Capitulo 3. Preguntas y respuestas

Orihime despertó feliz, ya que ese día Ulquiorra volvía y ya no estaría sola.

Paso el día en la biblioteca, leyendo y viendo libros. Algunos estaban en otro idioma, otros eran simples dibujos que contaban historias…

Entonces, encontró un libro de dibujos que le llamo la atención.

Leyó la portada.

La… Be-bella… y l-la Be-stia. –susurro-

Abrió la primera pagina, y vio el dibujo de un castillo, y de un príncipe en el, el príncipe sonreía y parecía feliz, también hermoso. Luego, en la pagina siguiente, el castillo era mas oscuro y en el, ya no estaba el hermoso príncipe de antes, si no… un monstruo. Con cuernos, y alas negras, un demonio.

Paso la página, ahora, se podía ver como esa Bestia atacaba un pueblo cercano y se llevaba a una mujer hermosa.

En la siguiente página, vio que la Bestia había llevado a la hermosa mujer a la torre más alta de su castillo, donde la encerraba.

En la siguiente página, pudo ver a la mujer llorar en la habitación, que parecía más bien una celda.

En la siguiente pagina, a la Bestia junto a la mujer, ambos con rostros serenos y tranquilos. Y esa bestia ya no parecía nada malvada.

En las siguientes páginas, ambos se iban acercando más y más. Como haciéndose amigos.

Y en la página final… esa página estaba arrancada.

Jo… ahora que se ponía interesante. –murmuro, dejo de nuevo ese libro pequeño en el estante, pero ahora, en un lugar donde lo encontrase con facilidad. Para ojearlo otra vez-

Ese libro le dio una idea a Orihime, aun no conocía a Ulquiorra. Cuando volviese lo conocería mejor. Se harían mas amigos.

Sonrió y salio de la biblioteca dando saltitos alegremente.

Ya era de noche y Ulquiorra aun no había regresado. Triste, Orihime fue a su habitación y se tumbo en la cama.

Dijiste que dos días… mentiroso… -murmuro enfadada-

Concilio el sueño pronto y a la mañana siguiente se levanto con pereza, salio de la habitación y vio que en su sitio el desayuno estaba preparado. Inconscientemente sonrió, y corrió a toda prisa por las escaleras, y justo en el último escalón tropezó. Antes de caer al frío suelo y romperse algo, sintió que unos brazos la cogian. Volteo su rostro, Ulquiorra.

Sonrió y lo abrazo.

Se mas cuidadosa, mujer. No corras por las escaleras. –dijo, parecía su madre regañándola. Aunque jamás hacia caso, por eso se caía tanto por las escaleras de su casa-

¡volviste! –dijo feliz separándose de el-

Dije que en dos días volvería –le recordó-

Ya… y ayer te espere… pero no volviste… -murmuro triste, pero sonrió de nuevo- ¡que bien, pensé que te tardarías mas! Es aburrido estar aquí sola.

Orihime desayuno y pensó en preguntarle a donde fue, aunque no quería ser entrometida, y no era asunto suyo… Aunque, si era una inquilina mas de ese castillo. Tenía también derecho a saber cosas.

Abrió la boca para preguntar, pero se echo atrás y siguió comiendo.

Entonces, para romper el silencio dijo otra cosa:

¿Sabes? Encontré un libro con dibujos en la biblioteca. –empezó a decir- pero… cuando llegue al final, vi que la ultima pagina estaba arrancada.

Hay muchos libros, y algunos muy antiguos… No es de extrañar que falten páginas. –dijo el-

El libro se llama La Bella y la Bestia. –dijo ella, y sintió como la mirada de Ulquiorra se posaba en ella nervioso y más atento- es una pena que no sepa el final. Seguro es un final bonito y feliz… -sonrió- parecía que esa pagina fue arrancada aposta. –murmuro-

Ya termina el desayuno. Has perdido dos días de clases, debemos avanzar. –dijo el pasando de tema, mientras iba a la biblioteca-

Orihime al terminar lo siguió y empezaron a leer, escribir… Al terminar Orihime le enseño ese libro, aunque, si era su biblioteca. Se supone que ya lo habría visto antes, pero aun así, le enseño la página arrancada. Se quejo un poco más por no saber el final y luego lo dejo en el escritorio ya que dijo, que ella misma dibujaría el final. Aquello, pareció sorprenderle a Ulquiorra, pero Orihime no pregunto.

Ulquiorra salio de ahí, mientras ella se ponía ha hacer la ultima pagina.

Ulquiorra se fue a su habitación, donde saco la bolsa que llevo en su viaje. Y de ella, unos papeles. Y entre ellos, una pequeña hoja con un dibujo. El cual miro y guardo deprisa, como si no quisiera saber nada de aquello o le diera miedo mirarlo.

Orihime al terminar pego la hoja en el librito. Sonrió, no era buena dibujando pero le pareció triste que un libro no tuviera el final, dond concluye y termina. Ese libro estaba incompleto, y ella, lo termino. Para así, que pudiera descansar en paz.

Justo entonces Ulquiorra entro. Orihime fue a el, y como si fuera una niña pequeña le enseño el dibujo.

Ulquiorra se quedo viéndolo, y Orihime pudo notar un brillo diferente en sus ojos…

¿Te parece bien que yo hiciera una última página…? –musito-

Jm… ahora este castillo, y lo que hay en el también te pertenece. Haz lo que quieras. –dijo, y Orihime sonrió-

Ulquiorra devolvió el libro a Orihime, quien miro una vez mas el dibujo…

Era el castillo y delante la "Bestia" y la mujer cogidos de la mano, con una gran sonrisa en sus rostros.

*o* que lindo por su parte terminar el libro. –dijo la pelinegra-

Se nota que saliste a tu madre, interrumpes cada dos por tres. –dijo molesta la abuela-

¡y mama salio a ti! Por lo tanto, es culpa tuya ¬¬ -murmuro ella-

Culpando a los demás no llegaras a nada. Así que cállate de una buena vez y déjame seguir… -suspiro- era más fácil contarle la historia a tu madre, ella solo sonreía y se mantenía callada.

¿Mama callada? ¿No te estarás equivocando, y a la que contabas la historia era a la tía? –pregunto ella-

¬¬ se diferenciar a mis hijas y se cuando estoy con una y cuando con la otra.

¬¬ pues son gemelas… -murmuro ella- a tu edad ya… -recibió un bastonazo- ¡auch!

Aun soy joven, así que de mi edad no hables. –dijo- continuo…

Orihime dudaba en decirle a Ulquiorra sobre la visita inesperada de Ichigo. ¿Si le decía que haría…? ¿O se lo callaba? Ella no era mentirosa, y tampoco sabia mentir bien.

Pero no quería que le pasara nada a Ichigo o a la aldea.

Rezo para que no preguntara por su estancia a solas.

Pero en la comida…

¿Paso algo en mi ausencia? –pregunto-

¡ah! –Orihime quedo de piedra, ¿Qué decía ahora?- nada fuera de lo normal, jajaja lo de siempre… jeje… -rió nerviosa y volvió a mirar su plato-

Si vas a mentirme a la cara, al menos hazlo bien. –escucho su voz-

Orihime se quedo de piedra y levanto su vista hacia el, la miraba fijamente sin parpadear. Ella nerviosa decidió decirle.

La verdad… vino Kurosaki-kun. –murmuro y antes de que el dijera algo hablo- ¡pero no te enfades, no entro, ni yo salí! Solo le dije que estaba bien, y que se fuera. –lo miro de nuevo, no se veía ni alterado ni enfadado-

Esta bien. –dijo- no vuelvas a mentirme. –sonaba una advertencia muy seria-

Hai… -dijo como niña pequeña como a la que acaban de regañar-

en eso no nos parecemos, yo se mentir bien. –dijo la pelinegra sonriendo arrogante-

¬¬ ¿Y que crees…? ¿Qué tu abuela no? ¿Cómo crees que salí del "hogar del jubilado"?

¬¬ cierto… tus mentiras son mejores. –musito-

Ulquiorra no le había dicho nada, y intento no mostrar su enfado cuando ella le dijo que ese Kurosaki estuvo ahí y hablaron.

Le molesto que fuera a por ella, y encima, ella le mintió temiendo por el. ¿Quién era ese, al que tanto protegía?

Lo dejo pasar y no hablo mas del tema.

Cuando Orihime le enseño el dibujo que hizo de la última pagina de ese libro, se quedo estético, sorprendido, sin saber que decir o hacer… ¿Ese era el final que ella quería… el que creía que pasaría… el que deseaba…? ¿Acaso creía en los finales felices…?

Pero lo dejo así, era mejor.

¿Entonces según el como acaba, eh? –dijo la pelinegra-

Pronto lo sabrás. –dijo su abuela- ¬¬ y como me vuelvas a interrumpir de corto la lengua, niña. –dijo seriamente, y ella trago saliva con dificultad-

Ha-hai… -musito-

Tal y como Orihime se prometió quiso conocer mejor a Ulquiorra, así que estuvo haciéndole preguntas mientras el leía un libro en el escritorio de la biblioteca.

mmm… ¿Cuántos años tienes?

Jm… Soy mayor que tu. –se limito a decir-

¿Vives aquí desde mucho?

Bastante.

¿Te gustan los dulces?

No.

¿Cuál es tu color favorito?

Ninguno me atrae tanto como para llamarlo "favorito".

¿Tienes familia? –el estuvo un tiempo callado, como pensando-

No. –dijo al fin-

¿Dónde prefieres vivir… en la montaña o en la playa? –Ulquiorra la miro, entonces Orihime recordó que el castillo esta en la cima de una montaña- oh… ¿Entonces playa descartada? –el volvió la vista a su libro- bien… -murmuro- ¿Qué hacías aquí para divertirte mientras estabas solo?

Yo no lo llamaría diversión… -murmuro-

¿Te gustan los animales? ¿Qué mascota quisieras tener? ¿Puedo tener yo una…?

No me agradan tanto los animales como para convivir con ellos… Ni desearía tener mascotas… Y no, no puedes.

. ¿Por qué? –dijo con los mofletes hinchados- hace un rato me dijiste "ahora este castillo, y lo que hay en el también te pertenece. Haz lo que quieras." –le recordó-

"touche" –se dijo a si mismo- menos mascotas.

¬¬ no vale cambiar las reglas. –musito ella haciendo un puchero- mmm… ¿Cómo es que tienes ropas de mujer en mi armario? ¿Cuándo los compraste? ¿Dónde? Es que son lindas, y así le compro algo a mi mama… ¬¬ ¿O trajiste aquí a mujeres y les robaste sus ropas? –Ulquiorra la miro con una ceja alzada por sus suposiciones-

Llevan ahí mucho tiempo… No los compre yo. No se de donde son. Y tu ultima suposición es mentira. –respondió sus preguntas-

Mmm… si llevan aquí mucho… tal vez… ¡aja! –dijo Orihime- escuche la historia de que antes aquí vivía un príncipe, tal vez sean de su princesa. –dijo con ojos brillantes-¡llevo ropas de princesa…!

¿la historia…? –repitió Ulquiorra-

Si, me la contó hace mucho el señor Kurosaki, intentando asustarme. –dijo ella- Me contó que antes vivía un príncipe muy rico y guapo, pero luego vino el… -se callo-

Sigue. –dijo el viéndola-

Vino el Demonio que acabo con el y se hizo con el castillo. –dijo- jejeje casi me olvido de la historia. –rió- ¿y tu le quitaste el castillo al demonio o que? El señor kurosaki dijo que era un monstruo horrible, con cuernos y alas de demonio… Lo llamo "La Bestia". –contó- que temerario por tu parte enfrentarlo y quedarte con el castillo…

Ulquiorra la miraba fijamente, ¿acaso no se daba cuenta… tan inocente era…? No pudo evitar sentir una calidez en su corazón, ella no creía que el fuera la "Bestia".

Aunque, su historia estaba mal. No fue así como sucedió…

¡Ah! –dijo Orihime y volteo a verlo, mas pregunta:- ¿Por qué en el castillo no hay espejos? Eh estado buscando uno, pero no encontré ni un espejito ni trozo de cristal ni nada… -murmuro- ¡. al final olvidare como soy!

"eso pretendo yo" –pensó el- no tengo tiempo de comprar tonterías como esas…

¬¬ los espejos son importantes. Y más para una mujer. –dijo ella-

Jm… -el siguió con su libro-

. vale, vale… Nada de espejos. –dijo- ¬¬ pero si que tienes un peine… -murmuro, y recordó el peine de plata con el que se peina cada mañana-

¿Quieres quedarte sin peine…? –dijo el molesto-

No. –dijo deprisa, Orihime pensó otra pregunta:- ¿Sabes cantar?

No.

¿Quieres aprender?

No me interesa aprender cosas tan triviales… -dijo el sin apartar la vista del libro-

Joo… . y yo que se muchas canciones. –murmuro- Y… ¿No has pensado en hacer unas escaleras o algo, en la montaña? Es que… me costo subir. –dijo recordando su caminata- creo que hasta adelgace… -susurro-

Jm… no quiero que nadie venga aquí. –dijo el-

Ah… cierto. –musito- ¿Y como se llega a las torres que hay en este castillo? –ahora si la miro- cuando llegue aquí, vi cinco torres. Pero no hay mas escaleras para poder subir a ellas… -recordó-

No te preocupes por ello, jamás subirás allí. –dijo el-

Orihime quedo callada un tiempo, Ulquiorra suspiro aliviado pensó que ya callaría pero…

¿Y tienes mazmorras o algo por el estilo? ¿De esas de miedo con telarañas y esqueletos? –dijo sonriendo- ¿Y con fantasmas?

No hay fantasmas… -dijo el-

Orihime se quedo pensando, fantasmas no hay… Ósea que, si hay mazmorras y… ¡también telarañas y esqueletos! Se arrepintió por su pregunta, y rezo por jamás entrar en esas mazmorras o si quiera verlas.

Bien, los fantasmas no me agradan… -murmuro sonriendo divertida- ¿Te has enamorado alguna vez? –pregunto entonces-

Ulquiorra quedo callado, la miro unos instantes y Orihime pudo ver un gran dolor en sus ojos.

Volvió su vista a su libro y no contesto.

Yo no. –dijo ella deprisa- ¡pero bueno! El destino aun me aguarda muchas sorpresas… -sonrió-

Que raro que no interrumpas. –dijo la abuela viendo a su nieta-

Dijiste que me cortarías la lengua…

¿y te lo creíste?

Tenias una mirada asesina y parecías hablar en serio… ¬¬ me muerdo la lengua cada vez que quiero preguntar algo o comentar

Sigue así. –dijo ella asintiendo-

Orihime pensó en hacer otra pregunta, pero entonces Ulquiorra fue quien hablo:

¿Y tu cuantos años tienes?

17. –dijo ella, y sonrió, ahora era su turno de hacer preguntas-

¿Te gustan los dulces?

¡si, me encantan! Los pastelitos son lo que mas amo, de chocolate y rellenos de cremas… -dijo con ojos brillantes-

¿Cuál es tu color favorito?

Creo que… mmm… tengo muchos… Azul, rojo, naranja, rosa, verde… -dijo pensativa-

¿Dónde prefieres vivir…? –pregunto sabiendo que diría Karakura-

Pues… aquí no se esta mal. –sonrió.- la verdad, me da igual. Donde sea… pero que no sea sola.

¿Qué animal te gustaría como mascota?

¡un perrito! *o*

¿Y tu familia, mujer…? –pregunto y Orihime sonrió tristemente-

Mi mama es una costurera, por eso me llamo Orihime. Que dice que significa: princesa tejedora. Y se me da bien coser, así que… el nombre me va bien. –murmuro- Mi mama es una buena persona, siempre me dio lo que quise. Jamás pedí mucho, pero ella siempre intento darme todo lo que pudo. Fue quien me hizo el chal rojo carmesí con el que llegue… -entonces suspiro- de mi padre no se nada. Mama no me ha hablado de el nunca, aunque el señor Kurosaki me dijo: fue un buen hombre. Me gusta imaginarme como fue… -dijo con una sonrisa- lo único que mama me dijo; hace tiempo que se fue… No se bien donde, ya que nunca me dijeron –dijo inflando los mofletes inocentemente- Y mi hermano Sora… Hace mucho que se fue a una guerra. –toco las horquillas de su pelo- el fue quien me regalo esto. Para que me acordase de el… Han pasado 8 años… y no ha vuelto. Mama dice que el también se fue… ¡pero tiene la manía de no decir donde se va la gente! –dijo haciendo un puchero con inocencia-

¿Y tus amigos? –pregunto-

¡ah! –sonrió- Tatsuki-chan es mi mejor amiga desde… siempre creo yo. También esta Nell-chan, Neliel pero la llamamos Nell. Ella es una chica ruidosa, alocada y plasta. También esta Kuchiki-san, y están Kurosaki-kun… Chad-kun y Ishida-kun… -fue diciendo- y claro… -sonrió y miro a Ulquiorra- tu también eres mi amigo.

Ulquiorra se quedo viéndola, sintió una calidez en su corazón que jamás creyó tener. Amigo… No esta solo… ella… la tiene a ella.

Y en ese mismo instante, se juro a si mismo que jamás se iría de allí, seria solo de el… Aunque… quien sabe… si algún día se lo pedía… la dejaría ir…