posible que su doble fuese tan distinta a ella? Aunque si lo pensaba, por lo general todos los ejemplares con los cuales se había encontrado eran diferentes a los que ella conocía, eran casi opuestos...
—Opuestos... —murmuró para sí.
Si estaba en lo correcto, entonces la Ino Yamanaka de ese lugar era una especide Hinata Hyuuga de su mundo.
—Kami, ¿dónde he venido a parar?
No lamentándose por las circunstancias desafortunadas, tiró el vestido sobre la cama y continuó buscando más ropa, para confirmar sus sospechas. Todo era muy parecido, todo su vestuario tenía ese toque conservador y sacerdotal que le molestaba al punto de irritarla o producirle algún grado de urticaria.
Inclinándose, alcanzó más vestidos del mismo estilo.
Era peor que Hinata Hyuuga.
—Al menos la ropa es púrpura… —susurró ya terminando de resignarse un poco, después de todo era la atuendo que tendría que usar, puesto que no le quedaba de otra opción.
Analizando más minuciosa la prenda, una idea pasó por su cabeza.
—¡Ajá! —Sonrió, notando que podría sacarle mucho partido a esa cosa sin forma que tenía frente a sus ojos. —Cortando un poco por aquí y por allá…
Sí, iba a hacer algunos cambios, porque si no tenía ni la más mínima idea de qué era lo que iba a suceder con ella hasta que pudiera encontrar una solución y volver a su mundo, al menos trataría de sentirse cómoda en ese lugar que aún le era completamente extraño.
Pues si no lo hacía ella, nadie más lo iba a hacer, al menos, eso creía…
—¡Adiós, vestuario de Ino-Mojigata!
En algo tenía que entretenerse, ¿no?
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TO BE CONTINUED...
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(1) Shinto me no justu: Es una técnica de control mental que utilizan los shinobis ANBU para robar información a los demás ninjas.
Al menos algo se están aclarando las cosas, ahora, ¿qué fue lo que sucedió para que ambas Ino cambiaran de dimensión? Ya lo descubrirán, pero más adelante. Por el momento se desarrollarán los personajes en distintos contextos, así que se viene el humor, romance, líos y demases, por lo que los capítulos serán más extensos.
Muchísimas gracias a quienes han leído mi fic y, sobre todo a quienes me han hecho saber su opinión; Gothic-hinata, Annalizzz, Anni Gabiiz, Loquin, , gracias una vez más.
Espero que les guste la actualización, sino... Pues esperaré los tomatazos y descargos de ira xD
Saludos, Ellie.
