Capitulo 5. Lo complicado del amor
Orihime se aparto de el un poco.
¿Me has ordenado venir… para hacerte compañía… o ver la familia de tu antiguo amor? –pregunto Orihime-
Ambas cosas… -murmuro- al principio, para verte. Y luego te diría que te fueras, pero… -por una vez, callo y no tuvo respuesta para su pregunta-
La única razón… por la que me trataste bien, fue… por mi abuela… -dijo y sintió un gran dolor en el corazón, ¿sentía celos…?-
Mujer…
Ulquiorra. –dijo ella seria- ¿Cómo habría sido todo si… yo no fuera su nieta?
Diferente. –dijo el-
Orihime sintió una punzada en su corazón, ¡solo fue así con ella por su abuela…!
¡tonto! –le grito y se fue corriendo de ahí, salio de la habitación y se encerró en el cuarto de baño. Donde lloro.-
Orihime se dio cuenta de que, en ese tiempo que estuvo con el… Le fue cogiendo cariño, y ese cariño se hizo amor. Y ahora, lloraba porque el aun amaba a su abuela…
Escucho que tocaron a la puerta, ella no abrió, y entonces la puerta se abrió.
Ella estaba de espaldas y se secaba las lágrimas.
¿Por qué lloras? –pregunto-
M-me mentiste… -dijo ella como excusa-
Esa no es razón para llorar. –dijo el-
S-soy sensible… -murmuro, sintió como el cogia su mano y la volteaba. La hizo mirar a sus ojos, que lograron hacer que dejase de llorar- eres un tonto… -murmuro-
Entonces el no dijo nada, empezó a caminar con ella aun cogida de la mano. Y Orihime fue tras el.
Llegaron al salón principal, donde Ulquiorra la paro al lado de un marco que tenia una cortina tapando el cuadro. Quito la cortina y Orihime miro a la mujer que había pintado en el…
Realmente hermosa, de cabellos anaranjados levemente ondulados, de tez blanca y ojos azules. Llevaba un hermoso vestido y en su cabeza… una corona con brillantes.
Abuela… -murmuro-
Si… -murmuro el- jamás la olvide, y jamás lo are. Pero… ya no la amo. Deje de amarla el día en que me dejo por… por ser "así".
¡pero eso no fue tu culpa… el hombre ese te hizo algo…! –grito Orihime-
No la culpo. –dijo el- no se que tuvo que vivir mientras… no era yo… No la culpo por irse. Ahora… soy una Bestia sin corazón. –dijo y mientras dijo eso, abrió un poco su camisa y dejo ver en medio de su pecho, un agujero negro- fue donde el me toco… y me arranco el corazón…
Orihime se acerco y estiro su mano hacia el agujero. Pero no llego a tocarlo.
No te lo quito. –dijo ella, sorprendiendo a Ulquiorra- aun hay algo que late dentro de ti… -murmuro- sigues siendo humano… sigues… teniendo corazón… nadie puede quitarle el corazón a nadie, solo que… lo olvidaste por culpa de ese "demonio interno".
Siempre me acabas sorprendiendo, mujer. –dijo y volvió a tapar su pecho-
Ulquiorra suspiro, y entonces quito el cuadro de la pared.
¿Qué haces?
Hace mucho… que no pinta nada ahí. –dijo y lo cubrió con el manto de antes-
Un segundo… -dijo Orihime- ¡soy una princesa! ¿no?
Si. –dio el- ¿Qué tiene de divertido? –dijo ya que ella sonreía-
Pues… no se… pero, siempre quise ser una princesa. Me gustan esas coronas, y podría tener todos los pastelillos de crema que quisiera… -murmuro- ¡y resulta ser que soy una! –rió- increíble…
Jm… si. –susurro el-
Orihime sintió una gran alegría cuando Ulquiorra quito el cuadro. Era como decir, "mi corazón esta libre para pertenecer a otra". Y ella… seria esa otra.
Jamás lo dejaría, siempre estaría con el, y haría lo que le pidiera… Si deseaba que fuera su amiga, lo seria… Si deseaba algo más que amistad… también se lo daría.
Quería verlo sonreír, costase lo que costase… Lo amaba de verdad.
¡Pero que bonito! –exclamo Orihime viendo a su abuela- espero que esa parejita termine junta…
Aj… creo que jamás llegare al final. –murmuro su abuela- ¡si interrumpes cada dos por tres jamás sabrás! –le grito-
¬¬ jo… pero mira como te pones, abuela. Relax, relax… -dijo intentando calmarla-
Pasaron dos días desde que Ulquiorra le contó la verdad, Orihime sentía que cada vez lo amaba más y más… Pero no se atrevía a decirle, ya que tenia miedo de que la rechazase y la echara del castillo y jamás volver a verlo.
Pero justo esa mañana, Ulquiorra le dijo algo que la sorprendió:
Puedes bajar a Karakura.
¿¡que!? –grito-
Jm… que puedes bajar… -murmuro- pero… A la noche ya debes estar aquí.
¡si, si… te lo prometo! –dijo feliz Orihime y lo abrazo- ¡gracias, gracias Ulquiorra!
Jm… vete antes de que cambie de opinión.
¡hai! –fue a su cuarto y se puso su chal rojo, bajo de nuevo al salón y fue hacia la puerta. Donde Ulquiorra la esperaba-
Te acompañare. –dijo el- cuando lleguemos a la aldea, iras sola ya…
Hai.
Bajaron la montaña en silencio, pero Orihime iba sonriendo alegremente. Al salir del bosque y ver su aldea sonrió mas.
Pero antes de poder irse corriendo, Ulquiorra la paro.
Ella con miedo volteo, ¿cambio de opinión?
Toma –le puso una pulsera-
¿uh? –ella confusa lo miro-
Mientras lo lleves estarás bien, y si necesitas mi ayuda… Solo debes decir mi nombre. Acudiré a ti. –dijo el, volteo y desapareció en el oscuro bosque-
Orihime feliz fue hacia la aldea y al llegar, las personas se le quedaban viendo como si fuera un fantasma. Ella saludaba alegremente a todos.
¡Orihime! –escucho el grito de Ichigo-
¡Kurosaki-kun! –grito ella y ambos se abrazaron-
Creí… dios… estas viva.
Si –sonrió-
¡Orihime! –escucho el grito de sus amigos, todos estaban ahí, se abrazaron y se saludaron-
¿Mi madre…? –pregunto la pelinaranja-
Donde siempre. –sonrió Tatsuki-
Voy a verla… -pero justo al voltear se topo con Isshin y Ryuken- ¡Señor Kurosaki, señor Ishida!
¡baya preciosa…! ¿escapaste de las garras de la bestia? –rió Isshin-
No… -negó- me dejo venir. –sonrió dejando a los presentes confusos- voy a ver a mi madre. –saludo y fue a donde su madre-
Al llegar a su casa y entrar, su madre la vio. Por un momento no dijo nada, ni hizo nada. Creyendo que era solo un espejismo.
Ma… -pero antes de que Orihime terminase la frase, su madre ya sollozaba en sus brazos- ma…
¡Hija… Orihime…! ¡estas viva… gracias a Dios…! –lloriqueo su madre- hija… hija mia…
Mama… -ella también la abrazo, jamás creyó que se verían de nuevo-
Orihime le contó todo a su madre, desde Ulquiorra hasta que su abuela fue una princesa.
¡Dios santo! –dijo su madre- ¿Mi madre… una princesa?
Si, si. –asintió Orihime- ¡y sabes! Ulquiorra me enseño a leer y a escribir.
¿en serio?
¡si! es genial… -sonrió sonrojada-
Parece que estés enamorada de el. –rió su madre, ella bajo la mirada avergonzada- ¡no me digas! ¿lo amas…?
Ma-ma… -murmuro- c-creo que si…
¿crees?
¡esta bien! ¡lo amo, lo amo mucho… muchísimo! Daria mi vida por el. –sonrió tiernamente, su madre silbo-
Ha eso llamo yo amor verdadero. –dijo- ¿Cuánto más te quedaras?
A la noche debo estar ya ahí… Pero le pediré que me deje bajar mas a menudo ¿vale?
Esta bien… -sonrió su madre y se alegro por ver feliz a su hija- hija… no es por… por que sea tu madre, y te sobreproteja. Pero… el… es un demo…
¡ni lo menciones! –dijo ella- el es humano, como tu y yo. ¡y es al hombre al que amo, así que acéptalo!
Baya que carácter se saco la señorita. –dijo su madre- bien… bien… pero luego no te quejes.
¿quejarme?
Hace días que algunos planean ir a matar al dem… digo, Ulquiorra y salvarte. –murmuro su madre como si de un cotilleo se tratase- ahora que saben que estas viva, no dudaran. No te dejaran ir.
No… -se asusto- Prometí volver… se lo prometí…
Lo se, hija.
A la tarde, cuando se disponía a irse. Justo antes de salir de la aldea, Ichigo y sus amigos, y algunos más la pararon.
Orihime, no vayas. No estas obligada a ir. –dijo Ichigo- no debes ir.
Kurosaki-kun, prometí volver. ¡Nos vemos! –quiso irse, pero Ichigo la cogio del brazo-
¡tú no te vas…! ¿Qué te hizo… te amenazo…? ¡podremos con el, todos juntos!
No… no… te equivocas… su-suéltame… -murmuro zafándose-
No te preocupes Orihime. No volverás ahí. –dijo el padre de Ichigo-
No dejaremos que te atormente más esa Bestia. –dijo el padre de Uryu-
No… no es lo que parece… el… no es… yo… -murmuraba Orihime-
Lo ven, le manipula la mente. –dijo Ichigo- lo mataremos y te salvaremos.
¡no! –grito ella, llamando la atención- ¡suéltame, déjenme…! ¡El no es un monstruo… es humano… no me hizo nada malo…! –pero no parecían escucharla, si no que la veían como a una loca-
Orihime volteo y se fue corriendo, pero la pararon y la sujetaron con fuerza.
¡aah, soltadme! –grito zafándose, pero no podía contra ellos- ¡suéltenme…!
Entonces Ichigo le cogio la pulsera que le había dado Ulquiorra.
¡no, dame eso! –grito ella-
¿Qué es…? ¿con esto te manipula? –murmuro-
¡no… no! –grito ella, pero Ichigo lo tiro al suelo y lo piso, rompiéndolo- ¡NO! –grito-
Se pudo soltar y fue directa a Ichigo, al cual le dio una bofetada. Ichigo se quedo sorprendido… ¿Orihime pegándole…? Esa no era la Orihime que conoció.
Tonto… -murmuro Orihime-
¡Ahí viene! ¡la Bestia! –grito entonces alguien-
¡el demonio, corran! –gritaron y la gente se fue-
Orihime volteo y en el cielo vio a… ¿Ulquiorra? ¿Era el?
Solo podía ver una figura oscura, de alas grandes de murciélago negras, cuernos… ¿Ese era su "demonio interno"?
Ulquiorra aterrizo a su lado, y quedo de pie junto ella.
Nos vamos, mujer. –dijo-
Hai. –ella asintió y camino hacia el-
Orihime… -Ichigo dio un paso hacia ella-
¡No! –grito ella- aléjate, Ichigo. –dijo de forma seria-
Orihime dejo que Ulquiorra la cogiera por la cintura para poder cargarla estilo princesa. Orihime paso sus brazos por el cuello de el, y miro una ultima vez a Ichigo, que estaba de piedra.
Entonces, Orihime vio a Uryu con un arco que apuntaba a ellos.
No… no… ¡no! ¡NO! –grito Orihime pero la flecha se disparo y acabo en el costado de Ulquiorra, que gimió de dolor-
Argh… -pero antes de que otra le diera, alzo el vuelo y fue directo al castillo-
Cuando llegaron, Orihime lo llevo a su habitación, donde lo tumbo ya cuando estaba en forma humana.
Mujer… -murmuro- debes curar la herida…
Ha-hai. –dijo ella, con lagrimas en los ojos-
No llores… no es para llorar.
¡si lo es! ¡estas herido! –grito llorando-
Le quito la flecha y le saco un gemido de dolor.
Lo siento… -murmuro ella, no sabia como curarlo, y la herida se veía muy fea-
A llegado a mis órganos internos… -murmuro el-
No dejare que mueras… -dijo ella- no… tú no morirás. –se seco las lagrimas y lo abrazo. Acerco su boca al oído de el- te amo… Ulquiorra…
El abrió sus ojos de sorpresa, y correspondió al abrazo de ella. Lo ultimo que quería ver antes de morir era ver su rostro…
Pero entonces vio un aura anaranjada rodearlos.
¿Qué…? –murmuro-
¿eh? –Orihime también miro extrañada-
Tus horquillas… -murmuro Ulquiorra viendo que faltaban unos pétalos- ¿tienen este poder?
Entonces Orihime miro el sitio de la herida, se estaba currando…
Ulquiorra se levanto, no le dolía. Y sentía que estaba mejor. El aura naranja desapareció cuando la herida se curo del todo. Y los pétalos restantes volvieron a su sitio.
Me curaste… -murmuro mirando a Orihime quien solo lo abrazo con fuerza-
¡tonto… porque bajaste! –le grito-
La pulsera se había roto, pensé que... –pero no termino la frase-
Estabas preocupado… por mi… -musito ella y sonrió-
Mujer… -murmuro el-
Ul…quiorra… -musito ella, ambos iban acercando sus rostros- y-yo… te… te amo…
No espero su respuesta, no dejo que le contestase. Ella misma corto la distancia y lo beso.
Orihime sintió como el pasaba una de sus manos por su nuca, para profundizar el beso. Y la otra por su cintura para atraerla mas a el.
Orihime mantenía sus pequeñas manos temblorosas en el abdomen bien formado de el…
¬¬ Abuela… -dijo entre dientes-
¿Qué? ¡la historia es así, a mi no me mires…!
Sáltate ese trozo. –dijo roja como tomate-
Bien… como quieras… tu te lo pierdes.
¬¬ b-bien…
Ya te la contare cuando seas mas mayor jejejeje
¬¬ Abu…
Ulquiorra admiraba a su mujer que dormía boca abajo con los ojos cerrados, las mantas la tapaban hasta las caderas y su cabello tapaba su espalda.
Extendió su mano hasta el rostro de ella, quitando un mechón de cabello de su rostro, que permanecía sereno.
Sentía que su "corazón" latía de nuevo.
Entonces Orihime se removió un poco y abrió sus ojos poco a poco… Al principio veía borroso, pero luego, vio perfectamente a Ulquiorra.
Se sonrojo al instante al verlo, las sabanas lo tapaban hasta la cintura y se veia perfectamente su abdomen perfecto y bien formado. Con aquel agujero negro en medio de su pecho.
El la miraba fijamente.
Orihime sonrió, se levanto y le dio un beso corto en los labios.
Buenos días. –dijo con una sonrisa que ilumino la mañana y aquel oscuro castillo-
Jm… Buenos días –dijo el dándole otro beso corto. Después la miro fijamente- ayer… no me dejaste responderte.
¿eh? –Orihime recordó que ella le dijo "te amo" y lo beso sin dejarle responder. Se sonrojo-
El se acerco a su oído, Orihime tembló al sentir su aliento en su cuello.
Te amo… mujer… -dijo con voz sensual y ronca-
Orihime sobrio ampliamente.
Ulquiorra se separo de ella y la miro fijamente, y veía como ella sonreía sonrojada. Deseo que aquel momento durase para siempre.
Pero… por desgracia… en un cuento de hadas siempre hay "alguien" que debe arruinar las cosas.
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¿Qué les pareció? ¿Merece algún review?
¡ah! Gracias por los comentarios que dejaron en el capitulo anterior, me alegra que les guste mi fic ^^ si quieren se pasan por mi cuenta tengo otros fics de UlquiHime: Titanic /una versión moderna y con Ulquihime/ Susurros en la Oscuridad /one-shot/ Reencuentro familiar /one-shot/
Gracias por sus coments: mina-sama12, kumikoson4, lobalunallena, Yoruichi00, anajudy, y Guest ^^
