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Cada vez que uno de los clientes accedía al restaurante era recibido por tres caras expectantes apoyadas en el cristal de la puerta de entrada. Piper y Alex estaban ansiosas por presenciar el reencuentro entre sus madres y Sabrina estaba frenética por asociación. No todos los días una formaba parte de un complot para reunir a las madres de sus amigas. Una de las gemelas miró el reloj por tercera vez en menos de cinco minutos ¿Por qué no pasaba el tiempo? ¿Y que hacían sus madre que no llegaban de una vez?

"Calma, seguro que no tardarán en llegar" intentó tranquilizarlas Steve, el dueño del restaurante mientras acababa de preparar la mesa que había guardado para ellas. Las niñas habían llamado el día anterior para hacer la reserva y presas de un ataque de nervios habían acabado confesándole todo el plan que habían elaborado, ganando con ello a un aliado. A fin de cuentas, él era un romántico. Miró al trío que había apiñado en el ventanal y por fin dejó de intentar distinguir a las dos gemelas. Las dos llevaban el pelo recogido en una coleta, pantalón vaquero y la misma sudadera del campamento de verano. Era imposible saber quién era quién.

De repente, Piper le clavó los dedos en el hombro a su hermana. Alex protestó dolorida "Ay! Cuidado Piper! Me haces daño"

"Ahí está mi madre" confirmó la niña, la alegría claramente manifiesta en su voz. La había echado mucho de menos y quería abrazarla cuanto antes. Además, se moría de ganas de presentarle a Alex.

"¿Quien?¿Quién?" preguntó Alex con ansiedad. Quería reconocer a su recién descubierta madre cuanto antes

"La del pelo rubio fresa con la falda color crema y la blusa negra" le indicó Piper mientras seguía a Maura con la mirada.

Alex miró a la mujer boquiabierta "Es… preciosa"

Piper se colocó frente a la puerta, mientras Alex se resguardaba a un lado. Querían que aquello fuera una sorpresa. Cuando entró en el restaurante, Maura sonrió al ver a su hija de nuevo después de 6 meses. Sin perder tiempo, la abrazó con ternura, levantándola del suelo mientras la estrechaba contra ella "¿Qué tal ha ido el verano cariño? ¿Te lo has pasado bien?"

Piper asintió "Ha sido fantástico. Además, quiero presentarte a alguien" Señalando con la cabeza por encima del hombre de su madre añadió "Mamá ella es Alex"

Maura dejó a su hija en el suelo y se dio la vuelta dispuesta a estrecharle la mano a la nueva amiga de su hija cuando se quedó petrificada al ver a la niña. Ante ella tenía a la copia perfecta de su hija. Sintió como la habitación empezaba a darle vueltas. Empezó a notar como le faltaba el aire. Aquello no podía ser una casualidad. Aquello sólo podía significar una cosa. Aquello sólo podía significar que aquella niña era …

Piper la devolvió a la realidad "¿Mamá?¿Te encuentras bien? Estás pálida"

Maura asintió, incapaz de hablar "Disculpadme un momento. Voy un momento al baño a refrescarme y enseguida vuelvo" Se encaminó hacia el lavabo mecánicamente, sin prestar atención a nada. Estaba completamente desencajada por lo que acababa de descubrir.

"Voy a ver si está bien" apuntó Piper inquieta "Enseguida vuelvo"

Alex y Sabrina asintieron preocupadas. Segundos después de que Piper desapareciera por el pasillo que llevaba a los aseos, alguien llamó la atención de Alex desde la puerta "Vaya, vaya! Las malas lenguas dicen que Alex Rizzoli está pensando en convertirse en seguidora de los Knicks. Si no, no puedo explicarme que hayan pasado 6 meses sin preguntarme por sus queridos Celtics"

La niña se giró y se lanzó a los brazos de su madre con afecto "Mamá! Te he echado de menos!"

Jane la estrechó con fuerza "Yo también a ti cariño ¿Te lo has pasado bien?"

Alex se separó un poco de su madre, para poder mirarla a la cara "Ha sido estupendo. Además, he conocido a alguien"

Jane la dejó en el suelo "Es verdad. Déjame que salude a tu amiga y sentémonos a comer" Cuando se dio la vuelta, le dio la mano a Sabrina e involuntariamente miró a la niña que caminaba hacia ellas. Lo que estaba viendo la dejó descolocada "¿Cómo es posible que estés ahí si yo acabo de..?" Volteó la cabeza para confirmar que no estaba teniendo alucinaciones pero se quedó estupefacta al ver a Alex a su lado. Volvió a girar la cabeza y vio que una niña idéntica a su hija la miraba con la boca abierta. Repitió el mismo movimiento varias veces, incapaz de creer lo que sus ojos estaban viendo. Jane volvió a mirar a su espalda y otra vez hacia adelante. No estaba alucinando. Realmente estaba viendo a su hija y a otra niña que era completamente igual a ella. Pero aquello era imposible. Sólo había una explicación lógica para aquello y no podía creer que estuviera pasando. No podía ser que después de tantos años volvieran a encontrarse.

"Hola Jane" La voz a su espalda confirmó sus terribles sospechas. Se dio la vuelta despacio, aterrada por la mujer que sabía que iba a encontrarse frente a ella. Cuando por fin la vio, el corazón dejó de latirle. Maura no había cambiado en absoluto en aquellos diez años, continuaba siendo tan hermosa como siempre. Y ella no estaba preparada para enfrentarla en aquellos momentos.

"¿Mamá?" preguntó Alex insegura mientras se reunía con Sabrina y Piper, las tres interponiéndose entre Jane y Maura. Aquel reencuentro no se estaba pareciendo en nada a lo que se había imaginado. Había esperado que a su madre se le iluminara la cara con una sonrisa al volver a reencontrarse con Maura pero en vez de eso su madre estaba allí de pie, con una mirada desconocida y sin nada que indicara que aquello les estaba gustando lo más mínimo.

De repente Jane se dirigió a su hija con autoridad "Alex nos vamos"

"Pero…."

Maura intentó convencerla "Jane, espera, necesitamos hab…"

Pero su intento fue inútil. Jane sólo podía pensar en salir de allí cuanto antes. Necesitaba pensar, analizar la situación y pensar en como afrontarla. Y en aquellos momentos, con Maura ante ella y su hija a su lado, no podía hacer nada de aquello. "Nos vamos. Ahora" Sin prestar atención, demasiado conmocionada después de haber vuelto a ver al amor de su vida después de una década intentando olvidarla, cogió a la niña de la mano y la arrastró fuera del restaurante.

Una vez en la calle, la niña intentó explicarse "Espera yo…"

Jane la interrumpió con dureza "NI-UNA-PALABRA. No quiero oír ni una palabra hasta que lleguemos a casa ¿Ha quedado claro?" La niña asintió apesadumbrada Jane abrió la puerta de su coche con demasiada fuerza, sobresaltando a su chófer "Bien. Ahora sube al coche"

Durante el viaje de regreso a Boston la niña no podía evitar de mirar furtivamente a su acompañante. La forma en que estaba cerrando y abriendo los puños mientras no dejaba de mirar por la ventana dejaban bien claro que estaba muy enfadada Cuando el chofer las dejó en la puerta de casa 4 horas después, Jane bajó del coche, casi sin dejar que acabara de detenerse y se dirigió con rapidez a la casa.

Cuando oyó que la niña entraba tras ella se giró para sermonearla "Te has metido en un buen lío Alex. Mucho más de lo que te puedas imaginar. ¿Se puede saber en qué estabas pensando?" Jane se molestó al ver como su hija rehuía su mirada ¿desde cuando hacía eso? "Mírame a la cara cuando te hablo Alex"

La niña levantó la mirada del suelo inquieta "No soy Alex, soy Piper, tu otra hija"

Jane no podía creer lo que le estaba pasando "¿Qué?"