13
Cuando a la mañana siguiente oyó movimiento en la casa principal, Maura cruzó el patio para hablar con Jane respecto a lo que habían hecho las gemelas. Aunque estaba enternecida por el motivo de todo aquello, se habían comportado mal y merecían un castigo. Y pensar en como castigarlas era algo que tenían que hacer juntas, les gustara o no. Llamó a la puerta con los nudillos y aguardó pacientemente a que le abrieran.
Cuando Jane abrió la puerta, se quedó unos instantes contemplando a la mujer que tenía ante ella. Se lamentó por dejar que Maura tuviera ese efecto sobre ella pero le resultaba imposible resistirse. Le encantada el suave aroma que desprendía su piel, la chispa inteligente de sus ojos, la forma en que ladeaba la cabeza cuando algo llamaba su atención, como en ese momento. La tenía tan cerca. Sólo tenía que levantar un poco la mano y podría ponerle aquel mechón de pelo detrás de la oreja. Tan cerca, que sólo tenía que estirar el brazo para poder rodearle la cintura. Cuando recolectó la voluntad necesaria para dejar de admirarla, recordó los buenos modales "Maura. Buenos días. ¿Fue bien todo ayer?"
Maura estaba tan ensimismada como su anfitriona. Jane estaba recién salida de la ducha. Iba descalza, con unos sencillos vaqueros desgastados y una camiseta blanca. Olía a jabón, tenía el pelo mojado y Maura no recordaba haberse sentido tan atraída por nadie como por ella en esos momentos. Atinó a responder "Todo perfecto. Gracias por invitarnos a comer"
Viendo que Maura no se decidía a explicarle por qué estaba allí, Jane le preguntó directamente "¿Puedo ayudarte en algo?"
"Quería hablar contigo sobre todo el asunto de ayer. Aunque su intención fuera buena, merecen un castigo" Jane asintió ante aquellas palabras
Liz entró despreocupadamente en la cocina "Jane, esperó que hayas preparado esas tortitas que sabes que me en.." se quedó a mitad de la frase cuando vio con quien estaba hablando su prometida "Ah, Maura. ¿Otra vez de visita? Debe resultar muy cómodo vivir en la puerta de enfrente"
Jane la miró por encima del hombro, cada vez más harta de los celos de Liz. Se dio la vuelta y puso los ojos en blanco, dibujando un lo siento con los labios. Maura sonrió ante la espontánea complicidad. Cuando Jane estaba tan relajada, la encontraba irresistible.
Liz continuó hablando, ignorante de la cercanía que poco a poco empezaba a volver a crearse entre las dos mujeres "Maura, precisamente a ti quería verte. El sábado es la fiesta de aniversario de RizzCorp. Sería un placer que nos acompañaras"
Maura miró a Jane curiosa. Se sorprendió al verla sonreír mientras asentía "Claro. Será un placer"
La prometida de Jane continuó con su cháchara "Va a ser una fiesta genial. No es por echarme flores pero he trabajado mucho para que todo sea perfecto. Hasta he conseguido que el catering lo sirva Saffron y teniendo en cuenta lo cotizado que está, he tenido que recurrir a todos mis contactos para conseguirlo pero seguro que valdrá la pena"
Maura sonrió ante las vueltas que daba la vida y sin poder evitarlo, dejó escapar una carcajada. Jane se contagió y segundos después la acompañaba. De repente, ambas mujeres dejaron de reír cuando se dieron cuenta de lo cerca que estaban, de cuanto habían echado de menos esos momentos de complicidad.
A Liz no le gustó nada en absoluto aquella complicidad. No podía permitirse que aquella mujer volviera a ganarse un lugar en el corazón de Jane "¿De qué te ríes? RizzCorp es una empresa líder y como tal, merece rodease de lo mejor en su aniversario. Aunque estoy segura de que alguien como tú es incapaz de apreciar un evento de esta categoría"
Aquella fue la copa que colmo el vaso. Estaba harta de que aquella esnob la mirara siempre por encima del hombro "Yo soy la dueña de Saffron"
Liz bufó incrédula mientras Jane la miraba con una chispa de admiración en los ojos "Estoy orgullosa de ti, Maur" Otra vez, aquel mote cariñoso. En ese momento, Maura acabó de confirmar que había sido una estúpida por dejarla escapar diez años atrás.
Liz intentó dejarla en entredicho "No me lo creo. Eso es imposible. Si tu eres la dueña, ¿qué haces aquí en vez de estar dirigiendo la empresa de catering más reconocida del país?"
Sin dejar de mirar a Jane, Maura se explicó "Aprendí de alguien muy importante en mi vida, que las grandes responsabilidad no tienen por que estar reñidas con disfrutar de los pequeños momentos de la vida. Confío lo suficiente en mi equipo como para delegar responsabilidades en ellos"
Jane estaba oyéndola hablar pero no estaba entendiendo nada de lo que estaba diciendo. En lo único en que podía fijarse era en como se movían sus labios, en como los humedecía de vez en cuando con la punta de la lengua. Recordó por enésima vez el beso que compartieron en aquella misma cocina y empezó a sentir una corriente de calor recorriéndola por completo.
"Jane.. Jane!" la sacó de su ensimismamiento su prometida "¿Qué te ocurre?"
"No es nada, sólo estaba pensando en las vueltas que da la vida ¿Entonces nos acompañarás? Estoy segura que mis hermano y mi madre se alegrarán de verte. El domingo me gustaría invitarlos a cenar a casa para conocer a Piper. Me gustaría mucho que nos cenaras con nosotros"
"Yo también tengo ganas de verlos. Al igual que ha ti, les debo una explicación. Y estoy segura que Piper estará encantada de empezar a conocer a su nueva familia"
Jane continuó allí parada, incapaz de mover un músculo. Sólo consiguió pronunciar un escueto "Bien"
"Bien" fue lo que contestó Maura. Deseaba con todas sus fuerzas volver a repetir el beso de la otra noche.
Fue Liz la que interrumpió el momento "Entonces, pondré tu nombre en la lista de invitados. ¿Vas a venir acompañada?"
Maura vio como Jane la miraba con atención, esperando a oír su respuesta. Parecía nerviosa, incómoda "No, iré sola" Vio con curiosidad como Jane dejaba escapar un suave suspiro de alivio.
R&I
A medida que pasaban los días, Jane y Maura iban sintiéndose cada vez más cómodas estando juntas. Una noche, después de cenar las cuatro juntas, las niñas se retiraron al cuarto de Alex para jugar con el videojuego que habían comprado esa misma mañana. Después de que la asistenta recogiera los platos, Maura se levantó de la mesa
"¿Te apetece que tomemos una copa en el patio? Hace una noche estupenda y he disfrutado mucho de la cena…" sonrió, dibujando los hoyuelos que tanto le gustaban a Maura "… y de la compañía"
Maura le devolvió la sonrisa "Yo también he disfrutado mucho de la velada. Y me encantará tomar una última copa contigo"
Jane le dio unas instrucciones a la asistenta y escoltó a Maura hasta el patio interior de la casa. Se sentaron en los cómodos sillones que había cerca de la fuente, inmediatamente envueltas por la atmósfera de una noche de verano, el silencio permitiendo que se propagaran los ruidos sutiles que se transmitían a distancia, sintiéndose inmediatamente envueltas por la calidez de aquel escenario. Empezaron a hablar y poco a poco, riendo, recordaron viejas anécdotas y se pusieron al día de lo que habían sido sus vidas durante aquellos diez años. Jane descubrió a una Maura más sofisticada, más segura de sí misma. Recordó cuando le gustaba oírla reír, ver como se le iluminaban los ojos y dibujaba una sonrisa. Maura estaba embelesada observando a Jane. Continuaba cautivándola aquella seguridad que transmitía en cada uno de los movimientos, la forma en que conseguía hacerla sentir especial con solo mirarla.
De repente, Maura vio como Jane acercaba lentamente la mano hacia su mejilla. Sintió como el corazón se le aceleraba expectante. Se humedeció los labios, incapaz de mover ni un músculo por miedo a romper la magia del momento. Jane le colocó un mechón de pelo detrás de la oreja pero no retiró la mano cuando acabó de hacerlo. En vez de eso, lentamente acercó a Maura hacia ella, hasta que sus labios quedaron separados por escasos milímetros. Aguantaron aquella posición durante varios segundos, las dos torturadas por aquella espera pero ninguna capaz de dar el primer paso. Finalmente, el deseo fue superior a la razón y en esta ocasión fue Maura la que acortó distancias y besó a Jane. El beso fue lento y sensual, ninguna de ellas quería apresurar el momento tan especial que estaban compartiendo y que tanto habían esperado. Maura atrapó el labio inferior de Jane entre los suyos, tirando suavemente de él. Lo soltó y volvió a atraparlo, deseando saborearla una vez más. Jane enredó sus dedos en el pelo de Maura, atrayéndola más hacia ella, intentando evitar que aquel beso terminara tan bruscamente como el anterior. Maura continuó con sus caricias, esta vez dedicándole su atención al labio superior, mordiéndolo con delicadeza. Inmediatamente, Jane dejó escapar un gemido de placer. Maura sonrió y Jane la imitó. Igual que había empezado, el beso terminó pero al contrario que la vez anterior esta vez no se separaron sino que Jane apoyó la frente sobre la de Maura, negándose a separarse de ella.
Jane susurró con los ojos todavía cerrados "No me hagas esto Maura"
Maura continuó en la mismo posición, demasiado cómoda y feliz para moverse ni un centímetro pero le preguntó "¿Qué no te haga que?"
Jane se separó para mirarla a los ojos. Maura vio una Jane vulnerable y confundida "No me hagas volver a quererte"
Desde la ventana de su habitación, las gemelas chocaron las manos, entusiasmadas por la escena que estaban viendo. Las cosas por fin empezaban a encaminarse.
