··Unlimited Sky··

Summary: ¿Qué hubiera pasado si Tsuna hubiera nacido como chica? ¿Qué hubiera pasado si hubiera sido diferente al Dame Tsuna que todos nosotros conocemos? ¿Alguien con más seguridad? ¿Cómo habría sido su vida? Si tienen curiosidades sobre esto, entonces esta historia es para ustedes. Fem 27.

Aún no hay emparejamientos pero ya lo verán.

Disclaimer: KHR! No me pertenece, es obra de Akira Amano-san.

-pensamiento-

-Narración-

(1) Indicaciones del diccionario


Capítulo 11: Hentai, hentai. Doctor pervertido!

Era un fin de semana tranquilo en Namimori, los estudiantes se encontraban descansando después de una pesada y ardua semana de tareas, deportes y profesores amargados, finalmente era tiempo de tomar un merecido descanso.

Pero, lastimosamente Tsuna no podía descansar ni para tomar un suspiro o una pequeña respiración de aire fresco.

-Arrrrgg! Reborn, estás bromeando –exclamó mientras corría a toda velocidad para escaparse de una jauría de perros salvajes completamente bravos, la razón por la que estos animales la perseguían era porque Reborn le ató en su espalda gatos de juguetes que no dejaban de maullar y carne fresca tanto que podría atraer hasta leones (para suerte de ella no habían en Namimori, además de que sólo faltaba unos kilómetros para llegar hasta su casa).

Demonios, y para su mala suerte estaba atada con cadenas, era imposible librarse de esta.

-Juro que cuando te vea Reborn, te las verás conmigo! –exclamó mentalmente trazando algún plan de venganza- Hey, no te me acerques –advirtió al can que estaba a punto de morderla, al menos tenía un palo que había encontrado por ahí.

Lo primero que tenía que hacer era salir de esta con vida.

.

.

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Sus pies se arrastraban en el suelo mientras caminaba encorvada con ayuda de un bastón para sostenerse con más firmeza con tal de llegar a casa.

Finalmente se libró de esas bestias y logró desatarse mágicamente de las cadenas, aunque no pudo evitar recibir mordeduras, raspones y unos moretones a causa de los fuertes golpes y embestidas que estuvo sufriendo al correr desesperadamente, sin darse cuenta por donde iba.

Antes de dar un paso más, sus ojos avellanas pudieron captar un busto en el suelo.

Parpadeo, reconocía a esa persona.

-Gokudera? –se preguntó Tsuna atónita al ver al peliplata tendido en el suelo desmayado- Pero, ¿qué te pasó?

-TSUNA-SAMAAAAA! –

-Esa voz –la pelicastaña se congeló al escuchar un grito agudo y bastante reconocible, al sentir una fuerza abrazar su adolorido cuerpo supo que no se había equivocado de su suposición- Ha-Haru!

-Haru está muy feliz de verla, Tsuna-sama! –exclamó con felicidad a mil- Haru pasaba por aquí de paseo, pero nunca se imaginó que se encontraría otra vez con la amada, Tsuna-sama! ¡Debe ser el destino de un verdadero amor~! –pronunció con un sonrojo acompañada de una mirada mucho más brillante que antes mientras deliraba en el mundo Haru con una Tsuna, de aire principesca que la aceptaba como su esposa, no podía ser la mujer más feliz del mundo!

La pelicastaña tenía cierta mueca de frustración al notar lo testaruda que era la pelioscura, quien aún no la soltaba al estar perdida en su mundo.

-H-Haru, me puedes soltar es que mi cuerpo está adolorido –rogó, era verdad, le dolía hasta los huesos a causa del maldito entrenamiento de su tutor.

-Hahi! Haru lo siente –disculpó mientras la soltaba.

Sus ojos se desviaron hacia el peliplata, aún no tenía ni la menor idea de cómo había llegado aquí además de preguntarse qué habría ocurrido al verlo inconsciente. Tras fijarse en su ropa, no había signo de haber luchado contra alguien debido que su rostro y sus manos no mostraban moretones ni alguna otra marca que lo delatara.

Lo sacudió como 10 veces para despertarlo de su ensoñación pero no funcionaba, se preguntaba si tenía sueño pesado o si estaba entre la vida-muerte al no haberse despertado. Aunque pensándolo bien, Gokudera tenía sueño ligero además de notar por su personalidad, que si alguien le despertaba, saldría atacado por sus dinamitas y su bombardeante humor negro.

Sería mejor llevarlo a su casa, después de todo no podría dejarlo tirado aquí. Sin decir alguna otra palabra lo alzó, con cierta dificultad al sentir ese molesto dolor punzante, tomó su cintura y con su brazo rodeó su cuello para brindar apoyo.

-Auch! –pronunció adolorida, no estaba en condiciones de caminar con peso extra.

-Haru ayudará a Tsuna-sama, sin importar si es el grosero de Gokudera-san! –la pelioscura rodeó la cintura del peliplata y con su otro brazo rodeo su cuello con tal de evitar que la pelicastaña hiciera un esfuerzo- Por kami-sama! ¿Qué es lo que come, pesa mucho?

Al menos, la extraña si era de mucha ayuda, así no necesitaría esforzarse demasiado porque tal vez, hace unos minutos, su cuerpo se habría quebrado en pedazos.

No sabía la dirección de Gokudera, así que decidió por un momento en llevarlo a su residencia.

Llevaban más o menos, 20 minutos caminando debido que Gokudera, a pesar de tener estatura un poco baja era muy pesado para ser trasladado, ánimo Tsuna, aún solo faltaba unos pasos más para llegar.

-Hahi! ¿Qué es eso? –comentó la Miura pronunciando su característico eslogan cuando se sorprende.

La joven Sawada siguió su mirada donde señalaba la pelioscura, se fijó muy bien, había otro bulto extraño en el medio del camino, la diferencia era que tenía una forma esponjosa y pequeña.

-Es un bebé!? –pronunció Haru sorprendida al notar a un niño pequeño con peinado afro y vestimenta con diseño similar al de una vaca.

-La-Lambo!? –Tsuna de inmediato soltó a su mano derecha para socorrer al pequeño niño afro, Haru al no soportar el peso de Gokudera cayó con él.

-Gokudera-san! Debería hacer ejercicio y dieta –riñó la Miura haciendo ademán para levantarse- ¿Tsuna-sama, conoces a ese bebé? –preguntó curiosa.

-E-Es un bebé que se acaba de perder, como no encontramos a sus padres me encargo de cuidarlo –aclaró un poco nerviosa, con tal de evitar decir que era un bebé mafioso que fue enviado para matarle a Reborn como explicación.

La Miura movió la cabeza en señal de haber entendido muy bien.

-¡Que niño tan kawai~ (1)! –elogió con alegría, desde ese momento Tsuna notó que le agrada los niños- Tsuna-sama es una gran hermana mayor después de todo! –

Tsuna miró a Lambo, con suavidad lo sacudió para despertarlo.

Nada

De su bolsillo sacó un caramelo de uva que lo había comprado.

-Lambo aquí tengo un caramelo de uva para ti –dijo con una sonrisa, sabía muy bien que el Bovino le gustaba los caramelos además que le despertaba siempre con una sonrisa.

Esperando unos segundos a que funcionara…

Nada otra vez.

Al parecer, estaba igual que su mano derecha.

La pelicastaña dio un leve suspiro para luego alzar a Gokudera mientras le entregaba al inconsciente niño vaca a Haru. Antes de continuar con su camino, apareció su tutor vestido con una capa negra con capucha y una pequeña cegadora descansada en su mano izquierda.

Tsuna lo miró con una mueca de extrañeza mientras Haru lo miraba con sorpresa.

-Hahi! ¿Q-quién…e-es usted? –preguntó titubeando con miedo, creyendo ver a la muerte aparecer frente sus ojos.

-¡No puede ser! Ella también –mentalmente habló la Sawada con una mueca de incredulidad, acaso no era evidente ¡Nadie notaba que era Reborn!

-Soy la muerte venida desde las lejanas profundidades del inframundo –comentó el hitman con un ridículo acento que imitaba a los fantasmas- He venido para hablar con Dame-Tsuna.

Esperaba que fuera algo tan poco estúpido como eso, además necesitaba hablar con su tutor sobre lo ocurrido con sus amigos.

-Hahi! ¿Quiere a Tsuna-sama? –preguntó alarmada para luego arrodillarse en señal de suplica- ¡Por favor! No se la lleve, Tsuna-sama tiene una vida por delante…le falta cumplir sus sueños, conseguir trabajos, casarse con Haru para tener una vida feliz y prospera –

Tanto Tsuna como Reborn la miraron con la expresión que decía WTF!, a veces podrían decir que Haru no podía ser tan…yandere!

El hitman no debía preocuparse sobre su estudiante con esa rarita, además de ver en claro que era hetero y nada de yuri (2) o algo parecido. No estaría para nada celoso ante esa chiquilla.

-No te preocupes, avisaré a Dame-Tsuna sobre su vida y después me iré. Aun falta mucho para llevármela –avisó lo último, parecía que había doble sentido en sus palabras, era una cosa simple que no pasó desapercibida para su estudiante.

-Hahi! Haru quiere saber de que se trata –

-Es en privado –

-Entonces, Haru dejará a Tsuna-sama y el destino en privado! –

Una vez solos, sabiendo que la pelioscura estaba alejada lo suficiente para no escuchar la conversación con Lambo dormido (para ella) en sus brazos y Gokudera apoyado contra la pared, Tsuna decidió hablar en grano.

-Reborn, sabes que le pasó a Gokudera y a Lambo, he hecho todo para despertarlos hasta usar métodos obvios con Lambo pero al parecer, están inconscientes –

-Yo no tengo cara para descifrar enigmas médicos, pero conozco a alguien que tal vez si podría ayudarnos –soltó Reborn sin cambiar su expresión- He escuchado rumores que ha venido aquí desde Italia…

-Espera. ¿es un conocido tuyo? –preguntó con curiosidad al creer que sería otra persona afiliado con su tutor, después de ver que Gokudera y Bianchi son del mismo lugar a donde había vivido Reborn.

-También es de Gokudera, lo había entrenado cuando era niño y fue su mentor en recomendarle usar dinamitas como arma –

-¿¡Qué clase de persona dejaría que un niño jugara con armas de pirotecnia!? ¿acaso es otro loco que le enseñó a ser asesino? –se cuestionó la pelicastaña con incredulidad, comenzaba a pensar que en Italia estaba lleno de locos.

-Sabes como encontrarlo?

-Mis insectos me informaron que se encuentra en Namimori buscando empleo, pero no tienen idea por donde esta. Se mueve muy rápido –afirmó Reborn, a pesar de usar su típica voz aguda infantil, su estudiante notó que no bromeaba y que en verdad, el sujeto que mencionaba era alguien difícil de localizar.

-Al menos, sabes en qué lugares puede estar –preguntó para ver si había alguna pista para encontrar su paradero.

-Puede ser en los hospitales, en las enfermerías… -estaba por agregar algo más pero decidió omitirlo por esta vez, eso su estudiante debería verlo con su propia cuenta y también, quería divertirse por lo que vendría como si supiera lo que iba suceder.

Ante la poca información, un tonto se daría cuenta que se trataría de un médico aunque Tsuna no supuso lo que en verdad sería esa persona. Sea un médico normal o uno chiflado como lo eran los otros conocidos del pequeño sicario, ya saben.

-Tienes su nombre y una descripción –preguntó para obtener otro dato útil.

-Su nombre es Shamal, es un hitman también como Gokudera y yo. Es un doctor, ahora que lo pienso tendría como 30 y algo de edad; es moreno tiene cabello castaño oscuro y ojos oscuros también.

Ante esa descripción, Tsuna se imaginaba como podría ser un hombre adulto con esos rasgos y si el hitman le ha dicho que era un médico también un asesino a sueldo, quizás se trataba de otro ser peligroso. Sabía muy bien que en la medicina existe métodos que podrían salvar vidas y al mismo tiempo quitarlas, combinado con asesinato sin duda sería una persona de temer.

Daba igual, se había enfrentado con personas peligrosas encarándolas sin sentir miedo o la necesidad de huir (salvo con Hibari por supuesto). Quizás contra ese Shamal sería un reto.

-Bueno, sería mejor movernos –dijo el sicario pequeño sin el disfraz del verdugo.

-Reborn ¿Cuándo te cambiaste? –cuestionó sorprendida, hace rato había visto a su tutor con traje de verdugo y ahora tenía su habitual traje negro.

-Cuando no te habías dado cuenta, Dame-Tsuna –respondió con simpleza.

La pelicastaña estaba a punto de contestar ante su exasperada arrogancia hasta que Haru se acercó a ellos cargando a Lambo entre sus brazos.

-Waah! Reborn-chan, ¿Cómo llegó tan rápido? Haru ni siquiera lo notó –comentó la pelioscura con sorpresa, recibiendo una mirada de incredulidad de parte de Tsuna- Demo, ¿Qué pasó con el Sr. Muerte? hace rato estaba hablando con Tsuna-sama –

La pelicastaña con cierto nerviosismo trataba de encontrar la respuesta correcta para aclararle sus dudas.

-No te preocupes, la Muerte sólo le predijo el futuro de Dame-Tsuna y que muy pronto cuando llegue su momento irá a buscarla –explicó el sicario bebé siguiéndole la corriente, recibiendo una mirada descreída de su estudiante.

-Me pregunto que clase de futuro tendría Tsuna-sama, lástima que el Sr. Muerte se haya ido. Haru quería preguntar si tendría un futuro destinado con Tsuna-sama –deliró la pelioscura siendo rodeada por luces brillantes junto con flores imaginarias.

La pelicastaña la miró extrañada preguntándose ¿Dónde mierda había salido esas flores?

-No hay tiempo que perder, vamos –pronunció Tsuna cargándole a Gokudera una vez más siendo ayudada por la Miura- Tenemos que encontrar a un doctor llamado Shamal para pedir que curen a ellos.

Caminaron hacia el centro de Namimori sabiendo que había muchas clínicas y hospitales en la que tal vez podrían encontrarlo, preguntaron a los pacientes, médicos y algunas enfermeras si lo han visto; pero todos ellos respondieron un rotundo "no".

-Reborn, ¿qué pasará si no lo encontramos? –preguntó la pelicastaña tomando un pequeño descanso, debido al dolor que aún sentía en su cuerpo.

-Si eso pasara, Gokudera y la vaca estúpida tarde o temprano morirán si no son tratados por él –soltó el hitman provocando que la chica lo mirara como si estuviera bromeando.

-Hahi! Haru no quiere que mueran, bueno…Gokudera-san puede ser una persona odiosa pero aun así Haru no aceptara que su vida llegue a su fin al igual con Lambo-kun, aunque Haru no haya tenido la oportunidad de conocerlo –la pelioscura comenzó a correr de aquí para allá de manera precipitada ganándose varias miradas llenas de curiosidad y extrañeza.

Tsuna ignorando lo reciente, se levantó del banco con una determinación puesta en sus ojos avellana.

-Buscaré a ese Shamal, cueste lo que cueste –afirmó mientras caminaba hacia los inconscientes y los tomaba por sus brazos- No dejaré que les pase algo, mientras yo viva.

El hitman sonrió ante esas palabras llenas de seguridad y coraje, de alguna manera su estudiante está destinada a ser una gran líder.

León saltó en sus manos y en un instante se convirtió en su pistola negra con detalles verdes, apuntó a su estudiante.

-Entonces, hazlo con tu Última Voluntad –

-Reborn, este no es el –sus palabras se cortaron en cuanto recibió el disparo en su cabeza, sentía todos los sentidos abandonarla por completo mientras su cuerpo se derrumbaba en cámara lenta.

Antes de morir, lo único que quería hacer era encontrar a ese Shamal para que ayudara o salvara la vida de sus amigos. De su auto-proclamado mano derecha y del pequeño Lambo, que tanto aprecia como hermanito.

Cerró los ojos.

-REBOOOORRRRNNNN! –exclamó desde lo más profundo de su garganta, la ropa que tenía puesta pronto se hizo añicos a causa del creciente ardor más la adrenalina correr en sus venas.

La gente reaccionó con una mueca de impresión.

-Hahi! Tsuna-sama! –exclamó Haru entre sorprendida y sonrojada al ver a la persona que tanto admira con poca ropa y más cuando era ropa interior sensual de encaje blanco con diseño de flores negras, su imaginación casi le lleva hasta los límites, tal punto de desmayarse de la emoción. No fue así hasta que escuchó el grito de la Sawada.

-ENCONTRARÉ AL DOCTOR SHAMAL CON MI ÚLTIMA VOLUNTAD! –sin nada más que decir, cargó a Lambo y a Gokudera sin problemas y comenzó a correr a toda velocidad para encontrar a su objetivo.

-Tsuna-sama! Matte! –la pelioscura fue a seguir su ritmo dificultosamente.

El sicario con una sonrisa se dirigió hacia su alumna con tal de ver que pasaría con lo siguiente.

La morena corría en varias direcciones, sin importar las múltiples miradas y exclamaciones de los espectadores (ya se imaginan, señoras que dicen "¿En que rayos estarían pensando los adolescentes ahora?", chicos que la miran con perversiones y babas correr en sus bocas, chicas que opinan que está loca y más), saltó a un poste de luz mientras buscaba con su mirada a algún hombre con apariencia de médico.

No fue difícil, en cuanto vio a un tipo que equivalía la descripción dicha por Reborn.

Un hombre treintañero, moreno con cabellos y ojos oscuros. Además vestía de una ropa formal estilo traje con una notable bata blanca de médico. Sin duda debía ser él.

-Te encontré! -

Ante una sola idea que sería Shamal, saltó a su dirección.

El hombre, sin tener la idea de que era víctima de una cacería, caminaba con tranquilidad buscando a alguna hermosura para ofrecer sus grandes tácticas de doctor. Aunque, no sabía la razón de que cada mujer bonita que encontraba lo abandonaban con una mirada de miedo y le gritaban "hentai (3)".

Se auto convenció que sólo se hacían las difíciles con él, sin ser consciente que en verdad era un pervertido asqueroso.

Sus pensamientos cesaron cuando escuchó un grito, su mirada se desvió hacia donde provino el sonido. Lo que vio, sin duda era el regalo más hermoso que el cielo le haya dado (un poco poético las cosas, pero pienso que Shamal diría así), podía sentir las luces y los coros de ángeles a su alrededor.

Una hermosa joven con cuerpo bien proporcionado semidesnuda caer lentamente hacia él, le hizo pensar si Kami-sama pudo escuchar su petición o todo no era más que un truco de la tentación.

Un pie aterrizarse de golpe en su cara lo llevó directo al suelo, ocasionando que se noqueara.

Tsuna sintiendo el efecto de la bala desvanecerse luego de 5 minutos, dejó caer su cuerpo con cansancio, que milagrosamente el dolor ya se había ido y con cuidado depositó a sus amigos al suelo por un momento.

Miró en diferentes lados, que raro. Hace rato había visto a un hombre que podría ser Shamal y ahora había desaparecido.

Sintiendo el suelo levantarse, cayó en cuenta de algo. Lo estaba pisando.

Corriéndose para que el hombre se levantara, se dispuso para disculparse y sacar conclusiones.

-Disculpa… ¿Es usted…el doctor Shamal? –le preguntó sin cambiar su típico porte serio.

El treintañero sobándose la zona afectada (en su cara), que tenía una marca de pie con algunos raspones, se limpió el polvo visible de su bata.

-El mismo, hermosa señorita –le respondió con un tono coqueto, provocando que Tsuna pusiera mueca de disgusto- Ha venido aquí para que el gran Dr. Shamal le haga un "chequeo" médico por su estado actual.

Ante esa insinuación, un tic facial apareció en el rostro de la Sawada. Si de algo estaba segura, es que odiaba varias cosas propias de cualquier ser humano: irritante e idiota, chismoso desgraciado, traidor maldito, entre otros…pero sobre todo, aborrecía a los pervertidos.

-No te me acerques, asqueroso maldito! –le respondió otorgándole un golpe directo en su rostro mandándolo volar hacia la pared cercana.

La muchacha ahora lo miraba con cinismo. ¿En serio que este adulto idiota era un hitman como Reborn lo había descrito?

Su imaginación, sin duda, estuvo fuera de la realidad.

-Tsuna-sama! Tsu-na-sama –llegó la pelioscura completamente exhausta de tanto haber corrido para seguirle el ritmo, la verdad le fue muy dificultoso pero finalmente logró encontrarla- Ha-haru fi-nal-mente…la en-con-tró –su diálogo sonaba un tanto dificultosa, tras las bocanadas de aire que tomaba para recuperarse, aun así la pelicastaña la escuchó.

-Tsuna-chan! –esa voz, sonaba muy familiar. Una chica bonita con aire inocente se acercaba al grupo.

-Kyoko-chan? –preguntó la pelicastaña con sorpresa de ver a su mejor amiga en este momento. La aludida estaba de camino a casa luego de hacer el recado de su madre hasta que, a una distancia vio a su mejor amiga, contenta de verla se dirigió para saludarla.

Haru notó a una chica llamando a su querida Tsuna con tanta familiaridad, la miró, se trataba de una chica bonita con aire inocente, una sonrisa perfecta y un aura agradable asemejada al de una princesa. Eso la hizo fruncir el ceño, ¿quién era esa chica y por qué llamaba -chan a su Tsuna-sama?

Shamal gemía un poco de dolor por el impacto que había sufrido ¡Vaya chica! Nunca antes había conocido mujeres que tuvieran manos tan pesadas, no importaba, si fuera golpeado por mujeres hermosas, lo tomaba como premio.

-Ciaossu, Shamal –saludó el hitman apareciendo en un santiamén frente a su conocido- Tiempo sin verte.

-Reborn? ¿Qué haces aquí? –preguntó con cierto desconcierto- Estoy en un momento perfecto con una linda… -viró su vista al notar que Tsuna no era la única chica- ¿Qué tenemos aquí? Hay dos bellezas más, esto es mi día de suerte –milagrosamente se había levantado sin heridas, era impresionante.

Sin embargo, el médico era ignorado.

-Tsuna-chan! –la Sasagawa notó que su mejor amiga estaba en ropa interior- ¿Otra vez estás practicando el deporte de correr en ropa interior? ¿No tienes frío? –preguntó inocentemente haciendo que la aludida se sintiera incómoda.

-Etto… yo –

-¿Quién eres tú? ¿y por qué llamas a Tsuna-sama con tanta confianza? –espetó Haru interrumpiendo lo que la chica iba decir.

Kyoko parpadeó un segundo.

-Tsuna-chan ¿es una amiga tuya? –preguntó sin salirse de su inocencia.

-Digamos que sí –respondió con poca convicción. Rayos, no esperaba encontrar a su amiga en esta situación, más con la presencia del pervertido y de Haru, esperaba que Kyoko no se tomara en serio con lo que venía.

-Yoroshiku (4), me llamo Kyoko Sasagawa y estoy en la misma escuela con Tsuna-chan –saludó la pelicastaña-naranjada con tono amistoso acompañado de una cándida sonrisa.

La pelioscura aún con el ceño fruncido devolvió el saludo.

-Mi nombre es Haru Miura del Instituto Midori y quiero dejarte en claro que Tsuna-sama es mía –terminó su aclaración apuntándole con el dedo, la aludida la miró entre horrorizada, avergonzada, incrédula y otras emociones más ante algo tan descabellado. Esperaba que Kyoko no creyera que era una yuri o algo parecido

-Tsuna-chan –Oh, no. Adiós a su adorable amistad que tanto compartió con los hermanos Sasagawa, sobre todo con su mejor amiga- Tienes una amiga muy agradable, estoy muy contenta de eso espero que seamos buenas amigas también, Haru-chan –pronunció la chica con despreocupación ignorando algún malentendido, que al parecer no lo había notado.

La pelicastaña parpadeó varias veces tratando de reproducir lo que había dicho Kyoko recientemente, entonces no la tomaba así. No podía estar más que feliz de saber que su mejor amiga no era de esas personas que juzgaban por las cosas que los otros decían, no importaba si Kyoko era demasiado inocente. Era la mejor amiga que pudo tener en su vida.

-Arigato, le llamaré Kyoko-chan si me dice todo acerca de Tsuna-sama –habló la pelioscura saliendo de su estado celosa a una chica amistosa, aunque tenía la intención de saber todo sobre la chica que tanto le gustaba.

-Eh!? –

-¿Qué cosas sobre Tsuna-chan? –

-TODO, su comida favorita, su pasatiempo, sus gustos, su cumpleaños… -la Miura había sacado mágicamente de sus bolsillos un anotador con un bolígrafo.

-Kyoko-chan no se lo digas!? –rogó mentalmente la castaña.

-Bueno… le gusta jugar videojuegos, andar en bicicleta, le gusta cocinar… -las respuestas seguían y seguían.

-Ajá…Ajá –Haru anotaba todo con una sonrisa mucho más brillante.

Muy tarde, ya lo dijo.

-Oh, se me hizo tarde para ir a casa –Kyoko se fijó el horario de su reloj pulsera- Espero que nos veamos Haru-chan!

-Hahi! Haru también –sin más, guardó la libreta y saludó a las chicas- Nos vemos, Kyoko-chan! Tsuna-sama!

-Hasta pronto, Tsuna-chan! –despidió Kyoko animadamente de sus amigas para encaminarse hacia su hogar.

La pelicastaña devolvió el saludo a ambas chicas para luego suspirar resignadamente, sí que hoy fue un día extraño y atareado.

-Señoritas, no se vayan! El Dr. Shamal está aquí para servirles –Tsuna lo detuvo con una penetrante mirada asesina con tal de que no las siguiera.

-Shamal, veo que ya haz conocido a mi estudiante –comentó Reborn.

En ese instante, el médico lo miró con impresión mientras señalaba a la susodicha.

-Ella es…el Décimo Vongola!? –exclamó sorprendido recibiendo un siseo de parte de Tsuna- No era acaso un varón!? –aun así seguía hablando en voz alta, que por suerte Kyoko y Haru estaban muy ocupadas hablándose que ni escuchaban el parloteo del hitman.

-Tsunayoshi Sawada es su nombre, y no, no estoy bromeando es ella –señaló el bebé como si le leyera la mente.

-Eres muy hermosa, sobre todo en esta presencia, ¿quieres darme un beso de saludo, Tsuna-chan~? –Shamal de repente había cambiado su expresión a una mueca idiota, según Reborn y Tsuna.

-No tengo tiempo para eso –le dio un golpe en la cara con indiferencia- Quiero que chequees a ellos –señaló a los chicos inconscientes que yacían descansando en la pared- No han despertado hace horas y pensaba que usted podría ayudarlos.

Shamal se cruzó los brazos poniendo una mueca de disgusto y decepción.

-Lo siento, pero sólo lo hago con mujeres –

Sí, según como Reborn lo conocía, esa era la típica frase del hitman médico.

Tic en la sien de la chica.

-Los que están ahí son un bebé de 5 años y su alumno Gokudera Hayato –avisó esperando que el hombre idiota que tenía ahí cambiara de opinión.

-Yo sé quien es, fui su maestro hace años cuando niño. Al bebé le tengo consideración pero a él no -

-¿Por qué? Si fue su estudiante –

-Porque no me tenía respeto encima siendo mayor dudo que haya cambiado, aunque fuera un poco–

Otro tic nervioso en Tsuna.

Reborn, al principio había querido golpearlo cuando se mostraba descarado hacia su estudiante, pero ahora lo encontraba divertido y más cuando observaba a la castaña a punto de explotar.

Todo esto se disipó cuando se escuchó un timbrado de una bicicleta.

-Reborn, con que ahí estás –

Oh, no y la diversión tenía que arruinarse.

Era Bianchi, la mujer venenosa con su bicicleta roja, su cabello con color inusual y su típica sonrisa celebre en su rostro. Claro que para Tsuna no le tomó importancia su presencia.

-Bianchi –pronunció con una voz carente de emoción el pequeño asesino.

-Bianchi-chan~! Haz venido tu también para una revisión médica –le habló Shamal con un tono insinuante.

-En tus sueños –le respondió con indiferencia, su mirada hacia su querido Reborn se desvió hacia el muchacho peliplata- Hayato! –pronunció su nombre con tono de sorpresa y felicidad.

Esto le llamó mucho la atención de Tsuna, por la forma que Bianchi llamó a su auto-proclamado mano derecha denotaba que lo conocía.

-Gokudera Hayato es el hermano menor de Bianchi –le respondió el hitman al notar su expresión facial.

-Son hermanos? Y por qué mierda no me lo dijiste? –Tsuna le habló estupefacta y molesta.

-Porque tu no lo preguntaste antes, Dame-Tsuna –respondió con simpleza dibujando una sonrisa arrogante, ganándose una mirada irritada de la aludida. Era divertido molestarla.

-Shamal, cúralo junto con el pequeño –ordenó la pelimagenta señalando a ambos chicos.

-Ya lo dije, solo atiendo a las mujeres –Shamal no estaba dispuesto a torcer el brazo, ni aun venido de Bianchi.

-Hazlo ahora –amenazó haciendo aparecer mágicamente plato lleno de comida venenosa cubierta por un insoportable humo violáceo.

-D-de a-cuer-do, n-no te p-pongas así –parándose al frente de los inconscientes, acatando la amenaza de la chica, en sus mangas salieron mosquitos de una especie desconocida para Tsuna.

-Shamal es un hitman conocido como "Trident Shamal" al ser un médico que controla 666 mosquitos tridente, cada uno de ellos poseen enfermedades diferentes que causan síntomas opuestos a otra enfermedad causando cura –Tsuna se limitó a asentir mientras observaba con atención.

Los mosquitos, como si hubieran escuchado la amenaza de Bianchi, volaron hacia los inconscientes y picaron en sus partes expuestas de sus ropas. Realizada la tarea, los insectos regresaron nuevamente en las mangas blancas.

Pasados unos segundos, Gokudera fue el primero en reaccionar seguido de Lambo.

-Gyahaha, Lam-bo-san s-siente sueño –pronunció para después quedarse dormido.

-¿Solo estaba dormido? –fueron los pensamientos de la Sawada.

Gokudera movía de a poco sus extremidades hasta sentir sus músculos completamente, levantó su cabeza y abrió sus ojos para mirar, o mejor saber en donde se encontraba.

Recordaba que caminaba para visitar la casa de su querida jefa, después de haber conseguido aperitivos del supermercado. Todo fue con tranquilidad hasta que se topó con una extraña ráfaga de sombra de lado, y eso fue todo lo que recordaba.

No sabía si fue un producto de su imaginación.

Bianchi sin poder resistirlo, corrió para abrazarle a su hermano. Estaba muy feliz de verlo después de tanto tiempo, su querido hermano finalmente apareció.

Hayato con sólo sentir su cercanía, sintió náuseas tanto que se desmayó hasta derrumbarse a la pared como muerto. Eso explicaba su anterior desmayo.

¿¡NANI!?

Tsuna miró la escena sin entender, ¿Qué le acaba de ocurrir al peliplata si Bianchi le abrazó nada más?

-Mira lo que hiciste, Bianchi. Ahora se desmayó otra vez –comentó Shamal con desgana, no quería curar otra vez a los hombres.

-Hayato se desmayó por emoción nomás, también está feliz de verme –agregó la pelimagenta ignorando el comentario del médico, sin soltarle a su desmayado hermano- Reborn, perdón por hoy, me llevaré a Hayato a su casa para pasar el tiempo de hermanos. Así que te veré mañana –cargó al peliplata a su bicicleta. Se despidió de su novio lanzándole un beso con guiño, del cual Reborn simplemente ignoró aunque pasó desapercibido a su novia y puso en marcha su transporte para retirarse.

-Bueno, ya que no tengo cosas que hacer aquí. Me voy, pero antes ten esto, Tsuna-chan! –le tendió una tarjeta blanca a la aludida- Es mi nº de teléfono por si necesitas que te haga un examen médico, si tus amigas me necesitan mi ayuda con gusto lo haré. Bye –se despidió yéndose quien sabe donde.

Tsuna miró a dónde Shamal había ido, un tic apareció en su ceja. Su opinión acerca de ese doctor tenía una respuesta irreemplazable y definitiva: un viejo pervertido repulsivo.

Esperaba no verlo otra vez.

-Dame-Tsuna, si te quedas todo el tiempo así cojeras un resfriado –

La susodicha lo miró extrañada, acaso su tutor se estaba preocupando por ella. Encogiendo los hombros, recogió a Lambo dormido del suelo para retirarse a casa.

El hitman lanzó un pequeño gruñido de molestia, al ver a ese maldito vaca estúpida siendo cargado por su estudiante además que estuviera recostado en sus pechos.

La pelicastaña regresó a casa antes de que anocheciera. Nana, quien se encontraba en la cocina, los recibió con una mirada llena de regaño.

-Tsu-chan! ¿En dónde habías estado todo este tiempo? Me tenías preocupada, además ¿por qué estás en ropa interior? ¿Quieres resfriarte? –Oh, bien. No estaba molesta, su madre podría regañarla cuando quisiera, aunque todo esto sea culpa de su hitman por el estado en que se encontraba.

Reborn saltó del hombro de la pelicastaña y se dirigió a la sala para darles privacidad.

-Gomennasai, ka-san. No volverá a pasar, para la próxima llevaré celular para avisarte –se disculpó la chica mostrando resignación, sin importar la presencia de Reborn- Lo que pasa estaba buscando todo este tiempo a Lambo-kun, perdón por preocuparte –comentó omitiendo las otras partes, sabía que no debía mentirle a alguien mucho menos su madre, pero era mejor dejar las cosas así. No quería influenciar a una de las personas importantes de su vida, en el mundo en que el destino lo había elegido.

-Bien, me alegro que lo hayas encontrado y perdón por regañarte, pero es necesario que sepas lo mucho que me preocupas a pesar de que sepas cuidarte sola –Nana la regaló una sonrisa suave haciendo que Tsuna la mirara con suavidad- Debes saber que cualquier problema que tengas, tu madre siempre estará a tu lado para escucharlas, no tienes que cargar todo tu sola.

-Ka-san –le sonrió, tenía razón. En su niñez, desde que las cosas habían cambiado, decidió afrontar sus propios problemas sin querer alguna otra ayuda. Pero, lo que no se había dado cuenta, era que lo cargaba todo el tiempo sola; la razón por la que hacía así era porque no quería preocupar a sus seres más cercanos.

De regreso a su habitación, terminó de hacer su tarea, bañarse y cambiarse de ropa. Había llevado a Lambo a la habitación de huéspedes, saludó a I-pin en el camino.

Hoy si que había sido otro día bizarro y un tanto estresante, pero sobre todo la mayoría de los conocidos de Reborn son gente anormal y más extraña de lo usual. ¿Qué estaba diciendo?

Su vida ha dado un giro de 360º y ya nada parecía volver a la normalidad, sonrió ante la ironía despejando toda su molestia. Si todo fuera igual de monótona y aburrida no tendría tanta diversión como lo tiene ahora, nuevos amigos, personas raras pero interesantes y simpáticos niños traviesamente peligrosos.

Sí, debía admitir que esto ya no le molestaba como en el principio. Estaba agradecida de que el maldito sádico y extraño bebé sicario que lo tiene como tutor haya aparecido inesperadamente, por la puerta de su casa.

-Dame-Tsuna –llamó saltándose encima de su cabeza, ocasionando que la pelicastaña cayera de cara contra el suelo.

-Maldita seas, Reborn! –

Bueno, retiraba todo lo positivo que había pensado de su tutor. No era más que un arrogante mocoso que arruina vidas ajenas haciéndolas imposible.


Diccionario

Kawai= ¡Que bonito! (1)

Yuri= lesbiana o amor entre mujeres en los manga, novela o animé (2)

Hentai= pervertido! (3)

Yoroshiku= Mucho gusto (4)


N/A: Aquí les tengo el capi 11, nunca pensé que me saldría tan largo comparando con el resto de los capis. En este relleno apareció Shamal, este personaje siempre me pareció extravagante y un maldito pervertido, pero aun así es uno de los pocos que me agradan jejeje. Espero que les haya gustado el capi relleno, porque en el siguiente aparecerá uno de mis personajes favoritos, aunque creo que será un poco largo o constará de más capis.

Nos vemos en el próximo capi para ustedes seguidores y fanáticos de Fem 27!

Underword XD!