··Unlimited Sky··
Summary: ¿Qué hubiera pasado si Tsuna hubiera nacido como chica? ¿Qué hubiera pasado si hubiera sido diferente al Dame Tsuna que todos nosotros conocemos? ¿Alguien con más seguridad? ¿Cómo habría sido su vida? Si tienen curiosidades sobre esto, entonces esta historia es para ustedes. Fem 27.
Aún no hay emparejamientos pero ya lo verán.
Disclaimer: KHR! No me pertenece, es obra de Akira Amano-san.
-pensamiento-
-Narración-
(1) Indicaciones del diccionario
Capítulo 5: el reto
Los problemas venían y venían sin cesar desde que Reborn, su sádico tutor asesino a sueldo entró en su vida, la normalidad parecía estar lejos de Tsuna. Primero, los chicos de Namimori comenzaron a acosarla. Segundo, los clubes deportivos la querían dentro y tercero, Gokudera y Yamamoto discutían sea dentro y fuera de la escuela (aunque Gokudera era el que gruñía, insultaba o gritaba al moreno, quien lo tomaba con tranquilidad o simplemente se reía de la actitud del peliplata, logrando enojarlo más).
Pero al menos, ya era sábado. Sin escuelas, sin acosadores y sin tareas. Sin embargo, esto no era el momento para descansar.
Ahora mismo, se encontraba en un campo de grandes hectáreas que rodeaba Namimori. Los grandes árboles de carnosas copas color verde perenne tenían inmensidades que hacían competencia a los rascacielos de la ciudad, las sombras cubrían el interior del bosque apenas permitiendo el ingreso de los rayos solares y en el aire, simplemente se escuchaba el bateo de las alas de las aves junto con las hojas retorcerse ante el movimiento del viento.
Una duda reapareció nuevamente en su cabeza, ¿a qué se refería Reborn con un "reto" para Yamamoto? Y si era sólo para él, ¿por qué la incluyó también?
-tsk, ¿Qué mierda estás pensando, Reborn? –pensó Tsuna volviendo a reproducir imágenes ocurridas ayer, el viernes.
-Flash back—
La pelicastaña había salido de su casa, después de haber desayunado y despedido de su madre. En el camino se reunió con Kyoko, quien la había saludado con una sonrisa cálida y sin poder evitarlo, Tsuna le devolvió también.
Ambas caminaban con tranquilidad hablando de cosas interesantes, (a diferencia de las otras chicas huecas, al menos Kyoko no hablaba sobre chicos! ). Por lo menos, estando con Kyoko a su lado sin algún rastro de los chicos y de Reborn, no es que le caiga mal Yamamoto y Gokudera a su lado; sólo podía decir que eran como el perro y el gato, y no quería sufrir un dolor de cabeza por este momento.
-Tsuna-chan, ¿qué tal estás con Gokudera-san y Yamamoto-san? –preguntó inocentemente la Sasagawa menor.
-Ellos –comenzó la pelicastaña, tomando unos pequeños segundos para responder su cuestión- son muy animados -
-¡Eso está muy bien! –la felicitó sin si quiera saber mucho la relación entre su amiga y los chicos- Sabes nunca creí que tendrías más amigos, estoy contenta de que te lleves bien con ellos además de Onii-chan.
Sí, nunca tuvo otros amigos hombres además de Ryôhei, el hermano mayor de Kyoko. No le importaba la opinión de Hana, de que era un idiota inmaduro, le agradaba tanto que lo consideraba como un hermano que nunca tuvo. Extremista, pero esa energía tan brillante le contagiaba junto con esa sonrisa.
En la entrada a Nami-chuu pudieron divisar a Yamamoto, quien se había detenido para saludarlas.
-Yo! Tsuna, ¿Cómo estás? –preguntó Yamamoto con un gran animo en su sonrisa.
-B-bien –le respondió, en lugar de indiferencia, esta vez con cierta convicción. Aún no estaba del todo acostumbrada del trato con el beisbolista.
Una vez en la entrada de Nami-chuu, Kyoko se había despedido de Tsuna por el momento para ingresar a la escuela. En este mismo instante había aparecido Gokudera.
-Ohayo gozaimasu (1), Juudaime! –saludó el peliplata en señal de respeto hacia su jefa. Pero, su rostro había cambiado a uno de disgusto tras notar la presencia de cierta persona en particular.
-Yo! Gokudera –saludó Yamamoto lleno de tranquilidad sin siquiera molestarse al no haber sido saludado.
-Yakyuu-baka –
-También me da gusto en verte, jaja –respondió sonriente, logrando alterar el nervio del peliplata.
Tsuna simplemente suspiró. Como había dicho antes, la relación entre Yamamoto y Gokudera era como el perro y el gato. Yamamoto era un gato relajado mientras, Gokudera en este caso era como el perro que ladra y muerde (aunque no lo había hecho aún), enfurecido por la presencia del gato, sobre todo cuando llama la atención del "dueño" o "maestro". Ambos chicos eran lindos, en cierta manera distanciada, pero juntos desatarían catástrofes.
-Tsuna, será mejor que ingresemos a la escuela, después de todo no quiero perder a mi querida compañera de estudio –pasó su brazo al hombro de la susodicha provocándole cierta sorpresa.
Gokudera mordió el cigarro encendido entre sus labios. La interacción de ese idiota del beisbol lo hacía salir de sus casillas.
-Tú! Maldito imbécil, quita tus sucias manos de Juudaime –gritó dándole una orden al moreno, aunque nadie se había quejado. Luego de unos días tras el incidente en la que los estudiantes de Nami-chuu lo han olvidado por completo, se acostumbraron al comportamiento explosivo del peliplata sin cuestionar el porqué.
De repente, en un sentido fugaz. Apareció el infante aterrizándose en la cabeza de la pelicastaña, esta vez sin fuerza suficiente como para desplomarla al suelo como solía hacer.
-Reborn-san! Es imposible que un idiota como éste sea aceptado por los Vongola, no vale la pena! –quejó el bombardero mirando al moreno.
-Yo lo decidí, sin embargo… -respondió luego de haber sonreído enigmáticamente.
La pelicastaña hizo una mueca, no le gustaba a donde iba todo, especialmente uno de los planes de Reborn. Rezaba mentalmente con tal de que no complicara las cosas, sobre todo echar a perder su vida.
-Si tú eres lo suficientemente fuerte, le haré una prueba para probar su capacidad de ingresar a la familia. Y obviamente Dame-Tsuna es mi trabajo –habló bajo esa fachada "inocente" sin contar del brillo sádico de su mirada oscura. Tsuna sudó frío aun pensando de que esto no era una buena idea, Yamamoto sonrió sin sospechar de nada siquiera y Gokudera sonrió con sorna.
-La prueba será la mañana a la mañana, así que no lleguen tarde –finalizó su aviso.
Sawada y Yamamoto ingresaron a la escuela, Gokudera estaba a punto de alcanzarlos.
-Espera, Gokudera –detuvo el sicario su andanza- Necesitaré tu ayuda
El peliplata parpadeó mientras Reborn solo sonrió con malicia.
-Fin del Flash Back—
Y así fue como pasó todo.
Nuevamente, Yamamoto fue el primero en aparecer.
-Yo, Tsuna! –saludó el moreno con inocencia, sin siquiera saber lo que iba a tratarse realmente la prueba- Parece que aún no han llegado.
Tsuna estaba a punto de hablar, pero sus palabras se trabaron en su garganta al notar un cuchillo afilado, aparecido de la nada, clavado en un tronco del árbol cercano.
-No, ya estamos aquí desde antes –espetó una voz aguda muy conocida- llegas justo a tiempo.
-Reborrrnnn! –gritó Tsuna luego de salir de su estupefacción- pudiste haberme matado con eso!
-Es culpa tuya por no haberme notado –le respondió sin cambiar de expresión- Ahora Yamamoto, tu prueba comienza ¡Ahora!
El moreno se encontraba en medio del bosque junto con Tsuna.
-Bien, ¿en qué consistirá la prueba? –preguntó curiosamente con una sonrisa alegre.
-Simplemente esquivar los ataques –le respondió Reborn.
-Eso es todo? Suena pan comido –
El hitman sonrió maliciosamente para después lanzar cuchillos afilados en línea recta hacia el Yamamoto, quien sorprendido esquivó las armas blancas a tiempo, gracias al entrenamiento del beisbol y sus mejorados reflejos.
-Dame-Tsuna, tú también debes mostrar el ejemplo –
-Nani? Qué yo- qué –no le dio tiempo de quejarse al ver una lluvia de armas blancas dirigiéndose hacia su ubicación actual; las esquivó con facilidad, sino fueran por los árboles y sus reflejos de velocidad, sin duda habría sufrido un dolor agonizante o una muerte horrible.
Después, el infante comenzó a sacar un arma y disparar un millar de balas hacia la pareja, que ahora mismo corrían para evitar lastimarse y al mismo tiempo, evadirlas.
Al menos, escuchando las indicaciones de su maestro la estaban salvando, por un porquito, su pellejo. Aunque seguía pensando que esto era una exageración.
Yamamoto se reía mientras decía que este juego era divertido, sin suponer que todo lo que usaba Reborn eran armas reales u objetos contundentes.
Tsuna le miró con incredulidad, cuestionándose si Yamamoto era un despistado o un idiota.
A pesar de que su Dame estudiante haya acatado sus indicaciones, Reborn por dentro no estaba contento viendo al moreno sonriente corriendo al lado de SU estudiante como si fueran… La verdad, no le agradaba para nada, ver a otros hombres muy cerca de Tsuna.
Gokudera movía su mandíbula en señal de exasperación, ver a ese estúpido beisbolista con esa sonrisa idiota en su rostro corriendo al lado de su Juudaime. La verdad, lo irritaba más que nunca.
Las balas se dispararon con velocidad, hasta que Reborn dirigió su vista hacia el peliplata.
-Gokudera, ya puedes soltarlos! –avisó.
Ante la reciente orden, el rostro de Gokudera se iluminó.
-Hai, Reborn-san –siguiendo la indicación del bebé, lanzó el último factor sorpresa de la prueba.
Se trataba de misiles combinados con dinamitas y otros materiales explosivos. Si estos eran suficientes como para impedir que el yakyuu-baka pasara el reto sería un pan comido.
Las armas comenzaron a caer hacia la pareja, quienes todavía ocupados de esquivar balas y bombas no han notado el siguiente ataque. En cuanto se dieron cuenta, ya era demasiado tarde.
La explosión resonó en toda la zona bosqueja más una cortina de humo cubría el cráter aparecido.
Gokudera esperó detenidamente el resultado, mejor dicho, alguna señal de vida de los presentes, especialmente el de Juudaime.
Reborn se encontraba en el mismo estado, esperando notar algo en su campo de visión.
Aunque, los dos comenzaban a preocuparse tras darse cuenta que se pasaron esta vez, dejándose de llevar por sus propios celos.
-Juudaime! ¿Qué he hecho? –el paliplata estaba a punto de lamentarse de sus acciones impensadas hasta que escuchó toses.
Una vez, la cortina de polvo desaparecida. Se podía distinguir a Yamamoto y Tsuna con pequeñas quemaduras y suciedad en sus ropas y semi heridos (al menos no tan graves).
La pelicastaña por lo menos agradecía estar viva y evitado que el moreno saliera del todo herido, aunque éste también había tenido la misma intención de ayudarla.
Gokudera se encontraba angustiado pero alegre esta vez, se reprimió por haber sido estúpido. Su querida Juudaime pudo haberse muerto a causa de su envidia, pudo haberla salvado el mismo; suspiró, tenía que estar agradecido del yakyuu-baka por arriesgarse.
Se mordió los labios antes de hablar.
-Buen trabajo –pausó- No tengo otra opción que aceptarte dentro de Vongola, por haber salvado a Juudaime –aunque fue forzado su palabra, denotaba una clara sinceridad.
-Pasaste la prueba, Yamamoto. Bien hecho –felicitó Reborn acercándose hacia el grupo. Al principio tenía una pisca de preocupación por lo provocado, estaba agradecido de que estuvieran vivos, principalmente su estudiante.
Mientras Yamamoto sonreía, Tsuna dio una sonrisa leve pero honesta. Quizás, sólo quizás ellos puedan llevarse bien si llegaran a trabajar juntos y conocerse más.
-Gracias, yakyuu-baka –Yamamoto sonrió al ver que Gokudera lo aceptó, pero el atacante aún quería decir más- Pero eso no quiere decir que serás cercano a Juudaime, porque su mano derecha seré yo –
-Eh? No entiendo, si Tsuna ya tiene manos porque quieres serlo –comenzó el moreno sin haber entendido la metáfora.
Ahí nuevamente empezó la disputa entre el tranquilo moreno y el escandaloso peliplata. Una gota se deslizó en la sien de la chica, quizás su suposición estaba equivocada, de que algún día éstos se lleven bien parecía una mentira lejana o un largo camino que recorrer aún.
Regresó a casa medio adolorida con Reborn descansando sobre su hombro. Antes de volver, recibió las mil disculpas de parte de su autoproclamado mano derecha por haber usado armas que casi la matan, ella entendió que no era su culpa y insistió mil veces que lo perdonaba, aunque el peliplata seguía pidiendo disculpas hasta cansarse. Se despidió para ya no escuchar otra disculpa de Gokudera y también saludó a Yamamoto, quien se despidió con una sonrisa y dijo que iba a casa también.
-Oh! Tsu-chan, daijobu? –se le acercó su madre preocupada- ¿Qué te ocurrió? Te atropelló un auto o peleaste con un gato –inquirió la mujer sin sospechar que unas bombas le explotaron.
-Digamos que estaba jugando con unos nuevos amigos –le respondió la joven sonriéndole a su madre para asegurarle de que se encontraba bien.
-Oh! Eso es una sorpresa, Tsu-chan –la expresión de la mayor fue cambiada por una gran sonrisa- ¡Que bien que ahora tengas nuevos amigos! Sabes, algún día deberías invitarlos a casa y no te olvides de Kyoko-chan y Ryohei-kun –Nana se fue directamente a la cocina, tarareando una canción que demostraba su alegría por su hija.
Tsuna suspiró.
-Así que le mentiste a tu madre –comenzó Reborn. Cielos no podría hacer otra cosa que hacer su vida un infierno.
-¿Cómo podría decirle que unos misiles y otras armas peligrosas me cayeron encima por culpa de tu reto? –contraatacó con molestia- prefiero decir mentiras en lugar de quedarme en ridículo a causa tuya!
Reborn convirtió a su camaleón en su pistola.
-Al menos agradécete de que sigas con vida, puede que tengas una gran resistencia pero déjame decirte que te daré entrenamientos mucho más severos –amenazó con una pisca de diversión y malicia- En la que tal vez, apenas podrías salir viva.
-Me estás subestimando, ¿verdad? –le respondió Tsuna sin ninguna pisca de temor por su arma y su amenaza. Después de todo, ella también tenía orgullo y detestaba ser subestimada desde que tenía memoria.
-Ma, quien sabe –
Una línea de rayos chispeaba entre las miradas cruzadas del infame bebé sicario y la joven Sawada, había cierto choque el uno con el otro. Reborn se divertía menospreciando a su estudiante, sabiendo que era una persona igual de orgullosa, además de verla en situaciones un tanto "embarazosas" mientras Tsuna detestaba ser subestimada por cualquiera, sobre todo por aquel bebé, que comenzó a considerarlo como un ser anormal y un demonio arruina vidas ajenas.
-Tsu-chan! Deja de molestar a Reborn-kun y ve a asearte un poco –le habló su madre para continuar con su labor en la cocina.
En la cena, todo parecía transcurrir con normalidad. Bueno, Tsuna vigilaba cada movimiento de su tutor con tal de que no robara su comida como de costumbre y disfrutar, al menos, su tiempo de caridad con su querida madre.
Reborn se encontraba tendido en su hamaca de red colgada en la pared de la habitación de Tsuna, luego de cenar la pelicastaña le había avisado que se tomara un baño.
Hasta ahora, esperaba con ansias dormir.
¿Por qué su Dame estudiante se tardaba tanto?
Juraba que la iba a llenar de balas una vez que entre en este instante.
-¡Que buen baño! –se escuchó una voz relajada entre suspiros.
Hablando del rey de roma, la iba a poner donde…
Los pensamientos homicidas del sicario se omitieron, en cuanto su vista viajó hacia una pelicastaña con cabellos humedecidos con una toalla corta cubriendo la mayor parte necesaria de su cuerpo.
Tsuna andaba en su habitación como si no notara la presencia de su tutor, creyendo que estaba dormido. Caminó hacia el armario y con la puerta cubrió su cuerpo para dejar caer la toalla y vestirse con la ropa interior de encaje color negra mientras arrojaba su pijama limpia hacia su cama.
Tendida en el cómodo colchón terminó de secarse el cabello con la otra toalla luego de haberse puesto el pijama (consistía una camiseta de manga corta color negra con un pequeño pantaloncillo ajustado azul). Una vez lo suficientemente seca, colgó las toallas húmedas y se arropó en la cama para dormir plácidamente, sin siquiera confirmar si su tutor estaba dormido o no.
Reborn se encontraba en shock lleno de estupefacción. Acaba de ver a su estudiante…semidesnuda.
La había visto muchas veces en ropa interior, aunque cubriera todo sea estilo encaje o deportivo sus proporciones eran claramente notables. No podía negar que la chica tenía un cuerpo perfectamente desarrollado como para comerla con sólo mirarla, aunque sabía por antemano que él no era el único que lo había notado. Y eso lo exasperaba, un poco.
Si no fuera por su cordura de asesino, le habría dado un sangrado nasal.
Aquel cuerpo de la chica con una pequeña toalla cubriéndole era sumamente fatal para un hombre como él, se reprochó mentalmente. ¿Qué mierda le estaba pasando?
Si volviera a ver a su estudiante de esa manera, simplemente perdería su cordura por completo. Aunque no lo sepa, era después de todo un adulto convertido en un bebé.
Maldita sea las hormonas.
Diccionario japonés
(1) Ohayo gazaimasu= Saludo japonés buenos días en señal de respeto hacia una persona importante o respetable.
N/A: Me salió corto esta vez el capi, quería hacerlo largo agregándole algo más pero decidí dejarlo así por el momento. Igual ¿qué les pareció? Espero que haya sido de su agrado, sobre todo en la escena de que todos parecen sentirse atraídos hacia Tsuna. Jeje, quería poner cierta escena motivacional para los fanes de Fem27. Aun no habrá emparejamiento, pero ya lo pensaré.
Ah, y lo de aparición de sus personajes favoritos, me temo que aparecerán más tarde, perdón pero estoy siguiendo la saga del arco de la vida diaria de KHR! pero de mi versión, claro. Espero que sean pacientes con el transcurso del fic, intentaré hacer todo lo posible para que aparezcan Hibari, Mukuro y entre otros más temprano.
Con respecto a mis otros fic's, siento no haber publicado algo todavía como Sky Chord. Es que aún no se me dio por completo la idea en la cabeza, pero juro con todo mi ser y palabra de escritora que haré todo lo posible de publicar al menos el capi siguiente!
Plis, Reviews.
Esperaré sus comentarios y opiniones.
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