Hola a todos.
Gracias por comentar, sus comentarios me alientan a continuar. Espero les guste este capítulo (creo que me emocioné XD), quería escribir más, pero no me dio tiempo y les dejo esta parte. Ya saben, si comentan, actualizo, sino, no XD
Harry Potter no me pertenece, le pertenece a Rowling.
Capítulo V: La visita inesperada
Harry ahora tenía cinco años, y a su corta edad sabía algunas cosas sobre plantas y ayudaba a su padre con pociones (le daba los ingredientes y Severus le mostraba las cantidades), además que Sirius había ganado el caso sobre la muerte de James y Lily por falta de pruebas, pero él era seguido por aurores y sólo en su casa mantenía su privacidad y todo gracias a Albus, Sirius no sabía cómo agradecerle.
Para poder vivir y mantenerse, Sirius trabajaba en una tienda que vendía artículos de quidditch tales como escobas, equipo de protección, uniformes y otras cosas. Severus vendía sus pociones en el callejón Diagon y tenía su propio local, y como le iba bien, se podía dar el lujo de cerrar temprano para ir a recoger a Harry del kínder muggle y quedarse el resto del día con él, pero eso sí, después de dejar al pequeño al escuela, iba a abrir su local a las ocho y media de la mañana para cerrarlo a la una de la tarde. Sus clientes ya sabían esto e iban a buscarlo temprano, aunque no sabían la razón y con la cara de amargado que tenía Severus, tampoco se aventuraban a preguntar.
Harry iba en un kínder muggle, y no podía decir nada a sus compañeros sobre la magia por consejo de su padre. Disfrutaba aprender cosas nuevas y lo que más le gustaba era pintar con acuarelas en hojas de colores que repartían las maestras. Además, que gustaba de jugar en el patio con otros niños, pero no tenía aún un mejor amigo definitivo, ya que no se juntaba mucho con alguien en especial, él era amigo de la mayoría.
La razón por la que Harry iba en un colegio muggle era para que viviera separado de la fama por el momento, y cuando fuese adecuado, Severus hablaría con él respecto a sus padres. Para Harry, Severus era su padre, Sirius era su tío en lugar de su padrino y su madre que estaba en el cielo era Lily. El nombre de "James" que a veces mencionaba Sirius era de una persona que él no conocía, pero de la cual su tío hablaba con mucha bondad.
Un día, Harry estaba jugando con unos títeres que se movían por sí solos (regalo de Snape) en la sala, mientras, Severus leía un libro sentado en un sillón cerca de ahí, las personas de los cuadros platicaban y de vez en cuando volteaban a ver a Harry, ya se habían acostumbrado a su presencia, el niño no hacía mucho ruido y era tranquilo, incluso sonreían un poco cuando escuchaban sus risas por el entretenimiento de aquellos muñecos.
De pronto, de la chimenea surgió una luz verde que asustó a Harry y alarmó a Severus, el cual por inercia fue a donde estaba el niño y se agachó a su altura tomándolo de los hombros dándole a entender que estaba ahí. Harry se abrazó a su padre sin dejar de mirar la chimenea. El humo que había surgido se fue desvaneciendo dejando ver a un hombre con una túnica color uva, larga barba blanca y lentes de media luna. Sus ojos eran azules y reflejaban un aura de tranquilidad mientras su nariz era ganchuda como si hubiese sido rota. Miró al ex –profesor de pociones que aún tenía en sus brazos protegido al niño. Cuando Severus lo reconoció se levantó con Harry en brazos y miró al hombre enfrente suyo con reproche.
-Nos diste un gran susto, Albus.
-Lo siento Severus, pensé que debería avisar que vendría de visita pero no resistía las ganas de visitar esta casa.- Dijo Dumbledore mirando a Snape con una gran tranquilidad, pero al ver al pequeño en brazos de Severus con ganas de llorar por el susto, se apenó un poco y sacó de su túnica un dulce.- Siento haberte asustado pequeño, ¿Quieres un caramelo de limón?- Harry aceptó el dulce y se calmó, a pesar de saber la respuesta, fingió no saber y le preguntó al niño -¿Cómo te llamas?
-Harry.
Albus le sonrió y Harry tomó un poco más de confianza devolviéndole una pequeña sonrisa.
-¿Podemos hablar, Severus?
Dijo dirigiéndose nuevamente a Snape. Severus miró a Harry y lo bajó al suelo con delicadeza. Se puso a su altura y le dijo:
-Ve a jugar a tu cuarto, Harry. En un momento iré.
Harry asintió, tomó sus títeres de la mesa de café y se fue. Severus se puso de pie nuevamente mirando a Albus.
-Veo que estás cumpliendo con lo que me pediste, Severus. Harry confía en ti.
-Bueno, Black y yo lo hemos cuidado desde hace cuatro años. Él me ve como un padre.
-¿No sabe nada?
-No. Se lo pienso decir un poco antes de que entre a Hogwarts, y Black está de acuerdo, no queremos preocuparlo o estresarlo con eso ahora que es pequeño.
-¿Han pasado cuatro años, y lo sigues llamando por su apellido?
Preguntó Dumbledore mientras se sentaba en un sillón, Severus lo imitó sentándose frente a él.
-Nos toleramos, no nos llevamos bien.
Albus rió un poco.
-¿De verdad? Viviendo cuatro años juntos y se llevan mal todavía.
-A veces…
Dijo Severus recordando algunas cosas.
Flashback
Era navidad y Harry estaba abriendo sus regalos, cuando entre ellos, salió una escoba de juguete. Severus y Sirius que miraban al pequeño, tenían expresiones diferentes; Sirius de emoción y Severus de molestia.
-¿Le compraste una escoba de juguete?
-¿Qué tiene? Harry será un buen jugador de quidditch como su padre y debe entrenar.
-Yo no juego quidditch.
-No hablo de ti.
Sirius miró a Snape con molestia. Una batalla de miradas comenzó hasta que escucharon que otra envoltura se abría. Harry estaba abriendo el regalo de Snape el cual era un libro de cuentos. Sirius estalló en carcajadas, entonces Severus le quitó el libro a Harry de las manos y comenzó a pegarle con él a Sirius, el cual se cubría con sus brazos sin dejar de reír, la risa se le contagió a Harry y ahora los dos reían mientras un enojado Severus le seguía pegando con el libro al animago.
…
Era el primer día de escuela de Harry y Sirius que estaba emocionado decidió prepararle su almuerzo al pequeño de ese día. Hizo un sándwich de mantequilla de maní y puso un jugo de uva en la pequeña lonchera. Iba a colocar una barra de chocolate cuando en ese momento se apareció Severus.
-¿Tanta azúcar para el niño?
Dijo tomando el jugo en sus manos, Sirius se lo arrebató y lo puso nuevamente en la lonchera.
-No es tu asunto.
-Sí lo es, y Harry no debe comer eso. –Snape se acercó a la alacena y sacó un recipiente pequeño en el cual puso un poco de zanahoria rallada, lechuga y jícama. –Esto es un almuerzo saludable.
-Sí, si eres un conejo. –Contestó Black mirando la comida como si fuese alimento para perros –Él no se llevará eso.
-Sí.
-No.
-Sí.
-No.
Y comenzó una lucha en la cual duraron hasta que llegó Harry y tomó la lonchera con el sándwich y el jugo de uva alegando que era tarde, Severus puso el recipiente con ensalada en su lonchera y ambos se fueron. Para desgracia del maestro y alegría de Sirius, Harry no se comió la ensalada.
…
Harry había hecho una travesura: Había jugado con talco que encontró en la alacena y andaba rociándolo por todas partes dejando toda la sala blanca incluyéndose a él mismo. Su camisa azul y sus pantalones cafés estaban llenos de talco y su cara estaba peor. Severus se dio cuenta de la travesura cuando el olor a talco llegó hasta su habitación y al bajar vio a su hijo muerto de la risa, mientras que él estaba muy enojado. Llegó Sirius también atraído por el olor y vio la cara de Snape, la cual estaba casi roja.
-No lo regañes, es un niño.
-Dejó la sala llena de talco.
-¿Y qué no eres mago? Eso se limpia con magia.
-¡Ése no es el punto!
Ambos comenzaron una discusión sobre regañar al niño o no, y mientras ambos discutían, Kreacher llegó refunfuñando y limpiando todo con magia, para después tomar la mano del niño y guiarlo al baño para ducharlo, mientras, Severus y Sirius seguían discutiendo.
Fin de Flashback.
Albus reía.
-No lo dije para que rieras como el inútil de Black.
-Lo siento, pero parecen matrimonio viejo. Discuten tonterías.
-¡Bah!
Severus se recargó en el sillón mirando a otro lado esperando que Albus se calmara.
-Pero por lo que veo, Harry te quiere y te ve como su padre.
-Soy su padre. Ése fue el acuerdo.
-Bien. Debo admitir que cumples con lo que dices. ¿Te molesta si voy a ver a Harry? Quisiera hablar con él.
-Sí, su cuarto está subiendo las escaleras y su puerta es la azul.
Albus agradeció y subió las escaleras. No fue difícil encontrar la puerta de Harry, pues a excepción de la suya, todas las demás puertas eran de madera obscura. Entró y vio al niño sentando en un tapete azul mirando unos dibujos de un libro (supuso que fue el libro que le regaló Severus a Harry en navidad), se acercó y lo miró un momento. Harry se dio cuenta de su presencia y volteó a verlo.
-Hola Harry.
-Hola.
Dijo Harry simplemente regresando a su libro. Albus se agachó un poco para ver también. Pudo ver la imagen de un unicornio en el libro.
-¿Quién te dio ese libro, Harry?
-Papá.
Albus se sentó en la silla mecedora de madera sin dejar de mirar a Harry.
-¿Sabes leer?
-No. Papá me está enseñando, pero no conozco todas las letras.
-¿Y cómo te trata tu papá?
-Bien.
-¿Bien?
-Sí.- Harry era un niño pequeño y de pocas palabras, pero luego miró al director con duda- ¿Cómo te llamas?
-Mi nombre es Albus Dumbledore.
-¿Albus?
-Sí. –Albus se levantó de la silla –Creo que es hora de irme, Harry. Tengo unos asuntos que atender. Nos vemos.
-Adiós.
Dumbledore se acercó a Harry.
-¿Me das un abrazo?
Harry se levantó y abrazó al director, que igualmente abrazó al pequeño. Albus se despidió cuando se separó de Harry y salió del cuarto. Bajó las escaleras encontrando a Severus mirando un libro.
-Severus.
Snape se levantó del sillón mirando fijamente al director.
-¿Sí?
-Te felicito. La protección de Lily sigue en Harry.
-¿Cómo lo supiste?
-Le pedí a Harry que me diera un abrazo y con magia, pude ver que allí sigue la protección, por lo que puedo deducir que tú le tienes afecto, y él a ti también.- Albus estaba sonriendo complacido, mientras Severus continuaba serio. –Creo que es hora de irme, debo ver algunas cosas del colegio. –Albus se acercó a la chimenea –Fue un placer verte de nuevo y a Harry también. Dale mis saludos a Sirius. No lo veo por aquí.
-Está trabajando.
-Ya veo. Entonces les deseo buena suerte. Quizá no nos veamos de nuevo hasta que Harry entre a Hogwarts. Hasta entonces, Severus.
Dumbledore entró a la chimenea y diciendo la ubicación de su oficina, desapareció.
