—Bla bla —Diálogos.
—Bla bla —Pensamientos.
MUNDOS OPUESTOS
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Capítulo IV
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Tsunade suspiró al momento que estudiaba el pergamino en sus manos. Inoichi Yamanaka se lo había llevado para que estudiaran la posibilidad de que la Ino de esa dimensión volviese a su lugar de origen, de modo que retornara la otra Ino que en la actualidad habitaba en ese lugar. Sin embargo, las cosas no eran tan simples como parecían.
Inoichi, por su parte, buscó muchos pergaminos para hallar una solución expedita, pero en realidad no lograban encontrarla. Al parecer el haber mezclado ambas dimensiones –y el hecho de que fuese ejecutado aquel jutsu de intercambio aún en el anonimato- había alterado los patrones de resolución del conflicto en cuestión.
¿Qué se supone debían hacer? ¿Y cuál era el cabo suelto que estaba obviando?
—Debe haber una solución —Inoichi quería encontrar pronto una salida definitiva, pues ya la preocupación por no saber de su Ino, lo estaban atormentando.
¿Y cómo no? Si Ino era su única hija. La única persona que tenía.
—Sí… —Tsunade se acomodó las gafas en el puente de la nariz. —Tenemos los datos, los pergaminos y nada aparece…
—Eso es lo que me tiene más intrigado —dijo el Yamanaka, frunciendo el entrecejo. —Son pergaminos de mi clan, por lo que es raro que no exista una variable viable.
—¿Entonces qué es lo que estamos ignorando?
—No lo sé, pero lo voy averiguar.
La determinación en el tono de voz de Inoichi fue suficiente como para creer que pasara lo que pasara, lograrían encontrar una solución sin importar el tiempo y esfuerzo que eso conllevara.
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Ino ocultó su rostro en la almohada para tratar de, una manera un tanto ilusa, detener las lágrimas que caían por sus ojos.
Echaba tanto de menos a Naruto, tanto, que apenas podía conciliar el sueño.
—¡Maldición! —masculló irritada, sentándose en la cama y lanzando la almohada hacia la ventana. —¡Narutoooo…! —lloró, llevándose ambas manos al rostro.
Desde que había iniciado su relación con el rubio hiperactivo de Konoha, no había día ni noche en que él no le dijera lo hermosa que era y cuánto la amaba, incluso cuando salía de misión llevaba consigo una carta que él le escribía con la condición que la leyese todos los días para que lo recordara y supiera que él estaba con ella, aunque no fuese físicamente cerca.
Sin embargo en ese otro mundo estaba la otra Ino –supuestamente-, así que de algún modo extraño sentía celos por su otra yo.
Frustrada, se levantó de la cama y se fue al cuarto de baño. Poco lograba estando tumbada en la cama llorando como una Magdalena, por lo que mejor era darse un baño y salir a dar una vuelta para despejarse y dejar de pensar estupideces.
Luego de aquella refrescante ducha y vestirse adecuadamente, salió de casa sin un rumbo determinado.
Mientras vagaba vislumbró a una pareja que paseaba de la mano, muy acaramelados y con una sonrisa excesivamente boba en ambos rostros.
Envidia, eso era lo que sentía.
Abatida disminuyó el ritmo, bajando la mirada, sintiéndose aún más deprimida que en un comienzo.
Kami, cómo ansiaba ver a su amado Naruto.
Sintiendo las lágrimas asomarse por el canto interno de sus ojos, decidió que lo mejor era continuar el día tratando que no le afectara mucho el hecho de que se sentía terriblemente sola. Si bien no se encontraba con Naruto, sabía que él odiaría que ella se sintiera tan desanimada, por lo que dándose ganas a sí misma forzó una sonrisa amplia al momento que enfocaba las pupilas al frente.
¡Ya basta de autocompasión!
Con ánimos renovados, avanzó hacia Ichiraku Ramen para poder comer un delicioso ramen en honor a su novio.
Apenas ingreso a dicho lugar pidió una porción a Ayame, notando que ésta no era tan amable como la de su dimensión. Ignorando aquello, se sentó en una de las butacas a esperar su pedido.
—¡Ino-chan!
Sintiendo el pulso aumentar el ritmo, se giró sobre su silla para ver a Menma que le dedicaba una sonrisa radiante y amplia mientras avanzaba hacia ella.
Le fue imposible no recordar a Naruto.
—Menma —sonrió también, haciéndole un gesto para que se sentara a su lado. Por supuesto que él lo hizo sin objeción alguna. —¿Cómo estás?
—Muy bien, Ino-chan, ¿y tú?
Demoró unos segundos en responder. ¿Era necesario ser sincera?
—Bien…
Decidió que no. ¿Para qué preocuparlo de todos modos? No tenía sentido.
—¿Segura? Te veo un poco triste, ¿de verdad estás bien?
Le dieron ganas de darle un abrazo apretado, pero se contuvo de cualquier acto impulsivo.
—Sí, Naru-Menma… —se corrigió.
—Eso espero —la miró a los ojos. —Te estuve buscando.
¿Ah? ¿Era en serio?
—¿A mí? —aún estaba incrédula, ¿por qué Menma la estaría buscando?
—Sí —Un ligero rubor apareció en las mejillas del rubio que no pasó desapercibido por la rubia.
—¿Para qué? —La curiosidad había aumentado en Ino.
—Pues… —Menma se llevó una mano a la nuca.
Casi se derritió cuando vio el gesto del rubio, que era idéntico al que realizaba Naruto cuando sentía vergüenza por algo.
—¡Awwww! —interiormente se estaba casi descompensando, y es que verlo tan idéntico al Uzumaki le erizaba la piel.
—Quería entregarte esto —el sonrojo de Menma, a esas alturas, era demasiado intenso.
Ino se sorprendió cuando él buscó entre sus ropas una flor de color azul.
—Espero que te guste, Ino-chan. —le sonrió de medio lado. —Cuando la vi me acordé de ti, así que te la traje…
—Menma… —logró balbucear después de la conmoción, ruborizándose al sostener el obsequio que le había entregado el rubio. —Y-Yo…
Realmente no tenía idea de qué decir al respecto. Sin duda alguna ganas de besarlo como si fuese Naruto habían muchas, pero sabía que no se trataba de él, así que optó por la alternativa más sana y fiel; abrazarlo.
—Muchísimas gracias, Menma —de pronto se sintió muy emocionada, pues no creyó que él fuese tan atento como para acordarse de ella sin motivo alguno, aunque no se trataba de la Ino-chan que él creía.
Quizás debería considerar decirle la verdad…
—No hay de qué, Ino-chan.
¡Y ahí estaba de nuevo con ese honorífico!
—¡Sí hay de qué! —se aferró más a él. —¡Gracias! —con suavidad depositó un sonoro beso en la mejilla de Menma, acto seguido, se separó de él.
Pudo notar que el sonrojo del rubio aún no cesaba.
Se veía tan lindo así…
—Una ración de ramen.
Al escuchar la voz de Ayame, ambos se volvieron hacia ésta.
—Oh, gracias —dijo Ino, observando su recipiente recién cocinado.
En ese momento Menma también ordenó, justamente lo mismo que ella, así que minutos más tarde ambos disfrutaban de sus respectivos almuerzos. Después de terminar, Ino buscó dinero para pagar, no obstante Menma se opuso y no la dejó cancelar.
—Pero, Menma…
—No te preocupes, Ino-chan. Déjame invitarte.
Regalándole una sonrisa en agradecimiento, accedió a las palabras de él, para luego salir de Ichiraku Ramen a su lado.
—Dime, Menma… —comenzó lento, dudando en sí proponerle o no que la acompañara. —¿Te gustaría acompañarme a dar una vuelta?
—Y-Yo… claro, Ino-chan.
—Vamos entonces —le guiñó un ojo, tomándolo de un brazo y caminando con él a pasos lentos.
Muchas personas les dedicaron miradas sorprendidas, mientras que otras miradas inquisitivas, sobre todo de parte de los hombres que observaban a Ino como si fuese una deidad, hecho del cual para Menma no pasó desapercibido.
—¿Y a dónde vamos?
—Al Monumento Hokage. —Para Ino, aquel lugar tenía la mejor vista de toda Konoha, si es que no la del País del Fuego.
El rubio asintió en silencio, ofreciéndole una sonrisa en agradecimiento.
—¿Menma?
Al escuchar aquella voz, Ino detuvo los pasos, lo mismo hizo su acompañante.
—No puede ser… —dijo en su fuero interno, girándose sobre su eje para mirar a la persona dueña de aquella masculina voz.
—Hey, Neji —saludó el Namikaze con amabilidad.
Ino, al ver a Neji Hyuuga, se sintió increíblemente nostálgica y miles de recuerdos sobre la Cuarta Guerra Ninja invadieron su mente, reviviendo cada momento como si hubiese sido ayer.
—Neji… —murmuró por lo bajo, soltando el brazo de Menma y avanzando hacia el poseedor del Byakugan. —¡Neji! —exclamó, envolviéndolo con sus brazos con fuerza.
Se sentía agradecida con él, pues Neji prácticamente se sacrificó en la guerra para proteger a Hinata que resguardaba a Naruto.
Por otra parte, Neji Hyuuga estaba perplejo, y sin responder al saludo, miró a Menma que lo miraba igual de interrogante que él.
—Es tan grato poder verte de nuevo…
Aún más intrigado, observó a Ino que seguía abrazándolo, fue ahí que pudo notar lo distinta que lucía. Más bien lo atractiva que lucía… cuando le echó un vistazo más minucioso la hemorragia nasal comenzó de manera súbita, jamás había notado lo curvilínea que era la Yamanaka, hasta ese momento, claro.
Menma percibiendo el actuar de Neji, se acercó a ellos y sostuvo a Ino del antebrazo obligándola a que lo soltara.
—¡Pero qué? —Ino no alcanzó a terminar de reclamar cuando vio a Neji sonrojado, sonriendo y sangrando.
¿Acaso estaba fantaseando con ella? No era tonta, había tenido demasiadas misiones de seducción como para poder identificar -sin errar- una conducta lasciva por parte del género masculino, que era demasiado evidente, por cierto.
Para salir de las dudas miró a Menma que aún tenía las pupilas fijas en el Hyuuga.
—¿Menma?
—Es mejor que nos vayamos —dijo sólo para ellos dos. —Después te explicaré, Ino-chan.
Asintió en silencio, confiando en las palabras de Menma. Y como almas que se le lleva el diablo, corrieron de ahí, dejando a un Neji Hyuuga desangrándose y perdido en sus fantasías sugestivas.
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Llegaron al monumento Hokage, lugar en donde con Naruto disfrutaban de los atardeceres primaverales hasta altas horas de la noche.
Kami, cómo extrañaba esos días junto al Uzumaki.
—No vienes seguido para acá, ¿verdad? —. Lo miró de reojo, con una sonrisa suave plasmada en los labios.
Menma se río avergonzado antes de responder.
—La verdad es que no mucho.
—Me lo imaginaba —Ino se sentó con cuidado, entrecruzando las piernas. —Solía venir mucho acá…
—¿En serio? —podría apostar que nunca la había visto por esos lados.
—Sí, en serio. Me hace sentir más tranquila.
Menma se sentó a su lado, manteniendo una distancia prudente entre ambos cuerpos. No sabía muy bien cómo abordar aquella pregunta que le estaba carcomiendo la curiosidad desde hace unos días.
Inhalando con profundidad, se dio ánimos para expresar sus dudas de una vez por todas.
—Ino-chan…
—¿Sí?
Se humedeció los labios antes de continuar.
—¿Me dirás la verdad?
Ino pareció sorprenderse en un primer momento, no obstante comprendió a qué se refería, por lo que asintió. Sabía qué tipo de verdad estaba hablando el kitsune.
—¿Cómo lo notaste?
El rubio dejó escapar una risa cómoda.
—Son demasiado distintas. —Dijo como si fuera lo más obvio del mundo. Y lo era, de hecho.
—Ya veo… Te diré entonces —abordó sin saber cómo expresarse bien. —Bien… —Respiró largo y tendido, comenzando un relato con aires de misterio y escasa lógica. —Sucedió cuando…
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Ino sonrió al mirar las fotografías de su doble opuesto. Se podía evidenciar que su homóloga era una chica con una personalidad radiante, extrovertida y de gran corazón, pues la sonrisa que adornaba en sus labios y el reflejo brillante en los ojos era el respaldo a sus suposiciones.
—Ésta es de cuando fuimos a Suna. —Naruto rió al recordar algo. —Para Gaara, Ino siempre ha sido una mujer burbujeante, él cuando la conoció la halló "insufrible y demasiado habladora". —Lo citó, imitando su voz y carencia de expresión facial. —Ahora ellos son buenos amigos —continuó su relato. —, de hecho Ino posee un invernadero allá del cual Gaara se hace cargo.
No había que ser adivino ni conocer con detalle a Naruto como para saber –y confirmar- que estaba completa y perdidamente enamorado de Ino. El cómo hablaba de ella, la sonrisa al recordarla, los gestos y su tono de voz eran propios de alguien que amaba mucho.
—La quieres mucho, ¿verdad? —preguntó con suavidad, mirando ahora una fotografía en donde Ino salía abrazada de Naruto.
El Uzumaki asintió, sonriendo con nostalgia.
—La amo como nunca creí que fuese posible… —hizo una pausar para suspirar con profundidad antes de continuar. —Ino es una mujer bellísima, tiene un gran corazón, se preocupa por sus amigos, es luchadora, entretenida, audaz, con gran seguridad. No puedo pedir más… es la mejor, ¡de veras!
—Seguro que sí… —habría querido decir, pero sólo asintió en silencio.
Entendía por qué Naruto amaba tanto a Ino, era bastante lógico. Un sentimiento de envidia la albergó, pues deseó tener más características de las que poseía su otra yo como para poder sentirse con la seguridad de lograr sus objetivos y de que alguien la amase de tal modo.
—Menma… —cuando aquel nombre apareció en su mente en un susurro, sacudió la cabeza para desechar aquella noción. Simplemente no podía ver a Menma de otro modo… ¿verdad?
Miró a Naruto.
Definitivamente sí podría ver a Menma de otro modo más íntimo, por no decir que como un posible candidato a fines románticos. Quizás si lograba salir de esa dimensión sería capaz de enfrentarse al rubio y decirle lo que en lo recóndito de su corazón sentía.
—¿Ino? —Naruto agitó las fotografías en el rostro de ella para distraerla. —¿Estás bien?
—¿Ah? —pestañó un par de veces antes de volver a la realidad. —Sí, sí, estoy bien. —Uff, no tenía idea de que estaba tan ensimismada en sus pensamientos
—Te llamé muchas veces, creí que te estaba pasando algo.
—Oh, no, no es nada.
Naruto la miró como no creyéndole mucho, mas no insistió.
—¿Vamos por ramen? ¡Me estoy muriendo de hambre! —Ofreció luego de dejar las fotografías a un lado.
Ino lo miró con cierta desconfianza… ¿No se trataba de una cita, cierto? Fuese o no cita, el sonrojo en las mejillas no pudo ser controlado. Con el corazón comenzando a latirle más rápido, asintió en silencio, enrojeciéndose aún más cuando él le sonrió de medio lado.
—Menma…
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—Así que… —Ino no sabía qué más decir. El explicarle toda la situación a Menma había sido muy confuso. Incluso su discurso pareció ser discordante algunas veces, pues la lógica estaba fuera de toda creencia respecto a su llegada a ese lugar.
Pobre…
De seguro que si alguien le contase algo así, estaría igual de desconcertada que el Namikaze.
—… — Abrió la boca para decir algo, mas al notar que él iba hablar, le cedió el momento para que se expresara.
—Es difícil de creer.
—Sí…
—Pero no imposible —Menma le sonrió, confirmándole que todo lo dicho lo creía.
—¿Entonces no me crees loca?
—No. —Se encogió de hombros. —Además, algo me decía que no eras la Ino que conozco. En realidad lo supe desde ese día…
Ese día hacía referencia al día en que Ino lo besó.
—¿Ah, sí? —Con curiosidad, enarcó una ceja. Tenía ganas de saber más sobre su doble opuesto, a ver qué tan distinta era respecto a ella, quizás para confirmar que sus sospechas (en base a las vestimentas) eran correctas.
—¿Por qué desde ése día?
—Porque… —se sonrojó, desviando la mirada hacia el cielo. —Bueno… Ino es tímida, insegura a veces, por lo que no sería capaz de besarme… —lo último lo dijo en un susurro.
La rubia sonrió.
—Así que, ¿te gusta? —con malicia le hizo aquella pregunta.
Al ver el rostro rojo furioso, decidió jugar un poquito con él para entretenerse. Sin mala intención, por supuesto.
—O más bien, ¿te gusto? —se inclinó hacia él, invadiendo su espacio personal y mirándolo a los ojos sin siquiera pestañar, en clara actitud sugestiva.
—Y-Yo… No sé, es decir, ambas son hermosas y…
—¿O sea que la prefieres a ella?
—Ehh…
—¿No te gusto ni un poquito?
El temblor en el mentón del rubio fue el signo que necesitaba ver para parar aquel juego de seducción.
—Jajajaja —rió, dándole con rapidez un beso en la mejilla al Namikaze. —Te ves lindo nervioso. —Ahora con un guiño coqueto, se levantó y le dijo adiós antes de desaparecer en un torbellino de flores, dejando completamente anonadado a Menma.
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Menma se palpó la mejilla en donde la rubia Yamanaka lo había besado. Por alguna razón, la taquicardia había sido más intensa que veces anteriores. Era obvio que se veía intimidado por Ino, pero nunca creyó que fuese de tal modo.
Lo extraño, es que por más incómodo que haya sido en un principio, le agradó…
Sí, tenía que reconocer que le gustaba –un poquito- más la Ino actual que la anterior.
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Hinata Hyuuga estaba molesta.
No, estaba tremendamente irritada.
Cuando estaba en busca de su primo pervertido –nótese; Neji Hyuuga- divisó a Menma caminar junto con Ino, muy cercas el uno con el otro, ¡y tomados del brazo!
Su primera reacción fue una parálisis generalizada de todo su cuerpo, acompañado de una opresión en el pecho, seguido de lágrimas e ira. Quiso ir y enfrentar a esa rubia que se atrevió a estar con su hombre, no obstante cuando quiso acercarse, ellos ya se habían ido a toda prisa.
Y, si era sincera consigo misma, aunque hubiese querido hacer algo, no hubiese podido, pues la rigidez en las extremidades se extendió por algunos minutos más.
No entendía cómo, por qué, ni en qué momento cambiaron las cosas tan abruptamente. Un día Ino era una mujer tímida, insegura, con nada de autoestima e inexistente sentido de la moda y al día siguiente era una mujer que exudaba sensualidad, gracia, belleza e incluso simpatía.
No era tonta como para no saberlo, pues a cada paso que daba aquella rubia, todos los hombres en un perímetro de un kilómetro eran capaces de percibirla y delirar al verla. ¿De dónde había sacado aquel oculto magnetismo para atraer a los hombres? ¿Cómo fue que cambió tan rápido? Y lo que es peor, ¿cómo diablos logró conquistar a SU Menma?
¡Nada tenía sentido!
Entrecerrando los ojos divisó la silueta de Ino a lo lejos. Dibujando una sonrisa socarrona en los labios, salió de las sombras y se detuvo justo en la entrada de la casa de la Yamanaka.
—¡Vaya, vaya, pero si es la zorra Yamanaka!
Hinata Hyuuga quería respuestas en ese minuto y no precisamente por las buenas…
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TO BE CONTINUED…
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Hola, chicas/os! Muy agradecida de todos ustedes por leer mi humilde y pequeño fic. Y de sus comentarios también.
Agradezco inmensamente a; KITSUNE-CHAN, axter, loquin, pola, Annalizzz, Gothic Hinata, Dead dreams and Broken hearts, LucyxSting, Squalo Scarlet, Lizz malfoy, Zastin-kun, Annii Gabbiiz, raulolmoshernandez.
Espero les guste la actualización, y ya en el próximo capítulo se viene más acción, por fin!
Un abrazo grande y saludos a todos.
