Capítulo cortito. Las partes M siempre me cuestan un poco más pero espero que valga pena

16

Jane cruzó el patio en dos zancadas. Tomó la cara de Maura entre sus manos y la besó. Pero esta vez por fin pudo hacerlo del modo que había imaginado cada noche desde que se habían reencontrado. No fue un beso pausado ni un beso tierno. Fue un beso desesperado. Maura sintió como Jane la devoraba, como le mordía el labio hasta notar el metálico sabor de la sangre donde la había mordido. Hacía mucho tiempo que nadie la besaba así. Gimió excitada por la repentina necesidad de Jane.

Jane sabía que la había lastimado. Lamió con la lengua la pequeña herida intentando compensar con la caricia el ataque. Antes de separarse un poco de ella le preguntó entre jadeos "¿Quieres que me vaya a casa?"

Maura tomó a Jane por las solapas, evitando que se moviera un solo centímetro "Ni se te ocurra ir a ninguna parte"

Sin necesitar nada más, Jane empujó a Maura dentro de la casa y cerró la puerta de una patada. Atrapó a Maura entre su cuerpo y la pared y atacó sin restricciones el cuello de la mujer. Fue recorriéndolo con pequeños besos, sintiendo como Maura se estremecía con cada una de las caricias. Empezó a bajarle las mangas del vestido mientras sus labios alcanzaban la clavícula izquierda y le dedicaban la misma atención. Cuando por fin consiguió deshacerse de la parte superior del vestido, se quedó contemplando como el pecho de Maura subía y bajaba a un ritmo acelerado. El sujetador de encaje negro moldeaba unos pechos perfectos. Anticipando en su mente lo que iba a ocurrir a continuación, Jane sintió como se le humedecía la boca y la entrepierna.

Metió la mano dentro del sujetador, notando como los pezones se endurecían por la caricia "Me vuelves loca Maura. Cuando estoy cerca de ti no puedo pensar en nada más que en besarte, acariciarte y hacerte el amor"

Maura la atrajo contra sí besándola con avidez "Hazlo. Llevo mucho tiempo esperando para volver a sentirte dentro de mí"

Con el corazón latiéndole a mil por hora, Jane consiguió bajar lo suficiente el sujetador para liberar el objeto de su deseo y descendió la cabeza para sujetar un rosado pezón entre sus dientes mientras atrapaba el otro entre sus dedos, pellizcándolo. La combinación perfecta de dolor y placer la volvió loca. Sintió como se humedecía por momentos. No tardaría mucho en tener un orgasmo. Jane siempre conseguía tener ese efecto en ella.

No podía creerse que su nueva primera vez fuera en el recibidor de la casa de invitados de Jane. Entre jadeos, Maura consiguió sugerir un cambio de escenario "Vamos al dormitorio"

Jane negó con la cabeza "No puedo esperar tanto" Se las arregló para separarse de la pared y deslizó las manos hasta el culo de Maura. Con un rápido movimiento, la subió encima de la mesa que había cerca de ellas, sin separar sus labios ni un solo segundo. Acarició los muslos de la mujer, levantando el vestido hasta dejarlo enrollado en su cintura. Cuando vio el liguero de encaje negro sintió como crecía la presión que sentía entre las piernas. Sin perder el tiempo, acarició con el pulgar a Maura por encima de la lencería de encaje, notando como la tela se humedecía casi de inmediato. Después de torturarla unos segundos más, apartó la lencería a un lado y oyó como Maura gemía al sentir como Jane le separaba los labios, humedeciendo los dedos en sus jugos, preparándose para penetrarla sin ningún esfuerzo mientras ahogaba sus jadeos con un beso. Cuando la sintió dentro de ella Maura dejó caer la cabeza sobre el hombro de Jane "Oh, siií"

Jane estaba tan excitada como Maura. Sabía que no estaba siendo delicada pero en esos momentos no podía pensar en nada más que en satisfacer diez años de deseo insatisfecho "Te prometo que la próxima vez será mejor"

Maura se dio cuenta que Jane estaba a punto de provocarle un orgasmo pero ella todavía estaba vestida completamente. Intentó desnudarla pero aquel mono resultaba imposible de desabrochar. Al final desistió y se limitó a disfrutar del mejor sexo que había tenido en muchos años. Ya tendría tiempo de devolverle el favor más tarde. Arqueó las caderas, buscando más fricción. Jane la complació, girando la mano para poder acariciar con la yema del pulgar el clítoris inflamado mientras la penetraba añadiendo un dedo más. Notaba como Maura se contraía, sus jadeos más agudos, su respiración entrecortada.

Recordando lo que conseguía volverla loca de placer, Jane se arrodilló ante ella y tiró ligeramente hasta dejarla sentada justo en la punta de la mesa. Acarició la cara interna de sus muslos mientras los separaba un poco más, quedando abierta ante ella, facilitándole el acceso. Cuando sintió la caricia de la lengua de Jane sobre su clítoris, Maura cerró los ojos, reclinándose hacia atrás apoyándose en los codos. Se perdió en la sensación de sentir a Jane saboreándola. Notó como atrapaba el clítoris entre sus labios y tiraba delicadamente de él mientras volvía a penetrarla con dos dedos, moviéndolos dentro de ella. Lo acarició con la lengua, lamiéndolo despacio, dándole tiempo a acostumbrarse a la sensación.

Al sentir que el orgasmo se desataba, Maura apretó con fuerza el tablero de madera mientras ahogaba un grito de placer mordiéndose el labio. Cuando notó que su amante volvía a recuperar poco a poco el control, Jane se incorporó, besándola despacio. Maura se saboreó en los labios de la otra mujer y notó como una corriente de excitación volvía a despertar su deseo. De repente, se acordó de que tenían dos hijas ""Las niñas!"

Jane la besó en el hombro con suavidad para después acariciarle el cuello con la nariz "Chelsea se las ha llevado de acampada junto a sus amigas para celebrar el cumpleaños de Spencer"

Maura empezó a besarla despacio. Si no tenían que preocuparse de que las gemelas las interrumpieran, iba a tomarse todo el tiempo del mundo en complacerla. Llevaba demasiado tiempo esperando ese momento como para conformarse con un solo asalto "Entonces ¿probamos el dormitorio?"