··Unlimited Sky··
Summary: ¿Qué hubiera pasado si Tsuna hubiera nacido como chica? ¿Qué hubiera pasado si hubiera sido diferente al Dame Tsuna que todos nosotros conocemos? ¿Alguien con más seguridad? ¿Cómo habría sido su vida? Si tienen curiosidades sobre esto, entonces esta historia es para ustedes. Fem 27.
Aún no hay emparejamientos pero ya lo verán.
Disclaimer: KHR! No me pertenece, es obra de Akira Amano-san.
-pensamiento-
-Narración-
(1) Indicaciones del diccionario
Capítulo 9: Dos pugilistas, dos problemas
Tsuna como siempre se había levantado al horario de todos los días, en lugar de utilizar el despertador, el maldi- quiero decir el endemoniado tutor bebé utilizó a León como martillo y la golpeó.
Sí, nada normal en su vida.
Suspiros, tras suspiros.
Podía jurar que muy pronto sufriría una ulcera en su estómago más colapso de tanto estrés que sufría.
Para que molestarse, era ya una rutina. Además que ya no le importaba que Bianchi, viviera en su casa, lo único que hacía con ella era ignorarla como si no existiera y tirar cualquier comida sospechosamente obvia en alguna parte.
Bajando por las escaleras saludó únicamente a su madre y a Lambo, pasó de largo de Bianchi sentada alimentando a su tutor y tomó su asiento.
-Su novia? Más bien, parece su niñera –pensó la pelicastaña sarcásticamente.
-Tsuna-nee, Tsuna-nee –llamó Lambo seguidamente jalándole un poco la falda de su uniforme.
La susodicha desvió su atención hacia el pequeño vaca colocándolo sobre la mesa, al recibir la comida de su madre le dio un bocado de su tostado a Lambo con cuidado y éste gustoso lo recibió, Tsuna simplemente le sonrió para después seguir desayunando.
Reborn gruñó en silencio, se hizo una nota mental en darle un merecido a esa vaca estúpida. No se dio cuenta hasta que escuchó otro llamado de atención de Bianchi, a regañadientes recibió su comida; aunque le gustaría recibirla por parte de su Dame estudiante.
Tsuna saludó a Lambo y a su madre para luego salir por la puerta.
No se distrajo en el camino hasta que se topó con una persona extraña.
Se trataba de un pequeño, tal vez, con una cabeza muy grande y una trenza pequeña negra graciosamente postrada sobre ella, más una camisa roja con diseños orientales dorados y pantalones negros puestos. A juzgar por el tamaño, podía suponer que era un niño como la edad de Lambo y de origen lejana, China, quizás.
No se le podía ver sus ojos por lo rasgados que estaban, sin duda era chino. Además que parecía estar perdido al notar que miraba en diferentes direcciones, necesitaba ayuda.
Acercándose al pequeño, se agachó un poco para no asustarlo.
-¿Estás perdido? –cuestionó Tsuna con suavidad.
El niño al encararla en cuanto escuchó su voz, reaccionó sorprendido para en un instante alejarse en una maniobra nunca antes vista de un niño de 5 años.
Tsuna lo miró entre sorprendida y confundida.
El pequeño chino sacó algo de su traje y luego la miró.
-No me sorprenderás para la próxima, en cuánto nos veamos te acabaré antes de que pronuncies otra palabra –dijo para luego irse en un salto sobre los tejados de las casas.
La pelicastaña se encontraba boquiabierta y con una expresión escrita como "¿Qué mierda acaba de suceder?" en su rostro.
¿Ese niño la conocía? O la confundió con otra persona.
Nunca antes lo había visto, dudaba que ese niño pudiera ser un asesino también.
-¿Dónde crees que estás mirando, Dame-Tsuna? –su tutor apareció en un instante, otorgándole a su estudiante una patada en la cabeza como saludo.
-¡Reborn! Maldita sea, ¿qué mierda ocurre contigo? –preguntó enojada mientras se sobaba la zona afectada.
-Te estaba llamando, pero tú te quedaste mirando a la nada ¿viste algo? –le preguntó el hitman inocentemente.
-No, nada –le respondió luego de tomarse unos segundos, por ahora era mejor dejar las cosas así. Luego intentaría hablar con ese niño extraño.
Antes de continuar su camino, la pelicastaña sintió la presencia de alguien siguiéndole. No necesitaba ser una asesina para sentirlo, después de todo tenía experiencias.
-¿Quién anda ahí? –preguntó de manera demandante- Sal ahora o sino lo haré por las malas.
-¡N-No! No lastimes, soy yo Tsuna-sama –salió Haru moviendo las manos en señal de paz-
-Haru? –se sorprendió por su repentina presencia, aunque recordó muy bien lo ocurrido en el puente- No tienes escuela hoy?
-Haru lo sabe, es que quería darle esto a Tsuna-sama –le tendió en sus manos una caja envuelta en pañuelos de gasa- Es un obento (1) que le preparé a Tsuna-sama con todo mi amor, después de todo Haru se convertirá en su futura esposa –se sonrojó de vergüenza mientras deliraba en el mundo "Haru".
La pelicastaña y Reborn la miraron con pesadez, no podía ser más extraña esa chica.
-He olvidado que Haru me admira demasiado, se parece a Gokudera cuando se trata de mí, la única diferencia es que él es tsundere (2) quizás. ¿¡Desde cuando piensa que será mi esposa!? ¿Qué no ve que somos chicas? Debe estar hablando en sueños…–pensó con una gota pesada deslizándose en la sien mientras tomaba el obento- No debiste tomar tanta molestia…
-Haru no tiene problema, no cuando se trata de su amor puro y sincero por Tsuna-sama –la miró con una brillante mirada mientras una flores extrañas rodeaban su alrededor- Haru está tan feliz, puedo imaginar un futuro prefecto entre Tsuna-sama y Haru! –siguió delirando hasta que observó el horario de su reloj la hizo volver a la realidad- Hahi! Haru llegará tarde! –antes de irse saludó con una gran sonrisa y un aura muy brillante para la vista de los presentes- Adiós Reborn-chan! Tsuna-sama!
-En serio, que chica tan extraña –al menos le dio comida, aunque fue incapaz de rechazarle la oferta.
-Date, prisa o llegarás tarde a la escuela, Dame-Tsuna –su tutor nuevamente pateó su cabeza para sacarla de la realidad, no dejaría que su estudiante se distrajera por una simplentona como esa; Reborn el asesino a sueldo nº 1 nunca iba a estar celoso. Claro que no!
Llegando a la escuela, de la nada, su tutor nuevamente desapareció. Quien sabía lo que estaba tramando, esperaba que fuese bueno, pero después de tantos embrollos que se metió por culpa suya, puede que su expectativa esté equivocada.
-Ohayo gozamaisu, Juudaime! –saludó su mano derecha siendo el primero de los demás, ganándose varias miradas de envidia y celos de los chicos.
-Yo, Tsuna –seguido de Yamamoto con la misma sonrisa optimista.
-Ohayo, Gokudera, Yamamoto –devolvió el saludo con una leve sonrisa para luego sentarse en su lugar, ignorando a los molestos llamados de sus fanboys.
La clase transcurrió con normalidad, hasta que finalmente un glorioso sonido de la campana dio señal de finalización de las clases. Alistándose para irse, su mejor amiga Kyôko se le acercó.
-Tsuna-chan, no tendrás molestia de acompañarme un momento al gimnasio –le preguntó su amiga con una sonrisa.
La pelicastaña asintió en señal de aceptación, viendo que Gokudera discutía aún con Yamamoto, no estaría mal irse por un momento. Después de todo, le gustaría ir para saludar a uno de sus mejores amigos.
Sin más, Tsuna junto con Kyoko abandonaron el salón para encaminarse hacia el gimnasio que se encontraba en otro edificio pequeño.
El peliplata luego de tomarse un respiro para recuperar su aliento, gastándose en Yamamoto aún tranquilo, pudo notar que la presencia de la pelicastaña había desaparecido.
-Juudaime! –llamó alarmado- Mira lo que me hiciste, he perdido el rastro de Juudaime por tu culpa!
-Ahora que lo recuerdo bien, creo haber visto unos segundos a Tsuna yéndose con Sasagawa Kyôko –respondió al recordar muy bien lo ocurrido.
-¿¡Y por qué no lo haz dicho antes, Yakyuu-baka!? –gritó con enojo- Juudaime puede necesitar mi ayuda si se topara con asesinos, si eso pasara será por tu culpa –
-Ma, ma, será mejor que te calmes Gokudera o sino te pondrías más viejo –le habló moviendo sus manos con tal de calmar a su amigo.
-¿Qué me acabas de decir? –su ceño se frunció más- Moh, no puedo perder mi tiempo contigo, iré por Juudaime –tomando sus pertenencias se encaminó para encontrar a su querida jefa.
-Matte, iré contigo –le siguió el moreno realizando la misma acción.
La luz del gimnasio deslumbraba el cuadrilátero, se retumbaba los sonidos de un golpeteo sordo junto con gritos de impulso de una energía liberada. Tsuna observaba con tranquilidad a muchos chicos mayores levantando pesas, realizando flexiones y abdominales, golpeando los enormes sacos de arena y otros luchando o practicando golpes y patadas.
Sin duda, era un lugar ideal para un luchador con gran adrenalina correr en sus venas y con el sueño de brillar entre la multitud.
Al principio, no sabía mucho del boxeo u otras luchas cuerpo a cuerpo, su amiga Kyôko siempre había creído que eran chicos que usaban bóxers y guantes de cocina. Jeje, le daba gracia cada vez que lo recordaba.
Ahora que sabe luchar, se había convertido en reto, pero luego de haber peleado, decidió usarlo solo para defender a los demás o en defensa propia.
Pero todo eso fue gracias a un amigo especial.
-Oni-chan! (3)- llamó la chica de cabello castaño-anaranjado la atención de su hermano mayor.
-Kyoko! Tsuna! –luego de haber escuchado la voz de su hermana, se acercó un chico alto, de piel bronceada, cabello erizado corto color gris y ojos del mismo tono. Se encontraba vestido de sudadera roja con pantalón grisáceo, tenía vendas puestas en ambos brazos, una bandita en su nariz y una notable cicatriz en la sien.
La joven lo saludó con una alegre sonrisa mientras Tsuna le dio una sonrisa sincera.
-Me da gusto verlas, sobre todo a ti ¡TSUNA! –gritó con entusiasmo para darle a la mejor amiga de su hermana un gran abrazo de oso.
A pesar de estar demasiado apretada como para cortar su circulación respiratoria, Tsuna no se quejaba, era costumbre desde que eran niños que Ryohei la abrazara con fuerza. Normalmente no deja que nadie la abrace, excepto él, su madre, Kyoko o hasta Hana; después de todo eran los más cercanos.
-También me da gusto verte, Ryohei –devolvió el saludo, recibiendo una mirada de pena de parte de su amigo- E-etto, quiero decir Oni-san –aunque le llamara por su nombre, para el peligris era preferible que lo llamara "Oni-san" como lo hacía Kyoko, además porque la consideraba como su otra hermana.
-Gracias por su visita, supongo que decidiste unirte al boxeo Tsuna –habló con una sonrisa sin soltarle a su amiga.
-Oni-chan! Deja en paz a Tsuna-chan, hemos venido aquí para darte tu obento –afirmó Kyoko decepcionándole un poco a su hermano.
Antes de pronunciar alguna palabra, se le apareció un enfurecido peliplata de manera repentina.
-Suelta a Juudaime, pervertido! –gritó con mucho enfado mientras sacaba sus dinamitas alarmando a Tsuna.
-¿Quién es Juudaime? –se preguntó el peligris con curiosidad- Tsuna ¿es un conocido tuyo?
-Oni-chan es un amigo de Tsuna-chan, creo que sería mejor que la soltaras para no traer malentendidos –aclaró Kyoko sabiendo de su comportamiento.
-Oh, perdón –soltó a su amiga- Debo decir que tienes un amigo extremo, Tsuna. Un tipo como él debería estar en el club de boxeo!
-No creo que sea una buena idea –murmuró entre dientes.
-Cabeza de césped, aléjate de Juudaime –amenazó el peligris preparando sus armas de pirotecnia.
-Gokudera detente!
-¿Cuál es tu problema, Cabeza de pulpo? –contraatacó al oír el sobrenombre que le acaba de poner.
-¿Eres sordo o qué? ¿A quién le llamas así, cabeza de césped? -su mirada verdosa fulminó a los ojos grises de aquel tipo, quien había hecho lo mismo, no era por rivalidad pero sus personalidades chocaban. El temperamento descontrolable de Hayato y la adrenalina puramente extrema de Ryohei, esperaba que no ocurriera algún desastre.
-Ha, senpai –saludó Yamamoto a su superior. Bueno no eran tan conocidos ni siquiera compartían clubes, pero le tenía respeto a alguien que era mayor que él, además de saber que el Sasagawa era el capitán del club de boxeo. Aunque no sabía que era también un conocido de Tsuna, debió suponer ya que era el hermano mayor de su amiga.
-Extremo! Al parecer, todos quieren unirse al boxeo!
-¿Qué mierda estás diciendo?, jamás me uniré a tu estúpido club de idiotas ni aunque mi vida dependiera de eso! –le respondió Gokudera con la calma ya perdida.
-Ma, ma será mejor calmarse ¿No crees, Gokudera? –comentó Yamamoto con la intención de calmarlo.
-¡Urusai (3), Yakyuu-baka!
-Tsuna dile a tu amigo extremo, que es demasiado grosero al extremo! –
Bueno, era mejor mientras duró, por lo visto, tenía que admitir que Ryohei se lleva muy bien con ellos, conociéndolo perfectamente.
-¡Que bien que Oni-chan se lleve muy bien con tus amigos, Tsuna-chan! –expresó Kyoko inocentemente aunque feliz.
-Pao! Pao! –
Una pronunciación absolutamente extraña llamó la atención de todos los presentes, aunque para Tsuna esa chillona e infantil voz era fácil de reconocer.
En la punta de los soportes del cuadrilátero apareció Reborn vestido con bóxers rojos, grandes guantes verdes y una cabeza de elefante puesta.
-Reborn! ¿Qué rayos estás haciendo aquí? –preguntó Tsuna desconforme con su presencia.
-¿Quién demonios es usted? –preguntó Gokudera sin siquiera reconocer al hitman, recibiendo una mirada incrédula de parte de Tsuna.
-Extremo! ¿Quién eres? –
-Soy el reconocido maestro de la lucha tailandesa, Maestro Pao Pao –se presentó como si fuera otra persona.
-No digas estupideces, Reborn –regañó Tsuna sin siquiera creerle- ¿Crees que somos estúpidos como para caernos en tu juego?
-Tsuna ¿de quién hablas? Es el maestro Pao Pao –le habló Ryohei con una emoción incontrolable al conocer a un especialista en lucha.
-No es tan usual que haya venido un maestro de lucha, ¿Vienes de Tailandia? –preguntó Yamamoto con curiosidad ganándose otra mirada de Tsuna llena de obviedad e incredulidad.
-Se ve muy fuerte –comentó Kyoko cayendo en el mismo juego.
-¿¡Qué mierda les pasa a todo el mundo él es Reborn!? ¿Ryohei acaso no nota que es un bebé? –pensó la pelicastaña, los demás no podrían ser más que ingenuos! Quizás, era la única con el sentido común.
-Maestro Pao Pao, me gustaría que me enseñaras al extremo sus habilidades de lucha!
-Pao Pao, si quieres que te enseñe mis habilidades tendrás que pasar un reto…pelearás contra alguno que están aquí–aclaró al haber escuchado el interés del chico hacia Tsuna. Así que ese chico es Ryôhei del que Nana, una vez, lo había mencionado; se preguntaba que clase de relación compartía con su dame estudiante, después de todo era el hermano mayor de su mejor amiga y había notado que se conocen desde antes.
-Reborn ¿qué diablos estás diciendo? –
-Extremo! Lo haré –aceptó Ryohei con una exclamación- Elijo pelear contigo Tsuna! –la aludida quedó un poco sorprendida.
-Juudaime no peleará contra alguien como tú, cabeza de césped!
-Oni-chan! No le molestes a Tsuna-chan! –regañó Kyoko sabiendo que su amiga no le gustaba pelear, además no quería ver a sus personas importantes luchar, sabiendo que sólo era un juego.
-Esta bien, Kyoko-chan –aseguró Tsuna sabiendo de la naturaleza pacífica de su amiga- Es sólo un juego, no pasará nada.
La verdad, la pelicastaña recordaba que se le había enfrentado pocas veces con Ryohei, aunque fueron para aprender a usar sus fuerzas para defender a los demás y su propio pellejo, después de eso dejó las lecciones para continuar mejorando en los deportes y sus notas. Además sabía que Kyoko se preocupaba mucho por ella incluso su madre Nana, por esa razón había dejado las luchas.
Ahora, será como los viejos tiempos, no sabía si su reflejo era estable comparado con el de Ryohei, esperaba que su tutor no se entrometiera en otro de sus bizarros métodos para evitar problemas.
Una vez en el cuadrilátero, Tsuna se encontraba de pie con su uniforme aún mientras el peligris la vestimenta usual del boxeo: guantes negros, bóxers holgados del mismo color y sudadera blanca.
-Tu puedes Juudaime! –elogió Gokudera pegando un grito, a pesar de no estar en un espectáculo de lucha real.
-Senpai! Tsuna! Ustedes pueden! –
Kyoko se digno a observar con tranquilidad aunque sentía preocupación hacia su mejor amiga y su hermano mayor.
En el mismo instante en que se tocó la campana del inicio de la lucha, Reborn preparó su pistola apuntándola hacia su estudiante.
-Defiéndete con tu Última Voluntad –pronunció para así, de repente, disparar la bala roja hacia la cabeza de Tsuna.
-Rebo… -era muy tarde para detenerlo, la bala le dio directamente en la cabeza- REBORRRRNNN! –exclamó sintiendo una adrenalina ardiente correr en sus venas, su uniforme Namimori se destrozó en pedazos dejándola en ropa interior deportiva negra con diseños rojos.
Los presentes, de repente, quedaron atónitos e impresionados ante la vista del buen formado cuerpo de la pelicastaña hasta el mismo Reborn. Ryohei, hacia un tiempo que no la veía así, aunque vio unas veces a Tsuna usar traje de boxeo aunque fue una niña; ahora no sabía como salir de su reacción.
-VENCERÉ A ONI-SAN CON MI ÚLTIMA VOLUNTAD –exclamó, para en un instante lanzarse hacia el peligris a una velocidad impresionante, tanto que éste fue capaz de apenas evadir sus ataques.
A diferencia con Mochida, Ryohei apenas podía esquivar y devolver golpes que fueron esquivados por Tsuna con facilidad, en cuestión de segundos la pelicastaña realizó una maniobra de lucha nunca antes vista, que en un parpadeo dejó al peligris fuera de combate.
-Juudaime! –gritó Gokudera con impresión y elogio.
-Eso Tsuna!
Pasados los límites de la bala, la llama desapareció de su frente al igual que la adrenalina que había sentido antes.
Kyoko fue tras su hermano.
-Oni-chan ¿Daijobu? –preguntó Kyoko con preocupación.
Tsuna miró a Reborn con regaño, no quería llegar tan lejos como para herir de esa manera a su mejor amigo, sentía preocupación por él. Esperaba no haberlo golpeado tan duro.
-Tsuna –comenzó con lentitud el peligris- ¡Estuviste al extremo como siempre haz sido! ¡He tomado una decisión al extremo! ¡ÚNETE AL CLUB DE BOXEO! –gritó con pasión a pesar de haber sido derrotado, su resolución seguía intacta.
Tanto Tsuna como Gokudera y Yamamoto han puesto caras de WTF!
-Desde que supe que haz derrotado al baka de Mochida y hayas superado muchas marcas de los clubes he querido saber que tanto haz cambiado, ahora que lo veo bien ¡Eres increíble al extremo! –
La pelicastaña parpadeo impresionada, para luego sonreír sinceramente. Ryohei siempre será Ryohei, nada lo hará cambiar, su espíritu de lucha era tan enorme que nada podría apagarlo.
-Oni-chan! –llamó Kyoko- No debes asustarnos de esa manera, sobre todo a Tsuna-chan!
Reborn sonrió también, ese chico llamado Ryohei era un luchador fuerte y energético con una determinación tan brillante como el mismísimo sol dorado, era un candidato ideal para ser uno de los guardianes de la familia.
De regreso a casa, Tsuna se había despedido de sus amigos, aún seguía con la idea de no unirse al boxeo. No es que no se sintiera cómoda con Ryohei a su lado, al contrario le animaba mucho verlo tan entusiasmado retándola a luchar; pero, había ciertas razones por la que no quería.
Antes de ingresar por la puerta de su hogar, una rápida ráfaga apareció impidiendo su acción.
Era el mismo niño chino.
-Finalmente nos vemos, I-pin le pondrá fin a esto –con varios saltos dio puños y patadas en el aire, que para Tsuna apenas podía evadir sus ataques. Viendo que no daba resultado, la pequeña se encogió los hombros para hacer aparecer unos extraños símbolos en su frente- mi arma mortal ¡La bomba Pinzu!
Tsuna no sabía lo que era, pero el nombre la alarmó. Quien fuera lo que sea, iba a estar perdida.
Lambo venía corriendo directamente hacia Reborn, al escuchar la llegada de su one-san.
El sicario como siempre le aventó con una fuerte patada que hizo caer su Bazooka decenal, en lugar de Lambo, fue hacia el niño chino, quien concentrado en su ataque no hizo nada para evitarlo.
¡POOFF!
Surgió el mismo humo rosa de antes, una vez disipado en cuestión de segundos apareció una bonita chica de 15 años: cabello oscuro recogido en dos trenzas, grandes y brillantes ojos del mismo tono, en lugar de ropa oriental utilizaba como indumentaria vestido blanco, delantal y pañoleta del mismo color.
Un momento, si la Bazooka hizo aparecer una chica eso quería decir… que el "niño" que tanto quería matarla es una ¿¡NIÑA!?
-¿Dónde estoy? –preguntó la chica con curiosidad, mirando en diferentes direcciones deteniéndose hacia la pelicastaña- Oh! Tsuna-nee me da gusto verte otra vez –saludó con cortesía.
-E-eres I-pin ¿verdad? –preguntó verificando si era ella.
La chica asintió en respuesta.
-¿P-por qué haz querido matarme? ¿Qué pasó con esa… esa bomba? –preguntó entre alarmada y atónita.
-Uy! Gomennasai, Tsuna-nee. Lo que sucedió es que tenía una misión de matar a alguien y es este sujeto –de su ropa sacó una fotografía mostrándoselo a Tsuna.
Se trataba de un hombre con cara redonda y horrible, y lo único que tenía parecido a ella era su cabello castaño con puntas.
¿¡En qué mierda me parezco a este sujeto!?
-Lamento mucho mi error, se trata que cuando era niña sufría miopía extremo por esa razón no podía ver claramente quién era –
Ah, ya veo. Esa es la razón
-Y la Bomba Pinzu, es mi arma letal. Cuando la activo hago una explosión impresionante que puede devastar gran parte de la zona en la que me encuentro –explicó asustando más a Tsuna- pero, ahora en el futuro he dejado el arte marcial además que mi maestro selló mi Bomba Pinzu –la pelicastaña al oír eso suspiró con alivio- Me dedico a repartir ramen a…Oh, no! Estoy retrasada para repartir el ramen a Kawahira Oji-san (4) –antes de correr con el objeto metálico que apareció junto con ella, en un humo rosa desapareció la pelinegra de 15 años para luego aparecer la pequeña I-pin.
-¿Qué pasó? –se preguntó un poco aturdida por el viaje, al ver a Tsuna tomó postura defensiva- Ya te tengo!
-Matte! I-pin-chan! –gritó Tsuna moviendo las manos en señal de paz, para su suerte Reborn apareció frente suyo.
-Hazte a un lado, mi misión es matarlo –el hitman ignorando su advertencia, transformó a León en anteojos y le mostró la foto a la pequeña china (debido que a I-pin adulta se le cayó antes de desaparecer)- Gomennasai! I-pin lo siente mucho –se disculpó la niña totalmente arrepentida de su confusión, Tsuna la miró con ternura, por supuesto que jamás se enojaría con un niño, aunque fuera un luchador de arte marcial, sabía por ende que los niños eran muy inocentes.
Acercándose a la pequeña acarició su cabeza con suavidad mientras la sonreía.
-No estoy enojada contigo I-pin, fue una confusión nada más, a todos nos pasa –alzando a I-pin con cuidado la miró con ternura- ¿Tienes hogar o un lugar donde vivir? –preguntó recibiendo una señal de negación- Si quieres puedes vivir conmigo y Lambo-kun, ya que tienen la misma edad jugarán juntos –le sonrió.
I-pin con timidez también le sonrió a Tsuna, podía sentir que podría confiar en ella.
Entrando a la casa junto con Lambo, la chica al verlo se alarmó dándole una patada.
-Alejáte, Mounstro del brócoli –gritó para después darle otra patada al niño vaca.
La Sawada alarmada, hizo todo lo posible en separarlos pero al parecer seguía empeorando. No podía culpar a I-pin, era miope, quizás confundió el peinado afro de Lambo con la forma del brócoli.
Reborn de lejos veía la escena "familiar" con diversión, no sólo por el merecido de Lambo (como venganza) sino ver a su estudiante tratar con esfuerzo en evitar las peleas de los niños.
Olvidando sus celos de antes, sin duda este fue uno de sus mejores y más divertidos días. Que habrá más tarde?
Diccionario
Obento= almuerzo
Tsundere= estereotipo invertido de yandere. Son violentos, agresivos u hostiles pero por dentro son tímidos o amables.
Oni-chan= hermano mayor
Urusai!= Cállate
Oji-san= un llamado usado para decir "tío".
N/a: a sido un tiempo que no los veía, perdón por ahora todavía no tengo internet en mi casa, así que lo publico desde la compu del ciber.
Espero que les haya gustado el capi, lamento mucho la tardanza, muy pronto haré que aparezcan sus personajes favoritos.
