...de bromas y debilidades...
Tendría que haber esperado una broma como esta, pensó la castaña mientras caminaba por los pasillos jalando a los gemelos por las orejas, ¡pero claaaro, ni siquiera había sospechado de ellos! Debería haber desconfiado cuando comenzaron a dejar de molestarlo. Hermione frunció su ceño y miró ofendida a los gemelos quienes suspiraron, arrastrando sus pies a la camilla donde descansaba un pálido Theodore Nott. Fred aclaró su garganta y el Slytherin le envió una mirada indiferente antes de volver a fijar su vista en el libro que había en su regazo.
George se giró dispuesto a marcharse con el orgullo intacto, sin embargo, al ver la expresión enfadada en el rosto de su novia *tos*o prontamente exnovia*tos* volvió a darse vuelta para enfrentar al chico Nott.
—Veníamos a disculparnos… -espetó a regañadientes, forzando una falsa sonrisa de amabilidad en su rostro.
—…aunque técnicamente… -siguió Fred pasando un brazo por la cintura de su hermano e imitando su expresión.
—No fue nuestra culpa. –terminaron con evidente alivio. Hermione soltó un bufido que los sobresaltó, ella les dio un empujoncito antes de tomar la mano de Theodore que le miró con una pizca de interés causando una furia de enojo de los gemelos.
— ¿Te sientes bien, Theodore? –preguntó Hermione mirándole con inquietud, su cabeza y pecho estaban vendados.- ¿Qué dijo la señora Pomfrey?
—Me siento bien. Me darán de alta el próximo domingo. –dijo él con calma, luego cerró el libro con la mano libre y miró a la chica fijamente, como si fuese a decir algo importante. Fred aclaró su garganta, nervioso, y apoyó una mano en el hombro de Hermione.
—Uh, vale. Todo está dicho. Vámonos.
—Un gusto verte, Nott, te ves espectacular como momia. –dijo George mientras arrastraban a una furibunda Hermione hacia la salida, antes que la puerta se cerrara tras ellos, estuvieron seguros de oír la risa del slytherin.
Hermione se zafó del agarre de los chicos a duras penas y se cruzó de brazos, con su pie chocando repetidas veces contra el suelo, sus ojos eran fuego líquido. Fred tragó en seco y George rascó nerviosamente su nuca, ambos incapaces de verla directamente.
—Espero que ambos estén muy avergonzados de lo que sucedió. -espetó Hermione apuntándolos con su dedo indice:- Theodore podría haber muerto por su tonta bromita.
—No contábamos con que se cayera por las escaleras –se defendió George. Fred le dio un manotazo y luego sostuvo el furioso rostro de Hermione.
—Lo sentimos, amor, realmente no queríamos hacerle daño. –dijo él acariciando las mejillas de la chica con sus pulgares:- Estábamos enfermos de celos, ¿vale?
—Estábamos asustados. –murmuró George balanceándose en la punta de sus pies, viéndose miserable:- No queremos perderte.
Hermione abrió su boca, para reprocharles por haber dañado en el proceso a Theodore, pero al ver la inseguridad en los ojos de los chicos soltó un leve quejido, cerró los ojos y aceptó el desesperado beso de los gemelos.
Definitivamente, tendría que encontrar la manera de ponerse dura con ellos.
