Hola a todos.

Disculpen el retraso, quise adelantar pero tuve que resolver unos asuntos y no me dio tiempo. Pero hasta cierto punto fue mejor, pues me dio la idea para la última parte. Espero les guste el capítulo. Les agradezco los comentarios, me alegra que les guste el fic =).

Ya saben, si comentan actualizo, sino, no XD.

Harry Potter es propiedad de Rowling.

Capítulo VI: Serpiente condenada

Harry estaba aún con su libro poco después de que se fue Albus. Miraba un venado en su libro y le gustó imaginar que un día dibujaría uno así de bonito. Sintió cómo una sombra delgada tapaba la luz que proporcionaba la ventana y miró hacia el cristal topándose con una serpiente gruesa como el muslo de un hombre y de unos cuatro metros de largo. Su color era verde y miraba a Harry con atención. El niño sintió un dolor punzante en la cicatriz de su frente y con su manita tocó el lugar donde le dolía. El dolor iba en aumento y Harry se asustó llamando a su padre.

-¡Papá! ¡Papá!

Severus subió las escaleras con paso un poco apresurado y vio a Harry en el tapete sentando y tocándose la frente con ojos llorosos. Se acercó y se puso a su altura.

-¿Qué tienes, Harry?

Dijo tratando de parecer sereno mientras con su mano apartaba la de Harry de su frente revelando su cicatriz la cual estaba tornándose roja como si el niño se hubiese rascado.

-Me duele, me duele.

-¿Qué te duele? ¿La cicatriz?

-Sí, me duele mucho.

-¿Te rascaste?

-No.

Aquella plática fue distraída cuando se escuchó la puerta abriéndose.

-¡Ya llegué!

Era Sirius. Snape cargó a Harry y lo llevó al recibidor donde Sirius se veía feliz pues aún ignoraba la situación. Cuando escuchó los sollozos de Harry que estaba en los brazos de Severus y con la cara pegada a su pecho, se preocupó.

-¿Qué pasó?

-Le duele la cicatriz.

Sirius miró con sorpresa a Snape, y sin creer del todo sus palabras, tomó a Harry en sus brazos, pero no pudo verle la cara porque el niño pegó su rostro a su pecho rápidamente en cuanto sintió que los brazos de su tío lo cargaban.

-¿Por qué le dolerá?

Preguntó el animago tratando de consolar a Harry mientras le acariciaba la cabeza.

-No sé. Lo revisé y parece como si se hubiese rascado pero él dijo que no lo hizo. –Dijo Snape tomando con sus manos la cabeza de Harry para girarla y ver de nuevo su frente, pero lo que vio lo asustó más, además que Harry ya se encontraba llorando; la cicatriz en su frente estaba muy roja y chorreaba un poco de sangre. Nunca antes había pasado esto y ambos magos no sabían qué hacer. –Black, mira esto.

Sirius ladeó un poco su cabeza y pudo ver lo mismo, se asustó.

-¿Qué hacemos?

Preguntó Black alarmado, Harry no paraba de llorar y su cara mostraba que sentía mucho dolor.

-¡Me quema! ¡Me quema!

Gritaba el pequeño tratando de tocar su frente, pero Severus tomó su mano antes impidiendo que Harry pusiera su mano en su cicatriz.

-¿Y si vamos a San Mungo?

Sugirió Sirius alarmado aún tratando de consolar a Harry sobando su espalda.

-Esa cicatriz es magia negra muy poderosa, no creo que puedan hacer mucho. Vamos con Albus.

Sirius asintió y ambos se acercaron a la chimenea, activaron la red flu y ambos fueron al despacho del director de Hogwarts. Al llegar, Albus volteó sorprendido hacia su chimenea, no recordaba tener visitas ese día. Se sorprendió más cuando vio a Snape entrar seguido por Black en brazos de Harry el cual aún lloraba un poco.

-¿Qué pasó, Severus?

Severus le contó toda la historia a Dumbledore desde que entró al cuarto de Harry porque éste lo llamaba hasta que entraron en la red flu con el niño llorando en brazos. Black notó que conforme pasaban los minutos del relato de Snape, Harry se estaba calmando.

-Vamos a revisarlo.

Dijo el director acercándose al niño en brazos de Sirius. Tomó su cabeza y la giró un poco para poder verle la cara. Había signos claros de que Harry había llorado mucho; sus ojos estaban rojos, las lágrimas secas estaban en sus mejillas y su expresión mostraba agotamiento de tanto llorar. Vio su frente y había pequeños rastros de sangre seca alrededor de ésta además que seguía roja. Miró la ropa de Sirius la cual también tenía un poco de sangre.

-¿Todavía te duele, Harry?

-Ya no.

Dijo el pequeño cansado pero aún con miedo, ese dolor sentía que lo había quemado.

-¿Estaba solo en su cuarto, Severus?

-Sí, me llamó poco después de que te fuiste.

Albus no apartaba la mirada de la cicatriz de Harry en ningún momento, examinándola con cuidado.

-¿Algo entró a tu cuarto, Harry? ¿Encontraste algo?

-No.

-¿Viste algo?

El pequeño recargó su cabeza en el hombro de Sirius antes de contestar.

-Vi una serpiente en la ventana.

Albus y Severus se sorprendieron y asustaron cuando escucharon lo que dijo Harry.

-¿Y cómo era la serpiente?

Preguntó el director con un poco de alarma en su voz, lo cual preocupó a Sirius que no entendía nada.

-Grande y de color verde. Estaba trepada en el árbol frente a la ventana.

Severus arrebató a Harry de los brazos de Sirius como si lo quisiera proteger, el animago no entendió este gesto.

-No entiendo, ¿Qué pasa? ¿Qué tiene que ver la serpiente?

Preguntó Sirius mirando a Snape y luego a Dumbledore. El director se dirigió a su escritorio con un gesto de preocupación. Se sentó, y luego miró a Black.

-Sirius, debes comprender, que lo que te diré no es para que sobreprotejas a Harry ni otra cosa similar. El Señor Tenebroso –Dijo Albus, pues el nombre de Voldemort incomodaba a muchos y no quería discutir sobre un nombre.- Tuvo una serpiente, a la cual no sabemos qué le pasó. No sabemos si le pasó lo mismo que a él o escapó. Era fiel al Señor Tenebroso. Y si no nos equivocamos, la descripción que da Harry de la serpiente que vio, seguramente era la del Señor Obscuro, y por eso le dolió la cicatriz. Ahora está mejor, pero si ven que la cicatriz le duele o pasa lo mismo que ahora, deben inspeccionar la casa en busca de algo con magia obscura. Severus podrá con eso.

-Por supuesto.

Dijo Severus más tranquilo de que Harry ya no sintiera dolor. El niño se había dormido en sus brazos y así lo dejó.

-Pero no podemos dejar las cosas así. Debemos hacer algo, buscar esa serpiente y matarla o algo.

-Se debió dar cuenta de lo que pasó, pues por lo que veo, Harry lloró mucho y eso debió alertar a la serpiente. Pero como te dije: no lo sobreprotejas. A Harry le esperan muchas cosas, y no debemos hacerlo un niño miedoso. Fue bueno que vinieran conmigo. Hagan de cuenta que esto no pasó y no lo sobreprotejan, cuídenlo como siempre lo han hecho.

Severus asintió y Sirius también, aunque éste no estaba muy seguro. Ambos agradecieron y regresaron a casa. Al llegar, Sirius habló.

-Dame a Harry. Iré a acostarlo, mientras, busca si hay magia negra.

Snape asintió y le entregó al niño. Apenas se fue Sirius, hizo varios hechizos por toda la casa y en el patio, pero al final no hubo nada. Si la serpiente estuvo ahí, ya se había ido. Entró a la cocina e hizo de nuevo varios hechizos y pudo notar un poco de magia negra por allí, pero era como si estuviese contenida. Buscó y buscó, pero no encontró nada, pues esa magia parecía dormir, aparte que como estaba "encerrada" por así decirlo, era difícil de detectar. Pero en todo caso, no habría problema, pues a Harry ya le hubiese pasado algo considerando que siempre estaba en la cocina buscando dulces. Dejó la búsqueda y fue al cuarto de Harry, entró silenciosamente y vio a Harry arropado en su cama. Sirius ya le había limpiado la cara y ahora dormía tranquilo.

-¿Qué pasó?

Preguntó Sirius.

-No encontré nada. Parece que esa serpiente se fue.

-Menos mal. Por lo menos Harry ya no siente dolor.

-Sí.

Snape se acercó al niño dormido y pasó una mano por su cabeza de manera paternal. Miró su carita que a pesar de todo el dolor que sintió, ahora estaba muy tranquila. Severus en verdad temía que algo le pasara a Harry.

Pasaron dos meses, y ahora que las cosas estaban más tranquilas, Harry estaba dibujando un venado en una hoja con unos crayones que estaban esparcidos por el suelo. Estaba muy concentrado, pero igual que hacía dos meses, una sombra delgada pero más pequeña que la de la vez anterior se asomaba a su ventana. Harry volteó y vio una serpiente negra con anillos azules como zafiros. Sus ojos negros miraban al niño con curiosidad. Harry se acercó a la ventana sin abrirla. La serpiente le guiñó un ojo. El niño se sorprendió.

-Hola.

Susurró la serpiente, su voz era femenina.

-Hola.

Contestó Harry aún impresionado. Sabía que era un mago, pero no sabía que podía hablar con serpientes.

-¿Cómo te llamas?

-¿Puedes entenderme?

-Más o menos. Con este vidrio en medio apenas te escucho. ¿Cómo te llamas?

Repitió la serpiente muy paciente. A Harry le agradó.

-Me llamo Harry. ¿Y tú?

-Zafiro.

-¿Zafiro?

-Sí. Soy una serpiente marina.

-¿Y qué haces tan lejos de mar?

Preguntó Harry mirando las escamas azules de la serpiente. En verdad era un animal hermoso y sus escamas azules en verdad parecían zafiros, con razón ese nombre.

-He viajado por muchos lugares. Soy una serpiente mágica, por lo que puedo estar fuera del agua sin problema. Y por lo que veo, tú eres un mago, y un mago especial si me permites decir, sino, no podríamos hablar.

-¿Y por qué viniste aquí?

-He querido visitar este lugar desde hace un tiempo.

Severus estaba pasando por ahí cuando escuchó desde el cuarto de Harry lo que parecían silbidos y susurros. Acercó su oreja a la puerta preguntándose qué pasaba allí dentro. Entró sin tocar topándose con su hijo hablando con una serpiente frente a su ventana y lo único que los separaba era un cristal.

Harry volteó hacia su padre y emocionado se acercó a él y lo tomó de la mano.

-¡Papá! ¡Papá! ¡Ven! ¡Hay una serpiente muy simpática en la ventana! ¡Su nombre es Zafiro! ¡Es una serpiente marina!

Severus estaba asustado, pero no sabía de qué estaba más asustado, de que su hijo hablara con una serpiente o que esa serpiente con la que estaba hablando fuera de las serpientes más venenosas que existía.

Harry jaló de la mano a Severus guiándolo frente a la ventana y mostrándole a la serpiente, la cual lo miraba con curiosidad. Snape aún no salía de su shock.

-¿Quién es? ¿Cómo se llama?

Preguntó la serpiente tranquilamente mirando al hombre, pero no parecía querer atacar.

-Es mi padre, se llama Severus.

Severus salió de su trance y miró a Harry hablando con la serpiente muy animadamente y sin temor alguno.

-Ya veo. Se ve un poco sorprendido.

-¡Papá! ¡Saluda!

Dijo Harry saltando sin soltar la mano de su padre. El pequeño no se estaba dando cuenta, pero estaba hablando pársel cuando se dirigía a la serpiente. Por fin Severus miró a Harry.

-No puedo.

-¿Por qué? -Harry se desanimó.- Eres un mago.

-Porque sólo unos cuantos magos pueden hablar con serpientes.

-¿En serio?

-Sí, yo no puedo.

Harry se dirigió nuevamente a Zafiro.

-Lo siento. Papá no puede hablar con serpientes.

Otra vez el pársel. Severus no sabía si preocuparse.

-No te preocupes, no todos los magos pueden hablar con nosotras.-Dijo Zafiro comprensivamente.- Mientras no sea grosero como esa serpiente con la que me topé, no me molesta.

-¿Cuál serpiente?

Preguntó Harry tranquilamente.

-Me la topé hace como un mes. Era una pitón que parecía muy enojada y casi me ataca. No lo hizo porque tenía las de perder, a pesar de que soy más pequeña, mi veneno es de los más fuertes del mundo. Aunque debo admitir que su poder mágico es grande, pero al mismo tiempo es obscuro.

-¿Y cómo se llamaba la serpiente?

Preguntó Harry con inocencia mientras Severus lo sostenía de los hombros para que no se acercara tanto a la ventana. Estaba sorprendido, pero esto era demasiado y debía hablar con Albus lo antes posible. Miles de pensamientos pasaban por su cabeza mientras la serpiente respondía la pregunta de Harry.

-Nagini.