He ido con mucho cuidado intentando que los personajes no se salgan en ningún momento
de su forma de ser en el videojuego, así que espero que no os decepcione nada...
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Aquí viene la parte que esperabais.
-¿Cuál es la opción tres?
- … Lo siento.
Ellie se limpió las lágrimas con la mano, y solo consiguió mancharse la cara de sangre. Aún no podía creerse que hubiera pasado, que la hubieran mordido, ¡Estaba infectada! Tenía ganas de arrancarse las venas por las que se estaba extendiendo aquella cosa, se preguntó si serviría de algo si se cortaba el brazo. Probablemente no. Quería gritar, llorar y destruir todo lo que pudiera encontrar, pese a que se sentía agotada.
-Venga, larguémonos- dijo Riley, levantándose.
-¿A dónde?- preguntó Ellie, con la mirada clavada en el suelo.
-A donde sea- respondió la otra-. ¿No dijiste que vendrías conmigo?
Ellie sintió un escalofrío al recordar lo que había pasado tan solo unos minutos antes. Tener la muerte tan cerca casi había conseguido que lo olvidara, pero ahí estaba ese sentimiento de nuevo. Riley le tendió la mano para ayudarla a levantarse, mientras la miraba muy fijamente.
-Dijiste que querías estar conmigo- continuó la morena -. Yo también quiero estar contigo, pase lo que pase.
Ellie la miró un momento antes de aceptar la mano de Riley y levantarse. Ambas quedaron muy cerca, sosteniéndose la mirada.
-Riley, lo de antes… ¿ha cambiado las cosas? – Ellie apartó la mirada, avergonzada por lo que acababa de decir-. Sé que ya no importa porque estamos jodidas y no nos queda mucho tiempo, pero…
-No, sí que importa- respondió Riley sujetándola suavemente la barbilla, haciendo que volviese a mirarla-. Era algo que llevaba buscando desde hacía mucho tiempo, Ellie, no sabes cuánto. Simplemente no pensaba que a ti… ya sabes, te atrajeran las chicas.
-Y no me atraen. Bueno no… no lo sé, nunca antes me había pasado, es la primera vez que siento esto por alguien y… - Ellie agitó al cabeza, ¿qué importaba lo que la atraía o lo que no? En aquellos momentos solo podía pensar en aquello que cada vez tomaba más forma en su interior, no encontraba las palabras-. Joder, no sé qué decir.
-No digas nada- respondió Riley.
Esta vez fue ella quien la besó, siendo correspondida al momento por Ellie. Su boca sabía a sangre, pero eso no impidió que ese beso fuera mucho más intenso que el primero. Ambas se llevaron las manos a la espalda, al pelo, a las caderas; sintieron que se complementaban perfectamente mientras se entregaban a aquel beso, cada vez más profundo. Finalmente tuvieron que separarse para tomar aliento.
-Wow- rio Ellie, inspirando hondo-. Eso ha sido…
-Que no digas nada- riñó Riley con una sonrisa mientras volvía a unir sus labios.
Ambas rieron entre beso y beso, Riley tomó el control e inclinó a a Ellie hasta que quedó apoyada sobre una mesa destartalada que había detrás. Ellie sentía que todo a su alrededor desaparecía, solo estaban ella y Riley, cuya lengua se entrelazaba con la suya de una forma tan sincronizada que costaba creer que era la primera vez que lo hacían. Podría permanecer así por siempre, no importaba nada más… pero entonces Riley soltó un gemido de dolor y se separaron.
-Oh, mierda, lo siento Riley- se disculpó enseguida.
Ellie había entrelazado su mano con la de su amiga, apretando la herida sangrante. Había estado a punto de olvidarse completamente de aquel importante detalle.
-No es nada, solo… mejor vamos a buscar algo con lo que vendarnos- dijo Riley, aguantando un gesto de dolor.
Ella asintió en silencio. Las dos chicas volvieron a las tiendas agarradas de la mano, intercambiándose gestos de apoyo y de cariño. Para vendar las heridas les bastó arrancar trozos de tela de un vestido que llevaba un maniquí.
-Espero que no le importe, señorita- dijo Riley con un gesto educado al maniquí.
-Si acabas de dejarla en pelotas- rio Ellie-. No hagas eso en la primera cita.
Ambas soltaron una carcajada, se hacía muy extraño bromear de esa forma con todo lo que estaba pasando, pero salía de forma tan natural que de verdad parecía que nada hubiera cambiado entre ellas.
-¿Y qué puedo hacer en la primera cita?- preguntó entonces Riley, mientras su amiga vendaba la herida de su mano.
-Uhmm… depende de la confianza que haya.
Riley alzó una ceja.
-¿Eso es una provocación?
Ellie terminó de apretar la improvisada venda lo mejor que pudo, entonces miró a su amiga y sonrió. Se sentía extraña, no sabía lo lejos que podía llevarla este sentimiento, ni el tiempo del que disponían antes de que… no quería ni pensarlo. Solo sabía que quería estar con ella y explorar todas las posibilidades.
-Tal vez- respondió simplemente.
-¿Cuánto confías tú en mí?- preguntó Riley.
-Teniendo en cuanta que siempre consigues meterme en líos, creo que debería pensarme bien la respuesta- respondió Ellie. Riley miró al techo, haciéndose la ofendida, y ella soltó una carcajada. Después se puso más seria, pero mantuvo la sonrisa-. Confío en ti más que en nadie en el mundo.
-Eso es lo que quería oír- susurró Riley, acercándose a ella.
Ellie sintió que algo se encogía en su pecho cuando su amiga le agarró el brazo y la llevó hasta un viejo sofá que se encontraba en un rincón de la tienda. Pero entonces Riley la sentó con delicadeza y la rodeó con los brazos, y todos sus nervios murieron mientras sus labios se encontraban con los de ella.
Pasaron rápidamente los minutos, aunque ellas no se dieran cuenta, y la confianza entre ambas a la hora de explorar sus cuerpos era cada vez mayor. Riley se deshizo de su chaleco para que Ellie pudieran acariciar su espalda con facilidad. Cuando las manos de la chica pasaron de ahí a sus pechos, Riley ahogó una exclamación de sorpresa en sus labios. Ellie retiró las manos, avergonzada.
-Perdón.
-¿Otra vez pidiendo perdón?- replicó la morena deslizando sus manos bajo la camiseta de su amiga para imitar lo que acababa de hacer.
Ellie se estremeció al sentir las caricias en las zonas más sensibles de su piel, y no pudo evitar soltar un "joder" en voz muy baja. Se volvieron a besar, y se recostaron lentamente hasta quedar tumbadas una frente a otra. El sofá no era muy amplio, así que sus rostros apenas se separaban unos centímetros. Se miraron a los ojos, podían sentir el aliento de la otra en la cara, ambas sonrieron.
-Riley… te quiero- susurró Ellie.
Riley parpadeó, como si la noticia la sorprendiera. Entonces se apartó un mechó de pelo de la cara y se inclinó para besar a su amiga, apenas rozar sus labios.
-Yo también te quiero, Ellie- murmuró sin separarse.
Ellie sintió que esta vez las manos de la otra se deslizaban más abajo, hasta los límites de su pantalón. Agarró a Riley por la muñeca antes de que llegara. Riley levantó la cabeza y vio la expresión tímida y asustada de su amiga, pero la tranquilizó con una cálida sonrisa.
-No te preocupes- susurró al tiempo que volvía a besarla, liberó su mano y continuó bajando con delicadeza-. Confía en mí y no te preocupes por nada, Ellie.
El cuerpo de Ellie se curvó cuando sintió los dedos de Riley deslizarse dentro de su pantalón, la chica apoyó el rostro contra el hombro de su amiga, mordiéndose los labios.
-Riley…- gimió cerrando los ojos.
Sinceramente, aunque creo que no me he pasado de la raya
no me veía escribiendo algo así para nada... y no me disgusta el resultado.
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Se que ha sido corto, pero espero que os haya gustado, el final llegará en la próxima parte.
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