Capítulo 17: Port Ángeles
En alguna parte de Port Ángeles…
-¿Eh, tú? ¿Qué te crees que estás haciendo?- Me giré aunque sabía que no era a mí, que nadie en ese lugar se fijaría en mí. El apelado miró a la persona que lo había mirado. Tenía un aspecto mugriento, sucio y olía mal, a tabaco y alcohol, y sin motivos aparentes se enzarzaron en una pelea en la que toda la taberna acabó liada. Yo seguía sumido en mi mundo, fingiendo beber un whisky que desde luego, dudaba mucho por su apariencia que fuese whisky de verdad.
Esa era mi vida, yo, Fred Williams, me dedicaba a pasar las noches en tabernas de mala muerte buscando personas solitarias, viejos sin ganas de vivir, o simplemente personas que por lo escuchado, yo sabía que era un peligro para la sociedad. Había matado a tantas personas para beber su sangre…pero yo sabía que no debía de llamar la atención, por eso me alimentaba de personas sin familia a las que nadie echaría de menos.
Cuando el tabernero los echó a todos entre groserías y malas palabras, me escabullí sin problema alguno entre las sombras… y esperé en un callejón que sólo estaba iluminado por la parpadeante luz de una farola a unos 200 metros de distancia. Entonces lo vi acercarse, llevaba una botella de coñac en la mano y se tambaleaba haciendo zig-zag. Pude observar su rostro entre las penumbras, serio, demacrado y sucio, con greñas y desdentado, a pesar de que no debería de tener más de 40 años y de su labio brotaba un hilillo de sangre… Me ardía la garganta, lo reconocí, era uno de los que había estado en la taberna esa misma noche.
Esperé a que se acercase lo suficiente y cuando pasó justo por delante de mí, le tomé con rapidez por los hombros y antes de que el hombre pudiese reaccionar, clavé mis dientes en su cuello. El hombre empezó a quejarse y tapé su boca con la mano. Su sabor era amargo y al principio sabía mucho a alcohol, pero después su sangre volvió a ser dulce. Absorbí durante algunos minutos y noté como finalmente dejaba de revolverse en mis brazos. Lo solté en el suelo, colocando la botella de alcohol a mano. A veces no llegaba a matar, pero en esta ocasión y observando al hombre, supe que le había hecho un favor.
Cuando levanté la vista, la brisa me trajo un olor dulzón que reconocí al momento, el olor de un vampiro. Busqué rápidamente a mi alrededor hasta dar con él. Estaba apoyado en la pared, mirándome con los ojos entrecerrados y con una expresión divertida en el rostro, a pesar de la oscuridad pude diferenciar sus ojos borgoña.
-¿Quién eres?- Pregunté, sin alzar la voz
- Soy Mark Thomas, ¿tú?
-Fred- Respondí, dudando. El me miró con una ceja enarcada
- Pasaba por aquí y no he podido evitar acercarme al olerte y al oler…a la comida- Echó una mirada al cadáver a mi lado. Lo inspeccioné un poco mejor, era calvo, alto y con la piel oscura para ser un vampiro, y me miraba con una sonrisa divertida. A pesar de que no me daba muy buena espina, no usé mi poder contra él. No todavía.- Soy nuevo por aquí, ¿ tú llevas mucho tiempo?
- No mucho, llevaré cosa de dos meses.-
-Perfecto- Sonrió- ¿Serías tan amable de ser mi guía turístico?
N/A: Hola chicas! De veras siento muchísimo la tardanza, pero es que ya empecé con los exámenes y no tengo tiempo para nada, me estoy queriendo morir! Están siendo las peores semanas de todo el curso sin duda. Como veréis, es un capítulo aparte de la historia de Christine y los Cullen. Éste es el vampiro cuyo olor se encuentra en el jardín de Christine y también aparece en el libro de la segunda vida de Bree Tanner, siento haberlo metido tan tarde, pero quería que apareciese en el momento más… crítico. Nuevamente os imploro perdón y aunque no prometo nada, creo que podré subir otro capítulo de este fic. También avisaros que ya está subido el prefacio de "The only exception" (nombre provisional) y para contentaros un poco voy a subir ahora mismo el primer capítulo para no teneros esperando hasta junio. Os dejo el link del nuevo fic: s/9187037/1/The-only-exception Porfis pasaros y decidme qué os parece.
Un beso enorme y un abrazo!
