—Bla bla —Diálogos.
—Bla bla —Pensamientos.
MUNDOS OPUESTOS
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Capítulo III
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A Ino no le gustaba mucho ese mundo. Parecía ser hostil y muy competitivo, completamente distinto al suyo. Sin embargo nada podía hacer al respecto, ella había metido la pata y ese era el resultado. Sólo que… No pensó ni tampoco creyó que las cosas fuesen tan difíciles.
Dejó escapar un suspiro sereno, mirando a la nada.
—Hey, Ino-chan, ¿estás bien?
Miró por el rabillo del ojo al rubio que caminaba junto con ella. Al menos él era bastante dulce y atento con ella, característica que coincidían con Menma, aunque claro… No es que Menma con ella haya sido así alguna vez, sólo de acuerdo a lo que observaba, nada más.
—Sí, gracias, Naruto-kun —dijo bajito, evitando mirarlo a la cara, pues aún le avergonzaba las circunstancias en las cuales se habían conocido.
—Siento que hayan sido tan duros contigo en el Departamento de Interrogación, pero… así se hacen las cosas acá. —Intentó disculparse Naruto, por lo severos que habían sido con ella para obtener información.
—N-No te preocupes. Yo entiendo…
—Y bueno —comenzó él de nuevo, hilando un diálogo. —Si vamos a vivir juntos, eh… podríamos presentarnos al menos, ¿no? Digo formalmente —Naruto se llevó una mano al cabeza, avergonzado.
No obstante era algo que tenía que hacer. Por indicaciones (más bien órdenes) de la Hokage, Ino permanecería con él, pues la Yamanaka no tenía a nadie más donde acudir, además él era la pareja de la otra Ino, no podría ser tan difícil, ¿o sí?
—Tienes razón —ella se detuvo y se volvió a verlo. —Ino Yamanaka —le extendió la mano.
El Uzumaki también se detuvo, correspondiendo la presentación.
—Naruto Uzumaki —pudo ver el sonrojo en las mejillas de ella. —Un gusto conocerte, Ino-chan.
—Lo mismo digo, Naruto-kun.
Para Ino era extraño tener que llamar a esa persona que era idéntico a Menma con otro nombre. Y extraño aún, que él utilizara sólo el apellido de su madre. Se hizo una nota mental para preguntarle sobre eso más tarde.
—Por cierto, Ino-chan…
Ambos retomaron la caminata, mientras que ella lo miraba para que continuase con que lo fuese que le quería preguntar y/o hablar.
—¿Quién es Menma?
Sonrió, desviando las pupilas al frente.
—Menma-kun es tu otro yo de mi mundo.
—Oh, vaya… —estaba sorprendido, mas una nueva interrogante apareció en su cabeza. —¿No se debieran llamar todos de la misma manera?
Buena pregunta. En realidad ni ella sabía el porqué.
—No lo sé… —fue honesta, no tenía ni la más mínima idea. —Pero, supongo que las circunstancias y experiencia de vida de todos cambia, ¿no?
El rubio la miró con sorpresa. De pronto el tono de Ino no era tan tímido y avergonzado, su actuar sí, pero había dejado de tartamudear. ¿Se estaba sintiendo más cómoda, quizás?
—Sí, tienes razón.
Ino caminó al son de él hasta que llegaron a la casa. Era bastante obvio que la Ino se ahí tenía una relación con Naruto, ¿pero qué eran exactamente? ¿Qué tipo de relación tenían entre ellos dos?
Nunca, ni en sus sueños más locos, hubiese imaginado que su otra yo tendría una relación con alguien como él… Aunque pensándolo bien…
Un sonrojo apareció en sus mejillas al recordar la sonrisa radiante de Menma. Por alguna extraña razón el corazón le latió más rápido, mas lo ignoró, como siempre lo hacía.
—Naruto-kun —lo llamó mientras él abría la puerta para ingresar a la casa.
—¿Sí, Ino-chan?
—Ehh… —debatiendo internamente en si preguntarle o no acerca de su relación con Ino, se atrevió de todos modos. —¿Estás casado con Ino…?
Naruto sonrió amplio al momento se sacaba las sandalias e ingresaba.
—Ven, entra. Acá hablaremos mejor.
Ino accedió, sacándose sus sandalias y siguiendo a Naruto a la cocina.
—¿Quieres un té, jugo o algo?
—N-No, gracias…
—Está bien —Naruto se sentó en una de las sillas que hacía juego con la pequeña mesa en donde almorzaba a diario con su Ino, acto seguido, alzó los ojos en dirección a la platinada, dispuesto a responder. —No estamos casados.
—Oh… —para ella era extraño, básicamente porque sus valores hablaban de no convivir con la pareja a menos que fuese bajo un contrato de unión conyugal.
Ahí eran más liberales que en su mundo, suponía.
El Kitsune observó los distintos gestos que expresó Ino, ciclando desde la sorpresa hasta la seriedad.
—Nos casaremos a mediados de noviembre —agregó, palpándose el cuello hasta hallar un colgante en donde tenía un anillo. Se lo mostró a ella. —Estamos comprometidos.
—Oh… —de nuevo denotó sorpresa en sus facciones. —Felicitaciones…
—Sí —sonrió Naruto. —Queda poco para que seamos marido y mujer, de veras.
—Pero… —no podía quedarse con dudas, tenía que preguntar aunque terminara avergonzada.
Él le hizo un gesto para que avanzara con las palabras.
—Viven juntos…
Naruto río, no pudo evitarlo.
—Así es, vivimos juntos. Acá es habitual que las parejas vivan juntos un tiempo antes de contraer matrimonio.
—Oh, ya veo…
—Además —no sabía si decirle o no, pero era mejor que ella lo supiese en ese momento que en otra ocasión. —Ino no tiene a nadie más.
—¿C-Cómo?
Tomó una larga respiración antes de responder y clarificar las dudas de la rubia.
—Ino no tiene familia.
—¿Q-Qué?
Vaya, era más difícil de lo que había creído en un comienzo. Intentó ser suave, de modo de no ser tan bruto con la entrega de información.
—Yamanaka-san murió en la Cuarta Guerra Shinobi, su madre falleció hace un año a causa de una enfermedad terminal, y los demás integrantes de su clan también murieron en la Guerra Shinobi. Bueno, salvo unos pocos, pero ella no tiene una relación estrecha con ellos.
—Kami…
Se sintió mal por ella. ¿Y había dicho Guerra Shinobi? Vaya...
—Eso significa que ella… entonces Ino es…
—Sí —sonrió amplio Naruto. —La líder exclusiva del clan Yamanaka.
Y vaya que estaba orgulloso de su rubia adorada, porque a pesar de todo lo malo, era la mujer más fuerte que conocía.
—Ino-chan…
Cómo la extrañaba en esos momentos…
—Naruto-kun… —comenzó de a poco, no sabiendo bien cómo proceder, sin embargo se había hecho una nota mental al respecto momentos antes.
—Dime, Ino-chan.
—Menma-kun es de apellido Namikaze… Tú eres Uzumaki, tienes el segundo apellido de él, ¿por qué?
Naruto que respiraba largo y tendido, asintió en silencio, decidiendo a relatarle su historia, después de todo si iba a vivir con ella lo que menos necesitaba era dudas.
—Es una historia algo extensa, pero te la contaré de todos modos, Ino-chan. —sonrió alegre, como siempre. —Cuando era un recién nacido, mi padre…
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Ino se miró en el espejo, observando con detenimiento cómo la prenda se ajustaba a su esbelta figura. Sonrió, sí que se veía guapa.
Había cortado el vestido hasta cuatro dedos sobre la rodilla, lo había ajustado en la parte posterior. Además se ató el cabello en su típica coleta alta. Ahora sí ya lucía más como ella.
Contenta con los resultados, salió de la habitación en dirección al comedor en donde la esperaba Inoichi, no obstante cuando iba por el pasillo, la cantidad de fotografías sobre las paredes le llamaron la atención.
Muchas fotografías eran de ella con Inoichi, otras de su equipo gennin. No pudo evitar sentirse nostálgica, esos dos idiotas de su equipo también lucían distintos, pero el sentimiento al verlos era el mismo. Otras fotografías eran del equipo de su padre, otras en donde ella salía con Yoshino, otras con la madre de Chouji y… espera, espera…
Miró cada una de las fotos en busca de una persona que no pudo hallar.
—¿Y mamá…?
Definitivamente no había rastro de ella.
Decidida, siguió su camino para poder consultarle a su padre sobre su mamá.
—Hey… —llamó la atención de él que terminaba de servir la comida.
Inoichi la miró con sorpresa.
—Te ves… distinta.
Ino rió, sabiendo a qué se refería. Era bastante obvio que se veía diferente a la Ino que él estaba acostumbrado a ver.
—Sí… Hice unos ajustes para sentirme más cómoda.
—No hay problema, de seguro Ino hará lo mismo.
—No me cabe duda —contestó, acercándose a una de las sillas.
—Toma asiento —le dijo Inoichi, siendo cortés en todo momento.
Obedeció, sentándose frente a él.
—Tienes muchas dudas, ¿no es así?
—Muchísimas —confesó mirándolo a los ojos. —Pero no sé por dónde comenzar…
—¿Te parece si por el principio?
Ino río, acomodando la servilleta sobre sus rodillas.
—Me parece buena idea… —se humedeció los labios antes de empezar. —¿Qué pasa con mamá?
Inoichi se quedó serio por varios segundos que para ella fueron eternos. Supo, desde el momento en que terminó de formular la pregunta, que había rozado una fibra sensible.
Quizás debió empezar por preguntar otras cosas… se regañó a sí misma por no tomar una buena decisión.
—Ella se fue.
Respuesta vaga… Ino enarcó una ceja.
—¿Cuándo?
Inoichi desvió la mirada antes de contestarle.
—Cuando naciste.
—Oh… —estaba sorprendida.
¿Cómo su madre pudo abandonarla cuando ella nació? ¿Acaso no la quería? ¿O tenía problemas con su padre? ¿Qué había sucedido?
—¿Por qué haría algo así…?
—Ella nunca te quiso.
Ouch, dolió… Si bien no se trataba, en efecto, de ella, era terrible pensar crecer sin su madre a su lado.
—¿Tu mamá siempre estuvo contigo?
—Sí, siempre, hasta que falleció hace un año.
—¿Qué le sucedió?
Ino se mordió el labio inferior antes de responder.
—Cáncer… Cáncer de mama.
Durante el silencio, Ino recordó los últimos momentos con ella. Sí que la echaba de menos…
—Lo siento…
Alzó la vista hacia Inoichi.
—Al menos está con papá… —sonrió, encogiéndose de hombros.
—Entiendo…
Hubo una pausa que no fue breve, hasta que Ino habló.
—Debió ser difícil criar solo a Ino… —quiso tratar de consolar la mala fortuna de su padre, pero no parecía dar resultados.
—Mucho… —la voz de él se suavizó. —Pero Ino tuvo a cambio los mejores referentes maternos que pudo tener.
Ino sonrió, sabía quiénes eran las únicas dos mujeres que podrían suplir el rol de madre para ella.
—La madre de Chouji y Shikamaru.
—Sí.
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La plática con Naruto había sido interesante y bastante acogedora. Incluso llegó a sentir celos de la Ino de esa dimensión… Tenía suerte de estar con alguien que la amaba de manera tan incondicional.
Desearía poder hallar, alguna vez, a una persona que la amara del mismo modo, que fuese capaz de quererla a pesar de todo, que la aceptara por lo que era y que fuese su compañero.
Sin saber por qué, el nombre de Menma le apareció en la mente.
Sacudiendo la cabeza para liberarse de esos pensamientos, ingresó a la habitación.
Naruto le había dicho que podía ocupar lo que fuese de Ino, después de todo se trataban de la misma persona (físicamente hablando), por lo que de seguro la ropa de ella le quedaría igual.
Sin embargo cuando comenzó a revisar la cómoda de su doble opuesto, no pudo evitar enrojecerse. Lo primero que vio fue la ropa interior…
Escarbando entre el mar de ropa que poseía, visualizó cientos de pantaletas diminutas. Se trataba de lencería demasiado audaz para alguien como ella. Continuando con la búsqueda de algo menos revelador, encontró algunas prendas que coincidían con sus gustos; las dejó sobre la cama mientras buscaba más ropa para más tarde poder ir a darse un baño.
Fue en aquella exploración que encontró algunas cosas algo… extrañas. Halló algunas cápsulas no tenía idea de qué eran ni para qué servían, también algunas esposas de color rosa…
¿Para qué servían?
Sí, su mente era demasiado ingenua e inocente para determinar el uso de esos objetos.
Con curiosidad, descubrió otras cosas con formas extravagantes que tenían unas extensiones aún más extrañas. Justo bajo esos interesantes objetos, detectó uno que tenía forma de…
—Oh, mi gran Kami —cerró los ojos, enrojeciéndose como nunca.
No podía ser cierto, ¿lo era? No había imaginado que la Ino de ahí fuese tan… osada.
Ahora con mayor inquietud, las ganas de saber para qué servían esos otros objetos la dejó intrigada. ¿Qué utilidad tendrían?
Abrió los ojos para ver el objeto por el cual se sonrojó. La verdad es que había visto uno antes porque Hinata le había mostrado uno de una revista cuando eran más jóvenes, sólo que no pensó que hubiese de esos tamaños…
Tomó el objeto entre sus manos y lo examinó minuciosamente. La textura era bastante suave… Además parecía ser hipoalergénico. Lo dio vuelta e inspeccionó la base en donde había un botón de encendido y otro que al parecer marcaba la intensidad. Lo encendió. Cuando comenzó a vibrar, no pudo evitar sobresaltarse y volverse a ruborizar. Una risa nerviosa escapó de tus labios.
Qué cosas que inventaban…
Presionó el botón de los distintos tipos de niveles. Pudo comprobar que los valores iban en aumento considerable. Cuando llegó al máximo, se asustó, por lo que el objeto saltó de sus manos, cayendo al suelo justo al lado de la puerta.
Soltó un gritito agudo y el pánico se hizo cargo de ella, lo que empeoró cuando esa cosa comenzó a avanzar por el suelo en… ¿en dirección al pasillo?
Ampliando los ojos, se llevó una mano a la boca.
—¡Ay, Kami, ay, Kami!
No sabiendo muy bien qué hacer al respecto, corrió hacia la puerta y siguió al objeto que de a saltos avanzaba por el pasillo, esta vez en dirección a la escalera.
—Oh, no…
Con la desesperación haciéndose cargo de su actuar, se lanzó sobre ese endemoniado objeto que parecía tener vida propia, el golpe sonó estruendoso. De seguro se ganaría algunos hematomas en las piernas por tal travesía.
Sonrió, creyendo tener la victoria, no obstante en el segundo justo que lo agarró, éste se volvió a escapar de sus manos.
—¡Nooo! —chilló, estando de rodillas, viendo en cámara lenta como brincaba al abismo.
Sí, comenzó a caer por las escaleras.
—Ino-chan, ¿estás bien? —Naruto se asomó al final de las escaleras, desde el piso inferior.
Ino amplió los ojos. No, no podía ser cierto…
Vio tortuosamente cómo el objeto daba vueltas entre escalón y escalón. Y lo que fue aún peor, fue testigo de cómo éste le dio de lleno a Naruto en el rostro.
—¡Ouch!
—¡Kyaaaaaaaa! — chirrió, muriéndose de vergüenza antes de desmayarse.
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—Pues… —Naruto comenzó, mirando el objeto ya apagado sobre la mesita frente al sofá. —Ella es una mujer muy osada…
Ino, no atreviéndose a mirar al rubio, se mordió el labio inferior mientras jugaba nerviosamente con sus dedos. Todavía no podía creer lo que había sucedido. Se trataba, sin duda alguna, del peor bochorno que jamás había pasado en la vida.
Aún no podía mirar a Naruto a la cara, no después de ver el intenso color rojo que se le había formado en la nariz, acompañado de una leve hinchazón.
Kami, se sentía tan avergonzada.
Se llevó ambas manos al rostro. En esos momentos quería enterrarse 3 metros bajo tierra.
—L-Lo siento, Naruto-kun… —fue lo único capaz de decir luego de un silencio demasiado extenso.
El Uzumaki rió.
—Está bien, Ino-chan. No te preocupes, son cosas que pasan.
Claro, pensaba Ino con ironía. Cosas que pasan sólo a las personas entrometidas como ella.
—Además... —Naruto la miró. —… Sé que Ino es una mujer audaz, es normal que tuvieras curiosidad. ¡Así que tranquila no más, de veras!
Agradecía que él fuese capaz de verle el lado positivo –y gracioso- a las cosas y no culparla por su incompetencia. Al contrario, la hacía sentirse bien y menos incómoda.
—Ahora voy a guardar a Naruto-sama.
Ino amplió los ojos, volviendo a ruborizarse. No podía ser que Ino le tuviese apodo a esa cosa… Asimismo, ¿Naruto-sama? ¿Eso quería decir entonces que…? ¡Oh, no!
Se cubrió aún más el rostro, cuando Naruto comenzó a reír a carcajadas y se iba rumbo a la habitación.
Caray… Sí que eran desinhibidos en ese mundo.
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—Tú —le dijo con voz firme, caminado hacia él.
Una vez que estuvo frente a frente, posó ambas manos sobre sus caderas, en actitud autoritaria.
Menma vio a Ino y se enrojeció como nunca. Jamás la había visto tan atractiva, mucho menos lucir sus curvas tan pronunciadas. Se veía más hermosa aún.
—Ino…
—¿Cuál es tu nombre?
—¿Menma…? —Respondió curioso en interrogante, sin saber por qué ella, de todas las personas, le preguntaba su nombre si ya lo sabía. —Menma Namikaze.
—Namikaze… —Ino adoptó actitud pensativa sin dejar de mirarlo.
Mientras tanto, Menma la observaba con cierto distanciamiento y sí, también algo embobado.
—Ya veo… —Ino volvió a mirar el monumento Hokage.
Se había sorprendido de ver al padre de Sakura ahí en vez de Minato. Eso quería decir que las cosas eran totalmente distintas, por eso tantos cambios en las personalidades de las todos.
—Está todo claro entonces.
—¿Qué cosa, Ino-chan?
La Yamanaka desvió la mirada hacia Menma. Kami… le había dicho Ino-chan, al igual que su Naruto…
Suspiró, mordiéndose el labio inferior.
—¡Maldita sea, eres idéntico a él!
—¿Ah?
No dándole tiempo para responder, lo abrazó con fuerza. Si bien sabía que no se trataba de su Naruto, al menos podía abrazarlo, cerrar los ojos y pensar que él estaba en algún lugar del universo esperando por ella y, bueno, tenía el doble para creerlo de ese modo y no deprimirse en el intento.
Separándose de él, lo miró a los ojos y le sonrió, notando cómo éste le devolvía la misma sonrisa, pero algo embelesado. Tal vez Menma estaba enamorado de la Ino de ese mundo, ¿no?
—¿Qué tipo de relación tienes conmigo? —Siempre fue directa, más aún cuando quería saber las cosas de una buena vez. No le importaba si parecía una loca.
—Amigos… —respondió él, dubitativo.
—Entiendo… —le volvió a sonreír, ladeando la cabeza. —Gracias —se acercó una vez más a él y le dio un tierno beso en la mejilla.
Menma no entendía absolutamente nada.
—¡NOOOO! ¡Ya te dije, aléjate de mi Menma-kun!
La platinada se enderezó, volteándose a ver a una enfadada Hinata Hyuuga que casi la apuñalaba con los ojos.
Arqueó una ceja.
—Gusto en verte, Hinata. —Dijo con ironía, recordando que la Hyuuga casi la había golpeado la vez pasada.
—¡No te quiero ver cerca de él!
¿Ah, sí? Ino río en su fuero interno. Al parecer la Hyuuga estaba enamorada y obsesionada con Menma.
Menos mal que en su dimensión no fue así. Agradecía a Kami por eso. Aunque… Sí, sería divertido desafiarla.
—¿No…? ¿Y eso por qué, Hinata-chan? —marcó sutilmente el nombre de ella con cierto dejo de provocarla.
—¡Porque él es mío!
—¿Segura? —Se volvió a Menma, bajo la atenta mirada de la Hyuuga. —¿Eres de Hinata, Menma?
Él, tratando de mantenerse al margen, tragó duro, a continuación negó con un leve movimiento de cabeza, casi temeroso.
—Lo lamento, pero él no es tuyo. —Ino fingió un puchero.
¡Joder que estaba divertida!
Hinata entrecerró los ojos y avanzó hacia Ino. Una vez a su lado le dijo en tono bajo, no así menos agresivo, unas cuantas palabras malintencionadas.
—Si te veo cerca de él de nuevo, te voy a matar…
Ino, en todo momento impasible, sonrió frente a la amenaza de muerte de parte de la poseedora del Byakugan.
—Eso ya lo veremos… —sólo para hacerla enojar y dejarla salirse con la suya, miró a Menma y le guiñó un ojo coqueta. —Nos vemos, Menma-kun…
Y sin esperar algún arrebato de ira de parte de Hinata, desapareció en un remolino de pétalos de flores, dejando a todos los presentes con interrogantes en mente.
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TO BE CONTINUED...
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Me gustó este capítulo, de hecho me encantó escribirlo, fue entretenido xD
Los demás capítulos serán así de extensos, además se vienen algunos cuantos duelos entre Ino y Hinata. El mundo de Road to Ninja será el que tendrá mayor participación de ahora en adelante, básicamente porque me gusta más la actitud atrevida de Ino que la de su opuesto.
Muchísimas gracias a: KITSUNE-CHAN, Annalizzz, Loquin, makainorobin12, de verdad, muy agradecida por leer mi historia y comentar.
Nos vemos en una próxima actualización.
Saludos =)
