Segunda viñeta~ Gracias a las personas que siguen a la historia y a los que comentaron.
De acercamientos y venganzas...
Hermione apretó sus labios, en un desesperado intento de no romper a reír, y fulminó con la mirada a los gemelos, George tuvo el descaro de guiñarle un ojo antes de seguir relatando una graciosa anécdota que vivieron con Ronald mientras Fred sonreía y hacía payasadas alegando ser el 'dueño' de la broma. Ginny se carcajeaba con abierta diversión y Ron se sonrojaba a cada segundo que pasaba, interviniendo solo para dar su visión de las cosas.
Sintiéndose aturdida se preguntó si estaba sonrojada cuando George dejó de hablar para mover un mechón de su cabello que se interponía en su visión, Ginny miró la acción boquiabierta y Ron entornó sus ojos, pero él simplemente siguió relatando su historia como si nada hubiese sucedido. Como si la yema de sus dedos no se hubiese deslizado por su mejilla haciendo que se estremeciera. Hermione parpadeó y miró con torpeza a Fred quien aumentó su sonrisa y lamió sus labios. Ahora, con certeza, estaba tan roja como tomate. Levantándose de golpe, se excusó con torpeza y salió de la habitación lo más rápido posible.
Ella no estaba escapando, por supuesto que no, simplemente necesitaba aire. Esos dos eran demasiado exasperantes para su salud mental. Fred, por un lado, era demasiado cruel con sus bromas y estaba llegando a extremos insospechables, un gran ejemplo de eso era que hace un par de días había le robado un beso a la chica… ¡Su primer beso! Y George, por el otro, no paraba de hacer pequeños gestos que descolocaban a cualquiera, repentinos roces, sonrisas fugaces, miradas sugestivas y descarados comentarios sobre los besos y princesas. Como siempre, eran cómplices de sus delitos.
Así que era justo que ambos pagaran por el beso. Hermione le ayudó a la Señora Weasley con la comida, colocó la mesa, y cuando vio que los cuatro hermanos salían a jugar Quidditch anunció que iba a buscar un libro y luego unirse al resto, Molly aceptó encantada por su aparente entusiasmo.
Hermione se unió diez minutos más tarde al grupo. Y al día siguiente los gemelos no podían parar una comezón infernal que los obligó a cambiarse de ropa y bañarse al menos unas diez veces en el día.
Benditos polvos pica-pica.
