Capitulo 8: "El Día En Que Todo Sucedió"
Estaba en el balcón de su departamento sentado en su reposera con un cigarrillo encendido en mano observando distraídamente el cielo nocturno. Todo se encontraba cubierto de estrellas que titilaban con gran intensidad, era tan tranquilo, tan silencioso, tan placentero, ahora entendía a Kagome y su fascinación a las noches... ella amaba ver el cielo así. Recordó lo que había sucedido horas atrás entre ella y él. Se habían dado una oportunidad… ambos… que bien se sentía, estar bien con ella después de todo lo sucedido antes. Entonces lo recordó. Abrió sus ojos con demasía y miro hacia el frente como viendo la imagen que había visto meces atrás, cuando se peleo con ella, aun que la vio de espaldas supo que era ella, tenia ondulaciones en el cabello, vestía con la misma ropa que la vio esa tarde cuando se encontraron en su casa ¿pero que le pasaba¡Perdonarla después de a verlo engañado? con ese tipo… ese maldito infeliz. Cerro su puño con fuerza tirando el cigarrillo al abismo, pues vivía en el piso dieciséis, cayó a mitad de terminarlo, y encendido, se irguió y camino hacia adentro del departamento. Aun no olvidaba ese día… jamás lo aria…
-:-:-:-:-:-:-:-: FLASH BACK :-:-:-:-:-:-:-
Era invierno, hacia frio, tanto que tuvo que vestirse con un suéter de lana, una camiseta gris manga larga y un pantalón de abrigo, maldición como odiaba vestir tan abrigadamente, siempre le incomodo y ahora más que nunca. Camino hasta la cocina y se sirvió su siempre confiable café con tostadas, era la única manera de despertase, ya que el café lo destartalaba del sueño. Era temprano, ya como las nueve de la mañana pero no se arrepintió ya que con tal de verse con Kagome seria capas de cruzar la Antártida en shorts, sonrió ante el pensamiento, esa niña sí que lo hacía hacer locuras. No se miro en el espejo porque no le gustaba y adamas ¿para qué tanto arreglo? Si se vería con su novia y no con el presidente de Japón, salió del departamento y camino hasta el ascensor, toco el botón que lo llevaría hasta la recepción del edificio, retrocedió unos pasos, recargo su espalda en la pared del ascensor cerro sus ojos y sonrió nuevamente, siempre se ponía feliz cuando salía con Kagome y más si era para hacerle el regalo de su vida, lo llevaba en el bolcillo del pantalón y lo apretó con su mano sin sacarlo, ahí estaba lo que definiría su vida y capas la de ella tan bien.
Sintió que las puertas se cerraban, y escucho que alguien entraba corriendo hacia el elevador abrió sus ojos pues los pasos de tacón se escucharon por el pequeño lugar y para su mala suerte se encontró con la persona que menos esperaba encontrarse. Esta sonrió y se afirmo apoyando su brazo derecho a un lado de la pared que se encontraba cerca de las puertas corredizas de esté. La escudriño con su mirada de pies a cabeza, tenía unos tacones algo altos una falda ejecutiva que hacia juego con su traje de la parte superior negro, tenía sus brazos cruzados y llevaba su cabello suelto. Le gustaban las mujeres que lo usaban así porque les quedaba bien, pero con esta mujer… nada desde mucho tiempo le quedaba bien. Sonreía y tenía sus labios maquillados de un rubí muy elegante, su piel era tan blanca que solo eso le quedaba bien.
- Inuyasha… que bien te ves… - dijo seductoramente mientras se acercaba a él con claras intenciones de no hacer algo no muy bueno. - ¿acaso piensas salir?
- Feh, gracias tú también te ves bien y si, pienso salir… - dijo de mala manera pues lo hacía más por cortesía que porque quisiera.
- Ahhh… y ¿solo, ó con alguien? - pregunto acercándose peligrosamente.
- Si… con mi novia – respondió sonriente, sabiendo que con esa respuesta ella se alejaría de el rápidamente.
Y para alivio del hombre así fue, ella retrocedió mostrando su rostro de desagrado, mientras fruncía su ceño levemente, y sonreía despectivamente. Lo observo con desprecio y pensando el ¿Por qué ese hombre que era tan inteligente tenía que salir con una chiquilla que aun no terminaba la escuela? En sí, entendía que a él le gustan jóvenes pero ¿tanto? Como para tener que salir con una adolecente, sin duda eso jamás lo entendería… ó… ¿sería que se había enamorado…? Naaa… ¡Inuyasha¿Enamorado? Eso imposible, lo conocía bien, muy bien para su gusto, sabía que él jamás se podría enamorar de una chiquilla que aun no se sabía ni cambiar lo pañales, de seguro lo hacía porque quería jugar con ella y no por otra cosa.
Pero esta situación ya la enfermaba, estaba cansada de siempre hacerle una invitación o insinuación y ser rechazada olímpicamente por un, no, como respuesta. Frunció mas su ceño ya sin fingir nada y volteo dándole la espalda mientras se abrasaba así misma con sus brazos, como si fuera una niña pequeña y de reojo lo observo. Decidió hacerse la desilusionada por un desamor que no pudo ser. Suspiro con fuerza y con algo de exageración. Para algo le sirvieron las clases de teatro de su escuela.
- ¿Sabes, Inuyasha? – pregunto haciendo que la garganta le temblara. – yo aun te amo… - declaro volteando mientras lo miraba con sus ojos bañados en lagrimas, si que era una buena actriz. Él levanto una ceja interrogativo, sintiéndose confundido con la inesperada declaración de la mujer.
- ¿Qué? – fue lo único que alcanzo a decir pues la mujer se le hecho a los brazos fingiendo sollozar.
- ¡si, como escuchaste¡aun te amo!... ¡tanto ó más que la primera vez! – indico casi gritando y aferrándose más al pecho del hombre que no entendía nada de lo que sucedía. – ¿Por qué no lo entiendes? Yo jamás deje de amarte – dijo levantando su rostro para verlo a la cara.
Inuyasha frunció el seño confundido ¿Cómo podía decirle que lo amaba? cuando fue ella la que lo engaño a él "pero que sínicas podían ser las mujeres" pensó conteniendo para sus adentros. Bajo su cabeza fastidiado con la reacción típica de esta mujer, siempre era lo mismo con ella, primero hablaban tranquilamente y luego hacia su típica escena de mujer arrepentida pensando que él la perdonaría después del terrible engaño. Pues no, esta vez no, ya la perdono una vez y de nuevo no haría lo mismo. La separo de si lentamente evitando mirarla a la cara y respondió con la voz gruesa y fuerte que tanto lo caracterizaba cuando ya algo le fastidiaba.
- Escúchame… y escúchame bien – dijo mirándola a la cara. – esto ya no tiene vuelta atrás… Kikyuo tu misma lo dijiste el día que me engañaste, cuando una relación se marchita ya nada puede hacerla florecer de nuevo. Y eso hiciste tu al engañarme, ya te dije un millón de veces que no me busques más que lo nuestro no tiene solución.
- Pe…
- No… ya vasta Kikyuo, yo ya no te amo… - aclaro saliendo del ascensor pues este ya había llegado a su destino. Kikyuo volteo como una fiera¡rechazarla a ella¡eso nunca!.
- ¡¡Y si tanto dices eso ¿Por qué no me lo dices a la cara y mirándome a los ojos?!! – grito roja de la cólera.
- ¡diablos! – murmuro volteándose para verla a la cara como ella dijo. – bien a ver si así ya no molestas… Kikyuo, yo ya no te amo – respondió viéndola a la cara y mirándola a los ojos con esa profunda mirada azul que era capaz de entrar asta tu alma.
Kikyuo quedo tan sorprendida por el arrebato que tuvo ese hombre con ella, que se quedo un buen rato mirando hacia la nada, hasta que él desapareció de su vista… ella estaba siendo rechazada ¡¡no, peor aún¡Estaba siendo sustituida por una niña¡Por una niña!, ese pensamiento sin duda quedo flotando en su mente haciendo que su odio hacia esa chiquilla y ese hombre que la rechazaba creciera con demasía. Esto sin duda Inuyasha, lo pagaría, aria que se odiaran ambos que el amor que se tengan se vuelva odio puro… ¿Por qué, no es verdad que del odio al amor solo existe un paso? Sonrió ante ese pensamiento ¡claro que solo existe un paso! Inuyasha las pagaría muy caro y más caro aun vería como es engañado por su hermosa adolecente. Salió de ascensor y saco de su bolcillo su celular marco un numero que ya se sabía de memoria y espero a que le contestaran.
- ¿Hola? – respondió la vos de un hombre.
- Hola… te tengo un trabajo al cual es imposible que rechaces… - acoto sonriendo, como ya viéndose en la victoria. – "Inuyasha… esto lo pagaras con dolor puro".
Kikyuo era una mujer fría y no era de demostrar mucho sus sentimientos a las personas, pero cuando se hablaba de odio y rencor podía demostrarlos tan bien que parecía que no era una persona reservada. Había conocido a Inuyasha en la secundaria cuando ambos asistían a la misma escuela y la misma clase, salieron por mucho tiempo hasta que ella tuvo que elegir con quien quedarse… con Inuyasha o con su ambición. Pero para su mala suerte no tuvo tiempo de decidir porque justamente Inuyasha la encontró en el peor de los momentos, en esos momentos que son privados y que solo dos personas son recibidas. Desde ese día ella jamás pudo volver con él, era cierto que Inuyasha le había dado una oportunidad pero nada para el noviazgo solo lo que hizo fue quedar como amigo, pero a ella le era imposible ya que aun que quisiera negarlo… aun le atraía ese hombre que era tan esquivo, tan brusco a veces, tan cerio, tan hombre. Era imposible no amarlo y para ella era una tentación tan grande como un dulce.
Cuando quiso recuperar lo que a ella le "pertenecía" fue demasiado tarde pues Inuyasha, ya estaba engatusado con esa chiquilla de preparatoria. Tenía que admitir que para los gusto de un hombre ella estaba bien, pero no para enamorarse pues era inexperta y jamás podría darle a Inuyasha alguna satisfacción física porque a simple vista se notaba que era una niña de mamá. Pero bueno los hombres a veces se dejaban guiar por los retos y no con las cosas fáciles, sabía que a Inuyasha le gustaba mucho los retos y este se veía que era uno muy grande pues por lo que tenía enterado esa chiquilla cuando conoció a Inuyasha, estaba enamorada de otro hombre y no de él. Pero… ya había pasado un buen tiempo de esa relación y ya la tenía en donde quería ¿para qué seguir con ese niña? "Que tontos son los hombres" pensó caminando hacia su auto. Esto ya era el colmo era imposible que Inuyasha se haya enamorado y la haya rechazado a ella que era una mujer y no una principiante como esa mocosa.
- capas lo que sucede es que ella es pura y no esta tan usada como tu – esa fue la respuesta que recibió por parte de Inuyasha, una vez hace mucho tiempo.
- pues ya veremos si tu niñita es tan pura como crees…
&&&&&&&&&&&&
Al fin llego al templo que se encontraba un poco alejado de la cuidad, sonrió al salir de su automóvil pues pudo ver claramente que de las escalinatas del templo bajaba su hermosa adolecente de 17 años de edad, bien, no se llevaban tantos años así que su relación estaba permitida, pues Kagome cumpliría sus 18 años ya a pocos meces y podría decidir por sí, sola. La vio buscarlo con la mirada y sonrió esta vez de medio lado, se veía preocupada. Se irguió ya que se encontraba apoyado en el capot del automóvil y de esa manera ella jamás lo encontraría pues Kagome era algo despistada. Levanto su mano y la saludo notando que ella lo descubrió muy pronto, corrió hasta él y se lanzo a sus brazos abrasándolo por el cuello y hundiendo su cabeza en el pecho del hombre que ahora era su novio. La tomo por la barbilla con su mano libre pues la otra se encontraba en la cintura de la mujer. La miro con esa profunda mirada azul y acerco su rostro hacia el de ella que abrió sus ojos con sorpresa pues aun no se acostumbraba a los besos tan repentinos de él, se ruborizo un poco al sentir los cálidos labios de él posarse en los de ella. Suspiro al sentir una paz infinita y un nudo en el estomago, esto solo se lo podría provocar él, solo él. Se movieron con delicadeza rosándose a cada contacto que hacían y sentía que por alguna extraña razón se quedaba sin aire ¿sería porque se sentía nerviosa? Ó ¿por el simple hecho de no tomar aire hace un buen rato? Se separo de él con dificultad, porque por un lado estaba el querer respirar pero por el otro era que no quería perder ni un minuto esa hermosa sensación que solo él le transmitía a través de sus besos.
- Pensé que hoy no te vería… - susurró en su oído, mientras la estrecha en sus brazos contra su pecho, bajo su cabeza y se embriago del esquicito aroma a dulce que siempre llevaba consigo Kagome. Ella por otra parte arqueo sus cejas sorprendida ante la sinceridad de Inuyasha, y se separo un poco de él para mirarlo a la cara.
- ¿pero qué es lo que estás diciendo? –pregunto extrañada. – si ayer dijimos que hoy nos veríamos…
- Lo sé… pero de todas maneras te extrañe – exclamo divertido mientras le robaba otro beso. – ven vamos hoy te quiero llevar a un lugar realmente hermoso.
- ¿Así?
- Si.
- ¿Y a donde? – pregunto curiosa.
- Eso es secreto – dijo abriendo la puerta de su automóvil para que la joven entrara.
- Está bien hoy confiare en ti, solo porque estoy de buenas – advirtió subiendo al auto. Inuyasha cerró la puerta y sonrió ante la sorpresa que se llevaría Kagome. Corrió hasta el otro extremo y subió a su auto ya comenzando a encenderlo.
Partieron de la entrada del templo Higurashi y se dirigieron al centro de Tokio, estaba emocionada hoy era un día especial, no sabía porque pero lo era, sentía que Inuyasha hoy se comportaba de una manera distinta a las demás parecía como si quisiese tener todo perfecto. Arrugo levemente el ceño ¿Inuyasha precavido? Se le hizo raro ya que él, no era muy de cuidados. Levanto sus hombros de modo que le restaba importancia a lo que pensaba, capas que hoy le diría o aria algo de suma importancia. De todas maneras dejo de pensar en eso y siguió perdiéndose en el escaso paisaje que mostraba la carretera, si bien era escasa de hermosura, pero al estar al lado de Inuyasha asía que todo fuese mágico…
Un automóvil oscuro los vio alejarse y dentro del dos persona los observaron sigilosos y pendientes de todos los movimientos que la pareja hacia. Ella sonrió de lado, mientras pensaba fríamente su gran venganza hacia ese hombre y esa mujer ¿mujer? Quiso decir niña, pues esa "niña" no tenía nada de mujer. Hizo una seña con su mano para que el conductor del automóvil los siguiera y así lo hizo, esta vez tenía todo preparado para que nada saliera mal, nada podía salir mal, esta era su última oportunidad para que ellos se separasen y así ella poder regocijarse ante el sufrimientos del hombre que la desprecio y ante esa chiquilla que tubo la impertinencia de quitarle lo que era de ella. Sufrirían de la manera más cruel que un humano podría sufrir, no físicamente no mentalmente, sino… del corazón, aria que se odiasen, aria que jamás volvieran a confiar en ellos dos, si eso aria. Sonrió aun más y se acomodo en el asiento, mientras esperaba a que todo saliese a la perfección.
&&&&&&&&&&&&
Bajo del automóvil y miro maravillada ese lugar, miro cada centímetro de hoja, cada sentido y hasta cada pájaro que graznaba era un sentimiento difícil de explicar el que ahora sentía en su cuerpo, jamás había estado en ese lugar y estaba muy agradecida con Inuyasha. Era un jardín japonés, todo era verde, todo era paz, había un puente en la mitad del camino y vio que era muy alto tanto que podría decir que aproximadamente media unos diez metro de altura. Había arboles por todas partes cosa que daba un toque de bosque al enorme jardín que parecía jamás acabar. Pero lo que más le fascino fue la vista de ese puente, parecía antiguo ya que estaba construido como los castillos de Londres… haaay como le gustaría conocer Londres. Sonrió ante el desviamiento del tema. Miro a Inuyasha que caminaba a un lado de ella y volvió a sonreír pero esta vez tomando el brazo de Inuyasha para acercarse a él. Él por otra parte la miro algo confuso pero no le dio importancia pues se sentí a gusto con el gesto tan cariñoso que recibió de ella. Esta era la última parada que harían pues ya se hacía muy tarde y bueno no quería tener problemas con la madre de Kagome.
Suspiró ya era hora de entregarle lo que había comprado para ella, de ese pequeño obsequio dependían muchas cosas. Tanteo su bolcillo mientras ella se deslumbraba con cada paisaje que mostraba ese jardín, y ahí se encontraba esa pequeña caja que contenía lo que él tanto había buscado, era perfecto para ella y sin duda ella estaría feliz de recibirlo. En verdad eso era lo que esperaba. Diviso un asiento en un rincón de ese jardín, era perfecto, estaba solo en medio de todo ese bosque y no había nadie rondando que los molestase. Bien sin duda era perfecto, la llevo hasta ese asiento y se sentaron mientras ella hablaba de lo maravilloso que era ese lugar. La observo en silencio y la miro como si fuese la última vez que lo hiciera, sonrió de lado y le tomo una mejilla, ella paro de hablar y lo miro sorprendida, él volvió a esbozar una enorme sonrisa, de verdad esa niña era muy tímida. Se cerco a ella y la beso suave y tiernamente, mientras sentía como ella suspiraba con fuerza, parecía estar nerviosa y tranquila… sí que era especial, fue un beso largo y cariñoso, le gustaba los besos de ella y mas porque él había sido el culpable de enseñarle a besar de esa manera tan única que solo ella podía mostrar. Se separaron y él volvió a sonreír por última vez mientras observaba el rubor que Kagome tenía en sus mejillas. Era toda una niña, una niña que lo volvía loco, sin duda.
- Tengo algo que darte… y también que decirte –dijo serio y algo nervioso por la reacción que ella podría tomar. Kagome lo observo expectante y esperando a que él le dijera lo que lo hacía sentirse nervioso.- bueno… primero toma el obsequio –índico sacando la pequeña cajita que estaba envuelta en papel de regalo. Kagome abrió sus ojos sorprendida ente ese "regalo". Tomo con sus manos temblorosas el obsequio y lo abrió lentamente no sin antes mirar la cajita de terciopelo con cautela ¿ahí se encontraría lo que ella pensaba¿¡ahí estaría lo que definiría su vida¿¡¡ahí estaría un anillo de compromiso!!? Pero… que aria aun era muy joven no podría casarse con él, aun tenía una vida por delante aunque… ella en realidad quisiera… era muy joven.
¿Pero cómo saber lo que había ahí dentro sin ni siquiera mirar? Y… ¿sino era un anillo y era otro cosa? Bueno sería un alivio. Suspiro cerrando sus ojos y volvió a tomar aire, las manos le temblaban y sentía un nudo en el estomago que era tan incomodo que le hacía doler, abrió sus ojos y los enfoco decididos en esa pequeña cajita de color azul, capas que no era lo que pensaba y la muy tonta se hacia ilusiones. Bien era mejor abrirlo que estar observándolo. Por otro lado estaba Inuyasha que la observaba desesperado ¿pero que le pasaba por qué no lo abría? Se preguntaba cerio, la miraba a ella y luego al pequeño obsequio que ella tenía en una mano, sentía que el corazón le latía a prisa… Kagome si que era indecisa. Se sobresalto al verla ya aproximando su mano a la cajilla, su respiración se volvió forzosa y muy rápida. Estaba alterado y muy nervioso. Kagome poso su mano sobre el obsequio y suspiro una vez más, cerro sus ojos y lentamente abrió el regalo, esta vez abrió ella sus ojos lentamente y con algo de temor por lo que tendría que ver.
Era un hermoso dije de un corazón, que tenia las iníciales "I" y "K" grabados en un corazón. Sonrió de oreja a oreja "era lo que yo pensaba" pensó emocionada viendo el obsequio con un brillo singular en sus ojos, estaba emocionada, él le hacia un regalo solo a ella, demostrando que la quería, lo miro aun sonriendo y sin pensarlo dos veces se lanzo a él en brazos mientas besaba su mejilla, capas no era un anillo de compromiso pero era algo importante para ella así que no le importaría.
- ¡¡Gracias Inuyasha!! –dijo aun abrasándolo.- esto es muy bonito –exclamo separándose un poco de él.
- Pero… esto no es todo. –acoto serio.- bueno… yo… q-quería p-prometerte algo… -tartamudeo. Kagome frunció levemente el ceño y lo miro dubitativa, Inuyasha estaba tartamudeando y se veía muy nervioso… ¿Qué quisiera prometerle?.- sabes… yo… te amo… -y todo pareció detenerse. No se escuchaba ni los pájaros, ni mucho menos las personas… ¿él lea vía dicho que la amaba¿a ella? Se quedo estática, casi de piedra ¡esto no podía ser verdad!.- y… quisiera… que -suspiro al ver que le costaba mucho decirlo.- ¡buenoquisieraquenoscasemoscuandotúquieras! –dijo tan rápido que Kagome solo pudo exclamar un:
- ¿Eh? -¡¿acaso había escuchado bien¿¡¡él le había propuesto matrimonio!!? Y más… ¿cuando ella quisiese…? este día si que era especial.- Inuyasha… -él hubiera querido que ella contestara más rápido pero parecía que estaba más nerviosa que él, pues tenía las mejillas sumamente sonrosadas, los labios entreabiertos y los ojos muy brillantes.- ¿tu…¿yo…? –y parecía que no era capaz de crear una oración, hasta que…- ¡¡¡SI CLARO QUE QUIERO!!! –Kagome había aceptado la proposición de Inuyasha, y estaba muy feliz pues no volvió a dudar y se sanso a los brazos de Inuyasha abrasándolo por el cuello haciendo que el hombre volviera a sentir una paz infinita, pues parecía que en cualquier momento se desmayaría de los nervios o dolor de pansa.
Exhalo todo el aire que tenia contenido y la abraso escondiendo su rostro en el cabello azabache de ella, siempre tenía un aroma tan particular, tan pacifico que cada vez que lo olía o sentía parecía salir volando de este mundo y tocar las nueves del cielo. Era cierto que podía ser algo exagerado pero de verdad se sentía en las nueves. La abraso fuerte mientras cerraba sus ojos y se perdía en el aroma de ella la amaba y se sentía muy feliz de poder disfrutar un momento tan agradable con ella que capas en un tiempo no muy lejano seria su mujer. No quería soltarla por temor a que la perdiese pues parecía que si la soltaba se moriría, era tan grande su amor que no podría pensar pasar su vida sin su Kagome, sin su niña. Pues eso era ella, ella era su niña su alumna. Sonrió ante aquel pensamiento y pensar que el fue su primer novio.
- Kagome…
- Mmm… -fue lo que alcanzo a decir, pues parecía que un sus brazos siempre se dormía.
- ¿quieres que te lo coloque? –pregunto separándose un poco de la joven que ya se encontraba somnolienta.
- Jeje si, claro –dijo sonriendo y volteando para que él, le pusiera esa hermosa cadena de plata en su suave cuello. Se relamió los labios al verla ahí tan vulnerable y a su disposición, quería besarle el cuello y llenarla de mil carisias pero… ¿estaría mal si lo hiciese¡maldición él y sus miedos! Pues no podía apurar a Kagome ya que ella era solo una adolecente… aun… y no quería hacer nada que ella no quisiese.
- Listo… -exclamo haciéndola voltear.- ¿quieres irte a tu casa? –pregunto algo triste. Ella sonrió al ver la cara que tenia Inuyasha, parecía ser un niño bueno que se arrepentida de lo que había dicho.
- No quisiera… pero mañana tengo clases y bueno… - él suspiro y la miro un buen rato.
- Te queda muy bien… -dijo viéndolo fijamente a lo que ella llevaba ahora en su cuello.
- Gracias me lo regalo mi novio –exclamo orgullosa fingiendo que hablaba con otra persona.
- ¿así?... qué pena… yo que quería invitarte a salir –acoto con una sonrisa picara.- pero tienes novio y… no se le puede engañar ¿cierto? –y eso ultimo lo dijo maliciosamente.
- Mmm… no se… pero no creo que se entere…
- ¿Entonces lo engañaras?
- Ehhh… -y lo miro a los ojos, se acerco un poco a él igual a un felino: lenta y seductoramente. Y quedo a unos escasos centímetros de rosar sus labios.- no seria capas –susurró.
Inuyasha no se movió ni un solo centímetro al ver el repentino comportamiento de Kagome, y se sintió un poco cohibido pues ella no era de comportarse así. Sonrió con seducción y la tomo de la cintura para impulsarla a que ella besara sus seductores labios. Y así se quedaron besándose mientras todo a su alrededor parecía desaparecer… suspiraron entre besos y besos, la verdad no querían arruinar el momento pero tenían que hacerlo, ella por su parte porque tenía que ir a su casa ya que mañana tendría escuela y él por no querer quedar con un enojo en la madre de ella. Luego de estar (por así decirlo) casi media hora besándose, se encontraban caminando de las manos hacia las escaleras del templo Higurashi, iban sin soltarse cosa que a Inuyasha le encantaba, pues al ser tan posesivo estar de esa manera sí que era muy placentero para su persona. Se detuvieron a inicios de los escalones y se dieron un último beso de despedía y capas el ultimo, sonrió en sus labios al recordar la proposición que le hizo en ese jardín que desde ese momento seria su lugar de amor.
- Bien… ¿nos vemos mañana? –pregunto con una sonrisa y rubor en sus mejillas.
- Claro que si… -respondió él con una sonrisa seductora.
Se dieron el último beso y el quedo ahí observándola partir hasta que ya la perdió de vista en la sima de las escalinatas, esa sonrisa que tenía en sus labios no se borraría ya que ella había aceptado lo que el tanto le avía costado decir, pero no se arrepentía ya que con esa promesa se identificaba el amor que ahora sentía el uno por el otro. Giro sobre sus talones, mientras acomodaba sus manos es los bolsillos de su pantalón y se dirigió a su auto sin notar que unas miradas estaban en él posándose y casi escudriñarlo con la mirada, sintió un escalofríos por la espalda y frunció su seño al voltear e inspeccionar si alguien lo observaba, pero sus sospechas desaparecieron al notar que estaba solo en esa calle, ya era de noche y estaba alucinando, bueno capas que había sido su bruja ya que ella hacía que él se volviera loco con solo sentir su presencia. Solo tú puedes hacerme perder… Kagome.
Kikyuo y su acompañante estaban serios observando los movimientos de Inuyasha, al ver como él se volteaba a inspeccionar Kikyuo sintió como su corazón daba un latido rápido, pues él había clavado su mirada azul en el auto en donde ella se encontraba, una gota de sudor rodo por su sien hasta que desapareció rodeando su rostro. Tenía la mandíbula apretada y el rostro con una expresión tensa. Inuyasha muchas veces podía parecer un halcón con su actitud tan silenciosa, pero lástima que no tenía un cesto sentido si no, ahí sí que estaría perdida. Hizo una seña con su mano al conductor que la acompañaba, para que este arrancara el automóvil antes que Inuyasha lo hiciera primero, tenía un plan y no dejaría que nada ni nadie se lo impidieran. Sonrió de lado al pasar a un lado del vehículo de Inuyasha antes de que se marcharan, lo vio a través de la ventana polarizada y sus ojos se entrecerraron un poco, parecían dos lanzas bien afiladas. Inuyasha no sabría nunca que lo golpeo.
&&&&&&&&&&&&
Ya había llegado al edificio de su departamento estaciono el vehículo al frente del edificio y programo la alarma pues no tenia deseos de dejar su auto en la cochera del lugar por pura vagancia. Camino tranquilo hacia la entrada de la recepción, no tenia apuros así que antes de entrar al recinto desvió su mirada tranquila a la acera de la otra calle que se encontraba a solo unos metros de distancia de él, al otro lado de la ruta, sus ojos se abrieron con demasía al verla pareja que caminaba de la mano. Su corazón dio un vuelco al reconocer a la mujer, no podía ser cierto, no eso no estaba pasando, se negaba una y otra vez al verla. Llevaba la misma ropa de la tarde y su cabello suelto. Parpadeo un par de veces y frunció su seño, se encontraba caminando a espaldas pero era ella no se podía equivocar. ¡Era Kagome! Tomada de la mano de otro un hombre alto de cabellera oscura con risos que le llegaban hasta la espalda. Apretó los puños con fuerza y su mandíbula se tenso, volteo en dirección a la pareja observando cómo se subían a un vehículo en dirección opuesta a la de él. Vio como se alejaban y sin dudarlo corrió hacia su automóvil desprogramándola alarma que minutos antes había programado, subió con rapidez y los siguió a toda velocidad. Sus ojos se habían vuelto iguales a los de un demonio que estaba a punto de casara su presa ¡Kagome estaba tomada de la mano de otro hombre¡¡Y no era él!!. Apretó más las manos a la del volante y presiono el acelerador para seguirlos de muy cerca, tenía que aclarar esto y ver qué era lo que sucedía. Estaba seguro de haberla visto subir los peldaños de la escalera del templo ¿Cómo era posible que en minutos ella este con otro hombre?. Paro en un semáforo y comenzó a unir cabos, él la había dejado en su casa, la vio de espaldas, hicieron una promesa… no podía ser ella. Pero como calmar la ira que sentía en ese momento tenía que averiguar qué era lo que sucedía… y no descansaría a descubrir que era lo que pasaba.
Bajaron al frente de otro edificio que decía en frente "hotel" se veía con muy mala reputación a simple vista ya que estaba con la pintura a medias y con la mitad de las letras encendidas. Estaciono a unos escasos metros y los vio bajar, eran la misma pareja ¡y se volvían a tomar de las manos! Gruño por lo bajo, agachando un poco la cabeza para centrar mas la mirada de demonio que tenía en eso momentos… maldición ella seguía de espaldas. De esa manera jamás podría cerciorarse de que era SU Kagome. Entraron al fin y él bajo con cautela de su vehículo, camino a zancadas largas pensando en la manera de que Kagome podría estar haciendo esto y fue ahí en donde se detuvo, no camino ni un paso más. Kagome seria incapaz de hacer eso, ella era pura como el agua de un rio, jamás había estado con un hombre… incluyéndolo a él.
- ¿Pero que estoy haciendo? – se dijo para sí. Pero es que ella llevaba la misma ropa que Kagome, y de espaldas era igual a ella¿Cómo podía equivocarse?. Cerro sus ojos y tomo aire ¿y si se estaba equivocando y estaba juzgando antes de tiempo?... volteo sobre sus talones para dirigirse a su auto. Esa no era Kagome y él estaba interpretando mal las cosas. Una vez más se detuvo en seco recordando las sandalias que vio de esa mujer… ¡él le había regalado las misma a Kagome! Frunció mas se seño y apretó sus puños conteniendo la rabia, tenía que averiguarlo si o si y vería a esa mujer a la cara para así saciar sus dudas.
Entro a la recepción y frunció una vez más su seño observando el lugar: estaba todo desordenado, los asientos estaba desgastados al igual que las paredes y el recepcionista estaba muy mal presentado pues tenía una expresión de fastidio muy notable. Se acerco a el hombre y le pregunto por la pareja que había entrado ase unos minutos atrás. El hombre lo miro fastidiado y con una mano sosteniendo su rostro hablo sin preámbulos indicándole la habitación y todo en donde se encontraban. Inuyasha se sorprendió un poco al ver que ese hombre no tenía ni la menor interés de su trabajo. No agradeció y siguió su camino hacia la habitación antes mencionada, entro en un pacillos que estaba algo rancio y viejo, pues tenía un aspecto deplorable, escudriño con fastidio todas las puertas hasta que encontró la indicada, camino hacia ella y se planto enfrente levantando su mano para golpear la puerta pero se detuvo antes de tiempo pues unos sonidos llamaron su atención, frunció una vez más su seño ya que los sonidos se hacían cada vez más notables: era el chillido de una cama golpeándose con la pared de seguro y unos gemidos de mujer muy notables. Entonces no lo pensó dos veces y con una mano tomo la perilla para abrir la puerta. Se detuvo un momento con la respiración agitada y los ojos clavado en esa perilla ¿y si era Kagome? Borro ese pensamiento y se introdujo en la habitación. Abrió un poco la puerta y vio a una mujer encima de un hombre otra vez de espaldas hacia él haciendo el amor. Se respiración se corto y sus ojos se abrieron a más no poder… era Kagome. No tenía dudas, su piel era blanca como la nieve, sus cabellos con leves ondulaciones en las puntas y… y… la cadena que él, esa misma tarde le había obsequiado estaba en el cuello de ella. Entro del todo sin importarle nada y hablo sin temor en su voz.
- ¡¡KAGOME!! –grito haciendo que la pareja parara y que la mujer se detuviera de sus gemidos.-…Kagome… e-eres… ¿tu? –pregunto en un hilo de voz. La mujer no volteo pero le respondió en silencio.
- Vete… -fue el susurró que se escucho por parte de la mujer.
- ¿Qué? –dijo mientras tiraba todo el aire que tenia retenido.
- ¡¡¡VETE!!! –sollozo la mujer en un gemido casi indescifrable pero claro para Inuyasha.
El no dijo nada pero la sangre que sintió hervir en ese momento hizo que la odiara como nunca antes había odiado. Jamás nadie le había hecho sentir tan miserable como en ese momento. Su Kagome, la Kagome que el amo con toda su alma lo había engañado ante sus propios ojos y si es menos, lo echaba sin mirarlo a la cara. Hizo crujir la mandíbula y quiso hacerla voltear para verle la cara pero era tan grande el odio y la humillación que sentía en ese momento que no pudo hacer nada más que voltear e irse, pero no sin antes ver con un odio infinito a ese hombre que no había dejado de sostener la cintura de Kagome en todo ese momento. Ella sintió la puerta cerrarse y el hombre que la tenia sostenida sonrió pero es sonrisa no duro mucho ya que cuando vio la expresión de la mujer sintió que algo no andaba bien.
- ¿Kikyuo? –pregunto el hombre al ver que ella no dejaba de mirar hacia el frente. Pudo sentir el odio de ese hombre en su espalda, sentir como casi le arrancaba el alma con el odio que sintió en ese momento ¡pudo sentir el odio de Inuyasha¿Cómo era posible que un simple hombre pudiera demostrar tanto odio con una sola mirada?.- hey, Kikyuo –exclamo el hombre zamarreándola un poco y sacándola de sus pensamiento, ella volvió su mirada a él y seria hablo.
- …al fin mi venganza acabo…
-:-:-:-:-:-:-: Fin del Flash Back -:-:-:-:-:-:-
Se tumbo en su cama con una gran fuerza y un odio que jamás había sentido. Una vez más el odio sentido por esa mujer había crecido y esta vez no dejaría pasar nada, la aria pagar como solo él sabia hacerlo.
- Espero que sientas el mismo dolor que yo sentí… -dijo sonriendo de lado.
Continuara…
N/A: ¡¡¡¡PERDON, PERDON, PERDON!!!! Lo lamento mucho estuve casi mitad de mes sin actualizar y lo lamento mucho, la cosa es que me concentre en mi otro fic y bueno jeje me olvide de algunas cosas. Eso es por una parte pero por otra… no me llegaba la inspiración y bueno… tuve barios problemas con este cap, ya que lo borre como tres veces porque no me convencía lo que escribía jeje, no pero enserio perdón. Bien, al fin saben que fue lo que sucedió para que Inuyasha odie a Kagome. En sí, el flash back no termino pero bueno, por ahora lo dejo hasta ahí ¿sí?. ¿¡Ah! Prometo ya no dejar pasar nada y escribir más seguido jeje. Creo que lo que voy a decir no lo tendría que decirlo porque después de un casi abandono completo del fic no debería pero es que no quiero desilusionarme… ¡¡¡pido reviews!!! Bueno a las personas que les gusto espero que lo dejen. Y sin más que decir me voy chau aliozzzzz… zzz… n.n
Dulce…
