CAPITULO IV

Felicidad a escondidas

A pesar de que él había descubierto mis ojos y sabía algo más sobre mí… me sentía muy feliz, una extraña sensación se albergaba en mí, una que nunca había sentido.


Pov. Sakura.

—Me encontraba en la ducha y escuche que alguien entraba a la habitación… —¿Hinata eres tú? ―pregunté cerrando la llave y tomando la toalla.

—Sí, soy yo —contesto Hinata y yo salí del baño y la observé tirada en la cama con las manos en el estómago y una sonrisa muy grande.

—¿Y esa sonrisa? —Pregunté mientras ella se sentaba, dándome una sorpresa —Hinata traes los ojos de distinto color —articulé acercándome a ella para verle bien los ojos.

—Ah… sí, es verdad, perdí antes el lente —respondió ella retirándose el otro lente y me quedé asombrada al ver que tenía los mismos ojos de Neji.

—Sakura no le digas a nadie por favor —rogó la chica de orbes perlas viéndome y luego sonrió maliciosamente… —¿Cómo te fue en el ensayo? —preguntó y no sé porque pero de inmediato me sonroje y ella lo notó.

—Ettoo… —articulaba yo apenada al ver su cara llena de emoción.

—¡Uuu! Sakura cuéntame ¿Pasó algo con Gaara en el ensayo? —preguntó molestosa e intrigada.

—Bueno… todo empezó… —trataba de pronunciar y de dibujar en mi mente la historia pero ella me interrumpió.

—Sakura dime ¿se dieron un beso o no? —preguntó muy impaciente y con las manos en la cara esperando ansiosa mi respuesta y yo me sonrojé aún más.

—Uno no, varios —mencioné ya poniéndome bien pues la conversación sería larga y no iba a estar tímida todo el tiempo a demás sabía de sobra que a ella también le había pasado algo con Sasuke, sino por qué tanta curiosidad.

—¡Sí! —Articulaba Hinata tirándose para atrás y se levantó tan rápido diciendo —bueno ahora si dime cómo paso, con lujo de detalles —concluyó sentándose en posición de yoga y yo hice lo mismo frente a ella.

Empecé a recordar cómo había sucedido todo…

—Nos vemos luego Hinata —decía mientras ya caminaba junto a Gaara al estudio.

El silencio era eterno, él caminaba con las manos en los bolsillos y yo miraba al suelo como si allí estuviera el objeto más preciado del mundo, iba a colocar música en el ipod cuando…

—Oye Sakura, vamos donde Tenten a ella le gusta la salsa y debe tener algunos discos y videos, se los voy a pedir —articulaba el pelirrojo y me encogí de hombros.

—Está bien… ¿y dónde ensayaremos? —pregunté al final regresándolo a ver y guardando el ipod.

—En el aula de esgrima habrá espacio y además está vacía a estas horas —comentó Gaara mientras llegábamos donde Tenten, la cual se encontraba con Ino. A decir verdad ellas no me caían nada bien, tratamos de ser amigas pero no compaginamos, nuestro puntos de vista siempre eran tan diferentes y muchos gustos iguales (chicos).

—Veo que te asignaron con una de las raritas, que escuchan esa bulla que se hace llamar música —decía Ino acercándose junto a Tenten y ahora si me coloque el ipod, no quería escuchar a esas locas que lo único que sabían hacer era ir de compras, aparentar ser superior al resto y aplastarlo, o pasar encima de la gente como si no valiera un centavo y además de siempre pretender ser el centro de atención de todos los chicos…

—Pobrecito Gaara te compadezco —articuló la odiosa de Tenten que se creía lo mejor por tener a Neji como su novio, Ino siempre coqueteaba con Sasuke pero Naruto era el que más le seguía la corriente y Matsuri se babeaba por Gaara pero a él ni iba ni le venía.

—Pero yo compadezco más a Sasuke le tocó con la rara de la nueva… Hinata creo que era su nombre —dijo la rubia mirando a Tenten y ella aprobaba su comentario y Gaara sólo dibujo una maquiavélica sonrisa en su rostro que me dejo extrañada.

Yo por mi parte hice una mueca de asco por su estúpido comentario y me giré —te espero Gaara —articulé y me alejé un poco de allí apegándome a la pared y cerrando los ojos para escuchar solo la música… luego de unos minutos

—Listo –dijo Gaara con el Cd en la mano

—¿Gaara has bailado salsa alguna vez? —pregunté con recelo

—Sí, ayudaba a Tenten con sus prácticas.

—Ahh… —respondí alegrándome un poco, realmente él no parecía del tipo de persona que bailara salsa, definitivamente no lo parecía.


En el estudio…

Revisábamos que canción iba a ser la que bailáramos, bueno en realidad Gaara las revisaba, a mi no me importaba mucho así que él la escogió.

—Listo, practiquemos con esta.

—Los pasos básicos primero ¿sí? —comenté levantándome del piso con su ayuda mientras el asentía con la cabeza.

Repasamos los primeros pasos y hasta allí muy bien, hasta un pasó en que yo tenía que deslizarme por debajo de sus piernas y no lo logré y juntos nos golpeamos la frente al caer —¡auch! —pronunciaron nuestros labios, mientras estábamos en el piso y yo sacudía la cabeza, él tenía una de sus manos en mi pecho.

—Podrías quitar tu mano de allí —dije tratando con todas mis fuerzas de no golpearlo, pero de seguro que entendió mi rostro, pues se sonrojó un poco y quitó su mano de inmediato.

—De nuevo, vamos, tiene que salir bien —pronunció y empezamos otra vez, creo que no caímos unas diez veces o más.

—Ya basta, no puedo, estoy cansada —articulé ya harta de caerme, ese paso era muy complicado y si no fallaba en pasar entre sus piernas, era en el momento en que juntos teníamos que voltear y chocábamos…

—Sakura hay que ensayarlo —dijo el extendiéndome la mano y yo en vez de tomarla me tendí toda en piso.

—No más… —me quejé como para misma y luego me imaginé haciendo el ridículo en la presentación así que me levanté de inmediato…

—¿Lista?… —articuló el pelirrojo dejando rodar la canción

Ensayamos tres veces mas y cuando creíamos tenerlo, los dos resbalamos, cayendo tan fuerte que yo grité y él inevitablemente se quejó —eso dolió —dijimos en unisonó y reímos por nuestro comentario mientras Gaara seguía encima de mí.

—Nunca te había visto reír —indiqué medio sentada, viéndolo a los ojos y Gaara me dedicó una sonrisa y diez segundos después nos dimos un suave y tierno beso.

Cuando nos separamos estaba roja como un tomate, agaché la cabeza intenté levantarme pero… —¡ay!, crack —sonó mi tobillo, es ese instante supe que me lo había torcido al caer, me quité de inmediato el zapato, para verlo…

—Estas bien —dijo el tomando mi pie y dando un suave masaje alrededor de los tobillos —déjame ver —articuló apretando más fuerte y volvió a sonar —crack.

—¡Auch, eso duele!

—Ya está, solo colócate mentol en la noche y se te pasará —me indicó Gaara soltando mi pie y coloqué nuevamente mi zapato en él y con su ayuda me levanté despacio y empezamos a caminar en dirección al tocador.

—¿Qué pasa aquí? —Me preguntaba, recordando el beso de Gaara —¿Por qué ha sido tan amable, tan diferente de cómo es él siempre y no solo conmigo él no es así con nadie? —mil preguntas rebotaban en mi mente mientras me lavaba la cara, de repente sentí una mano en la cintura y supe por instinto que era la de él ¿pero por qué? —me preguntaba una y otra vez.

—¿Estas mejor? —me preguntó Gaara mientras yo colocaba mi mano mojada encima de la suya

—Sí, gracias —pronuncié tomando una toallita y secándome el rostro… —¿Por qué me besaste? —pregunté, tenía que salir de la duda

—¿Por qué correspondiste mi beso? —respondió él entrelazando los dedos de nuestras manos y con la otra me tomo por la cintura.

—¡Ahh!... yo pregunté primero.

—Yo te respondí —contestó el pelirrojo sin dejar de verme apegándome suavemente a la pared —ahora te toca a ti —concluyó…

—¡Esa no es una respuesta, es otra pregunta! —protesté como niña pequeña pero muy sensual.

—Entonces esta es mi respuesta —susurró volviéndome a besar haciendo que en mi estómago nacieran mil mariposas y fuimos interrumpidos por el timbre de cambio de hora.

Ya estábamos a punto de salir del estudio cuando…

—Tú no me respondiste —articuló Gaara tomándome por la cintura haciendo que lo regresara a ver, lo rodeé con un brazo sobre su cuello y le di un corto beso en ese mismo instante se iba abrir la puerta y yo la cerré con mi cadera —espera…


Espero que les haya gustado el capi
y de antemano gracias por sus comentarios y sugerencias.

XOXO Yuen.