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Maura no entendía como el corazón todavía no le había estallado. Era imposible que pudiera soportar mucho tiempo más el frenético ritmo de latidos. Notaba cada uno de ellos retumbándole en los oídos. Aunque llevaba ya varias semanas en Boston, aquella noche iba a ser la primera vez que iba a enfrentarse con Angela Rizzoli después de haber dejado a Jane. Sintió como le apretaban la mano con fuerza y al bajar la vista se encontró con la mirada ansiosa de Piper. Desde que se había enterado de que iba a conocer a la familia Rizzoli, la niña se había estado preocupando por lo que iban a pensar de ella. Aunque tanto Jane como Piper le habían asegurado mil y una veces que todos iban a adorarla, Maura sabía que su hija no dejaría de preocuparse hasta que por fin conociera a su nueva familia. De repente, Jane se adentró en el sendero que conducía a la puerta principal de la casa de la matriarca de los Rizzoli. La fabulosa casa estaba situada a las afueras de la ciudad, lo que le permitía rodearse de un inmenso jardín, con miles de rosales, fuentes y bancos con los que disfrutar de las impresionantes vistas de la ciudad o de románticas puestas de sol. Maura bajó la vista para ver como reaccionaba su hija y vio como la niña abría los ojos como platos. Cuando volvió a mirar al frente, fue ella la que empezó a ponerse nerviosa. En las escaleras de entrada, estaban ya esperándola los hermanos de Jane y su madre.

Jane aparcó el coche junto al de su hermano pero antes de que pudiera aparcar el motor, Alex saltó del coche, corriendo a saludar a su abuela y a sus tíos. Maura bajó del coche y fue entonces cuando Jane se dio cuenta de que, al contrario que había hecho desde que se habían conocido, Piper no había acompañado a su hermana, sino que se había quedado dentro del coche, observando.

Dándose la vuelta, se apoyó en el respaldo de su asiento para poder mirar a su hija "¿No quieres ir con Alex, Pips?"

La niña apartó la vista de la ventana y se limitó a mirarla, sin decir nada. Jane continuó preguntando "¿Estás nerviosa?"

Esta vez, la niña asintió. Jane comprendía demasiado bien lo que sentía la niña en esos momentos. Aunque por motivos diferentes ella también estaba nerviosa "Sabes, yo también lo estoy"

Aquello despertó la curiosidad de la niña "¿Por qué? Ellos son tu familia, tu ya sabes que te quieren"

Dándose cuenta de que era lo que tanto preocupaba a su hija, Jane intentó reconfortarla "Pase lo que pase, quiero que sepas que ellos también son tu familia ahora y que te quieren aunque todavía no te hayan conocido" bajó la voz, como si estuviera confesándole un secreto "además, ellos también están nerviosos por conocerte"

Piper miró a su madre confundida "¿Por qué?"

"Por que ellos también quieren gustarte a ti" Aquella confesión pareció tranquilizar a la niña. Jane sintió como la opresión que sentía en el pecho se aligeraba al ver como la niña dibujaba una tímida sonrisa y asentía antes de bajar del coche. Jane se dio cuenta de que Maura estaba mirándolas con una mirada extraña; al parecer no era la única que estaba nerviosa por encontrarse con los Rizzoli. Rodeó el coche para reunirse con la dos, estrechando la mano de la mujer cuando llegó a su lado. Al igual que había hecho su hija, Maura también sonrió ante aquella muestra de afecto. Juntas, las tres se encaminaron hacia la casa.

Cuando llegaron al pie de las escaleras, Alex llamó la atención de su hermana. Tímidamente, empezó a subir las escaleras. Impaciente, Alex bajó un par de escalones para cogerle de la mano y tirar de ella "Pips, te presentó a la abuela Angela, a tío Frankie y a tío Tommy"

"Hola" atinó a decir la niña, abrumada por toda la atención que estaba recibiendo

"Hola cariño" Angela se agachó para estar a la altura de su nieta, y la abrazó. Feliz, la niña le devolvió el abrazo.

"Deja un poco para los demás mamá" le recriminó Frankie bromeando

A regañadientes, la mujer soltó a su nieta para que su hijo ocupara su lugar "Hola Pips. Yo soy Frankie"

"Hola Frankie"

"Alex me ha dicho que nunca has ido a un partido de beisbol y eso es imperdonable para una Rizzoli. Así que ¿qué te parece si la semana que viene vamos tu, yo, Alex, Tommy y TJ al partido de los Red Sox?"

Alex empezó a saltar de alegría pero de repente la niña se detuvo "pero no podemos ir. Estamos castigadas"

Todas las miradas se detuvieron en Jane y Maura. Viendo lo que intentaba hacer su hermano, Jane le agradeció el detalle "Estoy segura que algo podremos hacer al respecto. Incluso hasta es posible que os deje utilizar mi palco y os invite a los perritos y los refrescos"

Radiante, la niña abrazó a su tío "Gracias Frankie. Me gustará mucho ir al beisbol con contigo"

Fue el turno de Tommy de presentarse "¿Y que pasa conmigo? Yo también quiero un abrazo de esos"

Completamente relajada, Piper abrazó a su tío "Hola Tommy"

El hombre la levantó cargándola en su brazos "Hola Pips. Me alegro mucho de conocerte" sabiendo que el encuentro entre Maura y su madre no podía retrasarse mucho más, intentó relajar el ambiente "TJ está bañándose en la piscina. Estoy seguro que estará encantado de tener alguien con quien jugar hasta que la cena esté lista" Las gemelas no necesitaron nada más. Rápidamente se despidieron de todos los adultos y se marcharon corriendo y reuniendo a reunirse con su primo.

Una vez que las niñas se hubieran marchado, Jane y Maura subieron las escaleras. Maura saludó a los dos hermanos antes de tenderle la mano educadamente a la madre "Hola, Angela"

La señora Rizzoli se quedó quieta, mirándola fijamente a los ojos. De repente, sin que nadie se lo esperase, la estrechó en un cálido abrazo y empezó a llorar. Aquella reacción sorprendió a Maura que, sin poder evitarlo, transformó en lágrimas toda la tensión que tenía acumulada. Pronto las dos mujeres estuvieron llorando sin ningún pudor.

Jane carraspeó, incómoda por tanto emotividad "¿Qué os parece si entramos dentro? Hay mucho que contar y estoy segura que será mucho más fácil con una cerveza en las manos"

Sus hermanos estuvieron de acuerdo "Es una idea estupenda"

Mientras las niñas y TJ se bañaban bajo la supervisión de Lydia, la mujer de Tommy, el resto de la familia se sentó en la terraza, rompiendo poco a poco el hielo. Cuando un rato después llegaron Frost y Korsak, todos pasaron al comedor de verano y se sirvió la cena.

Jane esperó a los postres para comunicarle a su familia las novedades recientes de su vida. Tosió para llamar la atención de la mesa. Cuando estuvo segura que todos le prestaban atención continuó "Seguramente todos os estaréis preguntando porque no ha venido Liz a cenar esta noche. Bien, he de deciros que anoche rompí mi compromiso con ella"

Las primeras en reaccionar fueron las gemelas "Bien!"

Pronto le siguió su hermano Frankie, que levantó su copa en señal de aprobación "Ya era hora Janie ¿En que estabas pensando cuando te comprometiste con ella?"

"Yo puedo decirte en que estaba pensando" bromeó Tommy, ganándose una mirada reprobatoria de su madre y su mujer

"¡¿Qué?! Yo solo digo que entiendo que le gustara" miró a Maura antes de añadir "aunque también sé que nunca la miró como te mira a ti Maura"

Angela Rizzoli calló a su hijo "Ya basta Tommy. ¿Y qué vas a hacer ahora?"

"¿Qué voy a hacer de qué?" le preguntó Jane confundida. No había pensado en hacer nada más. Sólo quería acabar de cenar con su familia y volver a casa con sus hijas y con Maura. De repente, se imaginó a Maura en su cama, despertarse con ella a la mañana siguiente. Preparar el desayuno junto a ella mientras sus hijas dormían. Desayunar las cuatro juntas. Pasar una tarde en el beisbol en familia.

"¿Jane?" su madre llamó su atención.

"¿Sí?"

"Te he preguntado que es lo que vais a hacer ahora"

"Maura y yo estamos valorando que ella y Piper se queden en Boston de un modo permanente" quería disfrutar un poco más de su recién recuperada relación con Maura antes de contárselo a nadie. Además, ella y Maura habían decidido contárselo a las niñas primero.

"Sí sí sí" como Jane había predicho, las niñas estaban encantadas

"¿Y tu trabajo Maura?" preguntó Frost

"No hay ningún problema. Tenemos sucursales por todo el país y la empresa está completamente informatizada. En un par de meses podemos trasladar las oficinas centrales de Seattle a Boston"

"Estupendo" se alegró el hombre

Maura continuó "Mañana iremos al colegio de Alex para inscribir a Piper para el curso que viene y en un par de días iremos a Seattle para preparar la mudanza"

Frankie levantó su copa "Brindemos por un nuevo comienzo"