Capitulo 2. El Trato, la ida de Ulquiorra y visitas inesperadas

¿Y tu como sabes que pensó "hermoso"? –dijo la pelinegra- ¬¬

Pues… supongo que debía ser atractivo. –dijo su abuela-

¬¬ que pervertida abuela… el abuelo se estará revolviendo en su tumba. –dijo ella y otro bastonazo se gano- ¡AAAYYY! –grito y hasta la lengua se mordió, lloriqueando miro a su abuela- ¡abuela…! T^T si el abuelo te viera…

Mira niña ya cállate. –ordeno y ella asintió- ¿quieres que siga contando, no? –asintió- bien, entonces calla y escucha:

Orihime se quedo viendo al muchacho, no parecía una "Bestia" tal y como lo describían. No tenía ni cuernos, ni alas, ni ojos sedientos de sangre.

Miro sus ojos, se veían más fríos, vacíos y tristes en ve de sedientos de sangre.

Orihime sonrió, y el se confundió.

¡que bien! por fin te veo. Al menos… no estoy sola. –dijo- gracias por todo –hizo una leve inclinación-

JM… -camino hacia ella y paso a su lado, llego hasta la mesa y se sentó en el otro sillón. Que era mas como un trono-

Orihime lo siguió con la mirada, ¿en serio era el "demonio" del que hablaban? ¿La "Bestia"?

Se sentó también en su sitio y entonces recordó lo que dijo "no te ordene venir para matarte" ¿entonces…?

¿Por qué estoy aquí? –pregunto-

Por que yo lo ordene. –dijo, eso ya lo sabia ella-

¿Por qué me ordenaste venir? –pregunto entonces-

La mirada de el se clavo en ella, Orihime sintió que le quito el aliento y como si la desnudase con esa mirada. Sus mejillas se sonrosaron.

Bajo su mirada, trago saliva con dificultad y volvió a mirarlo.

¿Me tienes miedo… mujer? –pregunto, cambiando de tema completamente-

Ella no entendió y arqueo una ceja. Suspiro y sonrió levemente.

No. –contesto simplemente-

Noto como el se sorprendía, como si esperara que ella le temiera. Parecía no entender que ella no le temía. Así que decidió hablar:

Has sido bueno conmigo, me has dado de comer, un vestido muy bonito, una habitación bonita… -fue diciendo- en fin… No me has hecho nada malo.

Te eh traído aquí en contra de tu voluntad, separándote de tus seres queridos a los que jamás volverás a ver. –dijo de forma fría-

Bueno… si lo ves desde ese punto… -murmuro- pero, desde que llegue no me has dañado… Me has tratado con amabilidad. –dijo intentando verle la parte buena a todo-

¿Acaso no entiendes…? –dijo- jamás volverás a ver a tu familia, ni a seres queridos… No serás libre jamás. No podrás vivir una vida humana, como desearías… -empezó a decir, haciendo que Orihime se diera cuenta de que tenia razón-

¿por eso me ordenaste venir? ¿Para arruinarme la vida y restregármelo por la cara? –pregunto ella con voz casi inaudible, pero el lo escucho-

No… solo te estoy diciendo la realidad.

¿Hay que ser positiva no? –murmuro- ah, casi se me olvida –sonrió levemente- ¿Cómo te llamas?

Orihime pensó que no iba a decir nada, pero entonces hablo:

Ulquiorra Schiffer. –dijo-

Yo soy Orihime. –dijo ella sonriendo-

Me suena el nombre… -murmuro la pelinegra, viendo a su abuela pensativa- Schiffer… como si ya lo hubiera escuchado antes.

Déjame seguir niña –dijo molesto entre dientes- siempre interrumpiendo. –dijo molesta-

Quedaron callados durante un tiempo y luego Orihime empezó a hablar:

Aun no me respondiste… ¿Por qué me ordenaste venir? –pregunto frunciendo el ceño molesta, ya que aun no le había dicho-

Orihime se había dado cuenta de que Ulquiorra se desviaba del tema y no quería responder su pregunta.

¿Por qué no me quieres responder? –pregunto- ¿Es algo malo…? ¿Un secreto…?

Se podría decir que si. Es un secreto. –dijo, entonces se levanto de su sitio y camino hacia ella. Hasta llegar a su lado- te hago un trato…

¿Un trato? –repitió ella-

Lo único que pido, es que no abandones este castillo. A menos que me vaya contigo. A cambio, yo juro no dañar a tu aldea, ni a ti. Te daré todo lo que quieras y are realidad cualquiera de tus caprichos, te protegeré… Solo, quédate aquí.

¿Solo eso…? –Orihime se quedo pensativa, ¿y si era una trampa o algo así?-

Te dejare pensártelo. Mañana, me dirás.

Bien. –sonrió levemente- ¿Y podría salir solo a la montaña, aquí al lado de la puerta…? –pregunto-

Conmigo, si.

¿Y podría visitar a mi madre… o amigos…? Al menos, una vez al año. –murmuro-

Me lo pensare. –dijo serio-

¿le pide solo quedarse ahí y a cambio ella vivirá como reina? –dijo la pelinegra-

Así es… -dijo su abuela-

Yo habría dicho que si nada mas terminar el la frase.

Yo la primera vez que lo viera. –dijo la abuela-

Orihime estuvo en su habitación pensando, abecés miraba por la ventana. Donde podía ver el paisaje de las altas montañas, que era precioso.

Además… Aunque dijera que no, se quedaría igual. ¡Así que total! ¿Qué estaba pensando tanto? Salio de la habitación y fue al salón principal.

¿Y si digo que no? –pregunto-

Te are quedarte por las malas, y seguiré como antes con tu aldea… Y no vivirás tan bien como hasta ahora, vivirás como prisionera.

Pero se quedaría ahí de todas formas.

Orihime volteo y volvió a su habitación, donde estuvo todo el día. A la noche fue a cenar, y luego a bañarse, y estuvo la noche en vela pensando…

A la mañana siguiente…

Orihime despertó, se cambio y bajo. El desayuno no estaba, ni Ulquiorra. Se sentó y suspiro.

Bien… tome mi decisión. –dijo y al levantar su vista, Ulquiorra estaba enfrente de ella en su sillón- ah –dio un gritito de sorpresa, parpadeo y negó con su cabeza- etto… que… Aunque diga que no, me quedare. Pero al menos quiero que mi familia y seres queridos estén bien, así que. Diré que si. Y convivir a las buenas es mas bonito, creo yo… -murmuro, lo miro y vio que esos ojos, ahora parecían brillar. Orihime sonrió-

Bien, mujer… Cumpliré con mi palabra, y tú cumple con la tuya. –dijo el- No deberás salir de aquí, pon un pie fuera de mi castillo y matare a todos los de la aldea. –Orihime bajo la cabeza, no saldría jamás de ahí por el bien de todos-

Hai. –asintió-

Ya le valía… -dijo la pelinegra- si es que, se veía venir que iba a decir que si.

¬¬ ¿Te gusta interrumpir no?

Orihime había visto otra habitación mas, la biblioteca. En la que se paso todo el día, habían muchos libros, no sabia leer claro, pero algunos tenían dibujos que ella miraba curiosa.

Ulquiorra quien estaba sentado en el escritorio de la biblioteca, miraba a la mujer yendo de un estante a otro. Cogiendo y ojeando libros, y dejándolos en sus sitios perfectamente.

También se había puesto a limpiar.

Entonces vio que se quedo viendo un libro curiosa, y lo tenia en las manos como si quisiera saber todo sobre el libro, pero había una barrera que le impedía saber.

Ulquiorra vio que ella se acercaba a el, con el libro entre sus manos…

Etto… Ulquiorra… -murmuro- ¡enséñame a leer, por favor! –pidió extendiendo el libro hacia el- ¡quiero saber que pone aquí!

¿Jm…? –Ulquiorra cogio el libro y vio la pagina que quería leer. En ella, había dibujada una horquilla de seis puntas, de cristal azul claro. Miro de nuevo a la mujer y llevaba dos horquillas como esa- ¿Por las horquillas? –ella asintió- bien… -suspiro-

Vio como sonreía de oreja a oreja.

Al cabo de unos días Orihime había aprendido el abecedario, no le había costado mucho. Y Ulquiorra era un buen profesor.

La pasaban casi siempre en esa biblioteca, donde Orihime recitaba el abecedario.

Después de la M… la N…Ñ… R…

No. Ñ, O, P, Q, R. –dijo el-

¡ay, si! –dijo llevándose la mano a la cabeza- jejeje siempre me equivoco ahí.

Escribe tu nombre.

¿escribir? –dijo ella alarmada, Ulquiorra entonces suspiro. Otra cosa mas que enseñar-

Es fácil. –dijo, fue tras ella y en su mano puso una pluma, y delante de ella una hoja, tomo la mano de ella que tenia la pluma con su mano y empezaron a escribir- O-R-I-H-I-M-E. –fue diciendo cada letra-

Baya… -dijo ella viendo su nombre- que bonito. ¡ahora el tuyo! –parecía divertirse-

Hazlo tu sola. –dijo el-

B-bien… -murmuro- U-L-Q-U-I-O-R-R-A. –enseño la hoja a el, vio que asentía-

Su letra no era tan bonita como la de el, pero lo había escrito bien.

Lee. –ordeno y le paso el libro-

Orihime suspiro:- Lo-s po-pode-res q-que ma-ne-jan el ti-empo y el es-pa-cio… -hizo una pausa- pue-puede vio-violar el cam-po de actu-acion de D-dios… -hizo otra pausa- La-s hor-qui-llas q-que re-chazan l-los e-even-tos…

Ulquiorra habia escuchado cada palabra, ya no pensaba en como leia ella. Si no en lo que habia leido, ¿era eso lo que hacian sus horquillas? Nego, seguro sus horquillas eran una imitación o algo así.

¿Cómo fue…? –pregunto Orihime-

Si, bien. –asintio-

Orihime sonrio de oreja a oreja.

Los días pasaban, y Orihime se iba acercando mas y mas a Ulquiorra. Aunque parecia que este queria mantener distancias, y abeces ella sentia que por mucho que intentara hacerse su amiga, habia una barrera invisible que los separaba.

Una noche de tempestad, Orihime estaba temblando bajo sus sabanas. Tronaba y llovia con fuerza, y parecia que el fuerte viento iba a romper ese castillo inescrutable.

Orihime se abrazaba a si misma y cerraba con fuerza los ojos, desde pequeña habia temido a las tempestades como esa, y tenia mucho miedo a los truenos.

Se levanto de la cama aterrada, y se cogio su chal rojo que le hizo su madre cuando abandono la aldea.

Salio de la habitacion y camino a paso lento hacia la cocina, sentia que se ahogaba y tenia mucho calor. Así que habia decidido beber un poco de agua.

Se aferraba con fuerza a su chal, y caminaba con miedo. No por el oscuro y tenebroso castillo, si no por los truenos que parecian que iban a caer sobre ella.

Bajo las escaleras deprisa y llego a la cocina.

Bebio agua y sintio que ya no estaba tan acalorada.

Pero justo entonces en la ventana vio una sombra que la asusto, dio un gritito y salio de la cocina. Pero se topo con Ulquiorra.

¡Ah! –dio otro grito, parpadeo y luego se abalanzo sobre el y lo abrazo con fuerza-

¿Qué te pasa, mujer? –pregunto el- ¿Por qué no duermes?

Es… es que… tengo miedo a las tormentas como esta… y… baje a beber… entonces… vi… una sombra en la ventana y… me asuste. –explico apartandose un poco de el-

Ulquiorra entro a la cocina, Orihime con cuidado fue tras el. Ya no estaba ahí esa sombra tenebrosa que la habia asustado.

No hay nada.

¡Juro que vi algo…! –dijo ella-

Jm… -suspiro y la miro- ve a dormir.

Aj… -suspiro y salio de la cocina- ire a mi habitacion, pero no creo que pueda dormir. –entonces volteo a el- ¡quedate conmigo, por favor! –suplico con ojitos de cachorrito abandonado, juntando sus manos rogando- solo un rato, hasta que me duerma ¿si?

Jm… -el asintió-

Fueron a la habitacion de Orihime, quien se tumbo y se envolvió con las mantas, lo unico que dejo fuera fue su cabeza, vio como Ulquiorra se mantenia apoyado contra la pared-

s-si quieres te tumbas tambien…-murmuro Orihime, el no hizo nada ni dijo nada. Cerro los ojos, pero poco despues sintio un peso mas sobre la cama y sonrio ampliamente-

Ya tenemos algo mas en común que nuestro nombre, tenemos miedo a las tormentas. –dijo la pelinegra-

¬¬ niña me estas tocando las narices con tanta interrupción. –dijo su abuela-

Ay abuela no te quejes… -susurro- mama me conto que interrumpiste en su boda justo cuando iba a decir "si quiero" y pusiste una excusa tonta. Y mama tuvo que esperar un poco más para decirlo…

Bah, tu madre es quejica. ¡Iba a casarse de todas formas, que importa esperar cinco minutos más!

¬¬ mama dijo que apropósito fuiste lentamente hasta tu asiento y te tardaste cinco minutos o mas…

No nos desviemos del tema, haber… ¿por donde iba? –murmuro-

A la mañana siguiente, Orihime desperto y no vio a su lado a Ulquiorra. Pero sonrio, ya que habia dormido con el. Y durmió mejor que nunca esa noche, a pesar de haber tormenta.

Tras vestirse bajo a desayunar y como siempre, se encontro con todo preparado.

Tenias razon. –escucho la voz de Ulquiorra- eh recorrido los alrededores, y han quedado huellas. Si viste a alguien.

Orihime trago saliva con dificultad y un escalofrio recorrio su columna. ¿Si hubo alguien… no fueron imaginaciones suyas…? ¡Ya podria haberle mentido y decirle que son imaginaciones suyas! Ahora si que tenia miedo de dormir sola.

Pero… aquí nadie sube. –murmuro Orihime para si misma- a lo mejor… solo fue un animal o…

Eran pisadas humanas. –dijo el, y Orihime quiso gritarle que podria haber dicho que si a lo de huellas de animales, para que así no tuviera miedo. ¡pero no! Ademas, ¿Quién iria ahí?- mejor desayuna, y luego ven a la biblioteca.

Hai. –dijo ella y se sento en su silla.-

Al terminar de desayunar y lavar los platos, fue a la biblioteca. Donde encontro a Ulquiorra viendo unos libros en los estantes del fondo. Camino hacia el y empezo a leer un poco las portadas de los libros que el miraba.

La mayoria no los entendia, ya que no estaban en su idioma. Así que ella fue al escritorio donde cogio el libro que ella queria.

Abrio la pagina que tanto le gustaba, y ahí estaba el dibujo de sus queridas horquillas.

Hacia mucho cuando ella era pequeña su hermano mayor Sora, le habia regalado esas horquillas para el pelo. Ya que el se iba a la guerra, y esas horquillas eran para que ella se acordase de el siempre.

Toco las horquillas, sonrio levemente. Echaba mucho de menos a su hermano, hacia ocho años que se fue. Y jamas supieron de el.

¡Aja otra cosa en comun! El baka de mi hermano tambien se fue a Inglaterra a estudiar, ¡ja! ¿estudiar, el… desde cuando? ¡se fue de vacaciones el tio! –refunfuño la pelinegra- y tampoco lo volvi a ver… -dijo triste-

Orihime… Ren se fue a estudiar en la universidad de Oxford. Me manda una carta al mes. –dijo su abuela-

¿te manda una carta al mes y de mi ni si quiera se despidio? –dijo ella y se cruzo de brazos molesta-

Dijo que seria difícil, y mejor que no. –dijo su abuela- tenias 9 años entonces, y no habria querido hacerte daño.

¡y ahora tengo doce y sigue haciendome daño! –murmuro enfadada- lleva 3 años estudiando, ¿Por qué no termina ya…eh?

No es tan facil, cariño. –dijo su abuela- sigo…

Cuando Orihime termino sus clases de ese día, decidio buscar un libro sobre ese lugar. Habia visto un simbolo o escudo de ese castillo, en esa misma biblioteca. Y penso que a lo mejor encontraria un libro que hablase sobre ese lugar. O sobre Ulquiorra…

No encontro el libro que queria, pero si otros mas cortos de cuentos.

Y justo en la hora de la cena, Ulquiorra le dijo una noticia estremecedora.

Me tengo que ir por dos días. –dijo-

¿Qué? –susurro ella con ojos abiertos como platos, apreto sus puños y con miedo lo miro de nuevo- ¿me dejaras… aquí… sola?

Si. –dijo el- partire mañana por la mañana.

Y… y si… "ese" vuelve por aquí…

Jm… no creo. –murmuro-

De acuerdo…-murmuro Orihime-

¿¡dos días a solas en ese castillo!? Yo me moría de miedo… -murmuro la pelinegra y su abuela le dio un bastonazo- ¡AUCH! Lo siento… continua…

A la mañana, cuando apenas habia salido el sol. Ulquiorra estaba listo para irse, a las puertas de su castillo. Orihime ha su lado.

Recuerda mujer, no salgas del castillo. –dijo el serio- si sales, lo sabre.

Hai, hai. –dijo ella sonriendo levemente- no saldre.

Mientras estes dentro, nada te pasara. –dijo y volteo para irse-

¡adios, buen viaje! –dijo Orihime agitando su mano despidiendose, el solo asintió y desapareció entre la niebla- aj… -suspiro, entro y cerro la puerta. Miro el gran castillo- sola… -musito- esto sin Ulquiorra es tenebroso…

Orihime se paso el día limpiando, para así distraerse y no aburrise. Pero, lo que mas temia era que llegara la noche. ¡Y la sombra que vio el otro día! Ha eso le temia…

A la noche, fue a su cuarto y se acurruco bajo sus sabanas tapandose entera.

Temblaba de miedo y se abrazaba a si misma. Deseo que Ulquiorra no se hubiera ido. ¡Y aun tendria que estar sin el otra noche!

A la mañana desperto alegre, por que se termino la ncohe y por fin, de día.

Bajo y se hizo el desayuno. Al terminar decidio ir a la biblioteca, pero justo cuando abandonaba la sala principal. Escucho unos golpes en la puerta. Temblo entera y volteo lentamente.

¿Quién seria?

¿Ulquiorra? No. El podria abrir la puerta, es su casa.

¿La sombra tenebrosa de aquella noche? ¬¬ ¿Por qué iba a tocar la puerta y ser educado?

Entonces… ¿Quién?

Y justo entonces, tuvo respuesta para sus pensamientos.

¡Orihime! ¡Orihime! –escucho la voz de su gran amigo Ichigo- ¿Estas ahí… estas bien? ¡Orihime!

Kurosaki-kun… -murmuro y fue hacia la puerta, pero al tocarla, se quedo quieta ¿abriria? No podia salir y seguro el venia a llevarsela de ahí. Pero no podia irse.-

Decidio esperar a que se fuera, se sento en su sitio y miro fijamente la puerta. Donde Ichigo seguia golpeandola y llamadola.

¡maldito monstruo! ¿Qué le hiciste a Orihime? ¡abre! –gritaba- ¡Orihime, te salvare… te salvare de esa Bestia! ¡maldito demonio…!

Los golpes cesaron, solo durante un momento ya que luego volvieron. Orihime tenia ganas de abrirle, decirle que esta bien y que Ulquiorra no es un monstruo como todos pensaban. De decirle que se fuera, de que la dejara y que saludara a su madre de su parte, que le dijera a su madre lo mucho que la añoraba y queria… Pero, no podia.

Pero… ¿y si… salia solo un momento? O… solo abria la puerta. ¡eso no es salir! Es abrir la puerta, mantenerse dentro y hablar.

Pero seguiria estando dentro.

Entonces se levanto y fue hasta la puerta.

¿Kurosaki-kun? –lo llamo-

¿Orihime…? ¡Orihime! ¿estas bien? ¡abre, vine a salvarte…!

Kurosaki-kun, no puedo. –dijo ella y puso sus manos en la puerta- yo… no puedo salir. Se lo prometi.

¿se lo prometiste…? ¡donde esta ese monstruo…! ¿Qué te hizo?

Tranquilo, no me hizo nada. ¡al contrario, es amable y bueno conmigo! –dijo sonriendo- Kurosaki-kun, tranquilo… estoy bien, vuelve a la aldea.

¡no! Prometi a tu madre y a todos sacarte de aquí.

¡no! –grito entonces y no escucho a Ichigo decir nada, como si este se hubiera quedado en shock- no me ire. ¡Por favor… vete de aquí ya!

Orihime… -escucho su triste voz- ¿Qué te hizo? ¿Te obliga a decir esto? ¡sal de ahí monstruo!

¡no, lo digo por mi misma! –grito- ¡vete! ¡por favor… vete!

Orihime… -se quedaron callados durante un rato- me ire… -dijo al fin- ¡pero volvere, tenlo por seguro… no te dejare aquí Orihime…! ¡Te salvare de las garras de ese monstruo!

Orihime retrocedio y volvio a sentarse, empezó a sollozar. Se limpio deprisa las lagrimas. Echaba de menos a sus amigos, a Ichigo, Rukia, Chad, Uryu, Tatsuki, hasta a la pesada de Nell.

¿Nell…? ¿Nelliel…? ¡ja! Mi mejor amiga tambien se llama así… y ¬¬ tambien es una pesada y alocada… -murmuro la pelinegra- a lo mejor esa Nell es su antepasada.

¬¬ Hay muchas Nell, no te creas que solo tu amiga y su familia tienen ese nombre.

Cierto. –murmuro ella- ¬¬ pero tu me cuentas una historia por que dices que la prota se llama como yo…

¬¬ volvamos a la historia ¿si?

Orihime esa noche durmió mejor, aunque tenia un dolor en su corazon. Añoraba mucho a sus seres queridos, y sabia que jamas los volveria a ver. Pero aun así, no odiaba a Ulquiorra. No sentia nada malo hacia el… todo lo contraria… le agradaba.