Disclaimer: ninguno de los personajes utilizados me pertenece.
Los primeros rayos de luz se colaban por los ventanales despertando a una Delia solitaria y abandonada en su, según su nuevo modo de ver las cosas, innecesariamente grande cama. No sabía cómo ni de qué manera había llegado a ella, lo último que podía recordar era el suave tacto de su alumna predilecta rodeándola y su dulce voz fluyendo desde su oído hasta el último rincón de su alma, y sin embargo allí estaba, de nuevo sola y sin nada que indicara lo contrario, quizás después de todo sí que estuviera perdiendo la cordura.
Con todo aquello rondándole en la cabeza, se sentía incapaz de atender a sus obligaciones, si bien es cierto, desde que ella tomara el puesto de su madre todo iba como la seda en la academia y aunque los primeros días no había logrado un segundo de respiro, en parte por todo lo que era necesario poner al día, en parte para no tener que enfrentarse a la culpa y pérdida que la sacudían, ahora que todo funcionaba podía tomarse el lujo de ceder sus responsabilidades a sus brazos derechos aunque solo fuera por esa mañana, así podría pasarla en su sitio de paz, el invernadero, rodeada de aquellas plantas que le habían acompañado tiempo atrás y que eran como las hijas que ella nunca podría tener.
Desde que había recuperado de nuevo la visión no había pisado por allí, dios, cómo hacerlo con todo lo que se la vino encima, si hasta tuvo que quemar a su propia madre adoptiva, cómo preocuparse de un puñado de yerbajos mal avenidos. Pero aunque esperaba lo peor misteriosamente la naturaleza había seguido su curso y aquellas plantas habían sobrevivió al abandono, puede y aunque eso le doliera a rayos admitirlo, se podía decir que hasta se veía mejor que nunca y toda aquella magia parecía provenir de una planta que no conocía ¿Quién habría dejado tan extraño vegetal? Estaba tan absorta contemplando tan insólita criatura que casi se derrumba al notar como una brisa la rozaba por la espalda tan rápidamente que al girar solo pudo ver lo que parecía un chal ondeando por el movimiento. Definitivamente hoy no era su mejor momento, o puede que por fin hubiera llegado el día que tanto temía, ese en que debía enfrentarse a los sentimientos que había ido postergando y que eran los mismos que le hacían divagar con cosas imposibles.
Casi sin fuerzas decidió regresar a su habitación. Es posible que no fuera digno de una suprema derrumbarse por tan poca cosa, pero Delia era más humana que suprema, siempre había sido más humana que bruja y ni todos los poderes del mundo, ni todas las pociones habidas y por haber y ni siquiera la magia más poderosa podían ayudarla ahora, así que tumbada de nuevo en aquella cama ahora demasiado grande para llenar, cerró los ojos y la volvió a ver. Su Misty estaba justo enfrente, recostada en la cama mirándola con ojos tiernos y llenos de amor, mostrándola una de esas sonrisas que robó para sí el corazón de la bruja que nunca se atrevió a luchar por su felicidad.
Otra vez el mismo lugar, la misma gente y aquella maldita rana. Misty no recodaba cuantas veces había visto morir al animal, ni tampoco las veces que había sufrido por hacerlo, pero lo que más le preocupaba era que tampoco recordaba cuando empezó a no importarle. Ella no era así, adoraba a todos y cada uno de los seres de este mundo, incluso y después de intentar matarla y dejarla a su suerte siguió teniendo aprecio por Madison Montgomery, sabía que en el fondo de aquella alma tan oscura y podrida había algo bueno. Por eso, no entendía bien cómo había llegado a tal extremo, ahora ya le daba igual ver al profesor entrar en la clase, hacía oídos sordos a los compañeros que se burlaban y lo peor, no se inmutaba lo más mínimo ante el fin de la triste criatura. Además ¿Quién era toda esa gente? Dicen que el infierno es tu peor pesadilla y normalmente, nuestra peor pesadilla es un nuestro peor momento en vida, pero ella nunca había ido a un colegio, sus cerrados padres le habían educado en casa, no dejaban que tuviera relación con otros niños solamente los que vivían en la comuna con ellos que no eran más que diminutas copias de los adultos, gente de la que Msity no quería saber nada, al fin y al cabo terminaron por quemarla viva y no solo por lo que todos pensaban. No fue el solo el hecho de que era una bruja, había mucho más detrás de las intenciones de aquella primitiva gente, era un escarmiento, una advertencia pues no eran capaces de entender aquellos dones de la rubia, mucho menos aceptaron escuchar aquella música endemonia sin cesar, pero sobre todo sus estrechas mentes no comprendían ni podían asimilar cómo se pudo enamorar de otra mujer, eso era algo intolerable.
La rubia no podía dejar de pensar en todo aquello, tampoco había nada más en lo que ocupar su ahora eterno tiempo, o al menos eso era hasta que descubrió una puerta bastante escondida para haber estado allí por casualidad. Antes o después se decidió a traspasarla para descubrir a su sorpresa que estaba de nuevo en aquella enorme casa que una vez casi llama hogar. Con el tiempo aprendió que podía traspasarla por unos segundos antes de que Papá Legba se diera cuenta de su ausencia. Pero lo que más le importó es que podía reencontrarse con su querida Miss Cordelia, al principio solo verla, seguirla unos pocos metros como si fuera su sombra, comprobar que estaba bien, que seguía adelante a pesar de todo, pero poco a poco aprendió que si su en secreto amada estaba lo suficientemente receptiva podía hasta tocarla, nada más un suave roce o un fugaz beso, pero lo suficiente como para hacer sentir a ambas que estaban vivas.
Aquel día no se lo pensó dos veces, no le importaba ya el castigo de Papá Legba ¿qué era peor que el infierno en el que se hallaba? Vio a Delia recostarse en su cama y supo que era su oportunidad, por fin hablaría con ella.
Parece que todavía me queda imaginación o las musas están conmigo, por eso estos días aprovecharé a subir varios capítulos antes de que vengan las vacas flacas. Solo un detalle, igual es cosa mía, pero creo que mi modo de escribir es muy lento, me centro demasiado en los detalles y la trama no avanza ¿qué os parece?
