Muchísimas gracias por los comentarios, espero que les agrade el capitulo nuevo. Acepto sugerencias para las siguientes viñetas~


…de dolor y disculpas…

Una caminata por el hermoso paisaje de Hogwarts siempre lograba relajarla y aliviar sus penas. Sufrió una punzada de dolor al recordar lo sucedido hace unas semanas, pero negó luchando por sacarse a los pelirrojos de la cabeza. Ella los había evitado como la peste, cada vez que habían entrado a la sala común ella tomaba sus cosas y se iba a su habitación o a algún lugar tranquilo del castillo, cuando trataban de hablarle Hermione simplemente les ignoraba. Harry había notado algo extraño en su comportamiento pero no le había preguntado nada.

Cruzó la sala común casi corriendo, simplemente por costumbre, y bajó las escaleras canturreando una canción pegajosa, entró al Gran comedor y sacó algo para desayunar antes de seguir con su camino. Los tímidos rayos de sol comenzaban a tomar más fuerza, Hermione supo que debían ser alrededor de las 9.30 de la mañana y como era sábado nadie parecía estar en pie. Excepto la persona que había ocupando su asiento bajo el sauce que estaba a los pies del lago oscuro.

Se acercó, sigilosa y desconfiada, y perdió la respiración al ver a George jugando con un pergamino a su lado había una copia nueva de Hogwarts: una historia. Hermione giró, dispuesta a marcharse, pero se encontró con Fred. Soltó de golpe la respiración que contenía y trastabilló, él sostuvo su brazo y la enderezó antes de mirarle por primera vez desde que lo conocía con seriedad.

—Queremos explicar lo que sucedió.

—Oh, no se molesten. Sé muy bien que sucedió: me drogaron y yo caí como una estúpida en su trampa.

—No es así, Hermione. –dijo esta vez George pareciendo miserable, cambiando de peso de un pie a otro, cuando trató de acercarse ella le apuntó con su varita. Ambos alzaron sus manos y dieron un paso atrás:- no sabíamos que eso ocurriría.

—No te drogamos, Hermione, era una poción inhibidora… -susurró George cambiando de peso de un pie a otro.- no queríamos… nuestra intención jamás fue humillarte o dañarte. Queríamos... queríamos saber que sentías.

—Por Merlín, no podían simplemente, no sé, ¿preguntarlo?

Fred soltó una risita y ella apretó sus labios, inmediatamente, se quedó callado e hizo una mueca, rascando su nuca.

—Lo sentimos –dijeron a coro y ella suspiró y negó.

—Me hicieron mucho daño, chicos, no puedo perdonarlos tan fácilmente. –dijo ella cansada. Fred repentinamente estuvo a su lado pasando su brazo por su hombro y George repitió la acción, Hermione se sonrojó y tensó sus músculos, dispuesta a salir corriendo en cualquier momento, sin embargo, no le dieron la oportunidad.

—Permítenos arreglar las cosas… -dijo George con solemnidad.

—Y enamorarte como corresponde. –concluyó Fred.