—Bla bla —Diálogos.

Bla bla —Pensamientos.


MUNDOS OPUESTOS

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Capítulo V

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¡Vaya, vaya, pero si es la zorra Yamanaka!

¿Qué demonios…?

Ino arqueó una ceja al ver a nada más ni nada menos que a Hinata Hyuuga con un aura tremendamente negativa frente a su casa. Se preguntó qué estaría haciendo ella ahí, aunque por su pose y esas palabras de bienvenida, suponía que quería discutir con ella.

Ugh.

Tan violenta que era esa chiquilla.

Negando en silencio, avanzó hacia ella para hacerle frente, ¡porque nadie en el mundo ni en ningún universo paralelo la llamaba zorra!

—¿Puede repetir lo que dijiste? —pidió mientras se detenía y se cruzaba de brazos, alzando su voluptuoso busto.

No se dejaría intimidar por su actitud violenta ni mucho menos por sus curvas exorbitantes…

—Z-O-R-R-A.

No, no, no, no, eso sí que no lo iba a tolerar.

Ni siquiera supo cómo, fue tanta la rabia que le instauró la Hyuuga que ni siquiera fue consciente de cómo la palma de su mano le golpeó con fuerza la mejilla. No obstante no se arrepentía, se lo tenía merecido.

—¡Escucha bien! —le advirtió, frunciendo el entrecejo. —¡Nunca vuelvas a faltarme el respeto, mocosa mimada!

Apenas y dijo eso, un golpe en el tórax la mandó a volar lejos.

—Mierda… —se quejó, limpiándose un hilillo de sangre que filtraba por la boca. Había alcanzado a girarse y caer bien, no de espalda como creyó en un segundo.

Gracias a Kami tenía buenos reflejos.

—¡Te advertí que te alejarás de lo que es mío!

¿Y de nuevo con lo mismo? Estaba harta de Hinata. ¿Cómo podía ser tan violenta, histriónica y demandante? ¿Acaso no notaba que así sólo lograba alejar a Menma?

—¡Jūho Sōshiken!

¿Qué?

Fue sólo un pestañeo y de pronto estaba siendo golpeada por la Hyuuga con una fuerza increíble.

Enseguida realizó un jutsu de sustitución y salió de la línea de fuego de su rival para que no la golpeara, porque de seguro terminaría mal si seguía recibiendo esos golpes.

Sacándose dos kunai de entre sus ropas se las lanzó para distraerla.

—¡Ahhh!

No había que ser adivina para saber que esa mujer estaba furiosísima y completamente dominada por los celos.

Tosió para despejar las vías respiratorias, eliminando sangre.

No, eso no era nada bueno. Así como tampoco era bueno que los aldeanos estuviesen expuestos a una batalla entre ellas. De soslayó los vio alejarse de allí, asustados por el lío que estaban causando.

Si la Hyuuga la quería seguir golpeando, adelante, pero no sería en ese lugar. Pensando en un plan, la miró a los ojos antes de correr en dirección a los campos de entrenamiento. Por supuesto que la heredera la siguió de inmediato.

—¡No escaparás de mí, zorrita!

Gruñó por lo bajo, no le gustaban ese tipo de calificativos.

Una vez en los campos se detuvo y volteó a verla a la cara. Adquiriendo una pose de defensa le sonrió con cierta presunción.

—No me estaba escapando —le dijo sonriendo aún más amplio. —Sólo me aseguraba de que no fueras a dañar a algún civil.

—Cómo si me importara…

Ino negó en silencio.

—Me sorprende tu actitud —comenzó arqueando una ceja. —Como ninja debieras resguardar la seguridad de tu pueblo. Es obvio que no sabes nada de eso, porque te la has pasado siguiendo a Menma y a las mujeres que se le acercan. Has jugado todo ese tiempo a ser una kunoichi. Me das vergüenza, Hinata.

Pudo ver cómo la Hyuuga cerraba con fuerza los puños, emblanqueciéndose los nudillos.

—¡Me las pagarás!

—¿Ah, sí? Ya lo veremos…

Y la pelea real comenzó. En un principio ambas estaban igualadas, y sí, debía darle crédito a la Hyuuga, tenía algo de resistencia, no obstante sus habilidades en el taijutsu no eran admirables como la de la Hinata de su mundo. Había una gran brecha entre ambas. Ésta sólo era amenazas, es todo.

Ya cansada de tanto rodeo, decidió que ya era tiempo de acabar con eso. No quería estar ahí, en ese lugar, en ese mundo ni tampoco estar peleando con ella. No, lo único que quería era regresar a su dimensión y dejar todos los conflictos de lado. No debería estar perdiendo el tiempo con una malcriada que sólo andaba buscando problemas.

—Ya, ¡me aburrí! —gritó, dando una voltereta hacia atrás.

—Yo también…

La sonrisa se la Hyuuga fue altiva. ¿Acaso tendría una carta bajo la manga?

—¡Hakke Rokujūyon Shō!

Oh, mierda… —había visto a Hinata utilizar esa técnica antes, pero sólo en su variación reducida; 32 palmas. Lo que significaba que ésa, la de 64 palmas era peor.

Tenía que hacer algo en ese momento.

—¡Shinranshin no Jutsu! —pudo controlar con éxito el cuerpo de Hinata, obligándola a detenerla y confundirla.

Ahora sólo quedaba un golpe final para reducirla y ya acabar con todo de una buena vez. Tampoco es que la iba a mandar al hospital o dejar malherida, no era su intención.

—¡Hana ga Sattou!

Cogiendo dos ramos de flores violetas desde su espalda, saltó e inmediatamente giró sobre su eje, enviando los pétalos como proyectiles a su oponente.

Creyó que había sido un éxito, mas no fue así. La Hyuuga apareció detrás de ella y de inmediato la golpeó continuadas veces. No alcanzo a ver qué tipo de jutsu utilizo.

Cayó de rodillas sobre la tierra, respirando con dificultad.

Quizás no debió subestimar a Hinata ni creer que sólo se trataba de un simple ataque. Las intenciones de la Hyuuga le habían quedado clarísimas en ese momento; quería matarla.

Tosiendo ahora -con mucha más dificultad que antes- mayor cantidad de sangre, decidió que ya era tiempo de dejarse de juegos. Si Hinata quería luchar de verdad, entonces ella también lo haría.

Incorporándose con dificultad, trató de concentrar la mayor cantidad de chakra que pudo. Incluso evitó utilizar su jutsu médico en sí misma para ahorrar energías y terminar pronto con la pelea.

—Se acabó el juego —murmuró desafiándola y dedicándole una mirada seria.

—Lo mismo digo, despídete de tu hermoso rostro.

Ino levantó una ceja. ¿Acaso quería dejarla con secuelas o algo así? Parece que eso era lo que quería, porque la vio sacar unas cuantas kunai.

¡No, eso no lo podía permitir!

—Déjate de amenazas, esto acaba aquí.

Haciéndose a un lado para evitar dos kunai que viajaban directo a su pecho, aprovechó el impulso y dio un gran salto para ascender al cielo, enseguida invirtió su posición, quedando de cabeza sobre la Hyuuga. Realizó rápidamente los sellos y atacó mientras ésta era rodeada por miles de pétalos de rosas.

—¡Ninpō: Gekka Bijin!

Bajando a gran velocidad, dio unas cuantas volteretas, aterrizando con ambas piernas sobre el rostro de la Hyuuga, causando un gran impacto. A su alrededor se formó un cráter de amplias proporciones.

—Espero que hayas aprendido tu lección… —dijo mirando el cuerpo inconsciente de la heredera mientras se hacía a un lado.

Había procurado no hacerle daño, no más del necesario. La cantidad de chakra en sus pies fue el suficiente para interrumpirle los impulsos nerviosos para que cayera en la inconsciencia. Su intención nunca fue atacarla de verdad ni mucho menos hacerle daño.

A pocos segundos de permanecer de pie, el cansancio creció y cayó de rodillas. Por alguna razón el utilizar sus jutsus ahí la agotó de sobremanera. Eso no sucedía en su mundo.

—Kami… —susurró cerrando con fuerza los ojos.

¿Por qué estaba tan cansada? Es como si le hubiesen drenado hasta la última gota de chakra.

—¿Yamanaka?

Abrió los ojos con rapidez cuando escuchó esa masculina voz llamarla. Alzó la mirada y se sorprendió.

¿Qué hacía él ahí?

—S-Sasuke… —no pudo continuar, la vista se le nubló y enseguida se desmayó.

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—¡Baa-chan! —Naruto se quejó, golpeándose la cabeza en contra de la mesa. —¿Por qué no pasa nada todavía? Ha pasado mucho tiempo, tienes que encontrar una solución…

Tsunade se presionó el tabique nasal antes de responder.

—Eso intento, mocoso.

Había investigado mucho sobre los jutsus prohibidos del clan Yamanaka, pero no podía encontrar ninguno que se relacionara con lo sucedido. El problema es que se le estaban agotando las posibilidades de búsqueda, ¿qué más podía hacer al respecto?

Había, por supuesto, una alternativa que quizás podría servirles, pero no estaba segura de si tomar esa decisión o no. Aquello implicaba realizar una misión de recuperación e indagar en los secretos de otro clan.

—¿Cómo no va a existir una solución? ¡Haz algo por favor! —con los ojos llorosos y la barbilla temblándole, le rogó a Tsunade.

El ver a Naruto en su estado más vulnerable no ayudaba en nada. Casi rozaba una fibra sensible en ella, casi…

Dando un gran suspiro, asintió en silencio.

—Bien… —se apoyó sobre su escritorio, entrelazando sus dedos. —Hay algo que podría ayudarnos y darnos pistas sobre qué hacer…

—¿Pero…? —estaba ansioso, demasiado.

—El clan Uchiha también tenía muchos jutsus prohibidos —miró a Naruto a los ojos. —Tanto el clan Yamanaka como el Uchiha compartieron algunos secretos. Si no podemos encontrar una solución de la información que tenemos, nuestra única posibilidad es hallar los pergaminos del clan Uchiha.

—Orochimaru —susurró el Uzumaki, teniendo en claro que el ex sannin había sustraído casi todos los pergaminos que contenían jutsus prohibidos, sobre todo los del clan Uchiha.

Eso quería decir, entonces, que debía hallar algunos de esos documentos, si es que no todos.

—Así es —Tsunade sonrió. —Eso significa que hay que ir a buscarlos. Y como bien sabes ese lugar fue destruido, no sé si existirá mucha infraestructura, pero algo debe quedar en ese lugar.

—Pero… —Naruto tragó duro antes de continuar. —, se supone que esos pergaminos habían sido traídos a Konoha después de la destrucción de Orochimaru.

—Sí —corroboró la información. —, pero la cantidad de pergaminos que se recuperó fue mínima. Eso quiere decir que existen más de una docena de jutsus prohibidos que se encuentran extraviados.

Naruto, después de tanta pena, sonrió.

La esperanza creció en él.

—¡Yo iré!

—Por supuesto —Tsunade sacó unos papeles y comenzó a escribir instrucciones en éste. —Comunica a Kiba Inuzuka y Hinata Hyuuga, ellos conformarán el equipo de recuperación. Parten mañana temprano.

—Sí… Gracias, Baa-chan —lagrimeó, emocionado, pues estaba un paso más cerca de encontrar una solución y traer a Ino a su mundo.

Tsunade asintió, es lo mínimo que podía hacer para ayudar al futuro líder de Konoha.

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Ese particular olor a antiséptico la despertó de los brazos Morfeo. Era la segunda vez que estaba en ese lugar desde que había llegado, y ya estaba comenzando a odiarlo.

La cabeza le dolía muchísimo. Llevándose una mano a la frente, se quejó, — Kami…

—¿Estás bien?

Paralizando sus movimientos, se volvió hacia la voz. Era la misma que había escuchado antes de caer en la inconsciencia.

—¿Sasuke?

—Hola —le sonrió de medio lado, apoyándose en el alfeizar de la ventana.

—Hola…

Si bien lucía exactamente como el Sasuke Uchiha que ella conocía, éste tenía una actitud seductora que era fácil de percibir, pues esa postura sugestiva y esa mirada coqueta era una prueba de ello.

—¿Cuánto llevo acá? —dejó su mano sobre su estómago, obteniendo una mejor visual del Uchiha.

—Sólo 3 horas.

—Vaya… —se humedeció los labios antes de seguir pidiéndole respuestas. —¿Cuál es el diagnóstico?

—Agotamiento de chakra.

Tal cual había supuesto. Sin embargo no sabía por qué, ¿quizás en ese mundo necesitaba un mejor control de chakra? Sea cual sea la razón, lo iba a averiguar de todos modos.

—¡Ino-chan!

Fijó los ojos en la puerta, en donde un Menma muy preocupado iba casi corriendo a su lado. Más atrás pudo alcanzar a ver a Shizune.

—¿Estás bien?

—Sí, sí, gracias, Menma. —Le sonrió, agradeciendo que estuviese ahí, pues es como si se tratara de Naruto.

—¿Qué pasó?, ¿por qué estás aquí? —Él le sujetó una mano con suavidad.

Ino sintió cómo se le estremeció la piel bajo el contacto.

—Agotamiento de chakra. —Quien respondió fue Sasuke, que se había acercado a la cama de Ino con ambas manos en los bolsillos.

—¿Qué haces acá?

Miró a Menma y después a Sasuke. Por un momento se sintió incómoda, sin saber qué hacer para detener esas miradas afiladas que se estaban dedicando.

—La encontré en el campo de entrenamiento.

—¿Qué? —Menma le dirigió la mirada a ella. —¿Por qué?

Tosiendo para aclararse la garganta que la sentía irritada, respondió con tranquilidad.

—Tuve un enfrentamiento con Hinata.

Los tres en la habitación la miraron aún más interrogantes.

—De eso mismo te venía hablar, Ino.

Asintió al escuchar las palabras de Shizune. Sabía que era cuestión de tiempo para que le pidieran explicaciones sobre qué había sucedido, era bastante lógico que quisieran saberlo.

—Hinata estaba esperándome —comenzó, aplanando sus gestos. —, me había amenazado antes, así que nos enfrentamos. Eso es todo.

Todo lo dicho era cierto, mas no quería divulgar más detalles, aunque eventualmente tendría que hacerlo, sin embargo no frente a Sasuke ni Menma, no quería involucrarse en más problemas, porque sabía que se había metido en uno grande.

—Menma, Sasuke, fuera.

La voz de Shizune fue demandante, en extremo.

Ino sintió un escalofrío en la espalda. No se parecía mucho al carácter de su maestra.

—De ahí nos vemos, Ino-chan.

—Sí, Menma —le sonrió, transmitiéndole a través de sus gestos que todo saldría bien, pues su preocupación era evidente. —Charlamos luego. —También le sonrió al Sasuke, en agradecimiento por haberla llevado al hospital. —Gracias, Uchiha.

—De nada —le guiñó un ojo justo al salir de la habitación.

En ese momento Shizune reclamó su interés.

—El cráter que quedó fue extenso —ella se acercó a su lado, caminando lento. —¿Qué jutsu utilizaste, Ino?

—Gekka Bijin.

Se preguntó por qué la curiosidad de Shizune.

—Bastante impresionante, eh…

—¿Gracias? —Realmente no tenía idea de qué responder frente a sus alabanzas.

—¿Por qué te amenazó Hinata? —Se detuvo justo a su lado.

No pudo obviar el gran busto de ésta.

Sacudiendo la cabeza, decidió contestar pronto.

—Por Menma. —Se cruzó de brazos, enojándose por todo lo que ha tenido que pasar por culpa de la Hyuuga. —Ella tiene la convicción de que él es de su propiedad. No sé qué diablos le pasa a esa chica, pero… ¡Kami, sí que es una malcriada!

Con empatía, Shizune rió.

—Lo sabemos, Hinata es… —pausó para buscar el adjetivo correcto. —Impetuosa…

No es el adjetivo que ella hubiese utilizado, pero estaba de acuerdo.

—Ja, dímelo a mí… —suspiró. —No llevo ni dos semanas acá y ya tengo amenazas de muerte. Odio este lugar.

—Así es… —Shizune abrió la carpeta entre sus manos. —Tsunade sugirió que le dijera a Hinata que no se trata realmente de ti, pero desechamos la idea al analizar que eso sólo complicaría las cosas. Posiblemente sus celos aumentarían.

—En eso mismo estaba pensando. —Enseguida sus pupilas se clavaron en los papeles que tenía Shizune. —¿Qué es eso?

—Hay algo de lo que tenemos que hablar.

El tono que utilizó no significaba nada bueno. Lo sabía, lo sabía… Utilizó demasiado suspenso para una simple oración, aunque esas palabras nunca han significado algo agradable.

—¿Qué es?

Sí, estaba preocupada. Lo podía sentir, el ambiente estaba muy tenso como para ser algo bueno.

Rogaba que no fuese nada negativo ni perjudicial para ella.

—Ino, de casualidad… —su expresión sombría cambió. —¿No sabías que estabas embarazada?

—¿Q-Qué? —apenas balbuceó.

El mundo dejó de girar. Incluso se olvidó de cómo respirar durante unos segundos.

No, no era cierto. No podía ser cierto, ella portaba un implante anticonceptivo bajo el brazo. ¡No podía estar embarazada!

—¿Es una broma? —desenlazó ambos brazos y los dejó caer en un claro signo de derrota. —No puede ser, tengo un implante.

—No es una broma, tengo los resultados. —Se los entregó.

Con temor recibió los documentos. Sí, efectivamente los resultados eran positivos. La HCG (Gonadotrofina Coriónica Humana) estaba en 52380 mUI/ml.

—Oh, Kami… —se llevó una mano a la boca, sorprendida. —¿Podrían repetir a prueba?

—Ino…

—No es que no crea que esté embarazada —corrigió. —Sólo que… hay que corroborar, no puedo tener tantas semanas.

Shizune volvió a tomar los exámenes y miró las unidades marcadas.

—Vaya —se rió. —No lo noté, pero si la cantidad es la correcta, estás ya en el segundo trimestre.

—No puedo creerlo —soltó una risa nerviosa, pasándose las manos por el cabello. —Estoy embarazada… —pronto la sonrisa se desvaneció al recordar algo. —¡Oh, no! Hinata me golpeó, tengo que —ni siquiera alcanzó a terminar, porque se llevó las manos al vientre para evaluar que el embrión estuviese vivo aún.

La firma de chakra se sentía fuerte. ¿Cómo es que no lo notó ni ella ni Naruto? ¡Tenía 4 meses, por Kami!

—Déjame a mí —Shizune le levantó la ropa y dejó a la vista su plano vientre. —A simple vista ni se ve. —Proporcionando chakra en sus palmas, también percibió al embrión y los latidos de éste, fuertes y vigorosos. —Parece estar todo bien… de todos modos haremos un ultrasonido.

—Lo agradecería enormemente —más relajada al saber que su bebé estaba con vida, un sentimiento extraño le presionó el pecho.

¿Y si no lograba llegar a su mundo? ¿Qué pasaría con ella y el bebé? ¿Y si su hijo jamás se enteraba de su padre y Naruto de que sería papá?

—Tengo que volver pronto —susurró, siendo ajena de que Shizune la observaba atenta. —Naruto tiene que saber que… Kami… —sollozó. —¡Voy a ser mamá y Naruto no está conmigo!

Shizune sólo atinó a abrazarla.

Entendía sus emociones, después de todo, a nadie le gustaría estar una situación tan desconcertante y sin soluciones aparentes.

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—¿Por qué hiciste eso?

—¿Qué?

Menma entrecerró los ojos en claro descontento.

—¡Estabas coqueteando con ella! —alzó los brazos. —¡Y frente a mí!

Sasuke río, negando en silencio.

—Ha cambiado.

¡Claro que había cambiado! Pero no era algo que le quiso contar a Sasuke, después de todo conocía la fama de éste, razón por la cual optó por no contarle sobre Ino y lo mantuvo alejado de ella.

—Luce sexy.

A Menma le comenzó a hervir la sangre. Odiaba ese pensamiento posesivo de Sasuke y esa actitud de Casanova. Y claro, aborrecía esa parte de él porque era consciente que la mayoría de la población femenina caía rendida a sus pies y temía que Ino también lo hiciera.

Cuando estaba la otra Ino, no se preocupaba tanto de mantenerla alejada de él, porque sabía que ella con su personalidad pasiva e introspectiva no llamaba la atención del Uchiha, aunque eso no quería decir que a veces se interpusiera en su camino sólo para protegerla de él.

Por esa misma razón es que quería mantenerlo alejado de la Ino actual, porque como sabía que era más desinhibida, temía que fuera a caer en sus redes para sólo ser manipulada como un objeto de deseo. Después de todo detestaría ver a cualquiera de las Ino's siendo utilizada en beneficio de Sasuke.

—No juegues con ella, Sasuke.

—No, no te preocupes —ni siquiera lo miró, sólo se dio vuelta para echarle un vistazo al trasero a una enfermera. —Sé que la quieres para ti.

Le gustaba Ino, por supuesto, pero también era lo suficientemente habilidoso como para notar que ella estaba enamorada de otro hombre. Y aunque le gustase más la actitud de esa Ino, sabía que su corazón pertenecía a la tierna, pasiva y caritativa Ino de su mundo.

—Siempre la has querido para ti —por fin lo miró. –Pero ha cambiado, no es la misma. No estoy seguro de que le gustes como antes.

Menma se sonrojó.

—¿Qué?

—¿Acaso no sabías? —le dedicó una sonrisa altiva. —Ino Yamanaka siempre ha estado enamorada de ti.

Enmudeció por unos minutos.

Todo tenía entendimiento de ser en esos minutos. Con razón siempre se sonrojaba cuando la iba a visitar a la florería y apenas podía hablarle, si bien tartamudeaba la mayoría de las veces, con él prácticamente se quedaba sin habla.

¿Era por él?

—Por eso no la he hecho mía todavía.

¿Qué mierda…?

Miró a Sasuke con el ceño fruncido, más que antes.

—¿Qué?

—Eso —comenzó a caminar. —Eres mi amigo después de todo. Es fruta prohibida… —Y dándole unos golpecitos en el hombro, salió del hospital.

Dejándolo con palabras en la boca, gesticuló una mueca de desagrado. No le gustó, pero para nada, la declaración del Uchiha.

Iba a tener que mantener un ojo en Ino sí o sí.

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—Hey, Menma.

Después del ultrasonido que confirmo que el bebé estaba en excelente y que gozaba de unas impresionantes 17 semanas de embarazo, pudo respirar tranquila, dentro de lo que se podía, por supuesto.

—Hola, Ino-chan. —Él se sentó en el borde de la cama. —¿Estás bien?

—Sí, estoy bien —sonrió suave, llevándose las dos manos al vientre de modo inconsciente.

—¿Cuándo te darán el alta?

—Mañana.

—¿Por qué? ¿No fue sólo agotamiento de chakra?

Claro que había sido sólo por eso, mas no quería revelar lo que habían descubierto con los exámenes de sangre. Asimismo, como portaba un implante, debían extirparlo pronto; no era más que una cirugía menor, pero debido al agotamiento de chakra, Shizune le había solicitado permanecer más tiempo por si las variables se alteraban.

—Sí, pero me ha sido difícil recuperar las energías —miró hacia un lado para no tener que mentirle mirándolo a los ojos. —Creo que es algo de este mundo. No lo sé en realidad.

—Entiendo… —Menma se pasó una mano por la cabeza. —Siento lo de Hinata.

—No te preocupes, sé que ella es así.

—Lo sé, pero… —hizo contacto visual con Ino. —Fue mi culpa, o sea… por mí ella actuó de esa manera.

—No te sientas culpable —le sujetó una mano.

—Aún así, lo siento, Ino-chan.

—Está bien… —lo observó, deseando que él fuese en realidad Naruto. —Menma… —respiró profundo. —¿Me darías un abrazo?

Él le dedicó una mirada sorprendida antes de asentir.

—Claro…

Ino sabía que no era lo correcto, pues Menma no se trataba de un reemplazante, sin embargo necesitaba tanto sentir ese olor y esa fuerza de protección, que no le quedó más opción que pedírselo. Ya se sentía bastante sola y vulnerable como para no permitirse abrazar a Menma.

—Ven —cuando él la abrazó, se aferró con fuerza a su pecho, disfrutando de la calidez idéntica a la de Naruto. Era esa misma fuerza que le transmitía Naruto cuando se sentía agobiada y/o triste.

Sí, en ese momento más que nunca sentía la confianza de hallar una solución para regresar. Por su bien, el de Naruto y por el bebé en camino.

—Gracias, gracias…


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TO BE CONTINUED…

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Gracias a todos por sus comentarios, los adoro!
Por cierto, los jutsus utilizados por Ino son de videojuegos.
Ya, ahora a terminar más fics para actualizar :D
Un abrazo!