Disclaimer: Todo lo que reconozcan pertenece a JKR.
Este fic participa del Reto Normal de Abril "Emociones y Sentimientos" del foro "Provocare Ravenclaw".
Verte de nuevo no es reencontrarte, es cerrar el círculo de angustia para romperlo en todos los pedazos. —José Luis Villatoro.
Es la angustia
por Samanta Black.
Oliver corre de un lado al otro, esquivando algunos hechizos y lanzando otros, poniendo todo su empeño en llegar al campo de Quidditch, ya semi destruido.
Y no, no es que Oliver-maniático del Quidditch-Wood se dirija al campo para comprobar que nadie haya incinerado sus preciadas quaffles o sus amados aros. Oliver corre desesperado hacia allí porque sabe que es el lugar que ella va a estar protegiendo.
Pero cada paso que da se le hace más difícil y cada metro que recorre le parece más largo que el anterior, porque la angustia, esa angustia que poseen los enamorados cuando se alejan de sus amores, le oprime el pecho y casi no le deja respirar. La angustia le llena y le destruye, poco a poco, lentamente haciendo mella en su corazón y en todo su ser.
Pero Oliver sabe que no puede dejarse ganar por la angustia, no hasta que la encuentre. Porque ella es más importante que cualquier otra cosa, porque ella es la que mueve su mundo y lo incita a pelear en esa guerra para proteger a los que ama. Porque él la ama, la ama con todo su ser y lucha a cada instante para llegar hasta donde está y protegerla hasta con su vida si fuera necesario.
La angustia por saber su estado y paradero es fuerte, pero la esperanza y la expectación por encontrarla es aún más fuerte que eso. Así que, obligándose a pensar que todo estará bien, Oliver corre hacia el campo de Quidditch deteniéndose lo justo y necesario para ayudar a algún que otro aliado que lo necesita.
Al llegar, casi es incapaz de creer lo que ve: las llamas devoran todo el lado este de lo que alguna vez fue su lugar favorito en todo Hogwarts, mientras en la otra punta del campo distintos grupos libran sus propias batallas.
Oliver no tarda en divisar a Katie entre el caos, y el nudo de angustia que le apretuja el corazón se ablanda un poco, solo un poco. Al menos hasta que ve que la muchacha está teniendo problemas con los dos mortífagos que la rodean. Pero antes de que pueda llegar hacia ella, la chica consigue librarse de los enemigos, relajándose inconscientemente, sin notar al tercer mortífago que se le acerca por la espalda.
Con un movimiento rápido y certero, Oliver consigue salvarla por los pelos, sobresaltando a Katie y poniéndola alerta de nuevo.
—Eres una distraída, Bell. Me sorprendería si llegas a salir viva de esta —medio la regaña, medio bromea morbosamente Oliver. Katie la mira ofendida, antes de empujar al muchacho a un costado, esta vez salvándole ella el pellejo a él.
—El distraído aquí eres tú, Wood —replica la rubia— Trata de no perder la cabeza en la batalla ¿sí?
Oliver sonríe de medio lado ante su respuesta, disfrutando de los pocos segundos de calma que encuentran mientras se esconden tras un pilar del campo.
—Te apuesto lo que quieras, Bell —empieza a decir el chico, saboreando cada palabra, sin borrar la sonrisa de su rostro—, que salgo mejor parado de la batalla que tú.
Katie se lo piensa durante un instante, analizándolo con la mirada, antes de extender su mano hacia él.
—Bien, Wood —dice con aire solemne— Si salgo con menos daños que tú de esta, me debes un café. Si es al revés, yo pago.
Oliver toma su mano, estrujándola con fuerza, no solo para sellar el pacto sino también para trasmitirle toda la buena suerte que le es posible.
—Cuenta con ello, Bell.
Ninguno de los dos se para a pensar demasiado en el absurdo pacto sin sentido que acaban de efectuar, ya que nuevos hechizos y maldiciones interrumpen el lugar rompiendo la burbuja que ellos habían creado durante esos instantes juntos.
Al volver a la batalla, la angustia los invade nuevamente, pero no tan fuerte como anteriormente: algo les dice, aunque no sepan bien qué, que pronto volverán a encontrarse.
(Número de palabras: 682)
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