Hola a todos.
Gracias por comentar, me alegra que les gustara el capítulo. Sobre Nagini, más adelante sabremos qué hacía en casa de Sirius. Espero les guste el capítulo.
Harry Potter es propiedad de Rowling.
Capítulo VII: Una nueva amiga
-¿Nagini?
-Si no mal recuerdo, sí.
Dijo la serpiente que miraba fijamente a Harry. Snape interrumpió la conversación.
-Harry, debemos ir a ver a Albus.
La expresión de Severus era de miedo contenido. Era obvio que se sentía preocupado pero trataba de disimularlo.
-Yo me quedo.
Dijo el niño como si estuviese pidiendo un dulce mientras miraba a su padre.
-No, debes ir.
-¿Zafiro puede ir?
Era obvio también que Harry no medía el peligro de sus palabras. El niño sabía que las serpientes eran venenosas, pero aparentemente se había dejado llevar por la amabilidad de la serpiente.
-No creo.
-¡Por favor, papá! Así el señor Albus podrá conocer a Zafiro. Quizá él también pueda hablar con ella.
Por una parte Harry tenía razón. Si llevaban a la serpiente, Albus podría tener una mejor perspectiva de la situación. Severus suspiró. ¿Cómo se llevarían a esa serpiente?
-Pero no sé cómo llevármela. El que sea amable no quiere decir que no sea peligrosa.
Harry miró nuevamente a la serpiente e inconscientemente habló pársel.
-Papá quiere que vayamos a ver a un mago y creo que sería buena idea que fueras.
-Supongo que él confía en mí, ni siquiera me ha abierto la ventana, pero hasta cierto punto lo entiendo. Podrías decirle que traiga una caja de cristal ambientada para mí, la deje frente a la ventana y que la abra, yo entraré sin hacer alboroto.
-Le diré.
Harry le contó a su padre el plan de Zafiro y él estuvo de acuerdo, aunque todavía se sentía inquieto. Con su varita creó una especie de pecera ambientada para la serpiente. Cargó a Harry y se alejó de la ventana. Con un movimiento de varita, el cristal subió poco a poco y Zafiro entró directamente en la caja de cristal. Igualmente con su varita, Snape puso una tapa encima de la caja. Suspiró nuevamente agradecido de que la serpiente cumpliera con su palabra. Puso a Harry en el suelo y levantó la caja con ambas manos.
-Vamos por la red flu a la oficina de Albus, Harry.
-Sí.
El niño bajó la escalera seguido por Severus, activaron la chimenea y se fueron a la oficina del director de Hogwarts. Al llegar, Albus estaba escribiendo en un pergamino unas cosas de la escuela y sonrió al ver que Severus y Harry cruzaban la chimenea y que el niño parecía no tener problemas con su cicatriz. Lo que le extrañó fue la serpiente que estaba en la caja que Snape sostenía. El profesor puso la caja en el escritorio de Albus y se acercó a él para hablar. Harry se entretenía mirando los ojos de Zafiro, los cuales creía negros pero se dio cuenta que eran azules.
-¿A qué debo tu visita, Severus?
Preguntó Dumbledore con interés, pues el que Snape trajera una de las serpientes más venenosas del mundo a su despacho era algo muy inusual.
-Es Harry.-Dijo simplemente el padre del niño. Dumbledore no comprendió lo que Severus quería decir, hizo un gesto como pidiendo una explicación más amplia –Albus, será mejor que lo veas. –Severus se dirigió a Harry –Harry, dile al profesor Dumbledore sobre… -Snape no sabía cómo dirigirse a la serpiente, y pensando un momento, finalmente terminó. –ella.
Albus miró a Harry esperando que hablara, como el niño no sabía qué decir, comenzó el director.
-Hola, Harry.
-Hola.
-Dime, ¿Tienes algo que contar sobre esta serpiente?
Albus se acercó a Harry, agachándose un poco para verlo mejor. Harry parecía un poco serio.
-Es una nueva amiga, se llama Zafiro.
-Ya veo, ¿Así la nombraste?
-No, ella así se llama.
-¿Cómo lo sabes?
Preguntó el mayor confundido.
-Ella me lo dijo.
Albus abrió los ojos de la impresión, no podía ser, ¿O sí?
-¿Quién es este hombre?
Preguntó Zafiro poniendo un poco de guardia con la presencia de Dumbledore.
-Se llama Albus. Es el director de este colegio.
El mayor por fin lo entendió. Harry hablaba pársel. Severus habló.
-¿Qué hacemos?
Su tono era preocupado. Albus lo miró.
-No podemos hacer nada, Severus. Es un don muy raro, y lo más posible es que haya venido junto con la cicatriz.
-¿Pero no le afecta?
-No lo creo. Es más, creo que puede beneficiarlo, pero no sé si lo que te diré te pueda parecer.
-¿Por qué?
-Bueno, primero, debemos sacar a Zafiro de su jaula. -Dijo el director tranquilamente como si estuviese hablando de ir por una persona a un salón. Severus lo miró feo. ¿No sabía el peligro que corría su hijo con esa serpiente suelta? Albus pareció leerle la mente. –No te digo que no sea peligroso, pero podemos usar un hechizo protector para que no nos haga daño, si esto se vuelve peligroso, entonces aturdiremos a la serpiente.
Severus aún traía cara de pocos amigos, y a regañadientes aceptó la propuesta de Albus. Puso un hechizo protector sobre el director, Harry y sobre sí mismo. Se acercó a la caja de cristal y quitó la tapa. Zafiro esperó a que Snape se alejara para no preocuparlo y salió directo hacia Harry, en quien más confianza tenía. Se irguió un poco para alcanzar su altura, Harry le miraba con una sonrisa inocente.
-Por fin me puedo estirar un poco, estaba muy apretada en esa jaula.
-¿Por qué entraste entonces?
-Para que vean que no soy peligrosa. La verdad me agradas y me gustaría ser tu amiga, claro, si tú lo permites.
-¡A mí también me gustaría ser tu amigo!
Severus miraba la escena sin comprender. Harry daba pequeños saltos animado, miró al director el cual no tenía expresión alguna en su rostro.
-¿Puede entenderlos?
Preguntó Snape. El don de hablar con serpientes era raro, pero Albus no era un hombre común.
-No. –Albus miró al maestro. -¿Por qué no le preguntas qué pasa?
Severus miró a su niño aun manteniendo la distancia, quizá la serpiente se enojaría si se acercaba.
-Harry, ¿Qué te dijo?
Harry habló normal de nuevo cuando miró a su padre.
-Que quiere ser mi amiga. Yo también quiero ser su amigo. ¿Puedo quedármela, papá? ¡Por favor!
Snape no sabía qué hacer, y miró a Albus nuevamente, el mago parecía tranquilo, y con un susurro, Snape le habló.
-¿Qué hago?
Albus lo miró.
-¿Qué quieres hacer? La verdad yo creo que el que Harry tenga una nueva amiga es bueno, pero comprendo tu temor porque esa amiga es una serpiente, ¿Qué tal si hacemos unos cuantos hechizos que paralicen la producción de veneno en su cuerpo? Así ella no podrá hacerle daño a Harry.
-¿Pero no es peligroso hacer eso con una serpiente común? Digo, si fuera una serpiente mágica…
-Lo es.
Interrumpió Harry. Ambos lo miraron. Severus creyó que estaba hablando en voz baja, pero el niño pudo escucharlo.
-¿Qué dices, Harry?
Preguntó Dumbledore mirándolo.
-Zafiro es una serpiente mágica, ella me lo dijo.
-Entonces no creo que haya mucho problema, Severus. Claro que cada cierto tiempo hay que ordeñarla para que la acumulación de veneno no le haga daño.
-Creí que la producción de veneno se paralizaría.
-Bueno, no se paraliza, se hace más lenta, tarda mucho más en producir veneno. Por eso hay que ordeñarla y aplicar el hechizo nuevamente. Como eres pocionista, creo que el veneno de serpiente te ayuda mucho en tu labor, ¿No? Además, entre más potente es el veneno, mejor. -Severus no podía objetar mucho, pero no quería aceptar, Dumbledore entendió el silencio del profesor. –Ve hacia el futuro, Severus. Esto nos puede ayudar mucho en algunos años. Recuerda que el señor Tenebroso tiene también una serpiente, y a Harry le será más fácil luchar teniendo de su lado una serpiente. –Esto último lo dijo el director muy bajo, sólo para que Severus lo escuchara, pero Harry estaba muy entretenido hablando con Zafiro.
-Aparte de que hice la promesa de cuidarlo como mi hijo, hice también la promesa de educarlo para que fuese el mejor mago del mundo para derrotar al señor Tenebroso. No sé cómo he hecho eso al respecto, pero un ser divino sabe que he hecho lo que he creído mejor para el niño. Tengo miedo de que esté al lado de una serpiente por lo que ésta puede hacerle a él, pero tú me lo dijiste una vez: No debemos hacerlo un miedoso. No debo infundirle el miedo a las serpientes, ése es el animal del señor Obscuro, aparte de su fortaleza. Harry tendrá que enfrentarse un día al señor Tenebroso, y si esa serpiente le facilita el trabajo, entonces la aceptaré, siempre y cuando no lastime a Harry.
Severus no dejaba de mirar a su niño mientras decía esto con una extrema seriedad. Albus lo tomó del hombro, sabía lo difícil que era para Snape decir esto.
-Te comprendo Severus, yo también quiero lo mejor para Harry. Él me importa tanto como a ti. Si quieres, ahora mismo podemos empezar a ordeñarla y a hacer los hechizos.
Snape simplemente asintió mientras ahogaba su llanto con un ruido de su nariz como si quisiera limpiarla y se acercó a Harry con cautela agachándose a su altura. Lo tomó de los hombros.
-Harry, quiero hacerle unos cuantos hechizos a Zafiro para que pueda vivir en la casa además que quiero ordeñarla.
Sería mejor comenzar a llamar a la serpiente por su nombre, y Severus lo sabía.
-¿Cómo que ordeñarla?
Preguntó el niño mirando a su padre.
-Sacarle el veneno, ¿Puedes decirle eso?
Harry asintió y habló con la serpiente, la cual le dijo al niño estar de acuerdo. Albus sacó un recipiente de vidrio con un plástico que la cubría como si fuese una tapa. Severus tomó la cabeza de la serpiente rápidamente, la cual no opuso resistencia y se dejó sacar el veneno, para después recibir unos hechizos los cuales le hicieron sentir un poco de cosquillas. Cuando todo terminó, la serpiente se acercó a Harry y se envolvió en su cintura dando cuatro vueltas y media por su longitud pero sin apretar al niño.
-Parece que todo está en orden, Severus. Sugiero que te lleves la caja de cristal para guardar a Zafiro en las noches.
Dijo Albus. Severus asintió y dio las gracias, llevándose al niño con la serpiente en la cintura y la jaula.
Ahora tendría que explicarle muchas cosas a Sirius, comenzando por su salida sin avisar. El sólo pensar en eso le daba jaqueca, pues ya estaba cansado. Eran muchas cosas en un día, comenzando por una nueva mascota
