EL COMEDOR
Cuando llegó a su despacho cerró la puerta con urgencia y se apoyó contra ella reteniéndola con ambas manos, como si aquello de lo que huía pudiese entrar... o como si él pudiese evitar que entrase.
Pero entró... y lo estremeció. El recuerdo de lo que ocurrió ingresó junto a él.
La mirada fría de Snape estaba pasmada mirando un punto muerto en la oscuridad del despacho, sumido en las sombras nocturnas. Sólo se podía percibir apenas un dejo de vapor de la respiración dificultosa que salía de sus labios entreabiertos, como si hubiese corrido. No, no había corrido, avanzó a paso ligero como siempre pero el corazón latía con prisa, ¿quizá porque estaba volviéndose viejo?
No estaba aterrado, no era esa la palabra. Estaba absorto, shockeado. ¿Qué había sido aquello? Aquello que acababa de ocurrir en el comedor durante la cena. Aquello que lo hacía sentirse irritado y a la vez... ¿qué nombre podía ponerle a esa incomodidad en su pecho?
Hubiese querido protestar por lo que ocurrió. Se sentía torpe... y confuso.
Y la imagen no se retiraba de su mente como una tortura incesante de la que era imposible huir. Ahora entendía cuán en vano había acelerado el paso... pero quizá no fue tanto la urgencia por huir como el nerviosismo que impulsaba sus pasos.
Se separó de la puerta finalmente y encendió algunas luces con la varita sólo para no estar entre la penumbra.
¿Qué pensaría ahora ella?
Aun recordaba alzar los ojos de su plato y verla. ¿Por qué? Porque había pensado en ella, por lo de aquella mañana en la que le había dado cinco puntos a Granger... a Gryffindor. ¿Debió hacerlo?
La miró detenidamente, él pensó que un instante efímero pero debió ser más, porque ella, que se encontraba apoyando su cabeza sobre una mano mientras que con la otra revolvía la comida pensativamente, de repente y sin previo aviso alzó los ojos hacia él.
Eso debió ser todo pero no.
Porque él se quedó así... y ella también.
Cuando los ojos de Granger vieron los suyos mirándola cambiaron la expresión destellando una incomodidad anodada.
Pero no le quitó los ojos... ni él. Él se mantuvo serio, impasible, justo como estaba viéndola anteriormente... se preguntó porqué ella lo miraba... así... con esa sorpresa de terror en los ojos.
Y siguió viéndola hasta que Granger volvió la vista a su plato y agachó aun más la mirada mientras fruncía el ceño con profunda seriedad... Luego se alzó de repente y pareció decirle algo jocoso al compañero de junto, luego volvió la vista al plato y revolvió su contenido con una sonrisa discreta.
-Severus... ¿te vas a comer eso?
Hagrid lo sacó de su ensimismamiento.
Qué tonto había sido. Si se ponía a pensarlo era algo ridículo... un hecho sin mayor relevancia... pero ¿qué había sido esa imantación que le impidió correr la mirada de ella? No había podido reaccionar hasta que la voz del gigante lo despertó.
Pensó en Granger y las veces que ocultó su mirada de él el último año... sus prisas en los pasillos, su determinación en esquivarlo, en ya no hablar durante las clases... salvo por la anterior.
Y esa mirada que recibió, la postura de Granger girada hacia él aunque sus ojos estuviesen viendo el plato. Mataría por saber qué le había dicho a su compañero, si era algo respecto a él... ¿y si había comentado que él la miraba?
No, no podía ser... era Granger.
¿Pero porqué la sonrisa?
Se sonrió él también... y cuando lo descubrió borró el gesto con absoluta frialdad observando la puerta que daba a sus aposentos.
Se sentó en la cama.
¿Importaba? La mirada de Granger no dejaba su mente, fija en él, sosteniéndose, observándose como nunca antes... Él conocía la mirada de Granger, la mirada de la niña atenta, de la alumna regañada, de la muchacha desafiante, su mirada de soberbia sabiduría, pero jamás vio aquella mirada...
Porque cuando alzó los ojos no lo hizo como quien busca el origen de aquella mirada que lo hace a uno sentirse observado... Levantó los ojos casi con perspicacia, con toda cautela, con un objetivo casi espía... y se espantó al verlo.
Ahora, lo que le causaba curiosidad a Snape era ¿a Granger le espantaba verlo... o le espantó que la viese mirándolo?
La vio levantarse antes del postre y caminar solitariamente pero con decisión militar hacia la Torre de Gryffindor (o al menos eso imaginaba él). Era extraño, ella siempre solía irse un rato después del postre... No es que él la espiara... era simplemente que aquel era su comportamiento.
Los ojos castaños de Granger volvieron a levantarse hacia él en su mente, con su melena alborotada enmarcándole el rostro alicaído.
Sin pestañear.
La intensidad de la mujer cautelosa reemplazada por la niña temblorosa descubierta en una travesura.
Y veía nuevamente los pasos de Granger avanzar con diligencia hacia la salida antes que nadie.
Qué torpe fue. Cuando tenía algún duelo de miradas con Potter y veía su recelo, él sabía entornar sus ojos y enarcar sus cejas de modo que el niño siempre le bajaba la mirada y él sonreía satisfecho ante su victoria.
Y ahora... también había ganado... pero sin poder reaccionar ante la mirada develadora de Granger.
¿Qué pensaría ella de él? ¿Que recelaba de ella como de Potter? ¿Que tenía alguna fijación con ella? (En cierto sentido la detestaba de manera especial por ser la presumida bocona sabelotodo).
Snape miró el techo de su habitación como en una plegaria, apretó los puños y los dientes. Se dio cuenta de que escrutaba en el episodio porque temía...
... temía que Granger hubiese sospechado...
¿De qué?
-Imposible... Basta de esta basura -masculló tapándose con las sábanas mientras cerraba los ojos con fuerza para conciliar el sueño.
"¿Qué pensaría ella de lo que había ocurrido?"
Snape se durmió pensando seriamente en ejercer legeromancia para saciar aquella tortuosa curiosidad.
N/A: Hola de nuevo! Que lo hayan disfrutado... cortito y al pie.
