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Como Maura había previsto, fueron las últimas en llegar. Se habían duchado juntas y ver como Maura recorría su cuerpo con las manos enjabonadas había conseguido volver a encender a Jane. Habían vuelto a hacer el amor en la ducha, esa vez sin prisas.
El primero en provocarlas fue Frankie "Ya era hora de que llegarais. Parece que habéis seguido mi consejo hasta el último momento ¿eh?"
"¿Qué consejo?" preguntó Angela curiosa
"Que aprovecharan el tiempo perdido" Maura se ruborizó cuando sintió todas las miradas fijas en ella.
Jane hubiera matado a su hermano pero en el fondo le agradecía que tratara el tema con aquella naturalidad. Además, iba a necesitar su ayuda más tarde, así que se limitó a retarlo con la mirada antes de preguntar por sus hijas "¿Y las niñas?"
No hizo falta que nadie respondiera. Los gritos que se hacían cada vez más fuertes a medida que se aproximaban eran un claro indicativo de que pronto las verían.
Maura abrazó a Piper y a Alex "¿Qué tal ha ido el día?"
Piper miró a su madre con los ojos como platos "ES-TU-PEN-DO. Hemos salido a desayunar a una cafetería donde hacen las mejores tortitas que he probado en la vida. Luego la abuela nos ha llevado de tiendas y me ha comprado una camiseta de los Red Sox como la de Alex y TJ para el partido del domingo. Y después hemos ido a comprar patines nuevos para cuando empiece la temporada de hockey. Quiero intentar entrar en el equipo de Alex. ¿Puedo mamá?"
Maura acarició el pelo de su hija y le dio un beso en la frente "Claro que sí cariño" Miró a la mujer mayor con gratitud "No tenías por que hacerlo Angela. Gracias"
Angela Rizzoli le devolvió la sonrisa "Quería hacerlo. Tengo que ponerme al día de 10 años de navidades, cumpleaños y fiestas de fin de curso atrasadas"
Durante toda la comida, las niñas no pararon de hablar. Saltaban de un tema a otro, desde las ganas que tenían de ir al beisbol con su familia hasta el plan de entrenamientos que habían diseñado TJ y Alex para preparar a Piper para las pruebas de selección del equipo.
Cuando acabaron con el postre, Piper se levantó de la silla y cogió a Maura de la mano, tirando de ella "¿Quieres que te enseñe mi habitación mamá? La abuela dice que puedo venir a quedarme con ella cuando quiera"
Maura agradeció a Angela con la mirada. La mujer sonrió "Caro que sí cariño"
Maura cogió a cada una de sus hijas con una mano y se dejó llevar dentro de la casa. Cuando estuvo segura de que Maura ya no podía oírles, Jane se dirigió a sus hermanos y a su madre "Bien. Ahora que Maura no está, necesito pediros un favor…"
R&I
La sobremesa se alargó más de lo previsto. Estaba empezando a anochecer cuando Jane tomó de la mano a Maura y la invitó a pasear con ella por los jardines. Después de caminar en silencio cogidas de la mano, llegaron al pequeño cenador que había junto a la colina. Desde allí, sentadas en uno de los bancos, tenían un panorámica preciosa de la ciudad y de la bahía recortada por las luces anaranjadas del atardecer. Jane sacó una pequeña cajita forrada de terciopelo del bolsillo de su chaqueta y se la entregó a Maura que miró la caja confundida
Jane le dio un apretón tranquilizador en la mano "Ábrelo"
Cuando levantó la tapa, Maura descubrió una llave dentro la cogió entre sus dedos y preguntó "¿Y esto?"
"Pronto lo descubrirás"
"¿No vas a decirme nada?"
Jane negó con la cabeza "Es una sorpresa. No puedes saber nada hasta mañana"
Maura rodeó el cuello atrayéndola para besarla "Entonces tendrás que entretenerme esta noche"
Jane le devolvió el beso pero se retiró mucho antes de lo que a Maura le hubiera gustado "Por mucho que me duela, ahora mismo tengo que marcharme a la oficina. Necesito tener listos unos papeles para mañana sin falta así que tendré que quedarme trabajando toda la noche" Maura puso morritos de decepción y Jane la encontró encantadora "Pero te prometo que te compensaré"
"Bien. Entonces, tendré que entretenerme yo sola" le susurró al oído "Piensa en eso cuando estés sola en tu solitaria oficina"
Jane dejó escapar una carcajada "Me matas Maura"
R&I
Cuando Maura se despertó, sintió un vacío al no ver a Jane acostada a su lado. Recordó que había tenido que ir a la oficina a la noche anterior y dejó escapar un suspiro de frustración. Los últimos días se había despertado sintiendo los labios de Jane besando todo su cuerpo y esa era una sensación a la que se había acostumbrado rápidamente. Lo echaba de menos.
Se duchó y se vistió antes de bajar a desayunar. Estaba acabando de comerse una tostada cuando oyó sonar su teléfono. Sonrió al reconocer el número de Jane en la pantalla
"¿Vas a venir pronto? Te he echado mucho de menos esta mañana. Vas a tener que esforzarte mucho para recompensarme" Oyó como Jane se reía al otro lado de la línea
"Entonces voy a tener que hacerte delirar de placer. Ha surgido un imprevisto y no podré escaparme hasta la noche"
"Parece que las mujeres de mi vida han decidido abandonarme hoy" Suspiró resignada "En fin, aprovecharé que tu estás en la oficina y que Frankie se ha llevado a las niñas a la playa para ponerme al día con mi oficina en Seattle. Desde que llegamos a Boston he estado completamente desconectada"
Jane la provocó "Eso es porque no has podido quitarme las manos de encima"
Maura se rio "Y eso no será nada comparado con lo que te espera esta noche"
Jane sintió un escalofrío recorriendo su cuerpo de arriba abajo "Entonces será mejor que vuelva al trabajo e intente acabar esto cuanto antes" Antes de colgar le susurró "Te quiero Maur"
"Yo también te quiero Jane"
R&I
Empezaba a anochecer cuando Maura acabó de revisar toda la documentación que le habían mandado a primera hora de la mañana desde la oficina central de Saffron. Con un poco de suerte, estaría todo listo en un par de meses y podrían empezar a trabajar desde Boston.
Estaba dejando la taza de café dentro del lavavajillas cuando Chelsea entró. Maura apreció el bonito atuendo veraniego. La mujer llevaba el pelo recogido en un moño bajo y vestía un elegante vestido con escote asimétrico en color vino. Completaba el look un cinturón negro incrustado en pedrería a conjunto con las sandalias de tacón y la cartera de mano "Estás preciosa Chelsea"
La mujer sonrió, agradecida por el cumplido "Gracias. Cuando quieras podemos irnos"
Maura la miró confundida "¿Irnos?¿Dónde?"
"¿Recuerdas la llave que te dio Jane? Me ha pedido que te enseñe que es lo que abre"
Después de darse una ducha rápida y elegir un favorecedor vestido de escote redondeado con estampado floral en tonos ocres y dorados a conjunto con un cinturón marrón que realzaba su figura, Maura siguió a Chelsea. El chófer, que ya las estaba esperando en la puerta, les abrió la puerta cortésmente, y pronto se adentraron en la ciudad.
A medida que se acercaban a su destino, Maura iba reconociendo las calles. Aunque habían habido cambios, prácticamente todo esta como lo recordaba. Reconocía las tiendas y los restaurantes. Cuando el coche se detuvo delante de un edificio de pared de ladrillo supo perfectamente donde estaban.
La emoción apenas la dejaba hablar "No puede ser"
Chelsea sonrió al ver la conmoción reflejada en la cara de su acompañante "¿No creerías que Jane la había vendido verdad?"
Cuando Maura entró en su antiguo hogar, se quedó maravillada al ver que todo estuviera prácticamente igual que hacia diez años. Casi instantáneamente la asaltaron los recuerdos de su antigua vida allí. Recordó cada uno de los lugares donde había hecho el amor con Jane, los cuadros que habían comprado juntas, la cocina donde Jane la había enseñado a cocinar.
Oyó ruidos en la terraza y miró a Chelsea confundida. La mujer se limitó a sonreírle mientras le indicaba con la mano que siguiera adelante. Cuando dobló la esquina, se quedó paralizada. En el suelo estaba dibujado un camino con pétalos de rosa que conducían a la terraza. Allí la esperaban unas veinte personas, todos amigos y familiares. Junto a Jane, a los pies del improvisado altar, estaban sus hijas vestidas con unos preciosos vestidos en tafetán blanco con los tirantes y el lazo de la cintura en satén crema, ambas con un pequeño bouquet de lirios del valle, jacintos, y claveles de Japón en las manos.
Cuando salió a la terraza, un cuarteto de cuerda empezó a tocar una romántica melodía. Casi temblando, se acercó hasta donde la esperaban las mujeres de su vida. Cuando llegó hasta ellas, Jane le cogió las manos y le dio un dulce beso en la mejilla.
"Maura, te quiero. Empecé a quererte el primer día que te conocí y no he dejado de hacerlo durante estos diez años. Fuimos muy felices aquí y creo que ahora que estamos las cuatro juntas podemos serlo todavía más. Por eso, Maura Isles ¿Quieres volver a casarte conmigo?"
