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"¿tu… tu prometida?" preguntó Alex con un hilo de voz. Cuando su madre le había dicho que tenía una sorpresa nunca se hubiera imaginado aquello. No podía casarse con nadie, no ahora que por fin había encontrado a su otra madre. Aquello iba a complicar mucho más las cosas.

"Así es. Liz estás son mis hijas, Piper y Alex" Piper sintió como un calidez reconfortante la inundaba al oír a Jane referirse a ella como su hija. Toda su vida había pensado que su única familia eran su madre y sus abuelos en Chicago, y había sido suficiente. Pero después de encontrar a Alex y conocer a Jane no quería volver atrás. Quería estar con ellas, que vivieran las 4 juntas y poder ver a su hermana y a su otra madre todos los días

Jane continuó con las presentaciones "Y ella es Maura, mi… la madre de mis hijas"

La mujer estrechó la mano de Maura mientras la estudiaba de arriba abajo, intentando averiguar si aquella mujer suponía una amenaza para ella "Es un placer conocerte"

Educadamente, Maura le devolvió el apretón "Espero que no haya sido una molestia que te robáramos a Jane para comer"

Liz se encogió de hombros "No te preocupes, no me molesta para nada que Jane salude a una vieja… amiga"

Maura no dejó escapar el disimulado insulto. Con una sonrisa fría le señaló una de las sillas libres que había en la mesa "Entonces por favor, acompáñanos"

Liz se disculpó "Lo siento pero no puedo quedarme. Tengo una reunión esta tarde que no puedo aplazar pero ¿nos vemos para cenar?" preguntó mirando a Jane con avidez

Jane le acarició el brazo mientras sonreía "Claro. ¿Vienes a casa?"

Liz le susurró al oído antes de volver a besarla "Sólo si esa cena se convierte en un desayuno"

Maura se removió incómoda en la silla. Las niñas estaban lo suficientemente alejadas como para no oír nada pero ella estaba enterándose de todo. Había pensado muchas veces como sería su reencuentro con Jane, había imaginado mil y una situaciones diferentes en las que se reencontraban las cuatro pero en ninguna de ellas aparecía Jane poniéndose cariñosa con otra mujer y mucho menos con su prometida.

R&I

Aunque Piper había traído su maleta del campamento, había muchas cosas necesarias que se habían quedado en su casa de Seattle y Maura sólo había preparado una pequeña maleta para pasar lo que pensaba que serían sólo un par de días en Nueva York. Por eso, Jane había insistido en pasar la tarde de compras y aunque Maura había intentado negarse, Jane había insistido en comprar todo lo necesario para que las dos pudieran sentirse como en casa. Ya habría tiempo una vez que se hubieran instalado para hacer un viaje rápido a Seattle y acabar de recoger lo que hiciera falta. Maura volvió a sorprenderse al descubrir más cambios en la vida de Jane; además de cambiar de casa, Jane había cambiado su fabuloso Audi R8 por un Porsche Cayenne mucho más adecuado para llevar a la niña al colegio o a los partidos de fin de semana. Pero lo que más le gustó fue ser testigo de como Jane, desde el primer momento, había tratado a Piper con la misma ternura con que trataba a Alex

Era ya casi la hora de cenar cuando las cuatro entraron en la casa, cargadas con todas las bolsas que habían podido meter en el maletero del coche. Pasarían a recoger el resto de paquetes al día siguiente. Jane las acompañó hasta la puerta de la casa de invitados y abrió la puerta para que las nuevas inquilinas pudieron pasar. Mientras las niñas llevaban los paquetes de Piper a su nueva habitación, Maura y Jane volvieron al coche para recoger las últimas bolsas que quedaban. Estaban a punto de entrar en la casa cuando Liz las interrumpió "Si fuera supersticiosa, empezaría a preocuparme"

Jane dejó las bolsas en la entrada y se acercó hasta ella, saludándola con un tierno beso en los labios "Holaaa! Se me olvidó decírtelo esta mañana. Maura y Piper van a vivir en la casa de invitados lo que queda de verano"

Ante la mirada arrogante de la mujer, Maura decidió provocarla "Espero que no te moleste"

Liz le devolvió una fría sonrisa "De ninguna manera ¿Entramos Jane? Me muero de hambre"

Las gemelas aprovecharon ese momento para salir corriendo de la casa. Cuando vieron a Liz se pararon en seco. Lo último que le apetecía a Alex era cenar con esa mujer "¿Mamá puedo dormir hoy con Piper? Así puedo ir enseñándoles la casa a ella y a Maura y voy poniéndolas al día. Además, mañana Maura puede llevarnos al parque a patinar para que Piper conozca a mis amigas"

A Liz se le iluminó la cara con una sonrisa "Sería perfecto. Me muero de ganas de tenerte para mi sola después de no verte en todo el día" se dio la vuelta para susurrarle al oído y que las niñas no pudieran oírla "Tanto, que hasta podría olvidarme de la cena"

Jane la miró con una mezcla de sorpresa y satisfacción pero le pidió su consentimiento a Maura antes de darle permiso a su hija "¿Maura?"

Maura asintió, contenta de poder pasar tiempo con su recién redescubierta hija "Me encantaría que Alex pasara la noche con nosotras. Y por supuesto que mañana las llevaré a patinar"

"Entonces no hay nada más que hablar. Buenas noches" se despidió Liz con brusquedad, tirándole de la manga a Jane. Mientras era arrastrada hacia el interior de la casa, Jane no pudo evitar mirar de reojo como Maura se reía con algo que Alex y Piper estaban contándole. Oírla reír le recordó algo que había tardado muchos años en olvidar.

R&I

Servicialmente, Alex las acompañó en un breve recorrido por la casa. La amplia habitación de matrimonio, que pronto sería la de Maura, era elegante y espaciosa con un ventanal que accedía directamente al patio interior de la finca. A continuación estaba el baño de invitados y una puerta más allá encontraron la nueva habitación de Piper y la niña se quedó maravillada por la enorme cámara con dosel que presidía el dormitorio. Pero lo que más le gustó a Maura fue la estupenda cocina que comunicaba con el amplio y cálido salón. Se sorprendió al ver que las alacenas estaban llenas y en la nevera no cabía nada más. Estaba segura que Jane había llamado esa misma mañana al personal de servicio para que dejaran la casa en perfectas condiciones. Se acercó a la pequeña vinoteca que descubrió en una esquina y sonrió al ver que estaba llena con su vino preferido. Jane siempre había conseguido sorprenderla con detalles como ese. Mientras las niñas acababan de inspeccionar la casa, Maura empezó a preparar la cena ligera y apetitosa. Cuando terminaron, Alex y Piper ayudaron a recoger la mesa y después de darle las buenas noches se retiraron a la nueva habitación de la niña.

Cuando cerraron la puerta, la primera en hablar fue Alex "¿Qué vamos a hacer?"

Piper se subió de un salto a la cama "¿Qué vamos a hacer de qué?"

Alex se reunió con ella lanzándose a los pies de la cama "Con mi madre y su novia. No me gusta nada esa mujer ¿Has visto la forma en que se ha deshecho de nosotras? Te aseguro que esta tipa no tienen ninguna intención en quedarse con el paquete completo"

Piper le dio la razón mientras le preguntaba "¿Tienes un plan?"

Alex la miró con determinación "Vamos a tener que conseguir que nuestras madres se vuelvan a enamorar"

Aunque iba a apoyar a su hermana en cualquier idea descabellada, Piper no pudo evitar preguntar "Sabes que eso va a estar complicado ¿verdad?"

Alex sonrió "Entonces es una suerte que nosotras seamos tan listas"