Segundo capítulo post-cirugía. Todavía estoy un poco dolorida, cansada y adormilada, así que aunque tengo más tiempo libre, me cuesta mucho más escribir y actualizar los fics. Por eso, iré actualizando los capítulos que ya tengo medio escritos. Con el resto, paciencia! Poco a poco volveré al ritmo normal de actualizaciones
11
Maura apoyó la frente sobre la pared mojada de la ducha. Dejó que el agua continuara cayendo sin apenas moverse. Era una cobarde por partida doble. Por haberse marchado diez años atrás, sin darle ninguna explicación a Jane, sin luchar por el amor de su vida. Y además era una cobarde por marcharse inmediatamente después de que Jane la dejara sola en la casa, incapaz de volver a enfrentarla.
Cuando empezó a sentir que la piel se le arrugaba, salió de la ducha, enrollándose en una toalla. Tenía que pensar como afrontar la realidad y más concretamente como enfrentar a Jane. Necesitaban hablar de lo que había sucedido anoche o de lo que hubiera podido pasar. Cerró los ojos recordando aquel beso, tan delicioso como hacía diez años. Y siendo sincera con ella misma, había sentido una punzada de decepción cuando Jane se había separado de ella. En cuanto sintió sus manos sobre su piel, quiso más, más y más. Quiso volver a sentir los labios de Jane sobre su piel, su lengua recorriéndola. Quiso volver a notar sus dedos acariciándola mientras la desvestía lentamente, su cálido aliento rozando cada centímetro de su piel. Se dejó caer en la cama sólo cubierta con la toalla, tapándose la cara con las manos al llegar a finalmente a la inevitable conclusión: Desde el momento en que Jane la había besado había querido volver a hacer el amor con ella.
R&I
Después de darse una ducha, tomarse un café bien cargado y una aspirina, Jane empezaba a sentirse medianamente humana otra vez. Miró el reloj de la cocina y vio que ya era la hora de ir a recoger a las niñas a casa de su amiga. Como le había ofrecido su coche a Maura, cogió las llaves del deportivo. Era un coche pensado para dos personas pero tendrían que arreglarse. Cogió las gafas de sol de la mesa que había al lado de la puerta y salió al patio para ir a por el vehículo. Justo cuando estaba poniendo un pie fuera de la casa se encontró con Maura saliendo de la casa de invitados. Cuando sus miradas se cruzaron, ambas mujeres se quedaron petrificadas, ninguna sin saber como reaccionar frente a la otra. Jane no podía dejar de mirarla; había algo en ella que la atraía como nada ni nadie antes. Resonaron en su cabeza las palabras de Chelsea. Siendo sincera con ella misma, tenía que reconocer que Maura siempre sería la mujer de su vida. Aquel beso no había hecho más que reafirmar algo que dolorosamente ya sabía. Mientras, Maura la miraba sin saber que esperar de Jane después de su confesión y de la forma en que se había marchado la noche anterior. Sabía que había sido tremendamente injusta con ella.
Cansada de aquel silencio, Jane decidió acabar con la incómoda situación "Voy a recoger a las niñas"
"Aah" masculló Maura decepcionada. Ella había tenido la misma idea. Había pensado en recoger a las niñas y salir a comer con ellas. A pesar de todo, no había tenido mucho tiempo para compartir con Alex y se moría de ganas de empezar a conocer mejor a la niña "Yo había tenida la misma idea. Había pensado pasar a recogerlas y luego salir comer para conocer un poco mejor a Alex" dibujó una sonrisa triste "Pero podemos hacerlo otro día"
A pesar de todo el resentimiento que sentía, Jane no podía verla sufrir. Antes de poder pensarlo mejor, se ofreció "Puedes venir conmigo si quieres. Necesitamos hablar de lo que pasó anoche y éste es un momento tan bueno como otro"
Maura asintió "De acuerdo"
"Bien. Entonces coge tú el coche. Te espero en el garaje"
R&I
Se pasaron los primeros veinte minutos del trayecto sin decir ni una palabra. Sabiendo que ella tenía mucho más que explicar que la otra mujer, Maura decidió ser la primera en hablar "Jane, yo…"
Jane la interrumpió, sin apartar la vista de la carretera "No quiero disculpas Maura. Ni por lo de anoche ni por lo de hace diez años"
Decidida a llegar hasta el final a pesar de las consecuencias, Maura se confesó "No iba a disculparme por el beso… yo… me gustó volver a besarte"
Aquella revelación se ganó la atención de Jane completamente. Por primera vez, se giró para mirarla a la cara "Ese beso fue un error. Uno que no va a volver a repetirse. Me voy a casar con Liz y aunque no lo creas, cuando me comprometo con alguien, lo hago al 100%"
Las duras palabras de Jane se le clavaron con estacas en el corazón. El beso que ella tanto había disfruta, para Jane era sólo un error. Incapaz de pronunciar ni una palabra, la garganta cerrada por el desconsuelo, Maura se limitó a asentir.
Jane volvió a mirar la carretera "Bien. Esa casa de ahí delante es la de Catherine"
Jane bajó del coche casi sin darle tiempo a Maura a detenerlo. Su actitud podía parecer distante pero era la única manera que conocía para poder mantenerse bajo control. Había besado a Maura porque tenía lo deseaba, porque la deseaba. En un principio había achacado aquella atracción a la sorpresa de volver a verla, a las ganas de volver a recordar los momentos más felices de su vida. Había pensado que una vez la hubiera besado, aquella ansía desaparecería tan rápido como se había presentado. Pero no podía estar más equivocada. La había besado y ahora quería más. Quería besarla, desnudarla y hacerle el amor hasta que las dos estuvieran tan agotadas que no pudieran pensar ni recordar. Y no podía permitirse esa debilidad, no después de todo lo que había pasado entre ellas.
Maura estaba cada vez más confundida. Conocía muy bien a la otra mujer y sabía perfectamente que Jane la deseaba. Lo había sentido en la urgencia del beso de la otra noche, la caricias ansiosas, la forma en que la había pillado mirándola cuando pensaba que no se daba cuenta o como se le dilataban las pupilas cuando llevaba ropa más ajustada de lo normal. Acabó de aparcar el vehículo y se encaminó había la puerta principal de la casa, donde Jane estaba esperándola.
Cuando Maura se unió a ella junto a la puerta, el suave perfume la asaltó y Jane volvió a sentir unas ganas irrefrenables de volver a besarla. Cerró los ojos, pinchándose el puente de la nariz, cansada. Iba a ser un día muy largo.
R&I
Jane y Maura recogieron a las gemelas, extendiendo la invitación a comer al resto de sus amigas. Como era de esperar, todas las niñas aceptaron encantadas. Todas se habían sorprendido al ver como las dos madres de Alex y Piper habían ido a recogerlas juntas. Parecía que su plan estaba funcionando bien y ninguna de ellas quería perderse ni un detalle de la reconciliación.
Llegaron al restaurante en plena hora punta y se encontraron con que había una multitud esperando a poder sentarse a comer. A pesar de eso, cuando el maître reconoció a Jane, pasaron casi de inmediato al comedor. Como el grupo era muy numeroso, optaron por comer en dos mesas separadas, en una mesa se sentaron las niñas mientras que en la otra se sentaron Maura y Jane.
Cuando el camarero se acercó a tomarle la comanda de las bebidas, Jane no pudo evitar un desliz "¿Quieres que probemos un Chateau Haut-Brion 1959 Maur?"
El apelativo cariñoso que hacía tanto tiempo que no escuchaba la sorprendió. Por unos segundos, se envolvió en la fantasía de volver diez años atrás. Pero aquella burbuja se rompió cuando fueron interrumpidas por una voz conocida.
"Jane! ¿Dónde te habías metido? Como tuviste que cancelar la cita de anoche quería invitarte a comer"
Jane miró a su prometida completamente confundida "Llevo el móvil en silencio. Además ¿De qué estás hablando? Fuiste tú la que cancelaste nuestra cita"
Liz estaba empezando a enfadarse. Después de cancelar la cena a última hora, ahora se la encontraba comiendo con su ex y con aquellas mocosas ""¿Yo? Fuiste tú la que me mandó un mensaje para decirme que tenías que cenar con tu madre para arreglar unos papeles de la empresa Si prefieres comer con ella no es necesario que me ignores. Dímelo y basta"
"No quiero una escenita de celos Liz. Fuimos a recoger a las niñas y decidimos pararnos a comer" En aquel punto Jane estaba ya cabreada "Además, te llamé, TRES VECES anoche y tú no te dignaste a devolverme la llamada"
Liz estaba a punto de perder los nervios "Te vuelvo a repetir que no he recibido ninguna llamada tuya"
Deseando acabar cuanto antes con toda esa tontería Jane sacó el móvil y le enseñó a Liz el registro de llamadas.
La mujer la miró sorprendida "Ese no es mi número de teléfono Jane"
Jane pensó que aquella excusa era ridícula "¿Cómo que no es tu teléfono?" estaba decidida a llegar al final de todo aquel embrollo así que volvió a llamarla.
Lo que nadie esperaba es que sonara el teléfono en la mesa de las niñas. Todas se miraron tan asustadas por el castigo que iban a tener que soportar como decepcionadas por que las hubieran pillado al final. Dejaron escapar un suspiro y se dieron la vuelta. Se encontraron cara a cara con tres pares de ojos mirándolas fijamente.
