··Unlimited Sky··
Summary: ¿Qué hubiera pasado si Tsuna hubiera nacido como chica? ¿Qué hubiera pasado si hubiera sido diferente al Dame Tsuna que todos nosotros conocemos? ¿Alguien con más seguridad? ¿Cómo habría sido su vida? Si tienen curiosidades sobre esto, entonces esta historia es para ustedes. Fem 27.
Aún no hay emparejamientos pero ya lo verán.
Disclaimer: KHR! No me pertenece, es obra de Akira Amano-san.
-pensamiento-
-Narración-
(1) Indicaciones del diccionario
Capítulo 2: el tutor hitman, revuelos en la vida escolar.
No podía creer lo que había escuchado y lo que estaba viendo ahora mismo.
Esto tenía que ser una broma de mal gusto.
Quien persona normal se encontraría de repente, y en su propia casa, un pequeño bebé trajeado con un camaleón extraño en la cabeza que hablaba como hacían la mayoría de las personas.
Estaba segura que esto era anormal, más bien, inhumano.
Necesitaba un baño de agua fría, un chocolate con leche y un buen descanso para librarse de esta pesadilla.
-Ka-san, esto no es gracioso. No creo que ese bebé sea mi tutor –señaló con tono de acusación e incredulidad, para esperar una respuesta coherente de su querida madre de que esto sólo era una broma.
Sin haber esperado un segundo de su respuesta, recibió un repentino golpe en su cabeza.
-Itai! (1) –ahora si que estaba en shock total, acaso…acaso ese bebé la golpeó?-
-Tsu-chan! –llamó en tono de regaño saliendo del impacto al haber visto como su pequeña fue tirada por un niño- Gomenne (2), Reborn-kun! Por el comportamiento de mi hija, está sorprendida de que seas muy joven para ser su maestro –aclaró en tono de disculpa.
-Muy joven? Es demasiado joven! –pensó la pelicastaña sin haber salido aún del shock-
-No importa, mama (3). Si no te molesta, me gustaría beber café por favor –pidió ignorando su anterior acción como si nada hubiese pasado.
-Esta bien, Reborn-kun. Siéntate como en tu casa, Tsu-chan levántate y se buena anfitriona con Reborn-kun, desde ahora será tu tutor y nuestro invitado –se fue dejando al infante y a su hija solos en el pasillo, encaminándose a la cocina para preparar la bebida y la comida mientras tarareaba una canción alegre.
-Madres –fue lo único que pensó la pelicastaña recuperándose de su aturdimiento.
Una vez, Reborn en su habitación. La pelicastaña seguía mirándolo con poca confianza, luego de haber recibido muchas sorpresas de su parte podía jurar muy bien que no era un bebé común y corriente, mejor dicho, "normal".
-Para que lo sepas, mi verdadero cargo es asesino a sueldo y mi trabajo es convertirte en digno jefe mafioso –aclaró el infante.
La joven frunció el ceño, primero: había conocido a un bebé extraño que sabe hablar además de pelear (después de recibir ese buen golpe, era de saber que es muy pequeño el desgraciado), y segundo: le decía que era un asesino y que la iba convertir en alguien de la mafia?
-Tienes que estar bromeando, niño. En serio que me lo voy creer esa semejante barbaridad? –declaró con pesadez y desconfianza.
-¿Quieres que te lo demuestre para que me creas? –de repente, el camaleón se había convertido en una pistola automática con diseños verdes.
Bien, ahora ya no sabía que decir. Ignorando la magia repentina, estaba segura que esa arma era de juguete y que sólo la mostraba para asustarla. Jeje.
Un sonido explosivo provino del objeto que había creído que era juguete, podía sentir un corte ardiente en su rostro. Tocó sus mejillas, la herida era leve pero eso la dejó con aturdimiento otra vez.
El arma de fuego era real.
No tuvo segundos para reaccionar, cuando sintió su brazo derecho retorcerse detrás de su espalda.
-No me importa si me crees o no, estoy aquí para convertirte en jefe de la mafia de una organización llamada Vongola. Fuiste elegida por el Noveno jefe Vongola como candidata a la sucesión además de que eres la descendiente directa del Vongola Primo el fundador, así que seré severo contigo. Dándote uno de mis más duros y crueles entrenamientos que hayas tenido, si crees que haz recibido suficientes sorpresas hoy, créeme que esto es sólo el comienzo –advirtió con indiferencia para después liberarla.
-Espera…¿yo? Una descendiente del fundador de V-vongola y ¿quién será ese tal Noveno? T-tiene que ser esto una broma de mal gusto–preguntó Tsuna con gran asombro- E-eso me dolió… ¿qué es este niño?
Reborn la observó por unos segundos, la pelicastaña se recompuso unos instantes limpiándose el polvo invisible de su ropa.
-¿Qué ocurre, niño? –preguntó al sentir que estaba siendo observaba por los ojos calculadores del pequeño hitman.
-Al parecer los datos que me han dado de ti estaba equivocada después de todo –fue la única vez que habló para luego abandonar la habitación dirigiéndose hacia la cocina.
La joven parpadeó por uno segundos.
¿Qué fue eso? Y ¿a qué se refería que los datos sobre ella estaban erróneos?
-Que niño tan extraño –murmuró actuando como si nada de eso hubiera pasado, suspiró. Este fue un día demasiado extraño que haya tenido en su vida como Tsuna.
Al día siguiente…
-REEEEBBOOORRRNNNNNN! –un grito resonó en todo el vecindario, mejor dicho casi la mayor parte de Namimori, tanto que las aves batieron sus alas asustadas del grito, al igual que la gente preguntándose si se trataba de un terremoto porque una persona normal jamás gritaría de esa forma, salvo una.
-¿Qué ocurre, Dame-Tsuna? –preguntó el infante con tranquilidad sentado en la silla del comedor esperando la comida que la madre de Tsuna estaba preparando.
-Explícame esto, ¿qué le hiciste a mi despertador? –espetó una muy furiosa pelicastaña toda quemada con un despertador roto en sus manos.
-Tsu-chan! –exclamó Nana horrorizada- ¿Qué te ocurrió, hija? ¿Estás bien?
-Estoy bien, madre –Apenas pude sobrevivir- Se trata de esto –señaló a Reborn con acusación- Fuiste tú de que hayas cambiado mi reloj por uno explosivo, con la intención de matarme.
10 minutos antes…
La pelicastaña se encontraba durmiendo de lo más tranquilo tanto que llegó a olvidarse del extraño hitman bebé recién convertido en su tutor. El despertador comenzó a sonar, colocando su mano en el botón apagó el alarma.
-Este reloj explotará en 10, 9, 8…
Que extraño reloj, no recordaba haber comprado uno con esa instalación.
Espera un minuto.
3, 2, 1
BUUUMMM!
Una explosión retumbó en la habitación de la joven Sawada, dejando como resultado una Tsuna quemada al igual que su pijama con cabello estilo afro.
Fin del flashback
-Y eso fue lo que pasó –terminó de narrar la víctima del primer ataque de su tutor.
-Moh! Tsu-chan no seas ridícula, tal vez tu reloj estaba descompuesto, cámbiate o no llegarás a tiempo a la escuela –ordenó Nana volviendo a su tarea con la comida.
-Pe-pero –balbuceó al ver que su madre no le creyó en sus palabras.
-Obedece a tu madre y no pierdas el tiempo en ridiculeces, Dame-Tsuna – le habló Reborn en tono de orden.
-Me las vas a pagar, Reborn –gruñó la pelicastaña, para luego regresar a su habitación para alistarse.
-Ittekimasu! –se despidió Tsuna de su madre saliendo de la casa.
-Itterashai, Tsu-chan –devolvió su madre el saludo- también tu, Reborn-kun!
Una vez fuera de casa.
-Sabes, ¿por qué demonios me estás siguiendo? –preguntó Tsuna con ceño fruncido denotando una clara molestia. Era extraña, usualmente se mostraba indiferente ante cualquier situación, pero ese "niño" tenía algo que la hacía salir de sus casillas.
-por que soy tu tutor, claro. Es mi deber observar el desempeño de su alumno para calificar que tipo de entrenamiento sería adecuado –habló Reborn en respuesta.
-Acaso le parece normal que un bebé trajeado caminara así en la calle como si nada –se preguntó la pelicastaña incredulidad.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por una voz conocida.
-Ohayo, Tsuna-chan! –saludó una pelicastaña naranja con una sonrisa alegre dirigiéndose a donde se encontraba su amiga.
-Urgh. Kyoko-chan! –rayos!, esto no se lo esperó que podía ser ahora con ese bebé anormal a su lado- O-ohayo, Kyoko-chan –devolvió el saludo con nerviosismo. Esto está mal
-¡Oh, qué bebé tan kawai (4)! Es un familiar tuyo, Tsuna-chan? –preguntó curiosamente sin notar nada extraño en el pequeño infante que recién conoció.
-Et-to –eso nunca lo había pensado- S-sí, Si. Es un hijo de un tío mío que acaba de venir de visita, es extranjero por su ropa –no le gustaba mentirle a su mejor amiga, pero al menos sus relatos no sonaban tan ridículos como los de Ryôhei. Esperaba que se lo creyera.
-Vaya, no sabía que tenías un primo en el extranjero. ¿Cómo te llamas, pequeñito? –de vez en cuando ser ingenua tenía sus ventajas, aunque eso contaba de que Kyoko incluso creía los "extraños" relatos de su hermano.
-Soy Reborn, el mejor asesino a sueldo del mundo –respondió el pequeño con orgullo en su rostro sonriente.
-¿¡Cómo mierda puede decir eso en frente de Kyôko! –maldición, acaso ese niño no entendía la palabra discreción!
-Oh, ya veo. Yo también era así de joven –la chica sonrió para luego retirarse- Nos vemos en la escuela Tsuna-chan, veré a Mochida-senpai en la entrada. Deséame suerte –ante la mínima mención del capitán del club de kendo, un tic facial se presentó en la ceja de la Sawada al igual que su ceño después de que su amiga desapareciera de su campo de visión.
-Te agrada esa chica ¿no? –preguntó Reborn después de notar la relación de ambas chicas.
-Kyôko Sasagawa es una de mis mejores amigas, me enteré que Mochida le pidió una cita y al parecer, ella lo aceptó –a pesar de notarse tranquila, claramente se mostraba molesta- lo que ella no sabe es que ese estúpido es un cretino que le gusta salir con diferentes chicas tomándolas como trofeo.
-Y ¿por qué no se lo dices?
-No quiero lastimarla, se ve tan feliz que me parece imposible hacerlo –aclaró, Kyoko ha sido su mejor amiga desde que tenía memoria, imaginarse llorando o salir herida era lo que menos quería.
-Eres una cobarde, se supone que es tu mejor amiga deberías hacer lo correcto por ella –habló Reborn con cierta dureza hacia su alumna.
-Demo…(5) –
-Entonces, prepárate para morir –de repente el camaleón postrado en su cabeza tomó forma de la misma arma de fuego del otro día.
-¿Estás lo… -sin tener tiempo de reaccionar, sintió que su cuerpo comenzaba a derrumbarse al igual que sus sentidos perderse poco a poco. Podía sentir que se estaba muriendo. ¡Qué patética! No había hecho algún logro que vagara la pena en su vida, no había tenido una excelencia académica, no había sobrepasado en los deportes como quería, no había tenido a algún chico en mente. Pero, sobre todo lo único que deseaba era al menos decirle la verdad a Kyoko, porque una chica como ella se merecía a alguien mejor que ese idiota de Mochida.
-REBORRRNNN! –al gritar el nombre del hitman tan alto que se pudo escuchar en el cielo, de repente su uniforme se rompió en pedazos dejándola en ropa interior deportiva al aire y en el proceso sentía un calor sofocante en su cuerpo al igual que una llama naranja arder en su cabeza- LLEGARÉ A LA ESCUELA Y LE DIRÉ LA VERDAD A KYOKO-CHAN CON MI ÚLTIMA VOLUNTAD.
Corriendo la chica semidesnuda dejó atrás al pequeño hitman.
Reborn nunca se había imaginado que Tsuna tendría un cuerpo tan desarrollado, para ser sincero notó algo llevando el uniforme puesto desde que la había visto. Pero ahora, le dejó boquiabierto para luego pensar en cosas para nada inocentes.
-Oh –expresó para luego comenzar a seguirle, no sin antes llevarle sus pertenencias, como buen tutor es su deber hacer algo por su estudiante.
La Sawada corría a una velocidad impresionante sin darse cuenta de la mirada asombrada de la gente que la veía pasar, además de pasar de largo a unos cuantos estudiantes que iban de camino a Nami-chuu, especialmente Ryôhei quien había gritado que ella era una "extremo" o algo así también a Yamamoto, aunque más bien él se había quedado aturdido. Tampoco se había dado cuenta de un camión que iba pasando, hasta que chocó sin provocarle menor herida, aunque el conductor se había preguntado a quién le había atropellado.
La pelicastaña siguió corriendo hasta que finalmente a unos metros cerca del edificio logró divisar a su amiga.
-KYOKO-CHAN! –un grito lejano hizo detener a la joven Sasagawa, buscó con su mirada a la interlocutora hasta que se había tomado una grata sorpresa a su mejor amiga semidesnuda y con una extraña llama emanar en su frente.
-Tsu-tsuna-chan –pronunció sin salirse de la impresión.
-Kyoko-chan, no salgas con ese tal Mochida. Es un maldito cretino y mujeriego que sólo le interesa salir con las chicas como pasatiempo, créeme Hana y Ryôhei piensan lo mismo también –avisó para luego sentir que todo ese ardor del cuerpo desaparecía de a poco junto con la llama de su frente extinguirse. Dando como resultado una aturdida y confundida Tsuna- eh? ¿Q-qué qué rayos pasó? –mirando a su alrededor se dio cuenta que estaba cerca de Nami-chuu, ¿cómo llegó hasta aquí? Encima, semidesnuda en frente de Kyoko! ¿¡Qué mierda pasó hace unos minutos!
-Tsuna-chan –
Mierda, ahora Kyoko se sentirá avergonzada de tener una chica extraña y loca como amiga, que anduvo por ahí en ropa interior. Sobre todo, no recordaba lo que le había dicho hace un rato.
-Arigato (6)–agradeció la pelicastaña-naranja acompañada de una cálida sonrisa sincera.
-¿eh? –se extrañó, no sólo por la confusión de ahora sino por la respuesta de su amiga.
-Eres una gran amiga al haberme avisado lo que no sabía, arigato Tsuna-chan por ser siempre honesta –repitió su agradecimiento- y Tsuna-chan ¿es un nuevo deporte lo de correr con ropa interior –preguntó curiosa.
-Etto…algo así, lo estaba probando un momento jeje –respondió con poca convicción y nerviosismo en su risa.
-Será mejor que te cambies antes de que Hibari-san te vea así. Nos vemos en clases, Tsuna-chan -se despidió caminando lejos hasta llegar a la entrada de la escuela.
La Sawada quedó impresionada, a pesar de lo ocurrido, Kyoko nunca dudó de ella, viendo su gran sonrisa podía notar lo agradecida que estaba por haberle dicho la verdad. Nunca debió dudar de ella, después de todo, es una de sus mejores amigas.
-Al parecer lograste decirle lo que querías –una voz infantil interrumpió sus pensamientos.
-Reborn! –saliendo de su estado de impresión, lo señaló en tono de acusación- ¿Qué mierda me hiciste? ¿y por qué corrí en ropa interior? –
-Se trata de la Bala de la Última Voluntad, en el momento en que te disparé con León transformado en pistola sentiste que te ibas a morir mientras pensabas en muchas cosas por las que no haz hecho, en este caso sería decirle la verdad a tu mejor amiga. Eso es lo que hace esta bala, permite que hagas lo que debiste haber hecho como último deseo cuando uno lo lamenta; la energía proviene de tu llama interna, eso hace que tu cuerpo arda al máximo tanto que degaste tu ropa –explicó con simpleza el hitman, dejando una mirada de impresión de parte de la pelicastaña- Si no hubieras lamentado, quizás hubieras muerto. Otra razón por la que hayas vuelto a la normalidad es que la bala dura 5 minutos como máximo.
-Pudo haberme asesinado sin más –pensó horrorizada por primera vez durante mucho. Ese extraño niño era de temer- Espera, ¿quién rayos es León?
-Sí lo soy, no por nada soy conocido como el mejor asesino del mundo y León es mi camaleón mascota-
-Lees mi mente o ¿qué? –preguntó sorprendida, aunque iba afirmar que eso fue pura coincidencia.
-La verdad con sólo ver las expresiones de las personas me doy cuenta de lo que están pensando, desde la primera vez que te vi me pareció algo complicado saber lo que pensabas, pero como que las sorpresas son comunes en gente corriente es sencillo adivinarlo.
- ¿Cómo puedes hacerme esto? Además no es normal que las personas hayan visto a una chica corriendo como loca semidesnuda. ¡Es humillante!–gritó enfadada recibiendo una inesperada patada de parte del infante.
-Deja de quejarte, Dame-Tsuna. Vístete antes de que atraigas a cualquier degenerado que te vea así –le pasó el uniforme nuevo que Nana le había dado- Además tienes como 2 minutos antes de que comiencen las clases.
-Maldito seas, Reborn! Es tu culpa –algún día iba a cobrar venganza con ese mini hitman, no le importaba si era un bebé. Después de todo, NO era un bebé normal, sino uno sádico maldito arruina vidas ajenas.
Terminada la segunda hora de clases, Tsuna decidió por un momento despejar su mente, ese sádico bebé que lo tenía como tutor era un verdadero dolor de cabeza, eso que pasaron más o menos desde ayer y no lo tolera ni un poquito.
En estos momentos se encontraba caminando por los pasillos, Hana le había dicho que tomó una buena decisión al decirle la verdad a Kyoko sobre Mochida, aunque también le advirtió que eso traería ciertos problemas.
Todo era culpa de Reborn.
Esperaba que nada ocurriera, con la visita de su "nuevo" tutor, huesos medio sanos, un chichón en la cabeza y correr semidesnuda en Namimori era más que suficiente para este día.
-Tsunayoshi Sawada-san –un llamado de parte de unos desconocidos hicieron detener su andanza.
Al notar la vestimenta de los dos muchachos (haori con hakama), podía suponer que eran parte del club de kendo de la escuela.
-Mochida-senpai la está esperando al dojo para recuperar su honor, será una pelea no importa quién seas.
Muy bien, si el imbécil ese quiere una pelea por un honor que ni siquiera lo tenía además de tomarla como una patética débil. Entonces, bien le hará poner en su lugar.
Una vez en el dojo interno donde practicaban los del club de lucha cuerpo a cuerpo (ya sea judo, aikido, karate) y el kendo, algunos de los estudiantes se encontraban reunidos para observar la pelea anunciada; entre ellos se encontraban Kyoko y Hana preocupadas por el bienestar de su amiga, aunque sabían muy bien lo fuerte que era.
-Con que aquí estás. ¿Cómo te atreves a arruinar mi reputación y mi oportunidad de estar con Sasagawa Kyoko? Nunca perdonaré a un pedazo de mierda como tú-
Podía jurar que ahora tenía varias intenciones de molerlo a golpes, no era nada más que un cretino idiota que no sabía más que alardear y regodear con esa cara estúpida que tiene.
-El ganador tendrá la mano de Sasagawa Kyoko –anunció el pelinegro erizado.
Hana frunció el ceño con disgusto mientras que Kyoko se sorprendió al verse considerada como trofeo.
-No trates a los demás como si fueran objeto, acaso eres un idiota que olvida nombres –sentía echar chispas al ver como ese imbécil refirió a su mejor amiga- Además, si quieres búscate a otra porque Kyoko es demasiado para alguien estúpido cobarde como tú, pelearé por ella, para dejarte en claro –aclaró con indiferencia acompañada de determinación.
Mochida retrocedió por un momento, pero aparentó no tener miedo ante una niña indefensa.
-Comencemos, como que soy un buen tipo seré sereno con una niñita. Aunque obtengas más puntajes que yo, te venceré con un solo golpe –
La pelea había dado inicio, Tsuna evadía y bloqueaba los ataques constantes del presidente del club de kendo. Aunque lo consideraba un descerebrado, debía admitir que era muy hábil con los movimientos de la espada bambú.
De todos los clubes deportivos que había practicado, el kendo era el que menos sabía. Aun así, no se echaría para atrás.
Después de todo, haría para defender a su amiga.
-Usa tu última voluntad –pronunció Reborn, para en un instante dispararle a la Sawada la bala de Última Voluntad con León transformado en rifle.
-REEEBOOORRRNNN! –exclamó la muchacha con un ardor sofocante correr en sus venas, su uniforme nuevamente se destrozó dejándola en ropa interior deportiva-
La multitud masculina, de repente, se ha quedado boquiabierta ante la apariencia desconocida de Tsuna. Nunca creyeron que tendría curvas acompañados de proporciones de mujer para una chica joven con 14 años de edad. Reborn admiró por un momento el buen cuerpo de aquella chica, aunque sentía cierto disgusto bajo su aparente indiferencia por cómo los otros hombres la miraban.
Mochida junto con el árbitro se encontraban en iguales condiciones.
-VENCERÉ AL CRETINO DE MOCHIDA CON MI ÚLTIMA VOLUNTAD! –gritó alzando su arma para correr directamente hacia su oponente.
El pelinegro intentó contraatacar, pero Tsuna fue más rápida, tanto que no le dejó una oportunidad de parpadear. Recibiendo un golpe directo en la cabeza más un puñetazo en el estómago, fueron lo suficiente para dejarlo fuera de la batalla no sin antes sentir como sus hebras negras fueron arrancadas de su cuero cabelludo.
El árbitro atemorizado e impresionado levantó la bandera roja anunciando a la Sawada como ganadora.
De vuelta en casa, Tsuna había vuelto más cansada que nunca.
-Tsu-chan! Daijobu? (7) –cuestionó su madre con preocupación de ver a su hija decaída con ropa mal cocida, debido que Reborn no tenía uniforme extra que darle, y de apariencia asemejada al de un sonámbulo.
Tsuna se encontraba algo estresada después de su lucha, se había disculpado de sus amigas por su "repentino cambio" aunque Hana le había dicho lo impresionada que estaba al haberle dado una merecida paliza a Mochida mientras Kyoko le había agradecido nuevamente por defenderla, y escaparse lo más rápido posible de las multitudes que la habían visto semidesnuda con tal de evitar más humillaciones y miradas pervertidas de estúpidos.
-Nada, ka-san. Tan sólo, quiero descansar por un rato luego de las "lecciones" que me ha dado Reborn –gruñó ante la mención del nombre de su tutor.
Después de darse un baño y haber cenado, necesitaba un buen tiempo de descanso a pesar de tener clases mañana. Pero no podía dormir ahora, no cuando estaba esquivando las desencadenadas trampas puestas en su habitación.
Sin duda esto debió ser obra de Él. Buscando con su mirada encontró a un Reborn con los ojos abierto (la pregunta de Tsuna era, cómo alguien podía dormir con los ojos abiertos ¬¬U) y una cómica burbuja en su nariz durmiendo plácidamente en una hamaca de red colgada.
Suspiró cansinamente.
Maldito destino que le tocó vivir.
Diccionario
(1) Itai= Que dolor!
(2) Gomenne= Perdóname
(3) Mama= mamá en italiano
(4) Kawai= ¡Que lindo!
(5) Demo= Pero...
(6) Arigatou= Muchas gracias
(7) Daijobu= ¿Estás bien?
Kendô= esgrima japonesa
Hakama= Pantalón holgado japonés utilizado por los samurais, actualmente es utilizado para algún evento o para practicar aikido, kendô y más.
Haori= camisa japonesa
Espero que les haya gustado el cap 2! La siguiente aparecerán nuestros queridos personajes conocidos. No se vayan, nos vemos para el próximo cap!
¿Qué onda con la nueva Tsuna? ¿Qué les parece su actitud respecto a su nueva vida?
Espero recibir reviews.
Y lo de las otros fic's no se preocupen en estas vacaciones intentaré subir más capis para los que esperan la conti de cada historia. Cuando termine de realizar mis proyectos de la facultad ahí seguiré continuando mis historias.
Matta ne!
Underword
