¡Buenos días/tardes/noches! Sasuki y Katze reportándose con un nuevo capítulo.
Ha llegado el momento de justificar el género "romance" de este pequeño fic.
Pero antes, queremos agradecer por este medio a todos los que nos han dejado reviews anónimos, ya que no podemos responderles personalmente. Sepan que leemos y apreciamos mucho cada uno de los mensajes que nos dejan :)
Capítulo III: Confusión, confesión
- S-Sasuke.
- ¿Qué quieres? -escuchó de nuevo, notando que la voz del moreno aún se escuchaba distante.
- ¿Podrías… soltarme?
- No te estoy reteniendo. Sigo aquí sentado.
Naruto sintió un escalofrío recorrer toda su espina dorsal, y la sangre se le heló. No podía estar ocurriendo de nuevo. Tragó con pesadez y su cara palideció, al tiempo que buscaba la fuerza para girarse. El movimiento de su cuello era lento y dudoso. El tacto era frío y áspero, y pronto el agarre en su brazo se hizo más fuerte; de repente un segundo agarre más arriba se sintió, como si algo trepara y tirara de él hacia abajo. Estaba paralizado. No tuvo tiempo suficiente para elegir qué hacer, pues súbitamente sintió un empujón a un costado que casi le hace perder el equilibrio, y con el mismo impulso echó a correr, pero lo sujetaron del cuello de la camisa y no pudo seguir. Un tirón le hizo caer sentado sobre una de las lápidas.
- ¡Aahh! ¡Sasukee! -vociferó sólo un poco asustado, y de pronto recibió un misterioso golpe en la cabeza.
- ¡Shh! Soy yo, tarado.
Naruto detuvo su forcejeo en seco y con una expresión de dicha que jamás en la vida pensó que utilizaría, miró hacia atrás, notando apenas a causa de la neblina el brazo de Sasuke, que lo retenía por el borde de la camisa, y el esbozo de su rostro de pocos amigos algo difuminado.
- ¡Maldita sea, teme! Casi me hago encima. ¡Algo me atrapó y no me-!
- ¿Podrías dejar de gritar? -gruñó el otro, acercándolo a su rostro hasta que tocó su nariz con la de él para que escuchara sus murmullos-. No estamos solos.
- Es obvio que no estamos solos. Estamos rodeados de espíritus malignos que quieren sacarnos los ojos y robarnos el alma -dijo en tono histriónico mientras se halaba exageradamente del cabello.
- Deja de decir doberías, dobe -lo ayudó a incorporarse, sin dejar de echar ojeadas furtivas en todas las direcciones, cosa que llamó la atención del rubio-. No estoy seguro, pero creo que vi una silueta acercándose en tu dirección y por eso vine a buscarte.
- Maldición, ¿y si es como en las películas? Los rubios siempre mueren primero. ¡No quiero morir, teme! -exclamó como niño chiquito, consiguiendo que la mano de Sasuke se posara con fuerza sobre su boca.
- Cállate o nos descubrirán -ordenó-. Toma la cámara. Ya grabé lo que debía grabar, es suficiente.
Apenas terminó la oración, el moreno percibió el sonido de una hoja ser pisada detrás de ellos. Se puso alerta y agudizó sus sentidos al tiempo que obligaba a Naruto a agacharse al igual que él. Sabía que alguien además de ellos estaba rondando por el cementerio. Lo certificó al escuchar unos pasos, lentos y sigilosos, que recorrían el lugar muy cerca de sus espaldas. Estaba seguro de que habían notado la presencia de ambos dentro del cementerio, y cómo no iban a notarlo, si Naruto no paraba de chillar desde que se encontraron.
- Creo que nos están buscando -informó el moreno-. Hay que movernos, debemos encontrar un escondite pronto.
El rubio sólo asintió y comenzó a seguir a Sasuke, quien en realidad se veía bastante desorientado al no poder distinguir nada entre la espesa niebla. El moreno se detuvo de improvisto provocando que Naruto chocara con su espalda. Al parecer habían llegado a un buen sitio para esperar y ocultarse.
- Quédate cerca, Naruto. Si nos separamos, estarás jodido.
- ¿Y tú no? Te informo que puedo valerme por mi mismo cuando quiera, teme -se cruzó de brazos y empezó a caminar. Antes de darse cuenta tropezó con una lápida y cual vaca en zapatos de plataforma cayó de bruces al suelo.
Sasuke dejó escapar una carcajada -una que Naruto sólo ha escuchado contadas veces en toda su vida-, y ésta fue seguida de una queja del Uzumaki, quien se tapaba la nariz con ambas manos y producía unos cuantos sonidos nasales de dolor.
- Tienes la gracia de una morsa, dobe.
- Creo que me dompí la nadiz -comentó el rubio al tiempo que se palpaba el puente de la nariz. -Pod ciedto, tu disa… -movió la nariz hacia los lados para asegurarse de que aún estaba en su lugar-, tu risa es lo más terrorífico que he escuchado en toda la noche. Y eso ya es decir mucho -ante eso, el moreno sólo rodó los ojos, aún sonriendo, y se arrodilló frente a él.
- Deja el drama. A ver, quita las manos.
Con algo de duda, el rubio apartó las manos para dejar que Sasuke examinara su ahora enrojecida nariz. Vio cómo el moreno abría más los párpados y negaba con la cabeza.
- Eso no se solucionará ni con cirugía plástica. Lo lamento.
- ¡No, no! ¡Lo que sea menos mi hermosa nariz! Es más bonita que la de Johnny Depp.
- Nah, sólo bromeo. Está igual de desviada que siempre.
- Ay sí, ay sí, Sasuke el del perfil griego.
- No es mi culpa que tengas los reflejos de un perezoso y tu nariz sea la que pague tus caídas.
- Claro, habló el más diestro. Cuando te estaba siguiendo te vi saltar como si te creyeras una gacela o un cisne.
- Los cisnes no saltan, Naruto.
- Si tú fueras uno, de seguro sí lo harían.
Sasuke puso los ojos en blanco dispuesto a responderle con un muy merecido e inteligente comentario, cuando el sonido de pasos acercándose le hizo recordar que estaban huyendo de alguien o algo. Ya no estaban seguros allí. Para dejar de perder el tiempo, tomó a Naruto por la muñeca y lo hizo caminar en dirección opuesta al ruido; éste trastabilló un poco quejándose y tirando de su brazo.
- ¡Suéltame, teme! Yo sé caminar.
- Sólo cállate y sigue.
Naruto, tan terco como de costumbre, dio un último tirón y logró zafarse del agarre. Ese Uchiha no iba a seguir dándole órdenes. Testarudo, aceleró el paso y se adelantó al tiempo que movía los brazos en el aire y murmuraba unos cuantos insultos hacia el moreno.
- La próxima vez que vuelvas a hacer eso juro que voy a-
Sin embargo, el rubio no pudo terminar la oración porque en ese preciso instante dio un paso en falso sobre lo que resultó ser el borde de un gran hoyo. Como un acto reflejo, tomó lo que estaba más cerca de su alcance para sostenerse -a Sasuke- y en la caída se lo llevó consigo. Aparentemente era una tumba cavada recientemente y, para desgracia de ambos, estaba vacía y relativamente profunda. Para la mala suerte de Naruto, luego de caer y darse un buen golpe, Sasuke aterrizó encima de él.
- ¿Estás bien? -preguntó Sasuke al momento que se levantaba rápidamente y le extendía la mano para ayudarlo a ponerse de pie.
- Estaría mejor si no me hubiesen caído tus 65 kilos sobre la espalda. -se quejó adolorido mientras se presionaba la zona afectada para ayudarse a sí mismo a erguirse. Volteó dispuesto a seguir quejándose en la cara del moreno, cuando de repente notó un cambio en ella. Las normalmente neutras facciones de su mejor amigo ahora mostraban una ligera expresión de preocupación dirigida a él. -Quiero decir… estoy bien, gracias -por algún motivo, ese pequeño gesto hizo sentir muy bien al rubio.
- Bien. Ahora… -murmuró Sasuke-, ¿cómo salimos de aquí? -preguntó más para sí mismo que para el otro.
- ¿Estás seguro de que quieres salir? -en ese momento, Sasuke no pudo evitar mirarlo incrédulo, haciendo el gesto de no haberlo escuchado.
- Tienes razón, Naruto. Cómo no se me ocurrió antes; quedarnos aquí a esperar que quién sabe qué nos mate suena mucho mejor que salir y ponernos a salvo en tu casa. Soy un idiota.
- … ¿Estás siendo sarcástico?
- No, cómo crees.
- Lo digo porque es muy poco probable que nos encuentren aquí. Quizás sea mejor quedarnos y esperar a que pase.
- Dobe, sí estaba siendo sarcástico. Tu plan es estúpido, tenemos que salir de este agujero. Ven, te ayudaré a subir, y luego tú me sacas.
Naruto lo miró y supo que en ese momento el Sasuke preocupado de hace unos segundos se había ido tan pronto como había llegado. Rodó los ojos y suspiró en silencio para que el mayor no lo escuchara.
- ¿Acaso estás sordo? Súbete a mis hombros, dobe.
El rubio frunció el ceño por la orden. Ahora que lo pensaba, haría lo que le decía: así él saldría y podría dejar a Sasuke ahí dentro un buen rato para asustarlo un poco y cobrar venganza. Incluso podría grabarlo mientras lo hacía rogar como niña para que lo ayudara a salir. Al parecer sí iba a tener una recompensa después de todo.
- Me parece bien.
Sasuke se arrodilló, dándole margen a Naruto para subirse en sus hombros. El rubio así lo hizo, con muy poca delicadeza, dejando marcas de suelas por toda su camisa. Con muy poco equilibrio, logró pararse sobre los hombros de Sasuke, pero antes de que pudiera siquiera sujetarse del borde del hoyo, perdió estabilidad y cayó hacia adelante con la misma gracia con la que siempre lo hacía. Sin saber muy bien cómo, su cara había terminado impactando contra la hebilla de la correa de Sasuke. Estaba a punto de quejarse nuevamente cuando notó un extraño bulto muy cerca de su rostro, y temiendo lo peor, se sonrojó y comenzó a revolverse incómodo hasta que logró incorporarse y alejarse.
- ¿Qué rayos pasa contigo, Sasuke?
- ¿Conmigo? ¡Tú eres el que no puede mantenerse derecho ni por tres segundos!
- El que está "derecho" en este instante no soy yo, precisamente.
- ¿De qué estás…?
- Sabes, pensé que ya habíamos dejado todo esto atrás. -en ese momento, Sasuke pareció darse cuenta de lo que pasaba y miró hacia abajo comprobando que estaba en lo cierto: Naruto era un idiota.
- Naruto.
- Ya lo hemos hablado, pero al parecer no importa.
- Naruto, oye…
- No importa cuántas veces te lo diga, tú… tú insistes en seguir confundiéndome y- -no pudo terminar la idea porque Sasuke lo había tomado por los hombros, sacudiéndolo un poco para hacerlo entrar en razón.
- ¡Naruto!
- ¡¿Qué?!
- Es mi teléfono.
- ¿Qué? -preguntó, esta vez con un tono completamente confundido.
- Chocaste con mi teléfono, no con mi pene, usuratonkachi.
- ¿Qué…? Oh. -el sonrojo que le siguió a esa realización fue incontenible.
- A veces me dan ganas de golpearte con un bate. ¿Cómo puedes siquiera pensar algo así? ¿Me ves cara de qué?
- Yo... lo siento, Sasuke. Es sólo que como tú... ya sabes... tú te me... y yo pensé...
- Basta, no tienes que decirlo -lo detuvo. Con cada palabra el momento se hacía verdaderamente más y más incómodo. Ambos permanecieron en completo silencio, viendo en direcciones opuestas. Sasuke no quería continuar la conversación. Sin embargo… -¿A qué te referías con eso de "confundirte"? -soltó de pronto, haciendo retroceder al Uzumaki.
- Yo... no sé a qué te refieres.
- Dijiste que yo insistía en seguir confundiéndote. ¿Qué quisiste decir con eso?
- Yo no dije eso. Dije que... que tú... olvídalo.
- No, no voy a "olvidarlo". Y no me iré de aquí hasta que me lo digas.
- Tampoco es como si pudieras.
- Ya vas entendiendo a dónde quiero llegar.
Decidido, el moreno tomó asiento en el suelo apoyando la espalda en la pared del hoyo y se cruzó de brazos, mirando al rubio de manera desafiante. El Uzumaki bufó molesto y se dispuso a intentar salir del agujero por su cuenta. Sin embargo, después de una decena de intentos fallidos terminó por darse por vencido.
- Sasuke, deja de hacerte el tonto y ayúdame. Sin tu ayuda no puedo salir de aquí.
- Sólo debes explicarme qué quisiste decir y te ayudaré. Es todo.
- ¡Perfecto! Entonces supongo que nos quedaremos aquí hasta morir de hambre o ser asesinados por los espíritus roba-almas que nos persiguen.
- Eras tú el que quería quedarse, de todas formas. De aquí no nos moveremos.
- ¡Bien! Veamos quién pierde la paciencia primero. -sentenció antes de imitar la posición del moreno, con brazos cruzados incluidos.
Sasuke no pudo evitar rodar los ojos con fastidio. Naruto a veces podía ser tan testarudo como para sacarlo de sus casillas con mucha facilidad. Pero debía admitir que no había lugar para dos tercos dentro del mismo hoyo en esos momentos.
- Supongo que ni siquiera tú puedes perder tantas veces en un día. -comentó, poniéndose de pie para inspeccionar el lugar por el que podrían subir. Ante eso, el rubio lo miró con incredulidad. ¿Sasuke Uchiha estaba rindiéndose?-. Ven, ayúdame a subir para que podamos salir de aquí.
- ¡Espera! ¿No iba a subir yo primero?
- ¿Y dejar que vuelvas a caerme encima? Ni lo sueñes. No puedo confiarte una simple tarea porque siempre terminas arruinándolo todo -luego de unos segundos esperando a que el rubio se acercara, notó que la ayuda nunca llegó. Cuando el Uchiha volteó, se encontró con unos muy furiosos pero a la vez dolidos ojos azules.
- ¿Conque eso es lo que piensas de mí?
- ¿Qué?
Lo primero que se le pasó por la cabeza al moreno en ese momento fue reírse en la cara de su amigo, pero la severa mirada que tenía le dio a entender que el rubio estaba hablando completamente en serio. Ocasiones así eran en extremo poco comunes, y eso lo hacía preocupante.
- ¿Sólo soy un bueno para nada?
- Yo no-
- ¿Sabes qué, Sasuke? Me tienes harto. Te crees perfecto y mejor que todo el mundo. Y me quieres hacer sentir inferior con tus estupideces de niño mimado. Pero no lo vas a lograr.
- ¿Y a ti qué demonios te pasa? -alzó una ceja sin entender nada-. Lo que me faltaba. ¿Ahora estás en tus días o qué? -trató de molestarlo pero el rubio no se detuvo.
- Tal vez yo no sea el más galán ni el más listo, pero por lo menos soy humilde. ¡Estoy cansado de tu egocentrismo y tu altanería! Las cosas no van a funcionar a tu manera, y te lo voy a advertir de una vez: si no quieres echar a perder lo nuestro debes cambiar, por el bien de la relación.
Ambos se quedaron en silencio, observándose mutuamente con mirada incrédula. ¿Qué carajo acababa de decir Naruto? Esas últimas frases habían hecho sonar una discusión entre amigos como una discusión de pareja. Poco a poco las mejillas del rubio comenzaron a teñirse de un intenso carmín al sentir esa oscura y penetrante mirada escudriñarlo con interrogación.
- ¿Lo nuestro?
Naruto tragó fuerte, de seguro el moreno iba a comenzar a burlarse de él en su cara por la semejante burrada que acababa de salir de su boca. Pero para su sorpresa, no hubo ni facciones avergonzadas ni burlonas. De la nada, el rostro de Sasuke se contrajo en una mueca de completo enfado y molestia.
- ¿Cómo que "lo nuestro", dobe? Ahora eres tú el que me está confundiendo. Te recuerdo que fuiste tú mismo quien decidió que no habría jamás un "lo nuestro". Así que no vengas ahora después de tanto tiempo a decir algo como eso, no delante de mí. No trates de jugar conmigo, Uzumaki. Y si es una broma, es de muy mal gusto.
- Yo no quise decir eso, Sasuke, estás malinterpretando todo.
- No sabes lo difícil que ha sido para mí el haberme mantenido a tu lado luego de lo que sucedió y comportarme indiferentemente como si ya no me importara.
- Sasuke, cálmate.
- No sabes lo duro que es ser durante años el "mejor amigo" de la persona que te gusta. No comprendes todo lo que he pasado para mantenerme a raya y no arruinarlo de nuevo. Es asquerosamente difícil estar aquí, justo ahora, de pie frente a ti, sabiendo que sólo somos y seremos amigos, y que jamás seré correspondido.
- ¿Correspondido? O sea que… tú…
- Eres un egoísta que siempre me da esperanzas vacías.
- Espera un segundo, eso no es cierto.
- ¿Ah, no? ¿Entonces por qué me besaste cuando te emborrachaste en la fiesta de Sakura?
Los ojos del rubio se abrieron como platos al escucharlo hacer esa pregunta de nuevo y en ese preciso momento. Ahí iba de nuevo con lo mismo.
- Esa noche estaba ebrio, ¿cuántas veces debo decirlo? ¡Estaba ebrio! No sabía lo que hacía.
- Todo lo contrario, usuratonkachi. El alcohol te desinhibe, te hace hacer lo que realmente deseas.
- No me vengas a joder con eso, ¡jamás querría besar a alguien como tú!
- Eso no fue lo que diste a entender esa noche.
La cara de Naruto no podía estar más roja en ese momento; no sólo por lo bochornoso de la situación, sino por la inmensa rabia que sentía en ese momento. Cerró los puños con vehemencia y apretó los dientes. Si Sasuke continuaba hablando, no respondería por sus acciones. Las ganas de estamparle un buen puñetazo en el rostro se hicieron presentes, pero eso significaría volver a repetir errores del pasado. Estaba confundido. No pudo formular una oración coherente a causa de esa mezcla de emociones, y lo único que hizo fue balbucear cosas sin sentido, sentarse y cruzarse de brazos de espaldas al moreno.
Eternos y silenciosos minutos pasaron en los que ninguno se movió ni hizo el amago de querer decir algo. El Uchiha aún seguía de pie, su mirada inexpresiva en dirección a su testarudo amigo. Agotado, dejó escapar un suspiro inaudible y tomó asiento. Con un brazo descansando en su rodilla, tomó una piedrita y empezó a jugar con ella entre sus dedos. Naruto relajó los hombros cuando escuchó al moreno moverse.
- No soy en lo absoluto perfecto -el rubio levantó el mentón, atento, pero sin voltear el más mísero centímetro para verlo de frente-. Soy un amargado que siempre echa todas sus relaciones a perder. Es decir, mira lo que hice contigo. -rompió la piedrita sin mucho esfuerzo, sonriendo con desgano-. No soy agradable, ni sociable tampoco. Las únicas personas que creen que soy perfecto son las chicas que no me conocen, que sólo se imaginan lo genial que debe ser pasar tiempo con Sasuke Uchiha. Ni siquiera sé por qué alguien como tú querría pasar tiempo conmigo y mucho menos llamarme su mejor amigo.
- Vaya, no tenía idea.
- ¿De qué?
- De que tuvieras la autoestima tan baja. Pareces una quinceañera quejándose de su vida.
- No molestes.
Las palabras de Sasuke habían hecho que algo dentro de él se estremeciera. El menor no tenía idea de que su amigo se sintiera de esa forma, de que Sasuke pudiera ocultar tantos sentimientos y aún así mantenerse como si en su interior no pasara nada. Aún de espaldas al Uchiha, el rubio bajó la mirada al suelo y cerró con fuerza las manos hasta que sus nudillos se tornaron blancos.
- Después de que me confesaste que yo te gustaba, sentí como si la cabeza me diera vueltas. No sabía cómo reaccionar, y en cierto modo no puedes culparme por eso; cualquiera se sorprendería al saber algo así. Yo… yo era inmaduro en aquel entonces -Naruto casi pudo sentir como Sasuke levantaba una ceja y pensaba en decir algún comentario sarcástico-. Y tal vez no sea el más maduro ahora, pero el tiempo me ha dado la oportunidad de pensarlo. Lo cierto es... soy un desastre, teme.
- Eso ya lo sabía, usuratonkachi.
- ¡No! -golpeó el suelo con el puño que estaba conteniendo y se dio la vuelta para encarar a su mejor amigo-. No lo sabes, no puedes saber a qué me refiero. Me confundes porque desde ese día hasta hoy mi cabeza era un desastre con mis sentimientos. No aceptaba que también… también sentía lo mismo. Yo te quiero, Sasuke -se detuvo un momento-. Dime, ¿puede alguien ser tan idiota?
Sasuke se mordió la lengua para no arruinar el momento con uno de sus comentarios. Tenía todas las intenciones de gritarle "Sí, sí se puede, y tú lo eres. Eres un grandísimo idiota, dobe", pero eso lo echaría todo a perder, estaba seguro. Luego, sin saber muy bien por qué, una sensación de nerviosismo se fue instalando en su estómago; acababa de reparar en el hecho de que Naruto había dicho algo que sonó como que lo quería. La voz del rubio captó su atención de nuevo.
- Eres mi mejor amigo, Sasuke, y no me importa si eres un amargado egocéntrico y altanero, no me importa porque así eres tú. Y diablos, debo quererte mucho porque cuando no estoy contigo, estoy pensando en ti -sentía sus mejillas arder más con cada palabra que pronunciaba. A pesar de la poca luz podía notar cómo los ojos del moreno se abrían con cierta sorpresa-. Por eso te dije que me confundías, ¿ahora lo entiendes?
A Sasuke ya no le cupo la menor duda, Naruto estaba admitiendo que lo quería, y que lo quería mucho. Sus labios se separaron un poco por la impresión que le causó tal afirmación, sintió su corazón latir con más rapidez, mandando sangre hacia sus pómulos. Agradecía que no hubiese mucha iluminación, sentía mucha vergüenza por el tema que estaban tratando. No es muy común que tu amor platónico de la adolescencia admita que también te quiere a las 4 de la madrugada dentro de un hoyo en un cementerio. No podía afirmar que era lo más mágico que le había ocurrido hasta ahora, pero se conformaba.
- Eres la única persona que necesita casi 4 años para darse cuenta de algo así, dobe.
Naruto le mostró una pequeña sonrisa, una que Sasuke aceptó cerrando los ojos para luego bajar un poco la mirada.
- Vaya… -dijo el rubio.
- ¿Qué?
- No puedo creer que seamos tan maricas. Deberíamos ir a golpear gatitos para sentirnos masculinos otra vez -se quedaron en silencio un momento, ambos voltearon a verse mutuamente y compartieron una sonrisa divertida. Luego de unos segundos, Naruto desvió la mirada y ésta cambió por una más seria y pensativa-. ¿Está mal esto?
- Depende de para quién. No creo que a tus padres hippies les moleste.
- Pero a tu padre sí. Espera, ¡mis padres no son ningunos hippies!
- ¿Y? -preguntó, claramente refiriéndose al asunto de su padre e ignorando la última parte-. Fugaku puede pensar lo que quiera, no me importa. Ahora… -se puso de pie con bastante parsimonia-, ¿me vas a ayudar a salir de aquí o no?
- ¡Espera!
- ¿Y ahora qué?
- ¿No te parece que falta… algo?
- Oh, claro. ¿Debo arrodillarme y decirte que la luz de tus ojos ilumina mis días y que quiero que estemos juntos por el resto de la eternidad? Deja de comportarte como una mujer y agáchate.
- Ya veo, te gusta ir directo al grano, ¿verdad?
- Para que me ayudes a subir, imbécil.
- ¡Oh, claro!
Poco después, y gracias al trabajo en equipo, los dos jóvenes lograron salir del problemático agujero. Sasuke fue el primero en salir, ayudando luego a su rubio amigo… mejor amigo… o lo que se suponía que eran ahora.
- Esta tiene que ser la noche más extraña de mi vida -afirmó Sasuke, al tiempo que notaba que la neblina seguía igual de densa que antes y le obstaculizaba casi por completo la visión.
- Ese supuesto "espíritu" de Madara Uchiha es una farsa. Al menos se hubiera aparecido unos segundos, no sé.
- Lo más probable es que te hubieras orinado encima, con lo asustado que estabas...
- ¡Claro que no!
- Tal vez no apareció porque de seguro lo espantaste con tus cursilerías.
- Mira quién habla. Al menos yo no fui la quinceañera con cambios hormonales de la noche.
- Silencio, dobe. No me hagas invocar a Madara de nuevo.
- Pss… pero qué patrañas. Ese fulano Madara es un marica. Le tiene miedo a unos simples estudiantes.
- Simple serás tú, dobe.
Un repentino y estridente ruido que taladraba los tímpanos los hizo estremecerse por completo, haciéndoles taparse los oídos con fuerza. Era como el chirrido ensordecedor de vidrio siendo rasgado por una hojilla de metal. Las corrientes de aire que hasta el momento se habían mantenido casi imperceptibles, parecían aumentar a gran velocidad, enfurecidas, agitando con fuerza la copa de los árboles y alzando hojas en todas las direcciones. Naruto buscaba la mirada de Sasuke, pero éste apretaba los ojos y se cubría el rostro con ambos brazos. Intentó acercarse a él pero apenas y podía mover los pies de su sitio. Un súbito frío que calaba los huesos los envolvió, y como si estuviesen en invierno, comenzaron a notar sus propios alientos frente a ellos.
- ¿Qué está pasando? -preguntó Naruto alzando la voz para que Sasuke pudiera escucharlo.
- No lo sé, pero pase lo que pase-
Naruto volteó a verlo cuando la oración quedó incompleta, pero Sasuke no lo miraba a él. Sus ojos de ébano estaban clavados en algún punto de la neblina, y por más que el rubio hacía el intento de ubicar lo que el otro observaba con tanto afán, no lograba vislumbrar nada.
- Sasuke -llamó, pero éste no lo escuchaba.
Sasuke comenzó a retroceder muy despacio, paso por paso, sin apartar ni un instante la mirada de aquella silueta negra y borrosa que permanecía estática a unos metros frente a él, en el aire. La espesa neblina no la ocultaba, podía verla con bastante claridad flotando en el mismo lugar.
- Sasuke, ¿qué pasa? -el rubio ya se estaba preocupando.
- M-Madara…
Todo enmudeció. Tan rápido como la ventisca apareció, se esfumó. El sonido de las hojas chocar entre ellas se detuvo, al igual que el corazón de Sasuke cuando de la silueta numerosos ojos rojos comenzaron a abrirse y a posarse sobre él.
- Corre…
- ¿Qué...?
Repentinamente la silueta se alzó más alto y como una bala salió disparada a gran velocidad hacia ellos, mientras que una voz fantasmagórica y gutural de ultratumba se esparció imponente por todo el cementerio, siendo difuminada por el viento.
- ¡Váyansee!
- ¡Corre!
Sasuke echó a correr como alma que lleva el diablo y tomó a Naruto del brazo en el proceso para que huyera con él.
- ¡Largo!
El rubio sintió la inyección de adrenalina que aquel grito le hizo experimentar y corrió a todo lo que sus piernas le permitían.
Después de proferir un par de gritos muy poco masculinos, los dos jóvenes emprendieron la carrera de sus vidas directo a la salida del cementerio, corriendo a toda velocidad y tropezando de vez en cuando a causa de la poca visibilidad. Lo único que importaba en ese momento era salir del endemoniado cementerio.
Unos gritos afeminados despertaron al cuidador, Ebisu, de su siesta accidental. Se había quedado dormido sobre el tablero de ajedrez donde se había estado desarrollando una interesante partida contra sí mismo. Hay que comprender que ser el vigilante de un montón de cadáveres no era muy entretenido. Se sobresaltó considerablemente al escuchar un alboroto junto a la ventana de su caseta de vigilancia. Tomó la linterna que tenía a un lado, le quitó el seguro al arma que llevaba en el bolsillo y salió a ver de qué se trataba.
- ¡Sasuke, nos va a matar!
- ¡Cállate y sigue corriendo!
Ebisu relajó la compostura y volvió a asegurar el arma, bajando los brazos y suspirando con cierta molestia. Siempre era una cosa o la otra: adolescentes molestos haciendo apuestas con sus amigos o adolescentes teniendo sexo entre las tumbas. A veces ambas. Quizás era eso lo que estaban haciendo esos dos. Tal vez eran los mismos que habían estado rondando por "el agujero"; no le sorprendería, después de todo aquél era el sitio preferido de ese tipo de jóvenes que iban a hacer sus cochinadas en el cementerio. Sí, el pobre hombre ya estaba cansado de lo mismo.
- Debí haber terminado la carrera de derecho.
¡He aquí el tercer capítulo! Como habíamos dicho, éste se encargó principalmente del romance :3 Esperamos que les haya gustado y que no se les hayan podrido los dientes con tanta miel xD
Como es un fic corto, queríamos informar que el próximo capítulo será el último. Sin embargo, no será nuestro último trabajo, ténganlo por seguro.
¿Reviews? ¿tomatazos? ¿cartas bomba? ¿amenazas de muerte? Todo será bien recibido y apreciado.
¡Nos vemos en unos días!
