Capitulo 4. La historia de Ulquiorra
Al cabo de unos días, Ulquiorra noto que Orihime se aburría bastante y se la pasaba quejándose de todo. Entonces pensó en darle una "sorpresa".
Aquella mañana Orihime se levanto temprano, y leía tranquilamente el libro que Ulquiorra le recomendó como su primera lectura.
Justo entonces entro Ulquiorra a la biblioteca.
Nos vamos, mujer.
¿eh? ¿nos… vamos? ¿A dónde? ¿Por qué? –dijo sorprendida-
Jm… vamos. –dijo el con pocas ganas de repetírselo-
Orihime arqueo una ceja, pero fue junto el.
Fueron a la cocina, donde Ulquiorra le dio una cesta.
¿Y esto…? –murmuro ella-
No lo habrás, hasta que lleguemos. –dijo-
¿llegar… a donde? –dijo aun confusa-
Vio como Ulquiorra iba hacia la puerta y la abría, los rayos de sol lo iluminaron. Orihime camino hasta la puerta y dudo en salir.
Puedes salir. –dijo el-
Salio y entrecerró los ojos, cuando se acostumbro a la luz, contemplo todo. No había niebla y se podía ver todo a la perfección.
Sonrió ampliamente, y entonces vio que Ulquiorra se iba. Corrió tras el y camino a su lado.
Estuvo en silencio todo el camino, pero entonces llegaron a un claro.
Todo era césped verde, y solo habían algunos árboles de cerezo, que dejaban caer sus pétalos en el estanque cercano, de agua cristalina. En el que veías hasta los peces pasar.
Orihime sonrió ampliamente.
¡me llevaste de excursión! –grito alegre y lo abrazo- ¡que lindo lugar!
Bajo un árbol se sentaron y Orihime abrió la cesta, había comida y… ¡pastelillos de chocolate rellenos de crema!
¡*¬* que rico! –dijo, volteo a Ulquiorra, que se mantenía en la sombra del árbol con una capucha, al parecer no le agradaba la luz solar. Pero por ella, salio de aquel viejo castillo- gracias… muchas gracias.
Si tanto querías salir, haberme dicho. –dijo el- en el trato entraba cumplir tus caprichos.
Pero como dijiste que no podía salir…
Sin mí. –dijo el- conmigo si.
Orihime sonrió, a la próxima prestaría más atención a sus palabras.
Ella se lo paso muy bien, estaba tumbada en la hierva tomando el sol. Mientras el estaba en la sombra tapándose del sol como podía.
Orihime arqueo una ceja.
¿No te gusta el sol?
Jm… no.
Que pena. –dijo ella- es agradable sentir el calor del sol en la piel… -cerro los ojos-
¬¬ vale… querida nieta mia, es rarísimo que no interrumpas. –dijo la abuela- interrumpe que me canso de contar, al menos cuando interrumpías descansaba de contarte la historia.
¡aja! Lo ves, no es tan malo que interrumpa. –dijo ella- ¿así que puedo interrumpir cuando quiera?
Si… -suspiro, sabia que se iba a arrepentir-
Bien –sonrió satisfecha-
Orihime se había quedado dormida en la hierba bajo el sol. Ulquiorra se acerco, y paso su mano por la mejilla de ella. Sintió una gran calidez y suavidad en su piel.
Se veía realmente hermosa así, mantenía una expresión relajada y tranquila.
Entonces miro el cielo, algunas nubes oscuras se juntaban y se escucharon truenos.
Cogio en brazos a Orihime, y la llevo bajo el árbol de cerezo.
Se empaparían si ahora se ponía en camino hacia el castillo.
Se sentó y dejo a Orihime tumbada a su lado, apoyando su cabeza en sus piernas, y tapándola también con su capa.
Por suerte, gracias al árbol la lluvia no llegaba a mojarlos.
Orihime empezó a despertarse, y al abrir los ojos escucho un trueno. Salto de golpe y se tapo los oídos. Entonces noto que aun estaba en el lugar donde había ido con Ulquiorra.
Volteo y vio a Ulquiorra mirándola. Otro trueno sonó y del susto se aferro a Ulquiorra.
Mujer. Despertaste… -murmuro-
¿Aun seguimos aquí…?
Se puso a llover. Y si me ponía en camino acabaríamos con una pulmonía. Preferí quedarme aquí. –dijo el-
Ayy… ¿Por qué tiene que tronar? –dijo asustada- ¿sabes que si nos quedamos un rayo podría caer sobre nosotros?
Jm… tonterías. –dijo el-
Trono de nuevo y Orihime se agarro mas al brazo de Ulquiorra y escondió su rostro en su pecho, entre la capa oscura.
Mujer… -escucho la voz casi ahogada de Ulquiorra, sintió como la mano de el cogia con fuerza su brazo, y con la otra levantaba su rostro suavemente hacia el. Orihime se quedo de piedra… Algo había cambiado en el, sus ojos… sus ojos ya no tenían ese color verdoso que a ella le gustaba. Ahora… Eran amarillos, y con un fondo verde muy oscuro casi negro. Orihime se alejo de el un poco, esos ojos no eran como los de antes.-
Entonces Ulquiorra la soltó. Volteo su rostro y puso sus manos en su cara. Tapándose.
Orihime se acerco.
¿estas… bien?
¡aléjate! –grito el-
Ul-ulquiorra… -murmuro acercándose, noto como el se tensaba. Puso su mano en el hombro de el, y con la otra intento quitarle las manos de su rostro. Pero el, de un movimiento rápido la cogio de las muñecas y la ponía bajo el en el suelo. Ambos muy cerca.-
Orihime tenia la respiración agitada, y sus mejillas se sonrojaron al máximo.
El estaba tan cerca de ellos, y esos ojos oscuros que a cualquiera asustarían a ella atraían.
Estaba demasiado cerca, y conseguía que su corazón se acelerase al máximo.
El acerco su rostro mas al de ella, hasta quedar a pocos centímetros de sus labios, desvío su mirada hacia su cuello. Que estaba al descubierto.
Apretó mas las muñecas de ella, que gimió de dolor.
Ulquiorra poso sus labios sobre el cuello de ella, y paso su lengua por ella. Haciendo estremecer a Orihime.
Ul… Ulquiorra… -murmuro, casi gimió-
El empezó a dar pequeño besos, casi rozando la piel de ella con suavidad y ternura. Haciendo que ella soltase suspiros.
¡Abuela! ¬/¬ pervertida, ya se porque te gusta la historia. –murmuro- ¿no será que mama quiere que tener conmigo una charla sobre "eso" y te mando a ti?
No querida, aunque ya me ofrecí yo para contarte todo con detalle sobre "eso" –dijo la abuela y le paso un escalofrió a la pelinegra-
Orihime intento zafarse pero no pudo, Ulquiorra seguía besando su cuello y lamiéndolo. Entonces Orihime vio como apartaba su rostro de su cuello y la miro fijamente.
Mu… mujer… -dijo con voz profunda y extremadamente sensual para Orihime-
Acerco su rostro a ella, ambos se miraban a los ojos y parecían entenderse con esa sola mirada. Orihime dejo de forcejear, se relajo y espero que pasara lo que creía que pasaría…
Sus labios apenas se rozaron, pero pareció quemar su piel, suspiro y noto que le soltaba las muñecas y pasaba sus manos por su rostro, dejándolas en sus mejillas. Que ardían entre sus manos frías.
Entonces noto como giraba su rostro, arqueo una ceja confusa, entonces miro de reojo y vio como abría un poco la boca, de la cual sobresalían unos pequeños colmillos blancos.
Orihime abrió sus ojos sorprendida, y entonces vio como acercaba su boca a su cuello. Orihime intento apartarlo pero no pudo.
Y lo ultimo que sintió, fue un agudo dolor en su cuello, como si le quitaran la vida.
¡Es un vampiro! –grito la pelinegra- *o* como crepúsculo…
¡no! –grito su abuela y le dio un bastonazo-
¡ AY! –grito de dolor- ¿ya vale no, abuela?
No es un vampiro, estate atenta. –murmuro-
Orihime despertó en su cuarto, se levanto y se toco la cabeza, le daba vueltas y le dolía. Toco su cuello, y pudo notar como una pequeña herida. Se levanto y corrió a la puerta, estaba cerrada. Fue a la ventana, cerrada. Aunque, miro hacia abajo. Estaba muy alto ¿Qué iba a hacer aunque estuviera abierta?
Entonces volteo, y Ulquiorra estaba ahí. Dio un gritito del susto.
Ahora… ya no querrás estar aquí. –dijo el- si quieres vete. –Orihime abrió sus ojos sorprendida- pero antes, déjame contarte… La historia de este castillo, y de mí.
Orihime confundida lo miro. El se acerco hasta ella, hasta llegar a su lado. Orihime no lo miro a los ojos, solo de reojo.
¿Ahora me temes…?
N-no… -murmuro- solo… me sorprendiste…
Eres… confusa, mujer. –dijo el- deberías temerme.
¿Por qué? –pregunto y luego bajo la mirada- oh… me-mejor cuéntame la historia…
¿me vas a contar historia que esta dentro de la historia que me estas contando? Abuela, dime por favor que la historia de la historia no tiene otra historia. –dijo la pelinegra-
Ya veremos, si no te callas tal vez si.
Se sentaron en la cama y Ulquiorra empezó a hablar:
Antes que nada, te diré que yo soy el príncipe de este castillo. –dijo y Orihime quedo boquiabierta-
¿¡el príncipe de este castillo?! –repitio gritando- ¡pero… la Bestia…!
Déjame contar, mujer.
¡Ja! En lo de interrumpir nos parecemos. –dijo la pelinegra-
Argh… -gruño la abuela y le dio un bastonazo-
'Yo era el príncipe de este castillo, y dueño de los alrededores. Estaba prometido, a una bella princesa.
Todo iba bien, éramos felices y nos íbamos a casar pronto. Pero… un día…
Un hombre extraño llego al castillo, no lo había visto en mi vida y no parecía buena persona. Dijo que era un peregrino y que deseaba quedarse en mi castillo a descansar. Yo no le deje pasar y le dije que se fuera.
El, enfadado murmuro algo. Y saco una piedra redonda, no, era un cristal… Un cristal negro oscuro, brillaba con fuerza y me atraía hacia el.
Entonces con ese cristal me toco, y…
Me convertid en una Bestia, en un monstruo… en el Demonio.
Cuando desperté, estaba en medio del castillo en el suelo boca abajo. Ese hombre ya no estaba, y todos estaban muertos, excepto mi prometida.
Yo los había matado a todos, fue lo que me dijo.
Nuestra relación fue diferente desde entonces, ya no éramos felices. Ya no me trataba como antes, me temía. Y no se acercaba a mí.
Un día, dijo que se iría. Le pregunte porque y me dijo que era un monstruo.
Se fue a Karakura, me entere de que se caso y tuvo una hija…
Me quede solo.
Con el tiempo logre controlar mi "demonio interno" y me hice con los alrededores.
Lo demás lo sabrás por historias de su aldea… Yo soy la horrible Bestia de este castillo.'
Miro a Orihime, quien estaba seria. No mostraba ni una emoción, ni una expresión…
Entonces se abalanzo sobre el y lo abrazo con fuerza.
Lo siento mucho… ahora comprendo… -murmuro Orihime- que solo debes haber estado… -empezó a acariciar su cabeza como a un niño pequeño, Ulquiorra la abrazo también y hundió su cabeza en el cuello de ella- ahora ya se porque querías que me quedase… para hacerte compañía… Ulquiorra… -el apretó mas el abrazo-
Estuvieron mucho tiempo abrazados, perdiendo la noción del tiempo. Para ambos placentero ese abrazo, era… mágico.
Orihime se separo un poco de el, y lo miro a los ojos. Que tenían un brillo de felicidad.
Mujer… entenderé si te quieres ir… -murmuro- soy… un asesino… un monstruo… no quiero acerté daño a ti también…
No. –negó ella- me quedare. –Ulquiorra se sorprendió- no me iré de tu lado, nunca, nunca jamás. ¡no te dejare solo! –Ahora, la que se sorprendió era Orihime. Ulquiorra se había abalanzado sobre ella y la abrazo con fuerza-
Ul… ulquiorra. –murmuro sonrojada-
Mujer… -dijo el y la miro a los ojos- perdóname… -toco su herida-
No importa. –dijo ella- no importa… -sonrió- pero… ¿tienes complejos de vampiro o algo? Eso de morderme en el cuello…
Lo siento… No soy un vampiro. –negó con la cabeza, con una pequeña sonrisa divertida- soy peor. –dijo ahora serio-
No. –dijo ella y puso su mano en la mejilla de el, para que la mirase- no eres peor… Ni horrible… ni un monstruo, demonio o bestia, o como quieras llamarte. –negó con la cabeza- eres una buena persona. –sonrió- Me lo has demostrado.
¿Cómo? ¿mordiéndote…? –dijo el-
No me refiero a lo de ahora hace poco, si no, en todo el tiempo en el que estuve contigo… -murmuro- Me has protegido, enseñado a leer, escribir… Y te portaste bien conmigo.
Eres demasiado buena, mujer. –murmuro el y por un impulso le dio un tierno y dulce beso en la frente. Orihime se quedo con los ojos muy abiertos y se sonrojo- Hay algo… mas que no te dije… -murmuro, Orihime presto atención- mi prometida… al ir a Karakura te dije que se caso y tuvo una hija… -empezó a decir- esa hija… es… tu abuela
¡que fuerte! –dijo la pelinegra viendo a su abuela- oye… ¬¬ esto es mas telenovela que una historia… no me extrañe porque te gusto tanto, abuela.
¿me dejas seguir o callo?
Sigue, sigue.
Orihime quedo con los ojos bien abiertos, ¿Su abuela… la prometida de Ulquiorra… la mujer a la que el alguna vez amo… por eso la había traído ahí… para ver cuanto se parecía a su abuela? Aunque, ahora caía… ¡era nieta de una princesa!
Espero que les guste este capitulo
Gracias por sus comentarios y seguir leyendo mi fic:
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