··Unlimited Sky··

Summary: ¿Qué hubiera pasado si Tsuna hubiera nacido como chica? ¿Qué hubiera pasado si hubiera sido diferente al Dame Tsuna que todos nosotros conocemos? ¿Alguien con más seguridad? ¿Cómo habría sido su vida? Si tienen curiosidades sobre esto, entonces esta historia es para ustedes. Fem 27.

Aún no hay emparejamientos pero ya lo verán.

Disclaimer: KHR! No me pertenece, es obra de Akira Amano-san.

-pensamiento-

-Narración-

(1) Indicaciones del diccionario


Capítulo 10: el sanguinario prefecto

Los días soleados brillaban con intensa inmensidad en la sosegada ciudad de Namimori, los pájaros cantaban una melodía de idioma desconocida y la gente se levantaba de su letargo descanso para continuar con sus respectivas actividades de trabajo.

En el instituto Nami-chuu, ninguno de los estudiantes se encontraban allí debido al temprano horario en la que aún estaba cerrado, salvo los integrantes del consejo estudiantil más otros grupos que formaban parte.

En estos momentos había reunión y debate de opiniones acerca de planear algún evento o cambio escolar, aunque nadie se atrevía a desafiarle al más temido de todos los líderes del consejo.

Estamos hablando del nada más ni nada menos que Kyouya Hibari, el presidente del comité disciplinario y el sanguinario prefecto del instituto.

Nadie sabía el porqué alguien mayor como él se encontraba en una escuela media y nadie quería mencionarlo, al menos, no en su presencia.

Es más, Kyouya Hibari era un misterio para todos los estudiantes, hasta los mismos maestros y el director, debido que los adultos tampoco querían realizar algo que desatara su mal genio.

Siendo una persona de naturaleza hostil y peligrosa, claramente con sólo escuchar su nombre…el mejor consejo sería, alejarse y evitar a toda costa toparse con el prefecto.

Si fuera los del club del árbol, no desafiaría ni tampoco le contestaría las opiniones del presidente. Porque sino, terminaría siendo apaleado por los hombres del comité disciplinario.

Bien, esa sería una explicación para los que querían escuchar de uno de los cuentos de terror de Namimori.

Sin que el prefecto se haya dado cuenta, un pequeño bebé trajeado lo observaba con interés a través de León transformado en binoculares.

-Mnnn, Hibari Kyouya, prefecto de Nami-chuu y presidente del comité disciplinario…interesante.

De vuelta en la reunión, los del consejo estudiantil comenzaron a hablar y titubear cada evento ocurrido en Namimori.

Hasta que tocaron cierto tema que llamó el interés de Hibari.

-Lo más impresionante fue lo ocurrido en los horarios de deportes –habló una chica.

-¿Qué es? –preguntó uno con curiosidad, olvidando su miedo anterior.

-No te haz enterado, alguien ha roto records en cada deporte: vóley, básquet, futbol hasta en kendo derrotando a Mochida-senpai con un solo golpe ¡Sugoi(1)! –

-He escuchado rumores que la persona que haya hecho eso es una chica –agregó uno del consejo estudiantil.

-¿así? ¿Quién es? –

-Creo que fue…Sawada Tsunayoshi –

Ante la mención, trajo mucha impresión para los presentes de la reunión. Según en los expedientes de los estudiantes, Sawada Tsunayoshi, en su tiempo en el jardín y en la primaria era conocida como "Dame-Tsuna" al ser considerada una chica completamente inútil en sus materias escolares y prácticas deportivas; pero viendo su actual calificación mejorada como uno de los 10 mejores, aún no salían de la impresión.

¿Cómo alguien que era un fracasado patético llegó a convertirse en una persona de alto nivel?

El pelinegro, aunque observaba con indiferencia las afueras de la ventana, no pudo resistir en escuchar un tema sumamente interesante.

Esa chica Sawada Tsunayoshi.

Aunque nunca se había topado con ella durante su patrullaje en la escuela, tuvo la oportunidad de observar a aquella nueva "especie" entre los herbívoros. Puede que no demostrase nada en esa fachada de chica despreocupada e indiferente, pero en sus ojos parecía esconder algo increíble que nadie podía descifrarlo salvo él.

No sabía si pertenecía a la categoría de carnívoro o herbívoro.

Sonrió para sus adentros, esperaba poder enfrentarse con ella algún día.

.

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Las mañanas parecían ciertamente…traicioneras para Tsuna. Su tutor nuevamente la despertó con métodos para nada sanos sin necesidad de usar un simple despertador. Como de costumbre se tomó un baño, se vistió con su uniforme escolar, se arregló su cabello hasta tener una apariencia más presentable y bajó hasta el comedor donde todos los demás se encontraban esperando el desayuno, esta vez sumada con I-pin.

-Lambo-san quiere el desayuno ahora! –exigió Lambo esperando con ansias la comida preparada por Nana.

-Lambo! No seas grosero, es la casa de Tsuna-nee y debes mostrar modales –regañó I-pin con su aguda voz de niña.

La pelicastaña en lugar de quejarse, había sonreído. Era agradable observar a la pequeña china llevarse bien con el niño vaca, al principio lo había confundido por causa de su miopía con un brócoli, debido que Lambo tenía un peinado estilo afro. Por su reacción, podía suponer que I-pin no le gustaba aquella verdura verde con forma esponjosa similar al de una copa de árbol; pero luego de aclararle todo, I-pin se había disculpado con él, para su suerte Lambo la perdonó y la invitó a jugar (bueno, en verdad le había dicho cabeza de cebolla, cosa que logró enfadarle a I-pin recibiendo una buena patada voladora; para la gracia de Reborn).

Con lo ocurrido, recordó mentalmente enseñarle a Lambo a no ser grosero con una niña, además de saber que I-pin era tímida y a la vez peligrosa con sus habilidades de artes marciales.

La única curiosidad que tenía hacia la niña era… ¿Qué hacía una niña de origen chino de 5 años en Japón?

Reborn observaba la escena en silencio, aquella niña que apareció ayer, juraba que era la aprendiz de uno de sus amigos conocidos: Fon. También tenía la misma curiosidad de su estudiante, de saber que hacía aquí; las cualidades de I-pin son artes marciales a nivel alto, aunque no tanto como su maestro, pero era la suficiente para asesinar a alguien aún siendo muy joven.

Tendría que preguntarle algún día cuando lo vea.

.

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La Sawada llegó a la escuela, ignorando el hecho de que estaba habitada de estudiantes de diferentes géneros compartiendo temas, que para ella no eran de su interés y de admitir mentalmente que estas personas viven para hablar además de respirar.

-Buenos días, Sawada-senpai!

-Wau, Sawada-senpai luce muy guapa!

-Sawada-senpai, ¿podemos cargarle sus cosas?

-Sawada-senpai, nos gustaría acompañarla a clases.

El lugar se inundó en un mar de admiradores a montón acompañado de gritos de admiración y de elogios.

-Ohayo gozaimasu, Juudaime! –saludó el peliplata en señal de respeto, al encontrarse con su querida jefa, ignorando a sus tontas admiradoras elogiándolo.

-Yo, Tsuna! –saludó Yamamoto con una sonrisa, las chicas se desmayaron susurrando lo guapo que se veía el pelinegro.

-Ohayo, Gokudera, Yamamoto –devolvió el saludo para luego ingresar al instituto con sus amigos.

De lejos, los gritos y elogios parecían finalizarse por fin, para dar paso a un estruendo silencio. Tsuna supuso que apareció el presidente junto con los grupos del comité disciplinario, volteó su mirada avellana por un momento y pudo notar la penetrante mirada azul metálica del prefecto.

No sabía el porqué la miraba de esa manera, le restó poca importancia para después desviar su vista hacia su camino.

-Sawada Tsunayoshi –susurró el prefecto con cierto interés hacia la pelicastaña, para luego realizar su tarea como de costumbre: morder hasta la muerte a los herbívoros que perturban la paz de Nami-chuu.

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Durante las pocas horas de descanso, la pelicastaña junto con sus amigos y amigas optaron en almorzar en la azotea, sabían por ende que era prohibido poner un pie en ese lugar, pero viendo lo tranquilo que era, no dañaría a nadie romper un poco las reglas.

Tsuna escuchaba la animada conversación que Kyoko le compartía mientras Hana discutía con Gokudera por haberle dicho "mediocre acosador", la pelea por lo menos eran gritos e insultos así que nadie saldría herido, y Yamamoto se reía con diversión.

Reborn apareció de la nada vestido con un traje diferente, acompañado de anteojos, peluca y bigotes tonos grisáceos simulando canas. Aunque para Tsuna era fácil reconocer que era él.

-¿Quién eres tú? –preguntó Gokudera al observar a un extraño "adulto".

-Soy el porfesor Boren, especialista en biología e historia –respondió con su típica voz aguda de bebé sin siquiera cambiar el tono.

-Reborn! ¿Crees que soy estúpida como para no reconocerte? –espetó Tsuna con un ceño fruncido.

-Tsuna ¿de qué estás hablando? ¿y quién es ese Reborn? –preguntó Hana con curiosidad- Además el es Boren-sensei (2), un profesor.

-Oh, no! Hana tu también! –la pelicastaña la miró incrédula, no podía creer que su amiga, la única más madura que las demás haya caído también en un simple engaño tonto de su tutor.

-No importa si seas un profesor o no, ¿qué hace aquí? –preguntó con intriga el peliplata, harto de tantos rodeos.

-La verdad, sólo he venido aquí para hablar con Sawada, Yamamoto y Gokudera a solas –luego miró a Kyoko y Hana- ¿podría disculparnos un momento?

-Claro –respondió Kyoko con suma tranquilidad, aunque sentía curiosidad de saber el porqué los necesitaba.

-Nos vemos en clases Tsuna –habló Hana antes de que su amiga y los chicos abandonaran la azotea.

-Ok, las veo allá –

-Nos vemos, Tsuna-chan –saludó Kyoko, la aludida devolvió el saludo con un asentimiento en la cabeza más una sonrisa.

Una vez en los pasillos, Reborn se había cambiado velozmente vistiéndose nuevamente con su traje habitual.

-Reborn-san! –exclamó Gokudera sorprendido.

Con eso se dará cuenta.

-¿Cómo llegaste aquí tan rápido, chico? –preguntó Yamamoto con curiosidad.

-Yakyuu-baka eso mismo le iba preguntar yo –

EH!?

Era oficial, los demás eran sumamente despistados como para no haberse dado cuenta que era su tutor disfrazado, podría decirse que era la única de poseer un sentido común.

-He venido aquí para hablarles de una idea que se me ocurrió esta mañana –comentó el hitman con una sonrisa inocente, tanto que quién sabía que planes ocultos aguardaba.

-¿De qué se trata esta vez, Reborn? –preguntó Tsuna con cierta desconfianza hacia la idea de su tutor, sabía por ende que sus planes nunca eran buenos para ella, sus huesos y su orgullo.

Ante esa cuestión la sonrisa del hitman se amplió junto con el extraño brillo de sus ojos negros.

Tsuna la miró con una ceja alzada acompañada de una mueca que decía "Oh, no! Esta planeando algo no muy bueno".

-He decidido que debamos tener un cuartel de reunión secreta para ampliar más nuestros planes de familia –aclaró.

-Es una gran idea, Reborn-san! –

-¿Cuartel de reunión secreta? –preguntó el pelinegro para luego reír se diversión- Jajaja, si esto es parte del juego entonces estaré de acuerdo.

-¿Qué estás planeando, Reborn? –mentalmente se preguntó la pelicastaña, activando todos sus sentidos para estar en alerta, después de todo el hitman no era tan confiable cuando se trataba de "ideas originales".

Siguiendo al sicario bebé, quien encabezaba al grupo, caminaron y caminaron por los pasillos rodeados de salas hasta llegar a un lugar muy distinto que parecía ser una oficina.

Había un espacio suficiente en la sala, había un sofá con dos sillones verdes que hacían juego, escritorio de madera oscura, una enorme silla negra detrás de sí, había una amplia ventana con la vista del campus.

Sin duda, el lugar elegido por el hitman no estaba nada mal. Pero para Tsuna, cayó en cuenta enseguida que esta oficina era parte del personal escolar y no una normal sino a algo muy pero muy problemático.

Antes de pronunciar una advertencia a sus amigos, tras la puerta de entrada aparecieron dos tipos con uniformes negros y graciosos peinados estilo chimpira(3) ante esa moda pasada, ni siquiera la misma autora puede pronunciar algún comentario.

Tsuna y Yamamoto los reconocieron, eran los integrantes del temido grupo del comité disciplinario de Nami-chuu.

-Oigan! –llamó uno de ellos la atención de los invasores- Esta es la sala de recepción, no se permite nadie pasar por esta zona.

-Ja! Y Quien lo dice –respondió Gokudera con una sonrisa burlona, sin importarle los problemas en que se metió.

-Esta bien, se los advertimos –los hombres vestidos de negro se lanzaron encima hacia el moreno y el peliplata, quienes sin problemas les interceptaron golpes y patadas dejándolos noqueados.

-Ahora que lo veo bien, esta es la oficina del comité de disciplina –el moreno recién había notado el lugar.

-Reborn ¿qué mier -antes de cuestionarle a su tutor, otros tres hombres vestidos de negro con los mismos peinados aparecieron para echarse encima hacia los presentes, Tsuna en un parpadeo noqueó a los tres sin ningún problema también.

Tanto Gokudera, Yamamoto y Reborn se quedaron impresionados, los dos primeros mencionados no llegaron a ver con claridad la habilidad que usó mientras el hitman si pudo leer su movimiento, gracias a su agudos sentidos de asesino, así que su estudiante sabe pelear desde siempre, eso sería la otra razón por la que los trajo hasta aquí.

Será interesante ver lo que pasará.

-Sugoi desu (4), Juudaime! –elogió Gokudera con admiración.

-Tsuna, eso fue impresionante! –

De repente, los sentidos de la pelicastaña se han puesto en alerta seguida de Gokudera y Yamamoto al sentir una presencia hostil y amenazante en la habitación. Podían notar que era completamente distinta comparada con los anteriores.

-¿Qué hacen aquí, herbívoros? –preguntó un adolescente de cabello negro y ojos azul metalizado, vestido con uniforme estándar masculino de Namimori con una cinta roja escrita en kanji "disciplina" en letras doradas impregnada en una de sus mangas. Eso significaba una cosa, la persona que estaba frente de ellos no era nadie más que Hibari Kyouya, el temido presidente del comité disciplinario.

El muchacho notó a sus subordinados tendidos al suelo inconscientemente, supuso claramente que fue obra de los presentes de su sala, sus ojos se fijaron detenidamente en cada uno de ellos hasta que se topó con la única fémina situada al medio.

A pesar de que no hayan notado su presencia del principio, observó con claridad la habilidad de lucha que utilizó la pelicastaña hacia sus hombres.

Sonrió de manera ansiosa, algo que Tsuna lo notó en posición alerta.

-Sawada Tsunayoshi –pronunció su nombre con interés- nunca creí que te meterías en problemas por primera vez, sabes perfectamente las reglas de este instituto –cerró sus parpados para luego abrirlos- como castigo tendré que morderte hasta la muerte.

-No mientras yo viva –dijo el peliplata a la defensiva mientras sacaba sus dinamitas y se dirigí directamente hacia ese desgraciado.

Kyouya lo miró. Según en el expediente, Gokudera Hayato era un estudiante del intercambio italiano, a pesar de ser un estudiante de buenas notas, tendía meterse en problemas en varias ocasiones además de romper una de las reglas más estrictas de Nami-chuu: prohibido usar accesorios personales y modificar el uniforme con indumentaria informal.

Con simpleza, sacó una tonfa metálica de la nada y lo noqueó golpeándolo en la boca del estómago.

Yamamoto se dirigió hacia el prefecto, quien se puso a la defensiva tratando de golpear en alguna zona vital de su cuerpo, al notar que el moreno no usaba el brazo derecho (razón porque era el brazo que más utilizaba para el beisbol además que era diestro) sin más preámbulos golpeó su brazo con la tonfa provocando que se inclinara de dolor, para luego golpearle en la nuca dejándolo inconsciente.

Tsuna retrocedió unos pasos, su mirada denotaba conmoción mediante lo ocurrido hace unos instantes, Gokudera y Yamamoto sabiendo lo fuertes que eran con sus habilidades únicas fueron derrotados en un santiamén por el temible prefecto.

Había escuchado mediante rumores incluso con sólo mirarlo una vez, sentía esa invisible aura hostil y aquella mirada amenazante irradiaba hambre de lucha y sangre, asemejado al de una bestia o un carnívoro hambriento.

Mierda, vencer a un tipo como el sería problemático y duraría por un largo tiempo.

Miró a su tutor, Reborn había apagado las dinamitas encendidas de Gokudera con agua y se encontraba sentado en su pequeño sofá, como si observara un espectáculo.

-Maldito seas, Reborn! –se maldijo Tsuna- Juro que si no salgo de esta con vida, me las vas a pagar!

Sorprendentemente, Kyouya se lanzó para atacarla con su tonfa metálica, gracias a sus reflejos evitó recibir daño evadiéndolo, pero eso no fue suficiente para el prefecto, debido que seguía atacándola con su arma siendo una y otra vez evadido por Tsuna.

A pesar de los resultados de su entrenamiento con Reborn y su experiencia en las peleas, tenía que admitir que Hibari era un rival difícil de derribar. Ante sus rápidos movimientos y su forma de ataque, era complicado encontrar una abertura que le diera la oportunidad perfecta para golpearlo.

Al sentir algo duro tras su espalda, supo que había una pared. Kuso! Estaba arrinconada y no tenía otra escapatoria.

-Defiéndete con tu Última Voluntad –pronunció el hitman, para un instante, dispararle la bala roja con León transformado en pistola negra con detalles verdes.

La pelicastaña cerró sus parpados sintiendo un ardor sofocante correr en sus venas acompañado de adrenalina pura con el palpitar de su corazón, en estos momentos, sólo quería hacer una cosa. Vencer a Hibari para vengarse por sus amigos heridos.

-REBBBORRRNNNN! –exclamó con fuerza, de repente, su uniforme escolar se destrozó en pedazos dejándola en ropa interior azul.

Hibari y el pequeño hitman, quienes eran los únicos conscientes de los presentes, se quedaron estupefactos ante la agradable vista del buen cuerpo de una mujer, a pesar de ser una menor de edad.

Reborn, se sentía más que pasmado. Luego de tantas veces observar a su estudiante semidesnuda, esta vez sentía palabras completamente atoradas en su garganta, sin siquiera saber cómo describirlo.

Hibari, jamás en su vida había visto a una mujer semidesnuda, debido que jamás permitía que ocurriera algo atroz o vulgar para Namimori. Pero ahora, no tenía ni la menor idea de expresarse.

Tsuna con la llama enfurecida naranja arder en su frente, se lanzó hacia el prefecto para atacarlo aprovechando de su expresión de sorpresa.

Hibari, regresando a su asunto, quiso atacarla nuevamente pero era completamente inútil con los constantes movimientos ofensivos de la chica.

Con un barrido de parte de Tsuna, el pelinegro rápidamente reaccionó con un salto. Sin darse cuenta, la pelicastaña lo alcanzó en un salto también y de manera sorpresiva golpeó con fuerza su cabeza con una zapatilla verde, que extrañadamente apareció en sus manos (no se olviden que es León transformado).

Kyouya se derrumbó en una caída seca al suelo. Trató de moverse para recobrar fuerzas pero era inútil, el golpe fue tan duro que afectó a sus puntos de principales de su cuerpo para moverse.

Tsuna sintió perder poco a poco la adrenalina que había sentido antes al igual que la llama flameante naranja en su frente apagarse. De vuelta a la normalidad, fue consciente de lo ocurrido, se exaltó al observar los desastres causados tras la pelea ardua que tuvo con el prefecto.

Viendo que no podía moverse, aprovechó el momento para huir de la sala de recepción llevándose consigo a Gokudera y Yamamoto aún inconscientes.

Reborn fue el último en abandonar la sala, antes de irse observó unos segundos al prefecto y luego salió por la puerta.

Kyouya gruñó por un momento, fue sorprendidamente derrotado por la pelicastaña sin siquiera tener la oportunidad de herirla, pero luego sonrió. Quizás para el próximo encuentro habría otra pelea interesante contra aquella especie, pudo notar que tenía una fuerza única combinada con el poder de aquel bebé trajeado.

Así es, pudo notar la presencia de Reborn desde antes aunque estaba ocupado con su pelea. A pesar de su aspecto, el pelinegro nunca juzgaba las apariencias.

Además de Tsunayoshi, aquel infante emanaba un aura muy poderosa, mucho más que él.

Sería un gran reto encontrarse de vuelta con esos dos.

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Tsuna se sentía aliviada de que Gokudera y Yamamoto no hayan salido tan heridos como había creído.

No subestimaba para nada, ese Kyouya era alguien peligroso.

También se fijó en su cuerpo, no había moretones ni rasguños. Estaba completamente limpia de todo.

Suspiró, al menos con Gokudera y Yamamoto en la enfermería tendría una buena excusa de su ausencia en clases.

Viendo que no eran los únicos solos, necesitaba una explicación.

-Por culpa tuya, Hibari casi nos mata –protesto la pelicastaña denotando lo enfada que estaba sin alzar mucho la voz, para no despertar a sus amigos- Sabías muy bien que la recepción era su oficina ¿por qué?

-Simplemente quería medir su fuerza con la tuya, al parecer no fue nada mal contigo Dame-Tsuna –explicó Reborn con su típico tono de voz sin siquiera alterarse de la irritación de su estudiante hacia su persona- Quizás él sea un buen aliado para la mafia.

-Tus locuras me están llegando al borde de la irritación –respondió su estudiante tratando de calmar su dolor de cabeza a causa del estrés- Además Hibari no querría unirse por más que lo amenacemos. Él no le gusta el agrupamiento.

-Me da igual –pronunció el hitman sonriendo divertido de ver a la chica sufrir- Sólo falta uno más para integrar a Vongola.


Diccionario

(1) Sugoi= Sorprendente!

(2) Boren-sensei= Anagrama de Reborn, sensei significa profesor o maestro

(3) chimpira= estilo de peinado de Japón que había estado de moda en la época pasada (en mi opinión se trata de peinados horribles, pasados de moda).

(4) Sugoi desu= Es impresionante o sorprendente!


N/A: aquí les traigo el capi 10, finalmente tengo internet otra vez en mi casa. Así que podré publicar cuando quiera los otros capis de mis fic's.

Espero que les haya gustado el capi donde aparece uno de los personajes favoritos de los que me escriben Reviews, Hibari. Muy pronto haré que aparezcan otros, aunque en el medio estarán los de relleno. Igual también afirmo que haré aparecer muy pronto a mi personaje favorito! (Adivinen tiene un peinado asemejado al de una fruta, una risa peculiar y su nombre rima con 'kuro).

jejeje

Reviews!

Se los agradezco a los que se suscribieron y han puesto en favoritos, muchas gracias también a los que me han dejado Reviews, haré todo lo posible de seguir así con mis historias.

Saludos ^^

Underword