—Bla bla —Diálogos.
—Bla bla —Pensamientos.
MUNDOS OPUESTOS
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Capítulo VI
Ino estaba enfadada. Habían pasado muchos días y no había absolutamente ninguna novedad respecto a su situación. ¿Cuánto tiempo más pasaría en ese universo paralelo? Se sentía, sin duda alguna, con las manos atadas.
Se había ofrecido para ayudar a recuperar información y, como Yamanaka que era, analizar todos los secretos de su clan, no obstante su petición fue denegada por dos razones; la primera era porque no había certeza que los conocimientos del clan Yamanaka de ese mundo fueran los mismos que de donde venía, y la segunda razón era a causa de su embarazo.
Se había sentido tan frustrada que se había encerrado en la residencia de su padre durante un día completo sin siquiera asomarse por la venta. Sin embargo toda su ofuscación había desaparecido cuando encontró, entre las cosas de Ino, un diario.
Éste era muy prolijo y creyó, ingenuamente, que quizás ahí hallaría alguna solución, mas no fue así. Por tanto, estaba más enfadada que en un comienzo.
Con la mirada fija en el techo, pensó en Naruto y en los escenarios en dónde ambos habían compartido buenos momentos. Sonrió con nostalgia… Lo extrañaba, más ahora que estaba en un estado hormonal muy volátil.
—¿Qué hago? —se dijo para sí, incorporándose de la cama. Se sentía tan limitada, absurda e inútil.
No podía ir a misiones –porque no se trataba de ella-, ni ayudar a buscar una solución por su problema, se sentía sola y, lo peor, no tenía con quien compartir todo ese revuelo emocional dentro de ella. Sólo un poco –a veces- con Menma, nadie más.
Sin rumbo fijo, salió de la habitación y posteriormente de la casa. No pasó mucho tiempo cuando divisó a lo lejos dos figuras masculinas la hicieron sonreír.
No los había visto desde que llegó a ese lugar.
A medida que se acercaba los vislumbró tan distintos a su mundo, sobre todo al moreno, que no pudo reprimir una sonrisa, más aún al verlo leer tontamente el Icha Icha Paradise. ¿Quién lo hubiese imaginado, no?
—¡Shikamaru, Chouji! —los llamó cuando estuvo cerca, deteniéndose frente a ellos.
Ambos la miraron y correspondieron el saludo.
—Hey, Ino.
Al observar con más detenimiento a Chouji, notó que éste lucía más delgado y varonil que en su mundo. De hecho exudaba confianza y seguridad.
—¡Ino!
Y la voz de Shikamaru era… divertida.
—Te ves distinta. —El Akimichi la vio de pies a cabeza. —Me gusta tu ropa.
El Nara también la examinó, del mismo modo que su amigo.
—Vaya… —se sonrojó. —¡Te ves muy bien, Ino!
Por supuesto que fue inevitable que las mejillas se le tiñeran con un suave rosa que se atenuaba en los pómulos. Sus compañeros de equipo siempre la elogiaban por lo bien que se veía, mas éstos no era sus verdaderos compañeros.
—Gracias —dijo alimentándose el ego con sus halagos. —Por cierto, ¿en qué andan?
—Venimos de la torre Hokage, estábamos entregando el informe —el Akimichi apoyó la mayor parte de su peso en la pierna derecha.
—¿De qué?
—De nuestra misión, Ino. ¿Acaso ya lo olvidaste? —Chouji rió, negando en el acto.
—Eh, no, pues… Cómo crees. —Dijo, sintiéndose mal por no poder confiarles la verdad, pero aunque quisiera no podía hacerlo. Era órdenes de Tsunade mantener la confidencialidad.
—Y ahora vamos a Barbacoa Q, ¿nos acompañas? —Shikamaru que había guardado el pequeño libro erótico, le ofreció una sonrisa coqueta.
—Claro, es una gran idea.
Ino comprendió que, pese a que cambiaran las personas, las viejas costumbres jamás se iban. Estuviese en el mundo que estuviese.
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Luego de enterarse de que Chouji era un imán para las mujeres y Shikamaru un idiota adorable con todas sus letras, caminó a su casa luego de excusarse con ellos. Se había sentido mal; el olor a las parrilladas le había dado náuseas y para evitarse las preguntas, prefirió huir antes de un interrogatorio que podría traer consigo no muy buenas consecuencias.
Cuando iba llegando, se encontró a Menma apoyado en la puerta. Éste estaba de brazos cruzados y sonriendo.
Tal cual como su Naruto…
—Menma —sonrió, reduciendo el espacio entre ellos. —¿Cómo estás?
—Ino-chan… —la miró con atención cuando se detuvo frente a él. —Bien bien, ¿y tú?
—Bien —mentira, se sentía mal, pero no tenía por qué saber de sus afecciones fisiológicas. —¿Quieres pasar? —lo invitó, introduciendo la llave y entrando.
Él la siguió en silencio.
—¿Quieres algo para beber?
—No, no te preocupes —se metió ambas manos a los bolsillos de su pantalón. —Vine a despedirme.
Ino detuvo sus movimientos y lo miró.
—¿Vas a alguna misión? —preguntó, sentándose en el sofá y haciéndole una seña a Menma para que hiciera lo mismo.
—Sí, iré a Kumo por unos días. Una semana como máximo.
—Oh, ya veo… —se quedó en silencio por unos segundos.
Se había acostumbrado a interactuar con Menma habitualmente, por lo que tenerlo lejos le provocaba una sensación extraña. Era como la intensidad de la soledad fuese mayor por el simple hecho de pensarlo, después de todo él era lo más cercano que tenía en ese mundo. El único que sabía su verdad y el único que la hacía sentir como en casa.
—Te echaré de menos —no supo por qué lo dijo, mas no se arrepintió de sus palabras. Era la verdad.
El sonrojo en Menma fue encantador.
—Yo también —fijó las pupilas hacia el techo, evadiendo mirarla. No quería parecer más nervioso de lo que estaba. —, pero sólo serán unos días…
Ino sonrió amplio.
—Sí —se cambió de sofá y se sentó a un lado de él. Y, sin previo aviso, lo abrazó. —Vuelve sano y salvo, eh…
Menma rió con vergüenza.
—Así será —susurró, aferrándose más al cuerpo de ella.
El tiempo pasó volando. El contacto con Menma no tuvo piedad con los minutos y éste ya tenía que irse. Demasiado pronto para Ino, según manifestó entre broma y broma.
—¡Te cuidas! —exclamó cuando Menma salió de la casa.
No alcanzaron a pasar ni 20 minutos cuando la soledad de nuevo la embargó. Para evitar el abatimiento, fue a su habitación y procedió a leer el diario de Ino-mojigata, quizás algo interesante sobre ella podría descubrir, después de todo no tenía nada más productivo que hacer.
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Cuando los 6 clones de Naruto irrumpieron en la torre Hokage, específicamente en la oficina de Tsunade, éstos dejaron caer los cientos de pergaminos que hallaron en el ex fuerte de Orochimaru. La cantidad de información recaudada fue sorprendente, por lo que la quinta estaba muy contenta.
—Vaya, vaya… —murmuró, mirando los pergaminos regados en el suelo. Pronto, los clones desaparecieron y el Naruto real, junto con Hanabi Hyuuga y Kiba Inuzuka se dejaron ver ante ella.
Por asuntos personales, Hinata Hyuuga no había podido hacer efectiva la misión, por lo que Hanabi había sido la elegida para su reemplazo.
—Demoraron poco —dijo más para sí que para los demás. —Buen trabajo.
—Sí, Baa-chan. Trajimos todo lo que encontramos, ¡de veras!
Y sí que le creía. Había sido un record el poco tiempo invertido en la misión. Lo cual era excelente para ella, pues significaba abaratar costos.
—Puedo verlo, mocoso…
Luego del informe sobre lo sucedido, despachó con rapidez al Inuzuka y a la hermana de Hinata para poder charlar con el Uzumaki.
—Ahora se nos viene la parte más difícil, Naruto.
El rubio asintió, adquiriendo facies serias.
—Tenemos que hacerlo pronto, ya no aguanto verla.
Tsunade asintió.
—Al menos tienes a su doble. —Dijo en son de broma, aunque sabía que sus palabras no podrían reconfortarlo.
—Pero no es lo mismo —refutó, cruzándose de brazos. —Es como estar con Hinata. No hay emoción a su lado.
La quinta sabía que lo decía sin ofender, por lo que era capaz de entender a lo que se refería Naruto. Éste era una persona muy locuaz y espontánea, y la única persona que era capaz de saciar su energía era Ino Yamanaka.
—Lo sé —apoyó el mentón en la palma de su mano y miró a Naruto con intensidad. Había algo que tenía que confesarle, pero no sabía cómo comenzar a abordar el tema. Era bastante complicado, sin embargo iba a tener que decirle sobre los últimos acontecimientos antes de que fuese demasiado tarde. —Naruto…
El tono que utilizó no le gustó a Naruto. Tenía la extraña sensación de que no le diría algo muy bueno. ¿Malas noticias tal vez?
—Baa-chan… —esperó a que continuase, eludiendo cualquier pensamiento pesimista en su cabeza.
—Seré honesta contigo, mocoso —tomó un largo respiro. —Se nos acaba el tiempo.
Un verdadero signo de interrogación se le formó a Naruto en el rostro. ¿A qué se refería con que se acababa el tiempo? ¿Acaso estaban en contra de éste? Y si era así, ¿desde cuándo? ¿Cómo? ¿Por qué?
—No sé por qué —habló con cuidado. —, pero Ino ha comenzado a tener recuerdos contigo.
Continuó sin entender. ¿Por qué Ino tendría recuerdos con él si no lo conocía? Pero había dicho recuerdos… es decir momentos vividos. Ellos, ambos… juntos…
—Oh, mierda…
Tsunade exhaló.
—Eso significa, Naruto… Que la actual Ino está comenzando a integrar recuerdos que le pertenecen a la Ino de acá —sonaba demasiado confuso para explicarlo. —Es como si los estuviera usurpando…
—¡Pero!
—No entiendo cómo, pero creo que se debe al intercambio entre ellas. No puede existir un nexo entre dos dimensiones —dejó de lado el apoyo de su mentón y se echó hacia atrás en su silla. —Es sólo una teoría.
Teoría o no, a Naruto lo devastó. ¿Acaso no podría recuperar a Ino?
—¿Qué fue lo que pasó?
—Ino vino a mí ayer, relatándose me había tenido una imagen en la cabeza, como un recuerdo, de ella contigo en donde te llamaba Naruto. Fue de cuando le propusiste matrimonio. —Se llevó ambos dedos índice y medio hacia las sienes y las masajeó. —Fue lo mismo que sucedió en realidad.
—No entiendo… Y-Yo… ¡Debemos hacer algo!
—Lo sé, lo sé —se volvió a apoyar en la mesa. Claramente estaba inquieta. —Por eso es bueno que llegaras antes, debemos encontrar una solución lo más pronto posible porque no quiero esperar a ver qué pasará, ni tampoco quiero que mi teoría sea correcta.
—¡Bien! —con determinación, Naruto realizó unos cuantos sellos y convocó a 30 clones. —Entonces no hay tiempo que perder.
Tsunade sonrió. Al menos había esperanza, siempre la había al lado de Naruto.
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Ino sonrió maliciosamente cuando leyó algunas infidencias de Ino-mojigata. Había ciertas frases muy reveladoras para alguien como ella, sin embargo no se sorprendía tanto, sabía que las tímidas y calladitas eran las peores…
Hubo un momento en el que se sorprendió. No tenía idea de que Ino tuviese ese tipo de sueños con Menma. Lo que ratificaba, en un 100% que Ino estaba enamorada de Menma.
—Interesante…
Como sus capacidades como Kunoichi estaban reducidas, decidió ocupar su tiempo en escribir. En dejar narrado, en el diario de Ino, todo lo que ha vivido hasta ahora y todos los logros que ha conseguido con Menma. De esa manera se convertiría en una misión personal y los días no serían tan aburridos.
Una buena manera de matar el tiempo sin dejar de ser ella misma. Asimismo ayudaría a la otra Ino con Menma.
—Me vas a tener que agradecer todo esto, eh…
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Naruto le pidió a Ino que le relatara el recuerdo que había tenido. Todos los detalles, la descripción del escenario, todo, era tal cual él lo recordaba, así que no había duda de que se trataba de una memoria hurtada.
—Lo siento —se disculpó con la rubia.
Había estado tan frustrado, que descargó su molestia con ella. Si bien sabía que Ino era la responsable de lo que había sucedido, era absurdo culparla porque seguía tratándose de Ino…
—Es que… —cerró los ojos cuando apoyó los codos en la mesa. —No sé qué hacer. Me siento incompetente por no poder hacer algo al respecto.
—Lo sé, lo entiendo… —Ino se mordió el labio inferior. Era imposible no sentirse culpable. —, pero te ayudaré… Y-Yo fui quien inició esto.
—Gracias…
—A-Además yo estudié mucho los pergaminos de mi clan. Estoy segura de que hallaremos una s-solución.
Naruto abrió un ojo para mirarla de soslayo.
—¿Estás segura?
—¡S-Sí! —se sonrojó. Ni idea de por qué.
—¿Puedo confiar en ti?
—Por supuesto.
El Uzumaki sonrió. Enseguida se levantó de la silla y le dedicó a Ino una mirada intensa.
—Vamos. —Sin dejarle tiempo a réplica, la sujetó del antebrazo y salió con ella de la casa.
—P-Pero… —habría querido decir algo, pero no tuvo tiempo.
—Se nos acaba el tiempo —Naruto corrió con ella –aún sujetándola- hacia la torre Hokage. —Tu ayuda será la mejor… —le sonrió con esperanza.
Ino sólo atinó a asentir en silencio.
—Además sé que te mueres de ganas por ver a Menma.
Un grito agudo y sorpresivo hizo eco en los tímpanos de Naruto.
—¡N-Naruto-kun!
Él sólo rió.
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Menma no se esperó encontrar con Tobi. Se supone que su misión era sólo ir en busca de unos pergaminos a Kumo. No había más dificultad que proteger el contenido de dichos elementos, por lo que no se explicó por qué Tobi estaba ahí.
—¿Qué quieres? —le dijo con voz seria, posicionándose para luchar.
—Tienes algo que me interesa.
—¿Ah, sí?
—Sí.
—¿Qué tengo que te puede interesar? —si creyó, en un comienzo, que se trataba de los pergaminos, estaba completamente equivocado.
—Mucho… —Tobi sonrió bajo la máscara.
Menma frunció el entrecejo. No le gustaba para nada ese personaje. Contaba un mito urbano que Tobi se trataba de un ex ninja de elite de Konoha que consumido por la oscuridad y el poder del mal habría dejado la aldea, convirtiéndose en un ninja renegado. Además se decía que éste pertenecía al clan Uchiha, sin embargo Menma no creía lo último, pues cuando le preguntó a Sasuke sobre Tobi, él le había dicho que no sabía de quien se trataba y que todos los miembros del clan Uchiha estaban en Konoha. A excepción de Madara, por supuesto, no obstante eso era otra historia muy distinta. Madara Uchiha -se supone- habría muerto hace varios años luego de irse de Konoha por conflictos irreparables con el primer Hokage, no había manera de que fuese el tipo frente a él. A menos que tuviese más de 100 años y se viera joven como él.
—Menma Namikaze.
Se sorprendió cuando Tobi lo llamó por su nombre. No tenía idea de que éste supiera su nombre, a menos que…
—El Jinchuiriki —dijo en su fuero interno. Ahora todo tenía sentido.
En muchos países sabían que él, Menma Namikaze, era el Jinchuiriki del Kyuubi. Cómo no ser conocido por ser portador, ¿cierto?
—Tienes algo que me gustaría que compartieses conmigo —Tobi rió. —, y viceversa…
Menma enarcó una ceja con suspicacia.
—No tengo tiempo para esto —habló, corriendo para iniciar un ataque en contra de Tobi.
—Tsk, muy lento…
No vio venir el golpe de Tobi en su abdomen. De hecho como no conocía las capacidades de éste en combate, no sabía qué esperar. El golpe anterior, no obstante, no se lo imaginó.
¿Cómo es posible que fuese tan veloz?
Iba a volver a atacarlo, mas cuando miró a Tobi el cuerpo se le rigidizó. Vio cómo el orificio en donde se veía sólo un ojo de su enemigo, comenzaba a girar, revelando un Kekkei Genkai que no esperó ni en sueños.
—El Sharingan…
Eso confirmaba el mito urbano. Tobi, efectivamente, se trataba de un Uchiha.
Minutos más tarde, el cuerpo inconsciente de Menma se sumergió en oscuridad.
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Ino despertó agitada, con el corazón bombeándole fuertemente en el pecho. Con una sensación extraña y opresiva en el corazón, se sentó sobre el mullido colchón y miró hacia ambos lados en la habitación.
Sólo un nombre se le vino a la cabeza, y no precisamente el de su prometido.
—M-Menma… —parpadeó rápido. —¿Menma? —se dijo a sí misma, sacudiendo la cabeza.
¿Por qué murmuraba el nombre de otra persona? ¡Ella tenía un prometido, por Kami! Y se llamaba Naruto… Bien podrían ser iguales, físicamente, pero su amor era sólo para el Uzumaki. No obstante… ese sueño había sido tan real…
¿Quizás le había sucedido algo al Namikaze? ¿Tal vez su misión no estaba saliendo bien como creyó?
—¡Caray…! —se pasó las manos por el pelo, exasperada. Todo el contexto, la situación, Menma, Naruto, el embarazo, el estar en otro mundo y no tener solución la estaban estresando en demasía.
Incorporándose de la cama decidió ir a la cocina en busca de un vaso de agua. Cuando llegó a dicho lugar sacó una botella de agua del refrigerador para llenar el vaso, acto seguido, una serie de imágenes pasaron por su mente como si se tratase de una memoria televisiva.
Paralizando sus movimientos, vio a Menma sonreírle mientras éste le regalaba una orquídea luego de una misión de largo plazo. Las siguientes escenas se relacionaron con él también, en donde éste le sonreía disimuladamente en una reunión con la Hokage.
—Menma… —aferró con tanta fuerza el vaso que éste se quebró. Las gotas de sangre inundaron el piso y la botella de agua cayó al piso en un ruido sordo.
—No te preocupes, Ino-chan. Sólo quédate tras de mí. Yo te cuidaré.
—¿L-Lo harás?
—Claro. Para eso están los amigos, ¿no?
—S-Sí… Gracias, Menma-kun.
El corazón le comenzó a bombear con fuerza. Fue en ese momento en que una llama de fuego apareció en su corazón. Ése fue el día en que Ino Yamanaka se enamoró perdidamente de Menma Namikaze.
Pronto, la combinación entre negro, rojo, amarillo y un torbellino le causaron la constricción de las arterias en la cabeza. El dolor punzante fue ensordecedor y el pitido repetitivo en los oídos no ayudó para nada.
Ino cayó de rodillas al piso, lesionándose las rodillas con los vidrios rotos del vaso.
—N-No, Menma… —lloró, tratando de tranquilizar esa opresión excesiva en el pecho. Ese malestar constante de pérdida. —No vayas con él…
—¿Ino?
Fijando las pupilas en Inoichi, no pudo más caer rendida en el piso mientras escuchaba cada vez más cerca la voz de su padre.
—¡Ino!
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TO BE CONTINUED…
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Como pueden inferir ya es turno de que Menma con su look sexy, con esto me refiero a su cabello oscuro, haga acto de presencia. Siempre me pareció que en la película Road to Ninja se pudo potenciar muchísimo a ese personaje, pero bueno… Ahora lo haré yo, a mi manera y tratando de ser lo más fiel posible a la trama original xD
Gracias infinitas a: lady-darkness-chan, Yuki Brunestud, freisey1, Jamie Black 5, Loquin, 241L0RM3RCUR1, Gigi Namikaze, michy U.C, Dead dreams and Broken hearts. Por tiempo limitado no pude agradecer a través de un MP (siempre lo hago!), pero de verdad estoy en deuda con ustedes.
Nos vemos en una próxima actualización. ¡Saludos!
