··Unlimited Sky··

Summary: ¿Qué hubiera pasado si Tsuna hubiera nacido como chica? ¿Qué hubiera pasado si hubiera sido diferente al Dame Tsuna que todos nosotros conocemos? ¿Alguien con más seguridad? ¿Cómo habría sido su vida? Si tienen curiosidades sobre esto, entonces esta historia es para ustedes. Fem 27.

Aún no hay emparejamientos pero ya lo verán.

Disclaimer: KHR! No me pertenece, es obra de Akira Amano-san.

-pensamiento-

-Narración-

(1) Indicaciones del diccionario


Capítulo 3: un viento que ruge con violencia

En la gran y "tranquila" mañana en Namimori, una pelicastaña caminaba con pasos lentos hacia el camino que la dirigía a su instituto. La verdad, ni quería levantarse de su cama para ir, ya que cierto bebé "adorable y tierno" hizo hacer lo que NO quería hacer y ahora tenía que lidiar con las consecuencias de lo ocurrido ayer.

-Arrrrgggg! Todo es culpa de Reborn! –se agarraba sus cabellos con rabia ignorando el dolor de su cuero cabelludo, lo único que deseaba fue que la tierra la tragara viva o que alguien le pegara un tiro en la cabeza mientras su mente se sumaba en un vago recuerdo acerca de las palabras dichas por su tutor.

--Flash Back—

-REBORN! ¡QUE NO PUEDES DESPERTARME DE MANERA NORMAL! –gritó iracunda la pelicastaña tras recibir una descarga eléctrica, en lugar de la bomba, esta vez no de parte de su despertador sino que Reborn con su camaleón transformado en aparato para resucitar (perdón, no sé el nombre de ese aparato que los médicos usan).

-Si te despertara de manera como tú lo dices sería muy aburrido, esta es la única manera para probar tu resistencia, así que agradécete de que estés con vida –aclaró el pequeño hitman restándole importancia.

-ERES UN ANORMAL! –le gritó para luego encaminarse al baño para limpiarse de las quemaduras.

Al regresar a su habitación con el uniforme puesto, se topó con el muy maldi- quiero decir, con el muy "respetado" hitman con una enorme pizarra con algo escrito.

"VONGOLA famiglia: Boss—Giotto

Simora—Fabio-Daniela-Timoteo: Enrico, Massimo, Federico

Ieyasu- Yoshimune- Yoshinobu- Ietsuna- Iemitsu: TSUNAYOSHI"

-¿Qué es eso, Reborn? –preguntó curiosa, aunque sabía bien de que se trataba de un árbol genealógico al observar su nombre y el nombre del muy desgraciado que abandonó a ella y a su madre.

-Este es tu árbol familiar junto con los jefes de Vongola, lo cual esto prueba de que eres la descendiente directa del primer jefe Vongola –con un puntillo señaló la flecha que indicaba Giotto y Ieyasu relacionando ambos árboles.

-El primer jefe es mi ancestro? –preguntó Tsuna con expresión de sorpresa al captar lo indicado.

-Vaya, me impresiona de que lo hayas captado muy rápido como para haber sido llamada Dame-Tsuna –

-No me llames así! –le regañó, desde antes nunca le había gustado ese sobrenombre- Reborn, además de mí no había otros candidatos para el puesto de jefe –cuestionó, necesitaba alguna razón del porqué la eligieron en lugar de otros, si es que hay o no.

-Ahora que lo preguntas, sí –señalando los nombres de tres hombres que descendían del nombre Timoteo- Los tres hijos de Noveno Vongola eran candidatos para el puesto –Uf, entonces tendría competencia- Sin embargo, Enrico murió por un disparo durante un tiroteo –mostró la foto del primer mencionado-

-eh! –exclamó con un deje de sorpresa.

-Massimo, el segundo candidato murió ahogado –esas fotos causaban estragos y retorcijón para su sistema corporal- y el tercero, Federico lo único que se ha encontrado de él fueron sus huesos –con sólo escucharlo, no había necesidad de ver la prueba visual.

-¡NANI! Eso quiere decir que soy la única para ser la candidata, encima me matarán para tener el puesto! –gritó horrorizada, la verdad sabía lidiar con cualquier persona sea un ladrón o un matón al ser experta en lucha cuerpo a cuerpo, pero hacerle frente a unos asesinos era otro caso.

-Tal como lo dices, no puedo mentirte –respondió el hitman sin cambiar de expresión, señal de que no le daba tanta importancia- Por eso estoy aquí, te entrenaré para convertirte en un digno jefe de la mafia, por esa razón el Noveno me ha enviado, porque según él tienes algo para ser líder y eso también lo veo.

-Reborn –no sabía que palabras pronunciar para negarse lo que había dicho, era la única candidata para Vongola y tendría que lidiar con el destino que le tocó vivir, aunque nunca en su vida común y corriente habría imaginado que el mundo de la mafia era parte de eso, ¿tenía otra opción? Sonrió. Es mejor aceptarla que tener que negarse varias veces, quizás se llevaría un poco mejor con su tutor- Esta bien, lo aceptaré.

-Esas palabras quería escuchar de ti –sonrió el infante, pero en esa sonrisa no había un rastro de inocencia, sino malicia. Tsuna notó algo, y sabía que no era nada bueno- Date prisa o llegarás tarde a la escuela.

Lo había olvidado, la escuela! Sobre todo, ¿¡cómo reaccionarán los demás cuando la vean! Encima cuando peleó con Mochida-baka semidesnuda en frente de los del club de kendo!

-¿Por qué no te apuras, Dame-Tsuna? –preguntó con inocencia, aunque Tsuna notaba de su "plan", retiraba todo lo bueno que había pensado de Reborn ahora mismo.

-No puedo ir, no te acuerdas de lo que ocurrió ayer, todos se reirán de mí. Tengo una reputación que cuidar, mierda he hecho todo lo posible para pulir mi imagen –se rasgó la cabeza con desesperación- Todo es por tu culpa! –le gritó al hitman, recibiendo como respuesta otra llave retorcijando su brazo- Ite!

-Deja de quejarte y obedece lo que tu tutor te dice, después de todo a pesar de que no seas Dame como creía sigues siendo inferior hacia mí –aclaró el infante con un aura amenazante en su mirada oscura. Nota mental para la pelicastaña, no hacer enojar al endemoniado y sádico de su tutor.

-Fin del Flash Back—

Dando unos últimos pasos, se encontraba dentro del territorio de Nami-chuu. Suspirando cansinamente, no daría vuelta atrás, tendría que lidiar con lo que causó -pese que no es su culpa- y hacerle frente a todos esos idiotas que fueron testigos del efecto de esa maldita bala de última voluntad.

Ingresando a la escuela, tal vez el aire se llenaría de puras risas de idiotas y murmullos acerca de ella.

Justo como había supuesto, en los pasillos se encontraban los mismos chicos de ayer, los integrantes del club de kendo, tal vez se querrán vengar por la merecida paliza que le había dado a ese Mochida-baka.

-Sawada-senpai! Únase al club de kendo! –exclamó uno de los chicos.

Sabía que esto pasa- un momento ¿nani? ¿Cuándo pasaron el –san por -senpai?

-No, Sawada-senpai enséñanos esa maniobra que usó contra Mochida-senpai! –

-Sawada-senpai es un deporte nuevo pelear en ropa interior? –

-Sawada-senpai puede enseñármelo? –

-¿Qué? Sawada-senpai enseñará a mí! –

-No, a mí!

De repente, el lugar se llenó de puros gritos. La verdad, con tantas preguntas no sabía que responder, porqué de repente los chicos la admiraban luego de que ocurriera ese momento embarazoso.

Tenía que admitir que su afirmación de que los hombres sean raros y estúpidos era cierta, podía estar de acuerdo con Hana.

Para su suerte, logró escaparse de ellos. Lidiar con Hibari-san enfadado por romper uno de las reglas de la escuela era lo que menos quería, muchas gracias por hoy.

Ingresando a su salón, sus oídos pudieron captar gritos de horror y varios golpes secos, podía suponer que eran los del comité disciplinario. Igual, no le importaba.

Una vez, comenzada las clases, se encontraba a su respectivo asiento ignorando los puros rumores en el aire de parte de sus compañeros acerca de lo sucedido ayer. No le incomodaba sentir miradas sobre su persona, después de todo estaba acostumbrada cuando era Dame.

Si preguntan como pasó, deberían saber que fue culpa de su pequeño tutor.

Ahora que lo mencionaba, recordaba la conversación que tuvieron hace horas.

Es la candidata a jefe de una famosa familia mafiosa; las posibilidades de ser perseguida por asesinos para ganarse su puesto son muchas. Tendría que ser precavida con cada paso o movimiento en su entorno.

¿Qué mierda estaba diciendo?

Era una chica normal nada más, además de encontrarse en una escuela tranquila y aburrida igualmente los estudiantes. Nada malo podría ocurrir.

-Muy bien, clase. Hoy tendremos un nuevo estudiante, es extranjero venido de Italia. Por favor, entre –avisó el profesor haciendo que todos los estudiantes miraran con atención.

Ingresando por la puerta, un chico de tez blanca, cabello plateado, ojos serios tonos verde tormenta vestido con uniforme sumamente modificado: camisa desarreglada y desabotonada, remera roja estampada abajo, zapatilla negra, pantalón del instituto y muñequeras en ambos brazos.

-Su nombre es Gokudera Hayato –

La mayor parte de la comunidad femenina excepto Kyoko, Hana y Tsuna, lo miraban sonrojadas babeando, suspirando y delirando por él mientras los hombres lo miraban con envidia y fastidio.

Tsuna lo miraba con cierta indiferencia, las chicas son huecas y tontas con los muchachos y sus compañeros de clase, ni que decir!

Aunque debía admitir que ese chico se veía atractivo, observando su ceño fruncido podía suponer que estaba fastidiado por las chicas; era normal, después de todo ella también estaba irritada por los molestos chicos del kendo.

-Gokudera-san puede tomar asiento cerca de Sawada-san –Al mencionarse su nombre, el muchacho cambió su mirada irritada a recelo intensificado. Al llegar a su asiento cercano al de la pelicastaña, comenzó a murmurar maldiciones contando las intensas miradas clavando sobre su persona.

Tsuna frunció el ceño, que habría hecho para que se pusiera así. Comenzaba a sospechar que este chico podría estar relacionado con la mafia.

Después de las clases, comenzó la hora de los deportes.

En este momento haría equipo con Kyoko mientras Hana estaría en otro equipo en vóley. Como lo había dicho antes, era una buena deportista, no llegaba ser tan destacada como las otras, pero de algo servía para su equipo.

Por más que ponía sus propios límites, le gustaría al menos lucirse más en cada deporte que practicaba.

-Entonces, usa tu última voluntad –el pequeño sicario se encontraba oculto en una de las cestas de balones, con León transformado en pistola disparó acertadamente.

-REBORRRNNN! –exclamó Tsuna, de repente con un ardor sofocante correr en sus venas y su uniforme deportivo romperse en pedazos dejándola en ropa interior deportiva color negro con naranja.

Las chicas sorprendidas de la reciente transformación de la pelicastaña, en cuanto comenzó el partido de vóley, en un santiamén el otro equipo habían sido derrotadas por el equipo de Tsuna.

Mediante los pases rápidos, el fuerte golpe del saque y otro intenso golpe, era imposible igualar su velocidad y coordinación.

Lo mismo ocurrió en diferentes eventos deportivos: en básquet (encestó como 100 veces), quemados (golpeó a muchos oponentes masculinos), beisbol (de hombres sobre todo), carreras de velocidad (dejó a los demás atrás) y entre otros. Todo esto y aquello hasta que el efecto de la bala desvaneció por sus 5 minutos pasados.

Tsuna con ropa interior y una mirada llena estupefacción acompañada de irritación al notar que todo esto fue obra de Reborn.

Recibiría nuevamente humillaciones.

-Sawada-senpai, sugoi (1)! –habló una de las chicas de vóley, seguida de exclamaciones de asombro de parte de otras.

-eh? –eso no se lo había esperado.

-Sawada-senpai, usted es asombrosa! –habló uno del equipo de beisbol.

-Sawada-senpai, que sexy se ve! –pronunció un interlocutor del grupo de hombres que la estaban comiendo con la mirada. Depravados!

-Sawada-senpai, usted es la mejor! –

-Senpai! Únase al club de básquet! –

-¿Qué dicen? Se nos unirá al de vóley! –

-Sawada-senpai no perdería el tiempo con ustedes, va unirse al club de kendô -¿Cómo ellos llegaron aquí?

-Y ¿¡CUÁL CLUB QUIERE UNIRSE, SAWADA-SENPAI! –

-Etto…yo –no encontraba respuesta alguna, no recordaba de lo que recientemente había hecho. Esto debe ser obra de Reborn!

Pero, la verdad no podía lidiar con todos ellos.

-Tengo que pensar un momento –al instante la pelicastaña comenzó a echar carrera para esconderse de todo el alumnado Namimori para evitar otra humillación o algún otro revuelo.

De lejos se encontraba una persona oculta tras los árboles que rodeaban el patio del edificio escolar.

-hm, ella no es la digna candidata para ser jefe –pronunció para luego retirarse.

Reborn quién también había estado oculto tras la copa de los arboles, notó la presencia del nuevo chico. Sonrió, este día había disfrutado observar las acciones de su estudiante (incluyendo verla semidesnuda) y también el italiano.

Sin duda, será interesante.

A la mañana siguiente…

El día normal para la pelicastaña había terminado por completo.

Ahora era acosada por varios depravados y deportistas que querían que se uniera a sus clubes, chicos que no dejaban de babear por ella y varias miradas de envidia de parte de las estudiantes mujeres.

Durante el receso de clases, no pudo reunirse con sus queridas amigas al intentar esconderse de sus acosadores, podía enfrentarlos pero la razón por la que no hacía era por las estrictas reglas del Comité Disciplinario.

Para su mala suerte, el celular no estaba permitido dentro de la institución. Mierda! Así no podía hablar con Hana y Kyoko.

Una idea le llegó la mente.

¡La azotea!

Sí, era el único lugar donde nadie accedía. Era su única oportunidad de esconderse de esos irritantes.

Corriendo con toda prisa, alcanzó la perilla de la puerta girándola y así acceder finalmente al lugar seguro de sus problemas.

Pero todos sus pensamientos se desvanecieron al divisar una dinamita dirigirse hacia su persona, con un reflejo increíble rodó evitando que la explosión le impactara.

¿De dónde salieron?

Virando en diferentes direcciones, pudo notar que no estaba sola. Frente suyo estaba el mismo de esta mañana, el nuevo estudiante extranjero, Gokudera Hayato.

-Así que usted es el causante de esto ¿Por qué? –preguntó Tsuna seriamente denotando una clara molestia.

-Usted no es digna de ser la candidata a Décimo Vongola –afirmó sacando en un instante cuatro pares de dinamitas en cada uno de sus dedos- Si la asesino ahora mismo, yo me convertiré en el Jefe.

La pelicastaña quedó paralizada, no era por miedo, sino de impresión. Este chico, debía ser un asesino, porque nadie normal sacaría en un santiamén peligrosos objetos como esos además luego de ver el momento en que la dinamita casi le explotaba, ahora afirmaba que iba en serio con matarla.

¿Dónde estaba Reborn?

No podía hacerle frente a alguien peligroso.

-Aquí mismo estoy –

La pelicastaña dio un respingo al oír la chillona e infantil voz de su infante tutor.

-Reborn! Se puede saber como llegaste aquí –preguntó extrañada al ver al pequeño sicario disfrazado como paloma.

-Soy un asesino a sueldo después de todo, además he venido para ver cómo iba todo –Ah, vino a ver…un momento, ¿nani?

-Reborn-san –pronunció el peliplata en señal de respeto- Es verdad que si asesino a su estudiante, me convertirá en el Décimo Jefe Vongola –

-Tal como lo dices, no lo puedo negar –

-¿¡Qué mierda dices, Reborn! Significa que estás de acuerdo de que me mate –preguntó la pelicastaña incrédula ante la indiferencia del hitman.

-El nombre del chico es Gokudera Hayato, mejor conocido en Italia como Smoking Bomb Hayato, dispositivo explosivo humano que oculta dinamitas en todo su cuerpo–explicó para luego volar a un lugar seguro.

Tan pronto cuando Reborn terminó de hablar, Gokudera comenzó a lanzar dinamitas que aparecieron de la nada. Tsuna esquivaba como sea posible, corriendo en hacia diferentes lados.

Al ver que no le dio resultado, el peliplata gruñó en señal de irritación y sorpresa.

-Bombas Doble! –exclamó antes para lanzar dinamitas de la cantidad doble que había lanzado antes, aun así Tsuna los esquivó una vez más.

-Bombas Triple! –comenzó a lanzar una cantidad ingente de cartuchos de dinamita, sin darse cuenta que accidentalmente dejó caer una seguida de todas las demás- Mierda! –pronunció al darse cuenta de su torpeza, ahora mismo lo iba a pagar.

La pelicastaña lo miró alterada, ese idiota iba a morir por la gran cantidad de esas dinamitas, sin duda no tendría tiempo para escapar. Ahora mismo estaba pensando si ella podía salvarlo, puede que su retorcida mente le diga que iba a salvar a un asesino pero no en su interior sentía que no podía dejarlo morir así como así.

-Defiéndete con tu última voluntad –

Recibiendo un disparo en la cabeza.

-REBBBORRRNNN! –en el mismo instante, el uniforme de Tsuna se ha roto en miles de pedazos dejándola en ropa interior, esta vez de encaje color blanco con diseños de flores anaranjadas.

Tanto el peliplata como el pequeño sicario quedaron aturdidos y sonrojados por la buena vista del cuerpo de la muchacha.

-APAGARÉ LAS BOMBAS CON MI ÚLTIMA VOLUNTAD –en un santiamén apagó cada mecha de las dinamitas encendidas con la mano sin resultar herida por el fuego, tan sólo pasar los 5 minutos, el efecto de la bala se desvaneció junto con la llama de su cabeza.

Tsuna suspiró. A tiempo…

Gokudera estaba boquiabierto observándole, hasta que su expresión cambio a un brillo de admiración. Tendiéndose al suelo en cuatro patas, inclino su cabeza en señal de arrepentimiento y devoción.

- Mis más sinceras disculpas, Juudaime (2)! –exclamó- Te seguiré hasta muerte! Puede ordenarme todo lo que pida!

¿¡Na-nani!

- Me equivoqué, tú eres apto de ser el jefe –siguió inclinando la cabeza muchas veces contra el suelo, en señal de disculpa- Perdóname por mis acciones, le ruego que me ordene para compensarla.

Bueno, ahora la boquiabierta era Tsuna, sin cómo reaccionar ante los repentinos cambios de su atacante.

-Tener al perdedor servirle al ganador es una regla de la familia –respondió Reborn por ella. La pelicastaña arrugó el ceño sin saber que decir aún.

-En realidad, yo no tenía intención de convertirme en décimo jefe. Es sólo que, cuando me he enterado que el próximo jefe Vongola iba ser una chica de mi edad, quería probar su fuerza –confesó con timidez, provocando que Tsuna se le cayera la mandíbula.

-O sea que…todo este lío era para una prueba! –quería caerse al estilo animé, pero no demostraría, Dame-Tsuna ya no existía. No iba dejar que arruinara su imagen.

-Etto…Gokudera…-kun –para alguien como Gokudera quizás era necesario usar el prefijo, además porque era diferente a la mayoría de los chicos de la escuela. A pesar de haber descubierto su extraña fachada, eso no quitaba que era distinto- No es para tanto que me llames así –comenzó con cierto nervio al recuperarse del aturdimiento.

-Claro que no! Usted me ha salvado la vida, a pesar de que era su rival. Merece llamarse Juudaime! –insistió el peliplata levantándose del suelo con la misma mirada de determinación.

Una gota de pesadez se deslizó en la sien de Tsuna, olvidándose que se encontraba en ropa interior.

-Muy buen trabajo, Dame-Tsuna. Te ganaste un nuevo subordinado –felicitó Reborn aterrizándose a su lado, aunque debía admitir que disfrutaba de la vista.

-¿¡Qué mierda estás diciendo! –regañó Tsuna ante la grosería que se mostraba su tutor a su compañero.

-Juudaime, me considera como su mano derecha –se alegró el muchacho, Tsuna nuevamente lo miró aturdida.

-Mi mano derecha? –Simplemente estaba dejándose llevar por esta locura de mafia.


Diccionario

Sugoi= Asombro! O Increíble (1)

Juudaime= Décimo en japonés (2)


Espero que les haya gustado el capi, iba hacerlo largo pero luego de pensarlo bien mejor lo dejaré así por un momento.

¿Les parece graciosa esta nueva Tsuna? ¿Qué pasará más adelante?

Bueno, nos vemos en el siguiente capi!