Advertencia: Lo que continúa a lo que leyeron trae feels tristes. Pueden dejar el drabble como una cosa feliz... o no c:
Elsa quiso abrazarla con todo su ser. Lentamente, asintió.
― Claro. ¿Quieres patinar de nuevo? ―Le ofreció, recordando que se andaba cayendo todo el tiempo antes de aprender a deslizarse correctamente.
― ¿Te estás burlando de mí?
Elsa volvió a reír, más sutil.
Los pasos resonaron fuera de su habitación, cortando su hilo de imaginación.
Elsa parpadeó.
Las cuatro paredes congeladas la llenaron de tristeza.
Anna se paseaba de aquí allá cuando se aburría. Tenía ganas de gritarle que se largara, antes de recordar que el castillo estaba cerrado para siempre.
Intentó volver a meterse en su fantasía, pero no pudo.
Las lágrimas empezaron a picarle los ojos.
Sus padres no habían muerto. ¿Cómo pudo imaginar una cosa semejante? Jamás fue reina. Nunca volvería a ver a esa niña hermosa con la que jugaba en el gran salón, ni tampoco le haría un muñeco de nieve, ni mucho menos se abrazaría como si fueran las mejores hermanas del mundo. Nunca más.
El único consuelo que tenía era que, como en su castillo de hielo imaginado, estaba lejos de hacerle daño a alguien. Podía llorar hasta quedarse dormida o seguir alimentando su imaginación con distintas historias alternativas que no sucederían.
Esperaba convertirse en piedra y morir antes de cumplir la mayoría de edad.
Lo ansiaba de todo corazón.
Anna, no te das cuenta de cuánto te extraño.
