Al principio hubo algunos recelos sobre que Jane y Maura se separaran. A pesar de todo, muchas de vosotras continuasteis fieles a la historia y me habéis acompañado durante 16 capítulos. Por eso, me gustaría regalaros un capítulo algo diferente a lo que suelo escribir. Disfrutad!

17

Jane la abrazó por la espalda, rodeando la cintura con sus brazos mientras empezaba a besarle el cuello con dulzura. Nunca se cansaría de sentir el tacto de su piel bajo sus labios. Maura puso sus manos sobre las de ella y despacio, empezó a dirigirse hacia el dormitorio.

Jane necesitaba sentir la piel de Maura bajo sus manos, poder acariciarla como y por donde quisiera así que no perdió el tiempo. A medida que iban recorriendo el pasillo fue bajando la cremallera del vestido lentamente, aprovechando aquellos instantes para apreciar la delicada curva de la espalda de Maura.

Le desabrochó el sujetador mientras volvía a besarle el cuello y mientras entraban en el dormitorio le bajó los tirantes para deshacerse de la incómoda prenda que tanto le había molestado antes impidiéndole disfrutar de los generosos pechos de Maura. Empezó besándole el cuello mientras iba descendiendo por la curva de su espalda, bajando poco a poco el vestido en su descenso. Cuando por fin consiguió deshacerse del vestido, se puso en pie dándole la vuelta para poder mirarla a los ojos.

Maura le rodeó el cuello con los brazos "Te he echado de menos Jane"

Jane la besó mientras la empujaba sobre la cama. Todavía con los brazos alrededor de su cuello, Maura la arrastró en la caída y con un rápido movimiento consiguió invertir las posiciones, quedando sentada a horcajadas sobre ella.

Con Jane debajo de ella, Maura le susurró mientras le besaba el cuello "¿Confías en mí Jane?"

Jane no dudó en afirmar con total sinceridad "Sabes que sí"

Feliz, Maura se levantó de la cama y cogió un par de fulares de dentro del armario. Rápidamente volvió a la cama y tomando las manos de Jane entre las suyas, le subió los brazos hasta que quedaron a la altura del cabecero. Jane estaba hipnotizada por el movimiento de los pechos de Maura ante sus ojos. Lo daría todo por poder meterse uno de esos pezones en la boca. Notó como Maura apretaba el pañuelo alrededor de una muñeca y después lo pasaba entre los travesaños, antes de atar el otro extremo a la otra mano, asegurándose que no pudiera moverlas ni un ápice. A continuación, Maura le rodeó la cabeza con el otro pañuelo, cubriéndole los ojos. Jane protestó al perder la visión de los pechos de Maura moviéndose antes sus ojos.

Maura la tranquilizó susurrándole al oído "Te aseguro que valdrá la pena"

Abrió uno de los cajones de la mesilla y sacó un consolador montado en un arnés. Sin perder el tiempo se lo colocó, fijándolo bien a sus caderas. Mientras le besaba sobre las clavículas Maura susurró sobre su piel "He pasado muchas noches en esta cama imaginando que eras tú la que me tocaba, la que me acariciaba. Al final decidí hacer algo al respecto"

Con los ojos vendados, las manos atadas, el resto de sus sentidos se agudizaron. Oír susurrar a Maura hizo que se humedeciera todavía más. Jane tragó saliva con dificultad cuando reconoció lo que presionaba sobre su entrada "Ma… Maura" le preguntó entre asustada y excitada. Hacía mucho tiempo que no le daba tanto control a nadie sobre su cuerpo.

Maura sabía que ese rol de sumisión no era algo a lo que Jane estuviera acostumbrada. Que decidiera darle ese control sobre ella, le indicaba cuanto había cambiado su relación desde que se habían vuelto a ver. Soñó con que pronto las cosas volvieran a ser como antes así volvió a preguntarle "¿Confías en mí?"

Cuando vio que Jane volvía a asentir, aunque esta vez sin palabras, Maura supo que Jane estaba tan excitada como ella. Recorrió sus costados, acariciando la piel con la suave palma de sus manos mientras lamía el valle entre sus pechos, continuando por el estómago, notando como los músculos se le contraían bajo la caricia.

"Bien. Llevo mucho tiempo queriendo hacer esto. Ahora que por fin puedo, no voy a desaprovechar la oportunidad" Por fin llegó donde Jane quería tenerla. Cuando sintió como Maura se abría camino hasta alcanzar su clítoris con la lengua, Jane dejó escapar un suspiro de satisfacción. La incertidumbre de no saber cuando Maura iba a penetrarla era una tortura deliciosa que unida con la habilidad con la que Maura estaba lamiéndole el clítoris, hacían que Jane estuviera lista en pocos segundos. Notaba como la humedad entre sus piernas crecía sin parar.

Después de estimularla un poco más con la lengua, Maura tanteó la entrada con un dedo, arrancándole un gemido cuando lo metió dentro de ella despacio. Se alegró de encontrar que Jane estaba lista para recibirla. Despacio se colocó entre sus piernas, contenta de ver como Jane las abría más al notar la punta del consolador presionando sobre su entrada. Apoyando las manos a los lados de la cabeza de Jane, Maura empezó a deslizarse lentamente dentro de Jane, dándole tiempo a acostumbrase a la invasión aunque no encontró apenas oposición a la penetración. Jane estaba más que lista para recibirla.

Jane no pudo evitar lanzar un gruñido de aprobación cuando Maura por fin la llenó por completo "Dios, sí"

Animada por la más que evidente satisfacción que Jane tenía dibujada en la cara, Maura salió de ella para inmediatamente volver a empujar dentro de ella. Vio como Jane se mordía el labio, intentando ahogar los gemidos de placer que se le formaban en la garganta. Buscando una posición más cómoda, Maura se reclinó sobre Jane, apoyándose sobre los antebrazos. En aquella posición, Jane notaba como los pezones erectos de Maura la rozaban cada vez que empujaba dentro de ella. Pensó que aquella era la caricia más provocadora que había sentido sobre su piel. Sintió como los músculos de los brazos se le contraían, gritando por la imposibilidad de tocarlos, de poder sentirlos entre sus labios. Nunca en su vida había querido nada tanto como en aquello momentos poder tener las manos libres.

A medida que la presión en su entrepierna iba creciendo y creciendo, Maura empezó a empujar dentro de Jane más fuerte, más rápido. Necesitaba que Jane se corriera cuanto antes. Con cada una de las embestidas, el extremo del consolador que había dentro de ella la rozaba justo donde más lo necesitaba, una fricción absolutamente deliciosa.

"Jane yo…." Maura cerró los ojos intentando contener un poco más "no…no voy a aguantar mucho más"

Jane empezó a gemir con desesperación. Estaba tan cerca de correrse "Un poco más Maura… justo ahí"

Sin poder evitarlo, Maura salió casi por completo de Jane para volver a hundirse en ella con fuerza, hasta el fondo. Aquello arrancó un gemido de puro placer en ambas mujeres.

"Ooooh sí" gruñó Jane con satisfacción antes de relajar cada uno de sus músculos.

Maura no necesitó mucho más para seguirla, sintiendo como el orgasmo que estaba conteniendo se desataba al ver la expresión de satisfacción en los labios de Jane. Mientras notaba como el placer la envolvía, devoró los labios de Jane, besándola con urgencia y necesidad.

Jane aflojó la presión que estaba haciendo sobre el pañuelo y los músculos respondieron agradecidos. Recuperando poco a poco el control de su cuerpo, Maura se las ingenió para quitarse en arnés y desatarle las manos antes de caer agotada sobre el cuerpo tibio de Jane. Una vez liberada, Jane se quitó el pañuelo de los ojos, lanzándolo sin cuidado al suelo. En esos momentos solo quería tocar la piel de Maura, recorrerla con sus dedos, asegurarse de que aquello había sido real.

Maura se recostó sobre el pecho de Jane, adormeciéndose con el ritmo del corazón de la mujer, cada latido devolviéndola la calma que tanto necesitaba. Jane le apartó el pelo de la cara, deseando poder mirarla a los ojos, mientras con la punta de los dedos le acariciaba la curva de la espalda dibujando trazos al azar. Maura sentía como poco a poco el sueño se apoderaba de ella. Antes de quedarse dormida, con los ojos ya cerrados por el cansancio Maura atinó a confesarle "Te quiero Jane"

Jane se quedó paralizada por aquella revelación. No tardó mucho en reanudar la tierna caricia sobre la piel de Maura. La observó con admiración y confirmó que Maura estaba preciosa después de hacer el amor, respirando relajadamente, el pelo esparcido sobre su pecho y sobre la almohada, las sábanas apenas cubriendo su cuerpo desnudo. Jane supo que nunca se cansaría de despertarse junto a aquella mujer "Yo también te quiero Maur"