Hola a todos.
Perdonen el retraso, pero estaba leyendo el libro de las reliquias de la muerte e investigando unas cosas aquí y allá para hacer la trama. Gracias por comentar, me alegro que les guste el fanfic. Por cierto, para que actualice deben comentar, sino no actualizo XD.
En fin, aquí les dejo el capítulo que está corto, pero en mi opinión me gustó.
Ya saben, Harry Potter no me pertenece, le pertenece a J.K. Rowling, que en mi opinión, es una de las mejores autoras (sino la mejor) que he leído.
Capítulo III: El comienzo de otra historia
Al subir las escaleras, Sirius le señaló una puerta a Severus, la casa de por sí era obscura, y las puertas de madera casi negra apenas se notaban. Snape abrió la puerta y lo que se encontró lo sorprendió. Para haber venido de Black, la verdad ese cuarto estaba muy bien. Una cama individual con sábanas color verde y bordados dorados, tenía en cada esquina unos postes de madera que sostenían unas cortinas para poder recorrerse. Se parecían a las camas de Hogwarts de los estudiantes sólo que más amplia. Había una cómoda en una esquina color negra y un pequeño escritorio con una silla. Algunos cuadros estaban colgados, los cuales tenían el escudo de Slytherin y cosas por el estilo. Las plantas del profesor ya se encontraban ahí, al igual que sus maletas.
-Tu elfina doméstica también está por aquí. Llegó hace unas horas.
Severus tenía una elfina doméstica llamada Ellie. Había sido un regalo de su madre desde hacía tiempo, pero muy pocos sabían de la existencia de la elfina, pues ella pasaba casi todo el tiempo en la cocina de Hogwarts, pero le era muy leal a Severus.
-La verdad me sorprendiste, Black. Supongo que debo agradecerte las atenciones.
Sirius miró feo a Severus, sabía que esa era su manera de decir gracias, pero un poco de educación nunca está de más. Hizo un pequeño gruñido y salió de la habitación hacia el cuarto de Harry. Sin decir más, Severus lo siguió, hasta que Black abrió otra puerta y si antes el profesor de pociones estuvo sorprendido, ahora estaba sin habla. Ése era el mismo cuarto de Harry del Valle de Godric. Estaba igual como Severus lo recordaba, sólo que ahora todo estaba ordenado. La cuna de madera con sábanas y cobijas azules, el juguete móvil con una pequeña lechuza blanca colgando junto con otros juguetes, la cómoda de madera y una silla mecedora cerca de la ventana. A diferencia de los otros cuartos, éste tenía mucha luz, las paredes eran de madera barnizada y el piso tenía un pequeño tapete azul, además de otros juguetes ordenando el cuarto.
-Les dije a los elfos que quería el cuarto de Harry exactamente cómo estaba en su casa para que él estuviera cómodo.
Dijo Sirius más para sí mismo que para Snape mirando alrededor también sorprendido. Harry empezó a abrir la boca y hablar señalando algo con su manita.
-¡Chuza! ¡Chuza!
Decía el pequeño. ¿Chuza? ¿Qué significaba eso? Se preguntaba Severus. Sirius y él miraron hacia donde Harry señalaba y Black notó que el bebé señalaba una lechuza blanca y ojos dorados de peluche. El animago la tomó y se la ofreció a Harry quien la tomó sin dudar. Snape miró el gesto feliz del bebé y se sintió feliz. Después de haber visto las lágrimas que había derramado el bebé en esa otra casa, se enorgulleció de habérselo llevado de ahí. Sin pensarlo, se acercó al niño y lo tomó de los brazos de Sirius sin dejar de mirarlo, a pesar de tener toda la estructura ósea de James; los ojos y la inocencia que irradiaba ese rostro era totalmente de Lily. Snape recordó algo que le había dicho Albus sobre la protección de Harry por parte de Lily.
Flashback.
En la oficina del director, estaban Albus y Severus hablando. Con la ayuda del director, el profesor había obtenido la custodia de Harry. Albus tenía unos fólders en sus manos, los sostenía dudando en entregárselos al hombre enfrente suyo.
-Severus, ¿Seguro sabes lo que haces?
-Ya hemos hablado de esto, Albus. Sé lo que hago, te lo dije antes y te lo digo ahora.
-El bebé necesita protección.
-Le daré lo mejor que pueda.
-Creo que no me entendiste- Dijo Albus levantándose de su asiento con los fólders aún en sus manos y caminando alrededor del escritorio.- Me refiero a la protección de Lily.
Los ojos de Severus comenzaron a brillar, la herida aún estaba fresca y prefería no tocar el tema de Lily, pues sabía que volvería a llorar. Intentó hablar con su voz fría y seria, pero no pudo evitar que en lugar de eso, su voz sonara débil y con ganas de llorar. No se atrevió a mirar al director.
-No necesita esa protección, el Señor Tenebroso se fue…
Albus interrumpió.
-El Señor Obscuro volverá, y entonces el niño estará en un grave peligro. Ya te lo había dicho, y creo que lo tomaste a la ligera. No me ignores, porque quienes corren más peligro son tú y el niño. Deberás cuidar y criar a ese bebé, hacerlo tu hijo, debe verte como padre, no como suplente de padre. Acércate a él, lo único que puede mantener el hechizo de protección de Lily es el amor. Por eso te pregunto si en verdad quieres hacer esto, pues no es fácil, porque la persona que cuide de ese niño, debe tener la sangre de Lily o amarlo como Lily amó a su hijo. Sólo así el hechizo persistirá. Severus, ¿Tú sientes algo por ese niño?
Las lágrimas habían resbalado por el rostro de Snape dejando un pequeño rastro en su cara, sin embargo, su cara se mantenía tan inexpresiva como siempre.
-Es el hijo de Lily, al verlo me di cuenta que ella no había muerto, su bebé estaba ahí todavía.
Albus se sentó de nuevo en su silla y miró fijamente a Severus.
-¿Estás de acuerdo también con que ese bebé también es de James?
El hombre anciano quería estar seguro antes de entregarle Harry a Severus, no quería que éste después se arrepintiera o rompiera el hechizo de Lily por no tenerle afecto al niño.
-Sí, pero fue algo que prometí. Y si he de tener que acercarme al niño para no romper el hechizo, eso haré.
-No es acercarte por acercarte, Severus. Debes tenerle un cariño sincero al niño. Sirius no puede hacer ese trabajo porque en todo caso, James debió hacer el hechizo, sólo tú, el mejor amigo de Lily o su familia mantendrán el hechizo.
Severus se avergonzó de lo que estaba a punto de decir.
-No me comporté como el mejor amigo después de cómo la llamé…
-Ella era una buena persona, Severus. Quizá te pudo haber perdonado sin que te dieras cuenta. Tú tenías un sentimiento muy profundo hacia ella, y si era puro, el niño seguirá teniendo su protección.
Snape se levantó de la silla y miró directamente a Albus.
-Prometo que cuidaré y velaré a ese niño, y para mantener el hechizo de protección, haré del niño mi hijo.
-No te vayas a arrepentir, Severus.
-Si deseas que haga un juramento inquebrantable, lo haré.
Ya esos eran extremos, y ambos magos lo sabían, pero Snape ya estaba desesperado de la insistencia de Albus.
-No es necesario. –Albus le extendió los papeles a Snape.–Confío en que cuidarás a ese niño y mantendrás la protección de su madre. Sin embargo, hay otro tema que tratar.
-¿Cuál es?
-Tu posición como espía.
Fin de flashback.
Severus prefería ya no pensar en lo que seguía, por un momento deseaba olvidar todo. Su dolor de cabeza se fue cuando se comenzó a relajar. Sirius interrumpió su relajación cuando llamó al elfo de la casa.
-¡Kreacher!
Se escuchó un "clac" y apareció un elfo que parecía viejo, con orejas largas que colgaban y pelo blanco detrás de éstas.
-¿Si, amo?
-Consigue ropa para Harry, al parecer no le dejaron nada. Cuando la consigas quiero que la guardes en su cómoda.
-Por supuesto, amo.
Kreacher desapareció. Harry comenzó a bostezar, el bebé tenía sueño. Severus lo notó y lo acostó en su cuna para que él durmiera.
-Yo esperaré a que duerma.
Se ofreció Sirius. Snape asintió y salió del cuarto de Harry para ir directo al suyo. Acomodó sus posesiones hasta que se topó con un pequeño libro de pociones de sexto año. Lo abrió y miró sus notas que corregían al tonto autor del libro. Un día, quizá, cuando Harry fuese más grande, le enseñaría a hacer pociones. Dejó el libro guardado hasta el fondo de un cajón de la cómoda oculto por un montón de ropa doblada. Aún el príncipe mestizo debía mantenerse como un secreto.
