Gracias por sus review :D
No me pertenecen ni la trama ni los personajes.
Capitulo 8
Mi mamá no me preguntó sobre eso cuando la llamé desde el concesionario de autos y le pedí que viniera a recogerme, pero estoy segura de que mi cara dijo suficiente. Cuando llegó, simplemente le dije que no encontré nada que me gustara y nos dirigimos a casa en completo silencio. Después de eso, agarré un montón de bocadillos y luego me encerré en mi habitación por el resto del día.
Estoy segura de que mi mamá y Silena probablemente piensen que Percy y yo nos habíamos metido en una gran rencilla amorosa o algo así, pero no me importaba. No quería hablar de Percy con ellas. No es como si me escucharan o me creyeran si les dijera la verdad. No. Sólo sería la
pobre, pequeña, inocente y nerviosa Annie porque realmente le gusta a un chico.
Cuando los J me llamaron más tarde esa noche no podía dejar de pensar en lo que Percy dijo, así que cuando Josh finalmente contestó el teléfono, le pregunté si era verdad. Bueno, algo así—: Oye, ¿Es de mala calidad mi colección de video juegos?
La respuesta de Josh vino tan rápido que fácilmente me sobresaltó.
—Claro. ¿Por qué?
—No. En serio.
—Sí en serio, Chase. Es muy defectuoso. Ni siquiera tienes Call of Duty o algo.
—¿Así que no te gusta Skateboard Pro 2000?
—Ugh, es el peor. Desearía poder eliminar ese estúpido deporte por existir y forzarnos a ser objeto de tal debilidad.
Agarré el auricular con tanta fuerza con mi mano que casi esperaba que se destrozara en pedazos. Sólo porque Josh odiaba Skateboard Pro2000 no significaba que Percy tenía razón. Simplemente quiere decir que necesitaba ampliar mis horizontes en la X-box.
—Si mi colección de juegos apesta tan mal, ¿por qué siempre vienes a pasar el rato a mí casa?
—Oigan, chicos —llamó Josh—. Annie quiere saber por qué pasamos tanto rato en su casa.
Estuve quieta por un segundo, y luego Jesse y Jack cantaron al unísono—: ¡Silena!
—¿Mi hermana?
—Duh —dijo Josh—. Puede ser miserable, pero eso no quiere decir que no pienso en verla salir de la ducha en estos días.
—Eres enfermo —bromeé, pero me sentí mucho mejor. Claramente Percy se equivocó acerca de los J. Y si se equivocó con eso, quizás también significaba que estaba equivocado con los asesinatos.
—De todos modos, tenemos que irnos —dijo Josh—. Desearía que estuvieras aquí, Chase. De verdad te encantaría.
—¡Sí! —gritó Jesse desde el fondo.
—¡Vamos a tener que encontrar una manera de que crezcas un par para el verano que viene!
Bueno. Pueden haber sido un grupo de egoístas, pero por lo menos eran consecuentes.
Esa pequeña normalidad me hizo relajar un poco, pero seguía teniendo un ojo abierto en la casa cruzando la calle. El auto de Percy aún seguía desaparecido. Él había esperado de mal humor en el concesionario antes de que mi mamá llegara, pero no nos siguió a casa y no ha regresado todavía.
Cuando Percy no había llegado a casa por la medianoche, comencé a sentirme mal. No había sido agradable con él y obviamente se molestó por ello. Esperé toda la noche, no podía dormir. Incluso dejé de mirar a escondidas por la ventana después de un tiempo, y escalé hacia el techo necesitando un poco de aire.
Alrededor de las 4:30 a.m. un par de faros venían brillando por la calle y me sumergí de nuevo a mi habitación. Apagué mi televisor y cubrí el despertador, así toda mi habitación quedó negra. Entonces, con un pequeño agujero en mi persiana, miré a Percy salir de su auto. Él hizo exactamente lo mismo que hacía cuando entraba. La luz encendida en su habitación unos minutos después y luego se apagó. Nada que ver. Ningún comportamiento extraño. Y ahora que se encontraba en casa, me di cuenta que era casi el amanecer y que finalmente podría dormir.
—Annie, sigues viva, ¿cierto?
Me desperté con el sonido de la voz de Silena, que siempre es desagradable, pero no estaba tan antagónica como de costumbre. Gemí algo que sonaba cerca a—: Vete.
—No podemos, hermanita. Mamá me dijo que no te moleste, pero si te quedas mucho tiempo en tu habitación, vendrá, y confía en mí no quieres que ella venga. Sigue usando la palabra pubertad.
Gruñí algo completamente ininteligible esta vez.
—Si te ayuda, te traje el desayuno, doble pedazo de caramelo hecho de azúcar y mantequilla.
Me senté y Silena se sentó en mi cama sosteniendo dos bolitas de helado y dos cucharas. Cuando intenté tomar uno, lo escondió detrás de su espalda.
—Esto no viene sin un precio —dijo—. Me vas a decir exactamente lo que ocurrió ayer.
Rodé mis ojos y arrebaté el helado de las manos de mi hermana.
Suspiró y le dio un mordisco a su propio helado y luego preguntó—: En serio Annie, ¿qué ocurre? Porque a Percy le gustas. Realmente, realmente le gustas. Viene más de tres veces al día a preguntar por ti. Incluso te ha traído nuevas rosas porque olvidaste ponerlas en agua y se marchitaron. Mira, ¿ves? —Silena señaló al ramo en mi tocador—. Esas vinieron ya en
un florero.
—¿Viene más de tres veces al día? ¿A qué hora?
—Casi a las una. Intenté preguntarle qué pasó pero no me lo dijo. Annie, parecía alterado.
—¿Alterado-enojado? —pregunté.
—Más bien alterado-frustrado —dijo Silena—. No creo que Percy se enoje.
—¡Ja! Silena no entiendes. Él no es el mismo a tu alrededor que a mi alrededor. Tiene problemas. Está seriamente loco. La forma en que me mira, y me toca todo el tiempo… —Sentí que mi cara se calentaba. El sonrojo definitivamente no iba a ayudarme en mi caso—. Es como si estuviera conteniéndose de amarrarme como un cerdo y arrastrarme hacia los bosques.
—Vamos, Annie, eso es un poco duro, ¿no crees? Sólo es un chico. Simplemente nunca has tenido un chico interesado en ti antes.
—No, ¡eso no es todo! Escucha, cuando estábamos en el concesionario de autos, comenzó a hablar de todas esas chicas. Pero no sólo hablaba de ellas. Es como si estuviera obsesionado. Como si entendiera que pasó porque su cerebro funciona de la misma manera.
—¿Qué chicas?
—Esas dos chicas que murieron. De las que mamá habló con la tía de él en la cena.
—Oh ellas. En realidad son tres chicas ahora. Y dicen que sin duda es un asesino en serie.
—¿Qué?
—Ha estado en las noticias de hoy —dijo Silena.
Cuando prendí la televisión, Silena frunció el ceño.
—Espera. ¿Estás diciendo que piensas que el cerebro de Percy funciona como una chica de
quince años? —preguntó.
—No, estoy diciendo que él piensa como un asesino en serie.
Contuve mi respiración cuando cambié el canal para ver CNN y vi que el nuevo asesino en serie de Detroit había salido en las noticias nacionales. Olivia Harvey de dieciséis años de edad, de South Lyon fue encontrada en el parque esta mañana, golpeada y apuñada 41 veces.
—Por lo menos, no luce tan parecida a ti. —La voz de Silena me sorprendió tan mal que salté—. ¿Has visto la última? Esa chica parecía que podría ser tu gemela.
—Gracias, Silena. Porque eso me hace sentir mucho mejor. —Silencié el televisor, pero no podía apartar los ojos de la pantalla—. ¿Así que dictaminaron a todos los asesinos en serie?
—Tuvieron que hacerlo. El asesino dejó Polaroids con el cuerpo de las primeras dos chicas.
Silena no notó que el aliento se me escapó. Siguió hablando.
—Mamá estuvo viendo las noticias esta mañana y dice que tienen algunos perfiles expertos. Él dijo que el asesino reclamaba sus víctimas.
—¡Dijo que pasaría! —susurré—. Silena, ¡él lo sabía!
—¿De qué estás hablando? —preguntó, finalmente tomando atención.
—¡Percy! ¡Él sabía! Ayer me dijo que otra chica iba a morir, y no sólo eventualmente. Dijo que iba a morir anoche. ¡Incluso me lo prometió!
—Bueno, eso no es una cosa muy importante. Quiero decir, las dos murieron los dos sábados pasados. Es por eso que lo apodaron el Acuchillador de los Sábados por la Noche.
—También me dijo que el asesino dejaría un mensaje, así podrían conectar los asesinatos.
—Huh. Bueno esa es una especie de golpe de suerte.
—No es suerte.
—¿Cómo podría no ser suerte?
Mi mente daba vueltas con un millón de diferentes pensamientos. La sensación de malestar que tenía en mi estómago el día anterior volvió. Tanto así que tuve que dejar mi helado.
—No lo sé, pero él lo sabía. Te juro que Percy lo sabía.
Silena me miró como si yo fuera la que estaba loca y luego se rió.
—¿Te das cuenta de lo que estás diciendo?
—¿Qué exactamente digo?
—Annie, estás acusando a Percy de matar a tres chicas, o ¡de ser un asesino en serie!
Silena comenzó a reírse de nuevo, e intenté reírme con ella, pero no pude. Cuando vi que vio mi cara, se controló.
—No puedes hablar en serio —dijo—. ¿Un asesino en serie? De verdad crees que Percy, el chico sexy de diecisiete años cruzando la calle, quién te trae rosas, en realidad ¿podría matar a alguien?
Tuve que pensar en ello, ¿Lo pensaba? ¿De verdad creía que Percy podría hacerlo? Me encontré asintiendo con la cabeza.
Silena rodó sus ojos.
—Bueno, tengo que decir que te asustó un poco ayer, pero ahora eres tú la que está loca. Así que él es un poco adelantado, lo que, seré sincera, me encantaría si él viniera a mí así pero eso no lo hace un psicópata.
Silena me llamaba loca, pero mientras más pensaba en ello, se me hacía más fácil de creer.
—Piensa sobre ello —dije—. Los asesinatos comenzaron después de que Percy se mudó a Michigan. Y dices que a él realmente le gusto ¿no? ¡Y las chicas muertas lucen igual que yo! Además, el asesino está obsesionado con apuñalar a sus víctimas y no hay duda de que Percy sabe cómo manejar un cuchillo.
—Si tú lo dices.
—¡Sé lo que vi! Y ayer habló sobre conocer los puntos vulnerables del cuerpo humano en orden para poder apuñalarlos la mayor de veces posibles antes de que mueran. Su tía dijo que él sabe primeros auxilios y esas cosas. Y sabes lo fuerte que es.
—Sacar buenas notas en biología y saber defensa personal no es un crimen.
—¡Me atacó en la calle el otro día!
—¿Te atacó?
—¡Sí! ¡Me atacó! Sólo para asustarme. Sólo para mostrarme que puede.
Silena seguía obviamente sin convencerse.
—Es inteligente. Como, muy inteligente. Sabe cosas de mí que no debería, entra a mi habitación, él….
—¿Entró a tu habitación?
—Más de una vez. Mira lo que le hizo a mi video juego.
Encendí Skateboard Pro 2000, pero no tuvo el efecto deseado. Silena leyó la lista de puntaciones y chilló—: Oh mi Dios, Annie, ¡eso es tan dulce! ¿No moriste cuando viste eso?
—Pero, ¿cómo lo hizo? ¿Y cuándo? No es como si lo invitara. Además, no llegó a su casa anoche. Lo sé, porque me pasé toda la noche esperándolo.
Eso hizo que Silena hiciera una pausa.
—¿Acechas mucho, Annie? —dijo con una sonrisa.
—¡Lo digo en serio!
—Puedo verlo. —Silena finalmente perdió la paciencia conmigo—. Eres un bicho raro. Recuérdame que nunca tendré una conversación de chicas contigo otra vez.
—Nadie te lo pidió en primer lugar.
Silena comenzó a salir y se detuvo en la puerta para mirarme.
—Percy es dulce, divertido, y completamente maravilloso. Y por alguna razón, le gustas. ¡Eres una idiota! No te dejaré arruinar esto porque eres una maldita mojigata.
—Muérdeme. —Fue mi brillante respuesta.
—Como sea. Voy a hablar con Percy —se quejó Silena.
—¡Espero que deje tu cuerpo mutilado en el parque! —dije después de ella.
Finalmente salí de mi habitación, pero sólo anduve dentro de la casa. No había manera de salir a la calle y arriesgarme a ver a Percy. Por alguna razón, fue un alivio que mi papá volviera a casa esta noche.
Pasamos la tarde viendo cualquier canal de televisión que no tuviera noticias, y hablamos sobre los tipos de autos que podrían gustarme. Él tampoco me preguntó por Percy, pero a diferencia de mi madre, no parecía importarle mucho, y era agradable.
Cuando me fui a la cama, encontré una nota en mi almohada junto con una flor sacada del florero de mi tocador. En una fuerte escritura decía:
Lo que queda detrás de nosotros, y lo que queda delante, es poca cosa
comparada con lo que queda dentro de nosotros.
—Ralph Waldo Emerson.
La nota no fue firmada, pero yo sabía que era de Percy. Traté de decirme a mí misma que se la dio a Silena para que me la diera a mí, pero Silena me la hubiera entregado, me habría mirado leerla, y luego haría un gran alboroto. No hay manera que hubiera sido capaz de simplemente ponerlo en la almohada para que lo encontrara más tarde, incluso si Percy le hubiera dado instrucciones exactas.
Fui a mi ventana, suspirando cuando la encontré cerrada y luego volví mi atención a la nota. Sabía que quería decir con la cita, pero no estaba exactamente segura lo que Percy me intentaba decir. ¿Me pedía que mirara dentro de él? Porque cuando lo hice, todo lo que vi fue un posible
Homicida maníaco.
¿O es que el "nosotros" se refiere a él y a mí? Lo que hay detrás de nosotros podría ser ayer, y lo que está delante podría ser… me estremezo al pensar. De cualquier manera no hay definitivamente nada dentro de nosotros o entre nosotros o a nuestro alrededor o en cualquier parte porque no hay un nosotros.
Quería arrugar la nota y tirarla lejos, pero no pude. Había algo en ella. Al igual que había algo en el florero con rosas en mi tocador que no podía arrojarle blanqueador sin importar cuántas veces había pensado en hacerlo.
Tomé la rosa de mi almohada y la puse de nuevo con las demás después de aspirar su aroma. Luego con cinta adhesiva pegué la nota en el espejo de mi tocador e intenté no pesar en ello cuando me fui a dormir.
Mis sueños esa noche fueron los peores que tuve en todo el verano Después de todo con Percy, y las cosas de asesino en serie, y los sueños, tenía una insalubre cantidad de tensión acumulada dentro de mí. Así que pude haber estado actuando un poco loca a las 07:00 a.m. Irrumpí en la habitación de mi hermana y comencé a hurgar en sus cajones. No intentaba exactamente ser graciosa y tampoco Silena cuando me dio una gran cantidad de insultos cuando despertó.
—Perdón —mascullé—. Pero hay un juego en el parque a las 7:30 a.m. y quiero llegar antes de que
escojan los equipos.
—¿Y estás saqueando mi tocador porque….?
—Porque cuando jugué fútbol frisbee la otra noche en la fiesta era un millón de veces más fácil moverse en una blusa y unos shorts que en unos pantalones sueltos y un suéter. Por no mencionar que tenía codazos en los pechos.
—Claro —concordó con un bufido—. Eso es porque los Neandertales con los que siempre juegas finalmente se dieron cuenta de tus pechos.
—¿Vas a ayudarme a encontrar algo o no? —espeté, tirando un montón de ropa al suelo.
—Bien, bien. Jesús. ¿Te importa?
Silena actuó como si fuera una prueba enorme salir de la cama, pero me di cuenta de su sonrisa mientras se deslizaba en la puerta abierta del armario.
—¿Tienes un sujetador deportivo?
—Por supuesto.
—Entonces toma. —Silena me tiró una blusa blanca—. Úsala y toma los pantalones Adidas rosados. Segundo cajón, lado izquierdo. Vas a tener que llevarlos más debajo de tus caderas, porque tienes las piernas más largas que las mías, pero tiene un cordón ajustable. Obtienes una
gota de sangre sobre ellos y me tendrás que comprar otros nuevos.
—Como sea.
Silena suspiró y finalmente sonrió.
—Trabajo de diez a cuatro hoy. —Silena trabaja en Old Navy— Ven a verme y te ayudaré a recoger algunas cosas. Incluso te conseguiré mi descuento de empleado.
—Quizás, si tuviera alguna forma de llegar ahí —me quejé, todavía molesta por abandonarme el sábado.
—Estoy segura de que Percy estaría más que feliz por darte un paseo.
—Un viaje al infierno en el Expreso Acuchillador de los Sábados por la Noche.
—¡Ni siquiera es sábado, fenómeno! —gritó después de que me cerró la puerta.
—¡Ella tira, ella anota! —gritó Charles, dándome un máximo de cinco—. Y esto es juego, ¡perdedores!
Me sentí realmente, realmente bien soltar toda la tensión, ira, y frustración dentro de mí, y como resultado, he matado en la cancha esta mañana. Seguro cuando me mostré con la ropa de entrenamiento de Silena los chicos me dieron una mierda por no estar disponible para jugar
ahora porque era una chica, pero había estado por ahí por tres horas y no había estado en el equipo perdedor ni una vez.
Mi teoría acerca de la ropa de Silena era correcta también. Me sentía mucho más fresca, más cómoda y mi pecho sólo había sido asaltado una vez esta mañana. Cuando me golpearon, incluso pararon el juego por un minuto para asegurarse de que estaba bien. No necesitaba eso, pero
definitivamente necesita tomar la oferta de Silena en ayudarme a comprar. Me caí de un banco, me quité el casco y limpié el sudor de mi cara mientras capturaba mi aliento. Cuando drené una botella de agua, este chico Jake, que acababa de marcar el gol de la victoria, se sentó a mi lado.
—Puedes parecer una chica ahora Chase, pero todavía tienes el juego.
—Claro que lo hago —bromeé—, y si no fuera tan fácil anotar podría llegar a utilizarlo algunas veces. Este fue apenas un entrenamiento.
La sonrisa de Jake creció tanto como su cara.
—Chica, si buscabas a alguien para anotar, todo lo que tenías que hacer era decirlo. No tienes
idea de lo fácil que puede ser.
Gemí por centésima vez en el día, las insinuaciones no paraban. Golpeé a Jake en el brazo y grité, no sólo a Jake, sino a todos los presentes—: ¿Realmente voy a tener que escuchar esta mierda cada vez que juguemos a partir de ahora? ¡Son como un grupo de perros salvajes!
Entre risas alguien gritó—: ¡Un cachorro bullmastiff! ¡O un pitbull!
—¡Deséalo, Solace! —dijo otra persona.
Otro chico agregó—: ¡Más como un chihuahua!
Gemí de nuevo y una sombra cayó sobre mí. Levanté la vista para ver a Charles sonriéndome.
—Admítelo Chase. Te gusta jugar con nosotros más que con los J.
—¡Nunca! —Me reí—. Sólo me gusta jugar con ustedes porque significa que tienen que ganar de vez en cuando.
—Hablas mucho de palizas para ser alguien usando una cola de caballo —dijo Charles, ofreciéndome una mano—. Tú y yo, uno-a-uno en algún momento. Vamos a ver quién queda llorando.
—Acepto.
Cuando recogía mis cosas me di cuenta de una familiar figura delgada, alta apoyada contra un brillante BMW cerca del borde del parque. Cuando me llamó la atención, levantó su dedo índice e indicó que vaya hacía él.
Sí, claro.
Rápidamente miré hacia otro lado, pero sabía que en el minuto que estuviera sola, Percy vendría por mí, así que hice algo que nunca antes había hecho en mi vida.
—Oye Charles, ¿Vas a casa?
—Sí, ¿qué pasa?
Le di a Charles una sonrisa mucho más confidente de lo que me sentía.
—¿Te importaría tomar el camino más largo? ¿Caminar con una chica a casa?
—Uh… —Charles miró confundido y muy sorprendido, pero por lo menos no parecía disgustado—. Sí —dijo un poco inseguro—. Por supuesto.
Nos dirigimos hacia el otro lado del parque, hacia la dirección de mi casa. E hice todo lo posible para no mirar detrás de mí, donde sabía que se encontraba Percy, probablemente seguía mirando, completamente furioso.
—Gracias —dije para romper el incómodo silencio que había entre Charles y yo.
—No hay problema. ¿Qué pasa?
—Es estúpido en realidad. —Me reí nerviosamente—. ¿Has oído todo el asunto del asesino en serie suelto?
—Sí, he escuchado sobre eso. —Charles me miró con curiosidad—. ¿Te tiene asustada?
—Algo así. En cierto modo encajo con el perfil de las chicas muertas, ¿sabes? Mi papá está un poco loco por eso. Me hizo prometer que no saldría a ninguna parte sola. También estoy bastante segura que estaré atrapada todos los sábados por la noche hasta que el tipo esté atrapado.
—Creo que tu papá nunca ha visto tu gancho de derecha.
Sonreí ante eso. Al menos alguien pensaba que podía manejarlo.
—Podría ser peor, creo —dije, encogiéndome de hombros—. Podía haberme encerrado en mi habitación y clavar las ventanas.
Charles se rió y luego cambió completamente de tema.
—Así que… ¿quién era el tipo con quién fuiste al restaurante el otro día?
Bufé y negué con la cabeza. Chicos.
—¿Qué? —preguntó Charles a la defensiva.
—Nada. Es exactamente lo mismo que él me preguntó.
—¿Ah, sí?
—Tan pronto como nos sentamos. Pensó que tú y yo nos veíamos amistosos. —Hice un gesto de comillas con los dedos.
Charles se veía divertido con eso, pero no lo dijo. En cambio, repitió la pregunta—: Así que, ¿quién es? No me di cuenta que estabas viendo a alguien.
—Su nombre es Percy —expliqué cuando mi cara se puso devastadoramente roja—. Se mudó a la casa enfrente a la mía. Y, uh, sí, no lo estoy viendo.
—¿Estás segura? Porque te miraba como si fueran… amistosos.
—¡Oh por dios!
Charles se rió.
—Cálmate, Chase. Simplemente te estoy molestando.
—Tú y todos los demás durante toda la maldita semana pasada.
—¿Realmente puedes culpar a la gente?
—No es como si ustedes nunca hubieran visto una chica antes.
—Vamos, sabes que eres diferente. La gente va a hablar.
—¿Diferente? —pregunté sobresaltada—. No soy diferente.
Charles me miró de arriba a abajo con una ceja levantada.
—Sigo siendo la misma persona —dije—. Sólo paso esto —hice un gesto a mi ropa, es sorprendentemente cómodo y mucho más fácil para jugar.
—Seguro —dijo Charles, reprimiendo una risa—. Pero es algo más que la ropa. No creo que te haya visto antes sin alguno de los J presente. Te estás diversificando.
—Pura necesidad. Los J están en el campamento. Tú intentas pasar todo el verano con nada más que un Xbox y mi hermana para que te haga compañía.
—En realidad —dijo Charles, considerando la posibilidad—. No me importaría…
—Ugh. Ahórrame el sentimiento de ver a Silena, ¿de acuerdo?
—Me parece bien. Pero aun así. El ir a las fiestas…
—Larga historia.
—Salir con chicos.
—Te dije que no estoy saliendo.
—Coquetear con chicos para que te acompañen a casa…
Mi mandíbula casi se cayó de mi cara.
—Yo no… eso no es… —Mi voz se fue apagando. No tenía idea de cómo acabar la oración. Miré
alrededor frenéticamente y estuve aliviada al ver que casi llegábamos a mi casa.
Charles se rió y le golpeé el brazo con tanta fuerza que estuvo a punto de tropezar en sus patines.
—¿Quieres cortar eso? —grité—. Toda la cosa de molestar a Annie es realmente molesta.
Charles continuó riéndose hasta que llegamos a mi entrada.
—Oye —se detuvo y puso sus manos arriba en derrota—, nunca dije que ser diferente
era una cosa mala. Lo que sea tu acuerdo, te queda bien.
Oh hombre, iba a sonrojarme de nuevo, podía sentirlo. Qué vergüenza.
Entonces Charles me golpeó de vuelta, más en broma de lo que yo lo había golpeado pero aún lo suficientemente fuerte para casi botarme.
—Sólo para que no te tomes el juego tan fácil —dijo—. Ninguno te mostrará algo de piedad sólo porque te estás volviendo un poco sexy.
Ahora sólo rodé mis ojos.
—Ahora puedes irte. —Apunté a mi casa—. Ya no tienes ninguna utilidad para mí.
Me sorprendí al no notar el BMW estacionado en el frente cuando patinaba por la calle. Y definitivamente no me gustaba el hecho de que cada vez que ignoraba a Percy, él sentía la necesidad de golpear algo.
Charles miró a Percy por un minuto, luego me miró más serio que en la mañana.
—Se cuidadosa con ese tipo —dijo. No podía ocultar la sorpresa por la advertencia de Charles—. Lo vi en X-treme la noche del sábado. Sólo digamos que no es tímido con las mujeres.
—Oh, no tengo ninguna duda de eso —dije secamente. Así que se enojó conmigo, fue a un club y estuvo con tantas chicas como le fue posible. No es realmente sorprendente. —De todos modos, ¿cómo entraste a X-treme? —pregunté—. No tienes dieciocho años.
Charles guiño. —Tengo mis maneras.
—¿ID falso?
—Deberías invertir en uno y venir con nosotros alguna vez. Ya sabes, desde que estás diversificando en todo. Eres alta. Puedes pasar por dieciocho años.
—¿Bailar? ¿Estás bromeando? Creo que me quedo con el hockey.
—Bueno, entonces te veo el miércoles por la mañana.
—Sí. —Entonces algo ocurrió en mí—. Oye ¿Charles? Por curiosidad, ¿alguna de las chicas con las que Percy enganchó era pelirroja?
—En realidad, sí.
Y Silena piensa que estoy loca. ¿Y si esa pelirroja era Olivia de South Lyon?
Charles me sacó de mis pensamientos cuando dijo—: Después de verlos en el restaurante, asumí que eras tú. Casi lo golpeo cuando me di cuenta que no era así. —Charles miró hacia atrás otra vez, donde Percy seguía golpeando viciosamente—. Como que me alegro de no hacerlo.
—Fue una opción más sabia de lo que piensas. —Me reí—. Sin embargo gracias por la reflexión, y gracias por traerme a casa.
—No hay problema. Nos vemos más tarde, Annie.
Por un instante, miré con asombro cuando Charles se fue patinando lejos. Creo que esa es la primera vez que me llama por mi nombre. Tal vez había algo diferente en mí.
—Estás pasando mucho tiempo con Silena —me susurré a mí misma y luego me apresuré a mi casa antes de que Percy pudiera detenerme.
¿Qué creen que esta pasando con Charles y Annabeth?
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