18

Jane se despertó cuando notó que Maura se revolvía entre sus brazos. Durante la noche, habían ido moviéndose hasta conseguir una posición cómoda para las dos. Casi como si sus cuerpos tuvieran memoria, Maura se acopló en el hueco que formaba el cuerpo de Jane y suspiró satisfecha cuando ésta estrechó sus brazos atrapándola, quedándose quieta el resto de la noche. Todavía estaban desnudas, era más que evidente por la forma en los pechos de Jane se apretaban contra la espalda de Maura mientras acariciaba con los dedos la suave piel del estómago de su amante. Pero en ese momento no era lujuria lo que ocupaba su mente. Era la simple e inalterable sensación de volver a estar completas por fin.

Jane frotó su nariz contra el cuello de Maura, intentando adivinar si estaba ya despierta "¿Maur?" le preguntó con la voz ronca de recién despierta.

Maura continuó sin moverse, con los ojos cerrados. Estaba demasiado bien como para cambiar nada "¿ummm?"

Jane apoyó la barbilla en el hombro de Maura mientras jugueteaba con el lóbulo de su oreja. Sintió como la mujer se estremecía en sus brazos cuando lo atrapó entre sus dientes y tiró de el con suavidad "Tenemos que hablar de esto"

Maura sintió como el corazón empezaba a latirle descontrolado. Si Jane le decía que aquello no iba a volver a repetirse, que había sido sólo cosa de una noche, no sabía que iba a hacer.

Cubrió las manos de Jane con las suyas "Sí"

Después de darle un rápido beso en el hombro, Jane la soltó, levantándose de la cama sin preocuparse en cubrir un ápice de su desnudez "Pero antes… vístete. Te invitó a desayunar"

Maura se apoyó en el cabecero de la cama, cubriéndose con la sábana, observando como Jane recogía su ropa del suelo y se vestía de cualquier manera. Poco a poco el miedo fue sustituyéndose por esperanza. Si Jane quisiera olvidar la noche anterior no la invitaría a desayunar "¿Desayunar?"

Jane sonrió mientras acababa de vestirse "Las niñas no vendrán hasta mediodía y estoy hambrienta" Le guiñó un ojo antes de inclinarse sobre ella para darle un beso deliciosamente provocador. Cuando se separó Maura continuó con los ojos cerrados "Voy darme una ducha. Tienes veinte minutos"

Cuando Jane se marchó, Maura se dejó caer en la cama y dejó escapar una carcajada llena de felicidad. Se tapó la cara con las manos. Había pasado una de las noches más increíbles de su vida y la mañana no podía empezar mejor. Después de perder unos cuantos minutos más en recordar todo lo que había pasado la noche anterior, Maura saltó de la cama. Después de darse una ducha rápida, más fría de lo que solía gustarle, Maura se puso un fresco vestido veraniego en tonos azules a tono con unas sandalias de plataformas muy cómodas. Se dejó el pelo suelto y limitó el maquillaje a un poco de coloretes y sombra de ojos. Cogió el bolso y las gafas de sol y salió a buscar a Jane.

La encontró sentada en el banco que había a la puerta de su casa. Para la ocasión Jane había elegido un ceñido pantalón vaquero y una camisa azul claro, perfectamente conjuntada con el vestido de Maura. También se había dejado el pelo suelto y sólo llevaba un poco de perfilador de ojos como único maquillaje.

Cuando la vio, Jane se levantó y se acercó hasta ella. Teniéndola tan cerca, Maura pudo oler la mezcla tan característica de colonia fresca y jabón que tanto le gustaba. Cuando Jane depositó sus labios sobre los suyos y empezó a moverlos, pronto el beso se hizo más intenso, una tierna caricia de lenguas que terminó antes de lo que las dos mujeres hubieran querido "Si no paramos ahora no conseguiremos llegar al restaurante"

Maura asintió, completamente de acuerdo con aquella predicción. Aquel beso había vuelto a dejarla con ganas de más "¿Quieres conducir tú?"

Jane negó con la cabeza y la tomó de la mano para encaminarse a la puerta de entrada "Hay un restaurante estupendo a un par de manzanas y hace un día precioso para pasear"

La mañana continuaba mejorando a cada instante. Se le dibujó una sonrisa al darse cuenta de que Jane no tenía ninguna intención en ocultar su nueva relación pues no le había soltado la mano al salir a la calle.

R&I

Durante el breve paseo apenas hablaron. Ambas mujeres estaban más interesadas en disfrutar del momento, en volver a descubrir lo que sentían estando juntas. Cuando llegaron al restaurante, el camarero les dio una cálida bienvenida ya que Jane era una clienta habitual que siempre dejaba buenas propinas. Considerado, las sentó en una mesa al lado de la ventana, el sol inundando la mesa. Les dejó las cartas de desayuno y se retiró para darles tiempo suficiente para estudiarla y elegir lo que más les apetecía.

Estando las dos entretenidas con el menú, ninguna se dio cuenta de la mujer que se aproximaba a ellas

"Vaya, vaya. Veo que no perdiste el tiempo anoche. A mi también me traías a desayunar aquí después de follarme toda la noche. Me alegra ver que no has cambiado tus costumbres"

Jane dejó la carta sobre la mesa y se enfrentó a su ex prometida "¿Qué quieres Liz?"

"Quiero que dejes de una vez de comportarte como una necia" Miró a Maura con desprecio "No me importa que te hayas revolcado con ésta una noche. Puedo perdonarte una aventura Jane. Ahora déjate de tonterías y volvamos a casa"

Maura hizo un esfuerzo sobrehumano por controlarse. Quería abofetear a aquella estúpida por hablar de aquel modo de ella y de Jane. Notó como los ojos le escocían por el esfuerzo de contener las lágrimas pero no iba a darle el gusto de verla llorar

"Cuanta comprensión!" se burló Jane "No te pega nada ese papel Liz. Se que me veías como un trofeo, como un medio para conseguir ser alguien importante en la alta sociedad. Es un secreto a voces que estarías dispuesta a cualquier cosa por casarte conmigo, aunque no estés enamorada de mí ¿Acaso crees que no se como hablabas de mi hija?"

"Maldita sea Jane! Lo podríamos haber tenido todo si no hubiese sido por esta pu.."

Estaba a punto de volver a abofetearla cuando Jane de levantó de la silla y se interpuso entre las dos mujeres "A Maura la tratas con respeto. Y ahora lárgate de aquí Liz. No tenemos nada más que hablar"

El camarero se acercó a la mesa, atraído por la creciente tensión "¿Hay algún problema?"

Jane no dejó de mirar a los ojos a Liz, desconfiada de la reacción de la mujer "No hay ningún problema, ya se iba"

Antes de marcharse escoltada por el camarero, Liz amenazó a Maura "Esto no ha acabado aquí"

Cuando la ex prometida de Jane se hubo marchado, Maura no esperó ni un segundo en soltar a bocajarro "Jane, se que he cometido muchos errores en mi vida, el más grande haberte dejado hace diez años. Pero te quiero, nunca he dejado de quererte. No quiero que esto se quede en una aventura de una noche. Quiero volver a tenerte en mi vida y quiero formar una familia contigo y con las niñas"

Jane se la quedó mirando por encima de la carta "Maura, respira"

Esperó a que se tranquilizara antes de continuar "Me rompiste el corazón Maura. Cuando me dejaste pensé que nunca volvería a ser feliz. Durante mucho tiempo pensé que había conseguido olvidarte, que había superado lo que teníamos. Pero cuando volví a besarte supe que nunca había dejado de quererte. Supe que todavía estaba enamorada de ti"

"¿Entonces?" preguntó Maura esperanzada

"Entonces, me gustaría volver a intentarlo. No va a ser fácil pero estoy segura que juntas podremos conseguirlo. Juntas podemos volver a construir poco a poco lo que tuvimos hace diez años."

"¿Y las niñas?" preguntó Maura consciente de que había una gran diferencia entre la situación actual y la de hacía diez años

"Estoy segura que estarán encantadas cuando se enteren de los cambios"

"¿Y como quieres manejar la situación?"

"El domingo están todos invitados a cenar en casa de mi madre. Creo que será un buen momento para comunicarles las novedades a todos los demás"

"¿No crees que es un poco precipitado? Ibas a casarte dentro de un mes, hace menos de un día que has roto el compromiso con tu prometida y de repente ¿vas a anunciar que vuelves a tener una relación con la mujer que te abandonó hace diez años?"

Jane ni se inmutó ante la lista de objeciones que enumeró Maura "Hemos esperado diez años, creo que ha sido tiempo más que suficiente. Además, la única opinión que me importa es la tuya, la de Piper y la de Alex. El resto del mundo puede pensar lo que quiera"

Maura trató de insistir "Pero…"

Jane dejó la carta sobre la mesa "Maura relájate. Todo va a salir bien"